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Mostrando las entradas etiquetadas como ESCRITORES

LA GENTE QUE AMAMOS... CARLOS FUENTES

Mercedes Arancibia ||  “ La literatura es un arte inigualable que relata la vida real de una comunidad”. En la novela  La Voluntad y la Fortuna  (Alfaguara México 2008), Carlos Fuentes hace “hablar” a una cabeza cortada en una playa del Pacífico . “Soy la cabeza degollada número mil desde el comienzo del año en México. Soy uno de los cincuenta decapitados de la semana, el séptimo del día y el único en las últimas tres horas y cuarto…” . ¿Cuanto hay de “creación” del escritor en este párrafo? Seguramente no demasiado. Los mexicanos llevan años conviviendo con una sucesión de homicidios bárbaros, con cabezas cortadas que alternan en la vía pública con cuerpos desmembrados. Carlos Fuentes, escritor.  ©Casa de América Autor de una obra tan poética como política escrita a lo largo de más de sesenta años, el elegante diplomático desdoblado en escritor, fundador de la Revista de Literatura mexicana , autor de novelas emblemáticas como  La muerte de Artemio C...

10º aniversario: El futuro siempre aplazado de Daniel Moyano

Mercedes Arancibia “ El exilio no tiene regreso” . Lo decía Antonio di Benedetto, escritor y periodista argentino exiliado diez años en París y Madrid, fallecido apenas volvió en 1986, y a  Daniel Moyano  –escritor, periodista y músico argentino, exiliado que nunca regresó- le gustaba repetirlo en Madrid, donde en este 2012 se van a cumplir diez años de su muerte. Moyano, Daniel, amigo y compañero en los meses del diario  Libéración  cuando después del cierre, sin salir del local, muchas noches poníamos las sillas en círculo y le escuchábamos contar historias “de la sierra”, eufemismo con el que Daniel hablaba de los Andes como si fueran el pico de Abantos. Historias de cuando daba clases de música en lugares ignotos a muchachos cuya sueño casi siempre inalcanzable era conseguir llegar algún día hasta Buenos Aires; historias como la del traslado de un piano de una aldea a otra, con ayuda de un par de mulas, creo recordar, y sus manos, dignas de la firma de cua...