viernes, 24 de febrero de 2012

VALENCIA, ESTADO POLICIAL


37 detenidos y numerosos heridos en una semana de movilizaciones estudiantiles contra los recortes educativos. 
“Españoles, Franco ha vuelto”, sentenciaba un cartel de la manifestación contra la reforma laboral del domingo 19 de febrero en Valencia. Y no le faltaba razón, a tenor de las inusitadas estampas de violencia policial y represión brutal y encarnizada, protagonizadas por agentes antidisturbios contra los estudiantes movilizados en las calles de Valencia, que protestan aún hoy por los recortes en el sistema educativo aplicados por el ejecutivo autonómico.
valenciaestdadomepegasLos estudiantes denuncian la situación alarmante del sector educativo valenciano. ©Mónica Centelles
Los acontecimientos han adquirido en la última semana una velocidad de vértigo. Pero la situación ha vuelto a la calma desde el martes 21. El miércoles se convocó una concentración frente a la puerta del Instituto Luis Vives, foco de las primeras cargas policiales, y desde allí una manifestación hastala Delegacióndel Gobierno. La noche del martes, varios miles de personas se concentraron frente ala Delegaciónpara protestar por la actuación de la policía y un grupo numeroso de personas, además, se desplazó hasta la sede del PP en Valencia, sin que los agentes actuaran.
La tranquilidad de las últimas horas permite hacer balance de la represión: 37 personas detenidas (puestas ya en libertad con cargos), de las que siete son menores, numerosos heridos y contusionados, multas entre 150 y 600 euros (no sólo a los estudiantes, sino también para transeúntes). Todavía se desconoce el total de afectados y, sobre todo, una resaca de golpes, palizas, insultos y vejaciones por parte de la policía, de las que ningún cargo político, empezando por la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, ha asumido responsabilidades.
Educación pública, laica, de calidad y gratuita
¿Por qué se concentran y manifiestan los estudiantes? ¿Qué ha motivado la espectacular cacería por las calles de Valencia?La FederacióValencianad’Estudiants de Enseñanzas Medias, principal promotor de las movilizaciones junto con otras sindicatos universitarios, denuncia en un comunicado “la situación alarmante del sector educativo valenciano: centros sin calefacción, sin estufas, sin luz, en barracones y masificados; los recortes están resultando agónicos”. El presidente dela Federació, Albert Ordóñez, también detenido y ahora en libertad, subraya la apuesta de los estudiantes por una educación, pública, laica, de calidad y gratuita.
De las agresiones y la impunidad policial no se ha librado casi nadie: estudiantes, en primer lugar, pero también viandantes de todas las edades, periodistas, fotógrafos, una persona que se identificó como médico, un diputado (Joan Baldoví, del grupo Compromís), un anciano ciego, entre otros muchos. A los detenidos se les acusa de delitos como supuestos desórdenes públicos, atentado a la autoridad y manifestación ilegal. Pero hay testimonios, junto a la proliferación de vídeos y fotografías en las redes sociales, que pretenden aclarar lo que realmente ha ocurrido estos días.
Apaleado por ayudar
Testimonios como el de Luis Zari. Asegura que dos policías le golpearon y, una vez reducido en el suelo, empezaron a insultarle cuando “trataba de proteger a un chaval de 14 años, al que pegaban los antidisturbios”. Denuncia, además, la “impunidad” y la “manipulación” mediática. Y revela lo que le contó un compañero de celda: “Además de los porrazos que recibió, le llevaron en un furgón a un cuarto oscuro donde le golpearon en el estómago y le insultaron, antes de llevárselo a la comisaría”. También recuerda que cuando fue detenido “se llevó golpes un joven que pasaba por la zona y que iba seguramente a comprarse unos zapatos”.
valenciaestadocatxalotLos estudiantes mantienen la iniciativa en unas movilizaciones que ahora se hallan en fase creciente.©Mónica Centelles
Tres calabozos distintos
J.R., estudiante de Historia, fue detenido el primer día de las protestas frente al Instituto Luis Vives, “en una carga aleatoria junto a otras cinco personas”. Permaneció cerca de hora y media encerrado en un coche policial, “con un calor insoportable”, mientras los agentes departían amigablemente fuera del auto. Tras pasar por tres calabozos diferentes, “donde no me dieron ni agua”, participa, unos días después, en una asamblea de estudiantes contra los recortes y destaca “cómo a partir de pequeñas chispas, en este caso, las concentraciones de estudiantes, puede prender el malestar latente en el conjunto de la sociedad”.
Clamor contra la impunidad
Pocas veces unos hechos han despertado una repulsa tan generalizada en el País Valenciano. Centros educativos, sindicatos de todos los colores, partidos políticos de la oposición, organizaciones de padres y madres de alumnos, universidades, asociaciones vecinales, colectivos de periodistas, distintas ONG como Amnistía Internacional, han coincidido en la condena, de una manera u otra, en lo ocurrido. En medio de este clamor contra la impunidad, Esquerra Unida del País Valencià (EUPV-IU) ha presentado una denuncia antela Fiscalíade Menores por las cargas de la policía.
La ‘anécdota’ del Gobierno
El PP y las instituciones que gobierna observan los acontecimientos, sin embargo, desde otra perspectiva. La delegada del Gobierno, Sánchez de León, afirmaba hace unos días su esperanza de que los hechos se quedaran en una “anécdota” y hablaba de “actuaciones proporcionadas” de la policía. El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, reconoció “algunos excesos”; el presidente dela GeneralitatValenciana, Alberto Fabra, lamentaba las “violentas protestas” y expresaba su temor por un supuesto “efecto llamada”. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, tirando de manido argumentario, denunciaba enla COPEuna “estrategia predeterminada de la izquierda radical”.
Huelga general en el sector educativo
Sin embargo, los estudiantes mantienen la iniciativa en unas movilizaciones que ahora se hallan en fase creciente. Las cargas policiales han actuado como certero catalizador de la protesta, de manera que las organizaciones estudiantiles mantienen el protagonismo y, además, han logrado sumar a su causa numerosas voluntades: sus padres y madres, primero; y también ciudadanos en general, apoyados por partidos políticos y organizaciones sociales. Las próximas convocatorias y, singularmente, la huelga general en el sector educativo anunciada para el 29 de febrero, permitirá calibrar la correlación de fuerzas.
valenciaestadoestadioLas protestas han alcanzado relieve mundial, las redes sociales son un hervidero y la indignación se generaliza.©Mónica Centelles
La ‘primavera valenciana’
La mecha prendió hace una semana tras la carga violenta contra un grupo de estudiantes que cortaron la calle frente al Instituto Luis Vives de Valencia. Ubicado en un lugar muy céntrico de la ciudad, casi pegado al Ayuntamiento y muy cerca dela Estaciódel Nord, el centro educativo (sin calefacción en las aulas debido a los recortes) se ha convertido en el foco, material y simbólico, de lo que en las redes sociales algunos denominan “la primavera valenciana”. Otro punto neurálgico lo constituyela Facultadde Geografía e Historia, en pleno Campus Universitario dela AvenidaBlascoIbáñez, donde los estudiantes celebran asambleas permanentes.
La carga principal se produjo el pasado jueves, después de que estudiantes, acompañados de padres y madres, cortaran las calles del centro de Valencia en respuesta a las embestidas policiales del día anterior. Es precisamente el jueves 16 de febrero el día que se produce el estallido y comienza la escabechina, la “cacería del estudiante”, por las calles de Valencia. Adolescentes de 15 y 16 años corren junto a universitarios delante de los agentes antidisturbios mientras un helicóptero de la policía sobrevuela la ciudad. Se producen entonces detenciones selectivas de dirigentes estudiantiles y activistas destacados del 15-M. En una postal que recuerda la época de los temidos grises, aparecen las pelotas de goma y los punzones.
La tensión se incrementa y en la comisaría dela CalleZapadoresla policía retiene el sábado 18, mediante un cordón, a 150 personas (la mayoría de ellos, menores) sin permitir a sus familiares que se acerquen. Más cargas. El lunes 20 de febrero se producen 7 horas de persecuciones y agresiones ininterrumpidas por toda la ciudad. Incluso dentro de la estación. La gente se refugia dentro de los comercios en un ambiente de pánico generalizado.
Indignación generalizada
Más detenciones. A partir del día siguiente, dado que las protestas alcanzan relieve mundial (los portavoces estudiantiles reciben llamadas de medios rusos, franceses y latinoamericanos), las redes sociales son un hervidero y la indignación se generaliza. El Ministerio del Interior decide retroceder y la policía desaparece de la calle. Y así hasta hoy, cuando el desenlace de la historia está por escribir. Pero el primer capítulo, el de la dignidad y la lucha contra los recortes sociales, ya lo han escrito los estudiantes en la calle.
Enric Llopis || Crónica Popular.

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