sábado, 29 de junio de 2013

Brasil: La revuelta de los veinte centavos

Raúl Zibechi*

UNASUR. || [ Question Digital]
El aumento en el precio del transporte fue la brecha por la que se coló el profundo descontento que vive la sociedad brasileña. En apenas dos semanas las movilizaciones se multiplicaron: de 5 mil los primeros días a más de un millón en cien ciudades. La desigualdad, la falta de participación y la represión son los grandes temas. Los abucheos y rechiflas dieron la vuelta al mundo. Dilma Rousseff no se inmutó, pero sus facciones denotaban incomodidad. Joseph Blatter sintió la reprobación como algo personal y se despachó con una crítica a la afición brasileña por su falta de fair play. Que la presidenta de Brasil y el mandamás de la FIFA, una de las instituciones más corruptas del mundo, fueran desairados por decenas de miles de aficionados de clase media y media alta, porque los sectores populares ya no pueden acceder a estos espectáculos, refleja el hondo malestar que atraviesa a la sociedad brasileña.
04_01_br-protestas251Lo sucedido en el estadio Mané Garrincha de Brasilia saltó a las calles, amplificado, el lunes 17, cuando más de 200 mil personas se manifestaron en nueve ciudades, en particular jóvenes afectados por la carestía y la desigualdad, que se plasma en los elevados precios de servicios de baja calidad, mientras las grandes constructoras amasan fortunas en obras para los megaeventos a cargo del presupuesto estatal.
Todo comenzó con algo muy pequeño
Todo comenzó con algo muy pequeño, como sucede en las grandes revueltas del siglo XXI. Un modesto aumento del transporte urbano de apenas 20 centavos (de 3 a 3.20 reales, dos pesos uruguayos). Primero fueron pequeñas manifestaciones de militantes del Movimiento Pase Libre (MPL) y de los comités contra las obras del Mundial de 2014. La brutalidad policial hizo el resto, ya que consiguió amplificar la protesta convirtiéndola en la mayor oleada de movilizaciones desde el impeachment contra Fernando Collor de Melo, en 1992.
El viernes 7 de junio se realizó la primera manifestación en São Paulo contra el aumento del pasaje con poco más de mil manifestantes. El martes 11 fueron otros tantos, pero se quemaron dos autobuses. Las dos principales autoridades, el gobernador socialdemócrata Geraldo Alckmin, y el alcalde petista Fernando Haddad, se encontraban en París promoviendo un nuevo megaevento para la ciudad y tacharon a los manifestantes de vándalos.
04_02_br-proestas-231El miércoles 12 una nueva manifestación se saldó con 80 autobuses atacados y ocho policías heridos. El jueves 13 los ánimos estaban caldeados: la policía reprimió brutalmente a los 5 mil manifestantes provocando más de 80 heridos, entre ellos varios periodistas de Folha de São Paulo. Un tsunami de indignación barrió el país que se tradujo, pocas horas después, en los abucheos contra Dilma y Blatter. Hasta los medios más conservadores debieron reflejar la brutalidad policial. La protesta contra el aumento del boleto convergió sin proponérselo con la protesta contra las millonarias obras de la Copa de las Confederaciones. Lo que parecían manifestaciones pequeñas, casi testimoniales, se convirtieron en una ola de insatisfacción que abarca todo el país.
Síntoma de la gravedad de los hechos es que el lunes 17, cuando se produjo la quinta movilización con más de 200 mil personas en una decena de capitales, los políticos más importantes del país, los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inacio Lula da Silva condenaron la represión. Descalificarlos como vándalos es un grave error. Decir que son violentos no resuelve nada. Justificar la represión es inútil, escribió Cardoso quien atribuyó las protestas al desencanto de la juventud frente al futuro.
La carestía y la desigualdad se plasma en los elevados precios de servicios de baja calidad, mientras las grandes constructoras amasan fortunas en obras para los megaeventos a cargo del presupuesto estatal
Lula tuiteó algo similar: La democracia no es un pacto de silencio, sino una sociedad en movimiento en busca de nuevas conquistas. La única certeza es que el movimiento social y las reivindicaciones no son cosa de la policía, sino de mesas de negociación. Tengo la certeza de que entre los manifestantes la mayoría están dispuestos a ayudar a construir una solución para el transporte urbano. Además de desconcertar a las élites, los manifestantes consiguieron que se suspendieran los aumentos.
La sensación de injusticia
El transporte público en ciudades como São Paulo y Rio de Janeiro es uno de los más caros del mundo y su calidad es pésima. Un relevamiento del diario Folha de São Paulo analiza los precios del transporte público en las dos mayores ciudades del país respecto del tiempo de trabajo necesario para pagar un pasaje, en relación con el salario medio en cada ciudad. El resultado es catastrófico para los brasileños.
Mientras un habitante de Rio necesita trabajar 13 minutos para pagar un pasaje y un paulista 14 minutos, en Buenos Aires sólo se tiene que trabajar un minuto y medio, 10 veces menos. Pero la lista incluye las principales ciudades del mundo: en Pekín el pasaje equivale a 3 minutos y medio de trabajo; en París, Nueva y Madrid, seis minutos; en Tokio, nueve minutos, lo mismo que en Santiago de Chile. En Londres, una de las ciudades más caras del mundo, cada pasaje demanda 11 minutos de trabajo (Folha de São Paulo, 17 de junio de 2013).
El periódico cita al ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, para ejemplificar lo que debería ser la democratización urbana: La ciudad avanzada no es aquella en la que los pobres andan en auto, sino aquella en la que los ricos usan el transporte público. En Brasil, concluye el diario, está sucediendo lo contrario.
En los últimos ocho años el transporte urbano en São Paulo se ha deteriorado según revela un informe de O Estado de São Paulo. La concesión vigente fue asignada durante la gestión de Marta Suplicy (PT) en 2004. El sistema de transporte colectivo creció de mil 600 a 2 mil 900 millones de pasajeros entre 2004 y 2012. Sin embargo, los autobuses en circulación descendieron de 14 mil 100 unidades a 13 mil 900. La conclusión es casi obvia: Más gente está siendo transportada pagando un precio más caro en menos omnibus que hacen menos viajes (O Estado de São Paulo, 15 de junio de 2013). En cada unidad viaja un 80 por ciento más de pasajeros.
Según la Secretaría Municipal de Trasportes de la ciudad, la mejora en la situación económica ha provocado un aumento de la cantidad de pasajeros pero, a su vez, los autobuses hacen menos viajes por el congestionamiento del tránsito, lo que inevitablemente recae sobre los usuarios que sufren por la ineficiencia del sistema, con el aumento en el tiempo de los viajes. Los costos también se han disparado por la ineficiencia que supone un mal aprovechamiento de la infraestructura.
Si a esto se suma el despilfarro que suponen las inversiones millonarias en las obras del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, con su secuela de traslados forzados de pobladores, puede comprenderse mejor el malestar reinante. Los seis estadios que se inauguraron en la Copa de las Confederaciones insumieron casi 2 mil millones de dólares. La remodelación de Maracaná superó 500 millones y otro tanto el Mané Garrincha, una obra monumental con 288 columnas que le confieren un aspecto de coliseo romano moderno, según el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke. Todo ese dinero público para recibir un partido durante la Copa y siete en el Mundial.
Son recintos de lujo construidos por media decena de grandes constructoras, algunas de las cuales se adjudicaron también la administración de estas arenas donde se realizarán espectáculos a los que muy pocos tendrán acceso. El costo final de todas las obras suele duplicar los presupuestos iniciales. Aún faltan seis estadios que están en obras, la remodelación de aeropuertos, autopistas y hoteles. El BNDES acaba de conceder un préstamo de 200 millones de dólares para la finalización del Itaquerão, el nuevo estadio del Corinthians, donde se jugará el primer partido del Mundial 2014.
Cansados de pan y circo
Todo comenzó con algo muy pequeño, como sucede en las grandes revueltas del siglo XXI. La brutalidad policial hizo el resto: consiguió amplificar la protesta, convirtiéndola en la mayor oleada de movilizaciones desde el impeachment contra Fernando Collor de Melo, en 1992
La Articulación Nacional de los Comités Populares de la Copa difundió un informe en el que señala que en las 12 ciudades que albergarán partidos del Mundial hay 250 mil personas en riesgo de ser desalojadas, sumando las amenazadas por realojos y las que viven en áreas disputadas para obras (BBC Brasil, 15 de junio de 2013). Hubo casos en que una vivienda fue demolida con un aviso previo de sólo 48 horas. Muchas familias realojadas se quejan de que fueron trasladadas a lugares muy distantes con indemnizaciones insuficientes para adquirir nuevas viviendas, de menos de cinco mil dólares en promedio.
Para completar este panorama, sólo para la Copa de las Confederaciones se dispuso un operativo militar que supuso la movilización de 23 mil elementos de las tres armas que incluye un centro de comando, control e inteligencia. El dispositivo moviliza 60 aviones y 500 vehículos. La disputa del Mundial 2014 ha obligado a Brasil a construir 12 estadios, 21 nuevas terminales aeroportuarias, siete pistas de aterrizaje y cinco terminales portuarias. El costo total para el Estado de todas las obras será de 15 mil millones de dólares.
Ante semejante despliegue de gastos para construir recintos de lujo resguardados con máxima seguridad, el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas (CONIC) divulgó un comunicado en el que condena la brutalidad policial, asegurando que lo sucedido el 13 de junio en São Paulo nos remite a tiempos sombríos de la historia de nuestro país (www.conic.org.br). El texto de las iglesias denuncia la falta de apertura al diálogo y asegura que la cultura autoritaria sigue siendo una característica del Estado brasileño.
En las 12 ciudades que albergarán partidos del Mundial hay 250 mil personas en riesgo de ser desalojadas, sumando las amenazadas por realojos y las que viven en áreas disputadas para obras
Le recuerda al gobierno que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acaba de hacer varias recomendaciones, entre ellas poner fin a la policía militar. La CONIC cree que la represión policial contra las manifestaciones es la misma de los exterminios de jóvenes que suceden cotidianamente en las periferias de las ciudades. Finaliza diciendo que los grandes eventos sólo traerán más ganancias al mercado financiero y a los mega conglomerados empresariales. No queremos sólo circo. Queremos también pan, fruto de la justicia social.
Si este es el estado de ánimo de las iglesias, puede imaginarse cómo se sienten los millones de jóvenes que invierten dos horas en ir a trabajar, tres en retornar a sus casas en ómnibus estúpidos y caros y enfrentan 200 kilómetros de congestionamiento, como describe el escritor Marcelo Rubens Paiva (O Estado de São Paulo, 16 de junio de 2013). Todos los paulistas saben que los ricos viajan en helicóptero. Brasil posee una de las mayores flotas de aviación ejecutiva del mundo. Desde que gobierna el PT la flota de helicópteros creció 58.6 por ciento, según la Asociación Brasileña de Aviación General (ABAG).
São Paulo tiene 272 helipuertos y más de 650 helicópteros ejecutivos que realizan alrededor de 400 vuelos diarios. Muchos, más que ciudades como Tokio y Nueva York. Actualmente la capital paulista es la única ciudad del mundo que posee un control de tráfico aéreo exclusivo para helicópteros, dice la ABAG. Por eso fluye a indignación y por lo mismo tantos festejaron el retorno de la protesta, para lo que tuvieron que esperar nada menos que dos décadas.
Raúl Zibechi
Periodista y activista uruguayo (Montevideo, 1952), es autor de varios libros centrados en América Latina. Entre ellos, Brasil Potencia. Entre la integración regional y un nuevo imperialismo, 2012; Política & Miseria. La relación entre el modelo extractivo, los planes sociales y los gobiernos progresistas, 2011, 2012; América Latina: Contrainsurgencia y pobreza, 2010 Territorios en resistencia. Cartografía política de las periferias latinoamericanas, 2012; Autonomías y emancipaciones. América Latina en movimiento, 2007 y 2008; De multitud a clase. Formación y crisis de una comunidad obrera (Juan Lacaze, 1905-2005), 2006; Dispersar el poder. Los movimientos como poderes antiestatales, 2006;Genealogía de la revuelta. Argentina, una sociedad en movimiento, 2003; La revuelta juvenil de los 90. Las redes sociales en la gestación de una cultura alternativa, 1997.

viernes, 28 de junio de 2013

Berlusconi, “alea jacta est”

Mercedes Arancibia || Periodista.
Alea jacta est. Por abuso de poder y prostitución de menores, el tribunal de Milán ha condenado al ex presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, a 7 años de cárcel (uno más de la pena solicitada por la fiscalía) y a la ilegibilidad de por vida para ocupar cargos en la función pública (que, teniendo en cuenta los 76 años cumplidos del cavaliere, tampoco  es que le quedaran muchas oportunidades más), en el caso conocido como Rubygate, del nombre de la joven prostituta marroquí Karima El Mahroug, alias “Ruby la robacorazones”, que entonces tenía 17 años y presidía las famosas “noches bunga-bunga” en la lujosa residencia privada de Arcore, cerca de Milán, del entonces primer ministro.
05_01Siete años de cárcel que, naturalmente, Berlusconi va a hacer todo lo posible para no cumplir, como no ha cumplido ninguna de las anteriores sentencias condenatorias que, desde 2002, le han ido cayendo con cuentagotas por asuntos de fraude fiscal, tráfico de influencias y abuso de poder. Los abogados de este personaje son especialistas en el arte de alargar los recursos y las apelaciones hasta que prescriben los delitos.
Según el tribunal milanés, Berlusconi obligó a la dirección de la policía de  la ciudad a violar la ley poniendo en libertad antes de tomarle declaración a la menor Ruby, detenida por un robo, con la que había tenido encuentros sexuales pagados. Además, para intentar eludir la condena, pagó a decenas de testigos (entre ellos dos diputados) para que prestaran falso testimonio.
La pregunta que ahora flota en el cálido aire italiano de este comienzo de verano es si la condena de Berlusconi por pervertir a menores hará que decaiga “su interés por apoyar al gobierno”, frágil, de la coalición presidida por Enrico Letta -del que forman parte El Pueblo de la Libertad, el partido del cavaliere, y Futuro y Libertad, el minúsculo partido creado a última hora por Mario Monti-; la semana pasada, cuando se encontraba en espera de sentencia y la prensa del país decía que Berlusconi estaba “de un humor negro”, amenazó con romper la baraja si la sentencia era condenatoria. Por lo visto, creía que apoyando al gobierno con su altísimo porcentaje conseguido una vez más en los últimos comicios compraba también una vez más la inmunidad que explotó hasta la última migaja mientras era Presidente del Consejo.
Pero, como escriben en un primer comentario de urgencia en el diario de izquierda Il fatto quotidiano, la pregunta es justa pero está dirigida a las personas equivocadas (el público en general): “Habría que preguntar a Enrico Letta y al Partido Democrático (1) que hacen en el gobierno con un aliado así”.
Desde que entró en política en 1994 –antes era solamente un empresario nuevo rico (riquísimo) y bastante hortera- Berlusconi ha sido condenado a un total de 11 años y cinco meses de prisión incondicional –tres de ellos amnistiados- por delitos de corrupción, falsedad en operaciones financieras y financiación ilícita de un partido político, entre otras. Aparte de la sentencia de hoy, tiene otras dos en espera del juicio de apelación. En los dieciséis años que, en tres legislaturas, presidió el Consejo de Ministros consiguió sacar adelante treinta y seis leyes que le permitieron conseguir bien la inmunidad, bien la prescripción de sus delitos.
Su ascensión en la política y la Logia P2
La irresistible ascensión de Berlusconi en la política tuvo mucho que ver, en sus comienzos, con su afiliación a la logia P2 (2), disidente de la masonería y a la que perteneció desde 1978, disuelta en 1982 porque era “un punto de anclaje de los servicios secretos estadounidenses en Italia, cuya intención era controlar la vida política”, como recordaba muy bien en 2011 una “noche temática” del canal franco-alemán Arte. En palabras del “venerable maestro Gelli”, la P2 era entonces “un centinela atento a que el partido comunista no se hiciera con el país. Tenemos el ejército, la guardia de finanzas y la policía dirigidos por afiliados a la P2”.
En los dieciséis años que presidió el Consejo de Ministros consiguió sacar adelante treinta y seis leyes que le permitieron conseguir bien la inmunidad, bien la prescripción de sus delitos
Hay otra pregunta a la que nadie ha dado nunca respuesta satisfactoria. ¿Cómo es posible que los italianos hayan votado hasta tres veces, y una cuarta este mismo año, a un partido presidido por Berlusconi? El periodista Franceso La Licata, colaborador del diario La Stampa y experto en la mafia, explicaba en una entrevista en el canal de televisión RAI 3 que, a pesar de ser el político que peor imagen ha tenido en la prensa en los últimos veinte años, le han votado “la mayoría de los italianos”, lo que crea una situación extremadamente curiosa a la que colabora también el hecho de que no quede “gran cosa de la oposición comunista tradicional. Los dos grandes partidos italianos, el antiguo Pci y la Democracia Cristiana, han perdido su cultura y su identidad alejándose del lenguaje popular y adoptando el discurso mediático de la televisión. Y la televisión es el reflejo de la Italia que ha modelado Berlusconi”. Respecto a los intelectuales que en otro tiempo hicieron de Italia “un laboratorio de ideas” para toda Europa, “ahora son débiles porque la mayor parte de las editoriales están en manos del Cavaliere. Nos faltan los Pasolini, los Sciascia, los Calvino… ».
Para el historiador suizo Armand Mattioli, autor de “Viva Mussolini. Die Aufwertung des Faschismus im Italien Berlusconis” (3), “Berlusconi no es un fascista, pero el magnate millonario de los medios de comunicación no se ha distanciado nunca de los neo o postfascistas, que encajan muy bien en su cálculo político”; durante los últimos años de su mandato el país asistió a una recuperación de la memoria de Mussolini.
  1.  El Pd, Partido Democrático es una organización de centro-izquierda nacida de la reunión de los grupos de los tres principales partidos políticos de la historia republicana, el Partido Comunista Italiano (Pci), la Democracia Cristiana (Dc) y el Partido Socialista Italiano (Psi) y heredero de la cultura socialdemócrata y socialcristiana, que “junto con algunos de sensibilidad socialista, social-liberal y ecologista constituyen la plataforma ideológica del partido”. A nivel europeo, el Pd se ha embarcado en una relación de estrecha cooperación con el Partido Socialista Europeo, con quien formó la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo
  2. Propaganda due, más conocida como P2, fue una logia masónica perteneciente al Gran Oriente de Italia, fundada en 1877 con el nombre de Propaganda masónica, que protagonizó algunas desviaciones respecto a los estatutos de la masonería y en contra del orden jurídico italiano, durante el tiempo que estuvo dirigida por el empresario Licio Gelli. La Comisión parlamentaria encargada de investigarla, llegó a la conclusión de que la logia P2 era una “auténtica organización criminal”, a la que se  le adjudicaban delitos como la conspiración política para controlar el poder en Italia, las masacres de Italicus y Bologna,  el escándalo del Banco Ambrosiano, el asesinato del “banquero de Dios” (llamado así por su relación el vaticano) Roberto Calvi, el hipotético asesinato del papa Juan Pablo I, y varias complicidades con los escándalos de Tangentopoli (1992), el mayor proceso por corrupción de la historia italiana, en la que estaban implicados grupos políticos, empresariales e industriales. 
  3. SchöninghVerlag

jueves, 27 de junio de 2013

AAVV DE PUERTOLLANO. CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Presentacion de los acuerdos de 2005 sobre presupuestos participativos
El movimiento ciudadano (las asociaciones de vecinos) se configuró como alternativa ciudadana de participación activa a finales de los 70. Tal fue su empuje que ciertos partidos políticos hicieron ímprobos esfuerzos por controlarlo y domesticarlo para que nada perjudicara a la “modélica transición”. A pesar de la intromisión partidaria, las asociaciones de vecinos resistieron y canalizaron activamente durante un tiempo las reivindicaciones vecinales sobre los problemas del barrio y/o el municipio.
Pero el poder local no había jugado su última baza: el control económico de las AAVV. Las sucesivas corporaciones locales, independientemente del alcalde de turno, invirtieron jugosas cantidades económicas en forma de subvenciones a cambio de una foto o del apoyo a su gestión. Cuando el dinero no era suficiente se recurría a las prebendas cortijeras en forma de trato de favor o a las inversiones en infraestructuras. Tal fue la apuesta que determinados presidentes parecían tener más poder que algún@s ediles del equipo de gobierno y desde su entronización vienen ofreciendo fuerte resistencia a los intentos de abrir puertas y ventanas para que entre aire fresco en el movimiento vecinal. Buena parte de las juntas directivas de las AAVV pasaron a ser funcionalmente unipersonales puesto que, bien por dejación de funciones o bien por interés expreso del presidente en cuestión, las reuniones se convirtieron en un mero formalismo y la Asociación de Vecinos pasó a ser el cortijo del presidente y sus acólitos.
El presidente de la Asociación de Vecinos pasó a ser infalible e incuestionable so pena de ser expulsado de la junta directiva y de negarte el acceso a los locales. El decidía, según fidelidades, como repartía las pequeñas prebendas del cargo: asistencia a viajes, comidas institucionales, figuración en actos públicos, plazas en cursos y talleres… pequeñas miserias que a algunos les parecían suficientes como para rendir pleitesía al pequeño cacique. En cierto barrio, el presidente aun decide a su albedrio cuando y para que usos se abren los locales de la Asociación de Vecinos. Las llaves de estos locales parecen ser de su propiedad desde hace años y guarda en su propia casa todas las copias. De aquellos polvos nos vienen estos lodos.
Hemos de valorar el intento por cambiar las cosas en el gobierno de coalición PSOE-IU de la primera legislatura de Hermoso Murillo. Con López Montero al frente de la concejalía de participación ciudadana se pusieron en marcha los presupuestos participativos y las asociaciones volvieron a cobrar cierta vida porque los vecinos volvieron a participar y tomar decisiones activas sobre inversiones y equipamientos en su barrio. Pero aquello duró poco porque los caciquillos de ciertos barrios se negaron a justificar en que habían gastado el dinero de las subvenciones recibidas y Hermoso Murillo les dio su apoyo frente a las exigencias planteadas por su concejal de participación ciudadana y socio de gobierno, López Montero.
La concejalía de participación ciudadana, como es de rigor para los fondos públicos, exigía justificar la última subvención recibida para acceder a las nuevas convocatorias. Buena parte de los presidentes se rebeló contra la medida y la pelea acabó con la renuncia de Izquierda Unida a la concejalía de participación ciudadana y la muerte prematura del modelo de presupuestos participativos. Por las cloacas de los intereses partidarios de nuestro ayuntamiento se fue también el resurgir del movimiento ciudadano.
Año tras año se fue descafeinando la experiencia de los presupuestos participativos hasta reducirlo a lo que pudo haber sido y no fue. De la participación vecinal se pasó a la participación de los presidentes y de esta a la no participación. Y ello es mérito de quienes han presidido las asociaciones y dirigido la FLAVE durante años. También tiene mucho mérito el actual alcalde, todo un defensor de la participación ciudadana.
Recientemente se ha seguido el modelo lampedussiano (cambiar para que nada cambie) en la renovación de la FLAVE. Es verdad que se ha cambiado la presidencia, pero lo cierto es que algunos presidentes de AAVV, imperecederos en el cargo, bloquean cualquier intento de cambio real. Pasan los años y ellos siguen aferrados al sillón de forma incomprensible. Lo que antaño fue un hervidero de ideas es hoy un erial, ya ni siquiera tienen subvención municipal y deben vivir de las cuotas. Ahora están pagando fidelidades de antaño, carecen de recursos y de apoyos pero, para algunos es suficiente con cortar la cinta en las fiestas del barrio y aparentar que son algo y tienen algún poder. Con lágrimas de cocodrilo repiten la cantinela de que nadie les da el relevo y lo cierto es son ell@s quienes bloquean interesadamente cualquier posibilidad de renovación.
Desde el cargo que ostentan deciden, sin contar con nadie, lo que interesa y no interesa al barrio y desatienden las llamadas a la movilización que les hacen de otros colectivos ciudadanos. Viven ajenos a la realidad y desconocen que los puertollaner@s reclamamos protagonismo ante la grave crisis institucional y socioeconómica que nos afecta. Desde la FLAVE están bloqueando que otras experiencias del movimiento ciudadano, también otras asociaciones de vecinos, puedan tener contacto directo con los vecinos de sus barrios para impulsar una movilización colectiva que cambie el rumbo a nuestro negro destino. Deben saber que el cambio llegará a todos los ámbitos institucionales y públicos, incluida la Asociación de Vecinos en la que están refugiad@s. ¡Cuando sus propios vecinos llamen a la puerta no les podrán negar la entrada! Entonces, cuando esto ocurra, habremos recuperado el espíritu de las pioneras asociaciones de vecinos y volveremos a tener participación ciudadana.

Plumaroja. 

miércoles, 26 de junio de 2013

CRISTOBAL MONTORO Y SUS "ERRORES"

Cristobal Montoro, ministro de Hacienda
Rajoy puso un circo y le crecieron los enanos. No tenía bastante con Wert y su esperpéntica gestión del Ministerio de Educación, acrecentada hasta el extremo con el asunto de las "becas", o las impagables declaraciones de Floriano sobre la financiación irregular, los sobresueldos o la trama gürtell; que ahora viene Montoro, el tío del saco, y, en el caso de la presunta venta de fincas por la infanta Cristina,  mejora a Cospedal  con su monologo sobre el despido simulado y la indennización en diferido. El monologo de Montoro tenía por titulo "los errores de hacienda".
Si en dos años, 2005 y 2006, la Infanta vendió 13 propiedades inmobiliarias, que, por azar, han saltado a la luz pública, ¿cuántas propiedades habrá vendido en los últimos diez años?  ¿130? Y ¿cuántos el resto de miembros de la Casa Real usuarios de unos DNI inconfundibles? Si ha sido un error, ¿éste se ha producido solo en esos dos años o el error es un virus que tiene infectado los ordenadores de la Agencia Tributaria? Los DNI de los miembros de la Casa Real, ¿están duplicados también? ¿Si están registradas en la Agencia Tributaria las ventas que no vendió, por qué no están registradas las ventas que si vendió?
Primero y rápidamente, el Ministro y su Ministerio volcaron el desaguisado sobre registradores y notarios. Hasta que éstos lo negaron y probaron lo estrafalario de la acusación. Más tarde, sobre la gestión de DNI por la complejidad administrativa. Y como la bola chusca crecía, y con cada explicación empeoraba el circo, seis días después el Ministro se arranca con que no sabe qué pasa y que abrirá una investigación en la Agencia Tributaria.
Con la familia Urdangarín investigada en los tribunales, que el Ministerio de Hacienda haya hecho el ridículo, entregando datos falsos a los juzgados y alimentado esta imagen de República bananera (en este caso Monarquía bananera), hace necesario que el Gobierno tome la decisión urgente de cesar no ya a la directora de la Agencia Tributaria sino al propio Ministro de Hacienda.
Plumaroja

martes, 25 de junio de 2013

Los ultraconservadores hermanos Koch quieren comprar periódicos para negar el cambio climático

Mercedes Arancibia y José Luis Delgado

Los propietarios de Tribune han puesto a la venta sus medios de comunicación escritos- que incluyen periódicos de todo el país, como Los Angeles TimesChicago Tribune y seis diarios más-  para dedicarse en el futuro a sus 23 canales de televisión y los hermanos Koch están dispuestos  a hacerse con esas cabeceraspara vender en ellos sus campañas en contra la ciencia y el medio ambiente.
© Ilustración: José Luis Delgado
© Ilustración: José Luis Delgado
¿Quiénes son los hermanos Koch?
Entre las 20 mayores fortunas del mundo, los hermanos Charles y David  Koch – a quienes el periodista Hillel Aron, de la revista “LA Weekly”, presenta como «los infames hermanos multimillonarios de derechas”- figuran en los lugares 6 y 7  con unos recursos estimados en  34.000 millones de dólares. Los hermanos Koch -cuyo padre, Fred Koch, fundador del emporio,inventó en 1927 un método eficiente para refinar el petróleo y obtener gasolina, construyó 15 refinerías para Stalin, fue un detractor del New Deal y denunció “la infiltración de comunistas” en los partidos Republicano  y Demócrata-“han ganado su colosal fortuna en la petroquímica y ahora dedican ese tesoro de guerra a la difusión de las ideas populistas de la extrema derecha americana” (L’Express, diciembre 2011).
Cada uno de ellos posee el 42% de Koch Industries Inc., un grupo químico y de refinería implantado en  Wichita, Kansas, “que es un monstruo: 100.000 millones de dólares anuales en cifra de negocios (hasta dos veces el PIB de países como Bulgaria), tienen refinerías hasta en Alaska y 6.500 kilómetros de oleoductos”, se podía leer en el semanario francés Le Point en 2010. David Koch preside la Fundación Americans for Prosperity, un activo apoyo económico del Tea Party. El grupo Americans for Prosperity (AFP), fundado por David Koch en 2004 para « educar al público en cuestiones económicas » cuenta con un millón y medio de afiliados que, en las elecciones al Congreso de 2010, financiaron a los candidatos republicanos del Tea Party con 40 millones de dólares. Otra partida estuvo dedicada a denunciar en publicidad radiofónica “el socialismo de Barack Obama”.También son propietarios de fábricas de otro tipo de objetos de consumo, que van desde el papel higiénico hasta la moqueta, o la carne, además de poseer la licencia mundial de la Lycra, el rey de las fibras sintéticas.
Los negocios de los hermanos Koch que, por cierto, tienen nombre de bacilo pernicioso (¿predestinados?) – mantienen una oposición feroz a la intervención del Estado en los terrenos económico y social “que va mucho más allá de  un simple conservadurismo” (Libération)- son “la mayor maquinaria de guerra utilizada para negar el calentamiento global», subraya en Le Point Kert Davies, director de investigación de Greenpeace. ¿Su credo? La desregulación a cualquier precio. ¿Su portavoz? El Tea Party. ¿Coste del lobbying? Varios cientos de millones de dólares para subvencionar decenas de institutos anualmente: “Organizan incluso campamentos de verano para niños cuyos juegos consisten en burlarse de la Agencia para la protección del Medio Ambiente”, asegura Lee Fang, del Center for American Progress.
Mecenas también de artistas líricos y de la música clásica en general, amante del ballet y la ópera, David Koch, cuya fortuna combinada de 35.000 millones de dólares es superada sólo por las de Bill Gates y Warren Buffett, lo mismo financia las actividades fundamentalistas del Tea Party que la supervivencia de un lugar emblemático, como el Centre Lincoln de Nueva York, rebautizado ahora en honor de su nuevo benefactor como “David H. Koch Theater”. La contrapartida han sido 100 millones de dólares inyectados en 2009 para renovar la acústica del edificio de cristal. A los 70 años, con casi dos metros de altura, todavía se mantiene erguido quien tuvo  que renunciar a sus sueños de gloria en el basket cuando le implantaron dos prótesis de rodilla; ahora se dedica fundamentalmente a firmar cheques: para el Museo de historia natural o para fundar un centro de investigación del cáncer en el emblemático MIT (Massachusetts Institute of Technology) que, por otra parte, no tiene nada de desinteresado: hace dieciocho años que padece un cáncer de próstata aunque pretende estar protegido por “la mano de Dios” desde que en 1991 saliera indemne del accidente de un Boeing 737, ocurrido en Los Angeles, en el que fue el único superviviente entre los pasajeros de primera clase.En 1996, a los 55 años, se casó con Julia Flesher, hija del « rey de la chatarra” de Arkansas, que tenía 32 años, con la que comparte un apartamento de 800 metros cuadrados en Park Avenue, varias casas de campo  “de estilo francés” y un yate inmenso.
Antes de la “operación Tribune”, hace un año los hermanos Koch intentaron echar a la dirección actual para apoderarse del Cato Institute, octavo think tank según los periodistas estadounidenses y “el mayor laboratorio de ideas liberal”, que atravesaba entonces una crisis mayúscula, según contaba la publicación digital Contrepoints.org. (http://www.contrepoints.org/?p=73336), “para convertirlo en un centro de oposición directa a Barack Obama durante la última campaña presidencial”, provocando la reacción de comentaristas como Steve Chapman, del Chicago Tribune, quien anunció que “los hermanos Koch cambiarán el oro en paja: el valor de Cato reside en el hecho de que no es una entidad política sino un laboratorio de ideas”. Un economista como Paul Krugman, al que los mejor informados sitúan en la izquierda neokeynesiana, mostró en su blog una gran preocupación por la entrada en el consejo de administración de Cato del neoconservador John Hinderhaker, llegado de la mano de los hermanos Koch: «ferviente hincha de George Bush y de la intervención en Irak”.
Que Tribune Company no venda sus periódicos a los hermanos Koch
La Liga de Votantes por la Conservación de Estados Unidos ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para evitar que los multimillonarios ultraconservadores hermanos Koch, uno de cuyos principales méritos es negar el cambio climático para poder seguir produciendo en sus empresas con total desprecio de las normas medioambientales, consigan llevar a cabo su propósito de hacerse con un pilar de la democracia: la información.
“Los propietarios de la empresa Tribune han puesto a la venta sus activos de medios de comunicación escritos -que incluyen periódicos de todo el país, como Los Angeles TimesChicago Tribune y seis diarios más-  para dedicarse en el futuro a sus 23 canales de televisión, y los hermanos Koch están dispuestos  a hacerse con esas cabeceras si no lo impedimos ahora. No podemos permitir que los hermanos Koch controlen algunos de los periódicos más respetados de Estados Unidos, para vender en ellos sus campañas en contra la ciencia y el medio ambiente. Los sindicatos, grupos ecologistas y de derechos civiles de todo el país se han unido para formar la “Coalición para Salvar nuestra información -y ya han entregado más de 500.000 firmas de personalidades en la Compañía Tribune. Pero, a medida que la decisión se acerca, necesitan nuestra ayuda para mantener la presión”, dice el comunicado de la Liga de Votantes que incluye un enlace para poder sumarse a la protesta.
“Sabemos de sobra  lo que los hermanos Koch hacen con su dinero procedente de la energía sucia: envenenan nuestras ondas durante las elecciones –como hicieron en la última campaña presidencial-  con el fondo de los 17 think tanks que patrocinan, destinado a propaganda de la negación del cambio climático, para conseguir así compinches en el Congreso que les ayuden a  bloquear las acciones destinadas a  proteger el aire que respiramos y el agua que bebemos”.
“Millones de lectores confían en periódicos como Los Angeles Times y el Chicago Tribune para una amplia cobertura de temas ambientales importantes. Si los hermanos Koch se hacen con el control de estas fuentes de información, no sólo dispondrán de  una poderosa plataforma para la propaganda anti-ciencia sino también para evitar la cobertura de otros temas críticos que el público necesita conocer”. Además de los mencionados, pertenecen a la cadena Tribune diarios como Baltimore SunOrlando SentinelHartford Courant… Diarios regionales serios, algunos de ellos famoso por la calidad de sus investigaciones. El precio de venta se estima en 623 millones de dólares (481 millones de euros). Preguntada por el corresponsal del diario francésLibération, la especialista en medios de comunicación Arlene Morgan, de la Escuela de Periodismo de Columbia, resume el parecer de la opinión pública estadounidense: “La única razón para que los Koch quieran apoderarse de LA Times o el Chicago Tribune es para defender sus opiniones políticas”.

domingo, 23 de junio de 2013

El fantasma de la extrema derecha recorre Europa

Mercedes Arancibia

El asesinato del joven libertario francés Clément Méric, ocurrido el 5 de junio de 2013 a plena luz del día en una calle comercial del centro de París, se produjo en el contexto de la creciente oleada de protestas ultraconservadoras contra la aprobación parlamentaria del “matrimonio para todos”, que ha permitido a la extrema derecha francesa dar rienda suelta a sus instintos más bajos.
A Clément le dejó con muerte cerebral, en una acera del distrito X, alguno de los miembros del nauseabundo y poco organizado grupúsculo conocido como Tercera Vía, cercano al movimiento racista, neonazi y anti todo Juventud Nacionalista Revolucionaria que, como él,  alardea de la parafernalia habitual: cabeza rapada, camisa y pantalón negro y “armas disuasorias” del tipo puños con púas, lunchakos, navajas de grandes dimensiones y otros juguetitos igual de contundentes (todo supuestamente, no vayan a ser que sepan leer).
En la estela de movimientos ultras que ya están suficientemente asentados en diversos países europeos –Amanecer Dorado en Grecia, NPD en Alemania, Alleanza Nazionale (antiguo MSI) italiana, Fremskrittspartiet o Partido del Progreso en Noruega, PVV, abreviatura del Partido de la Libertad holandés y el autóctono Front National de Jean-Marie Le Penn, fundador de una saga que prosigue en la figura de su hija Marine, eurodiputada que hoy lidera el partido, y su nieta  Marion Marechal-Le Penn, diputada en la Asamblea Nacional – aunque sin ninguna consolidación en la sociedad francesa, son  grupos muy minoritarios que aparecen casi de la nada para hacer demostraciones de fuerza. O, como en este caso, asesinar a un joven cuya única militancia era en el sindicato de estudiantes, aunque se conocía su simpatía por “la izquierda de la izquierda” y al que habían grabado los informativos, con media cara cubierta por un pañuelo rojo, sujetando la pancarta en una de las manifestaciones a favor del proyecto de ley del “matrimonio para todos”.
Clément tenía 18 años y nadie tiene derecho a morir a esa edad. Era estudiante de primer año del Instituto de Ciencias Políticas, una de las “grandes escuelas” de la educación francesa, de la que salen tradicionalmente la mayoría de los políticos profesionales del país, militaba en el sindicato de transformación social Solidaires Etudiants, (cuando estaba en preparatoria fue activista en la CNT, Confederación Nacional del Trabajo), y era miembro del grupo Acción Antifascista Paris-Banlieue. También había tomado parte en las reivindicaciones del movimiento Act Up en contra de la homofobia imperante en los últimos meses en Francia.
El asesinato de Clément Méric ha hecho sonar la alarma en media Europa que vuelve a preguntarse de qué fuentes beben estos movimientos ultraderechistas  formados por personas relativamente jóvenes, la mayoría de las cuales no vivieron la Segunda Guerra mundial, han crecido en democracia y han tenido casi todas las oportunidades en las pasadas décadas de bonanza y, sin embargo, como la oveja o el garbanzo negros, han salido nostálgicos de los caudillos autoritarios que no conocieron, racistas, xenófobos, homófobos, profundamente euroescépticos y nacionalistas radicales, y se sienten como pez en el agua en los discursos populistas “que ofrecen soluciones simples y contundentes para problemas de convivencia, con frecuencia negadoras de los derechos humanos más elementales”.
Lo que une a los grupos de la extrema derecha
Desde hace algunos años, asistimos en gran parte de Europa, y en un clima “de crisis económica, social e incluso de identidad,” escribe Pierre Haski en el digital francés de izquierda Rue 89, “al inquietante aumento de poder de una franja de la extrema derecha radicalizada, que prospera al lado de partidos populistas o está anclada en la extrema derecha más antigua, como el Front National de la familia Le Penn…Lo que une a esos grupos  absurdos es sobre todo una hostilidad hacia el Islam, percibido como una amenaza a la identidad europea –blanca y cristiana-, debilitada por la crisis”.
Hace ya un tiempo, la Unión Democrática del Centro (UDC), partido populista suizo, utilizó la vena xenófoba con un poster en el que unos corderos blancos expulsaban de su prado a otros corderos negros. La UDC ocupa hoy un cuarto de los escaños en el Consjeo Nacional Suizo. El Partido del Progreso noruego obtuvo el 22% de votos en las elecciones de 2009, y allí militó durante varios años Anders Breivik, el autor de la masacre de la isla de Utoya. Una mayoría de estados europeos, de dentro y fuera de la UE, tienen ahora un componente de extrema derecha en sus representaciones nacionales o locales.
Solo cuando ocurren sucesos como el asesinato de Clément Méric, los políticos encuentran motivos para, más allá de repudiarlos, intentar “apoderarse” de  la situación, acomodarla a sus propios objetivos programáticos: de derecha o de izquierda todos, sin fisuras, abominan de los “grupos violentos” sin pararse a pensar ni un segundo en las condiciones sociales, propiciadas por sus leyes, ajustes, recortes, involuciones  e injusticias, que permiten a los fascismos volver  a asomar el rostro tanto tiempo semi-oculto. “Nadie denuncia la destrucción de la decencia moral por el liberalismo, la inseguridad social creada por el capitalismo, la crisis sistémica generada por las grandes finanzas que ha hecho la cama al renacimiento de los nacionalismos”.
¿A qué viene tanta divagación? En su reciente libro “De la crisis a la revolución democrática”, Maonolo Monereo apunta, entre las condiciones ineludibles para que seamos capaces de dar el salto que anuncia el título, la necesidad de (cito de memoria) “impedir que la extrema derecha se desmande”. Lo pienso mientras veo los carteles con svástica incluida que han empezado a aparecer pegados en las fachadas de mi barrio madrileño.

viernes, 21 de junio de 2013

Las falacias en la reforma de las pensiones

Aunque resulta una obviedad, es justo resaltarlo. Los libros, artículos e intervenciones públicas de los profesores Juan Torres y Vicenç Navarro constituyen, sin duda alguna, uno de los arsenales científicos de más rigor en apoyo de los derechos sociales y de las alternativas a las políticas de austeridad, recortes y privatizaciones inspiradas por los grandes grupos financieros y aplicadas por los Gobiernos que los representan. En realidad, todo un antídoto al neoliberalismo seriamente trabajado. O, dicho de otro modo, unas herramientas de análisis y propuestas alternativas de una especial utilidad para armar a la izquierda en el combate por otro mundo posible en el marco de la grave crisis creada por el capitalismo financiero y en la que el neoliberalismo pretende conformar a machamartillo lo que el profesor Vicente Romano denomina “la mentalidad sumisa”,
Vicenç Navarro
Vicenç Navarro
Desde hace ya muchos años, su voz y su pluma no han dejado de alzarse, con tanta seriedad como gallardía personal, frente a la avalancha de manifiestos pagados por la banca e informes de “expertos” dirigidos a convencer a la sociedad española de las bondades de las privatizaciones y del “Estado mínimo”. Hace ya tres años, estos dos catedráticos – de la Universidad de Sevilla el primero de ellos, y de la Pompeu Fabra, de Barcelona, y la John Hopkins, de Baltimore (EE.UU.) el segundo-, sacaron a la luz un primer libro de especial importancia. En él alertaron sobre los verdaderos objetivos que persiguen las llamadas “reformas de las pensiones” en España, un sistema público integrado en el marco general de la Seguridad Social“ – fue Roosevelt quien acuñó la expresión en los años treinta del siglo XX- que se consolidó en Europa en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y que en España se caracteriza por ser un sistema “de reparto”: es decir, aquél en el que los trabajadores cotizan día a día y en el que con los fondos que hay en el sistema en un momento dado se pagan las pensiones de los jubilados que en ese momento tienen derecho a recibirlas, mientras que las de los futuros jubilados se pagarán con las cotizaciones de quienes en ese otro momento estén trabajando.
Aquel trabajo fue editado por ATTAC, organización de la que forman parte y fue puesta en marcha en Francia en 1996, tras el llamamiento hecho por el periodista Ignacio Ramonet en un editorial del emblemático periódico que dirige, la edición española de “Le Monde Diplomatique”. Su aportación fue ya entonces un auténtico revulsivo. Y puso en guardia a la izquierda contra la operación de privatización de las pensiones en nuestro país. Una operación, perfectamente diseñada, calculada y que se está aplicando en sucesivas fases y para la que, desde hace muchos años, un amplio corifeo de economistas, llamados a sí mismos “independientes”, trata de crear el caldo de cultivo adecuado para llevarla a cabo, mediante la publicación de toda una batería de artículos particularmente alarmistas sobre la supuesta “inviabilidad” de nuestro sistema público de pensiones.
Ahora, acaban de poner en las librerías una versión corregida y actualizada de aquel estudio de 2010 cuyo título es especialmente ilustrativo de lo que contienen sus casi doscientas páginas: “Lo que debes saber para que no te roben tu pensión”. Y su aparición es particularmente oportuna. Prácticamente, ha coincidido con la publicación del último “informe de expertos”, hecho público con el visto bueno de un representante del sindicato de CC.OO, aunque, afortunadamente, desautorizado por la central sindical, y con la nueva ofensiva del Gobierno del PP para acometer una nueva “reforma”, en la línea que la piden la patronal, la banca y la misma Troika” y, naturalmente, sus mismas convicciones neoliberales.
Su aparición tiene lugar, además, casi al mismo tiempo que la publicación en el digital “Cuarto poder” de un espléndido artículo (“Qué le pasa a CC.OO. con las pensiones?”) de Agustín Moreno, sin duda alguna quien tendría que haber sucedido a Marcelino Camacho al frente de CC.OO. y que, alejado de la dirección del sindicato surgido en los años sesenta del siglo XX en la mina asturiana de La Camocha, es hoy profesor de Enseñanza Secundaria en Vallecas y miembro de la “Marea Verde”. Un artículo en el que Agustín Moreno subraya, entre otras cosas, las dos etapas (la primera hasta la crisis de los dos sindicatos mayoritarios en 1994, con la salida de Nicolás Redondo de la secretaria general de UGT, y ruptura interna en CCOO) en que se llevaron a cabo las reformas laborales y de las pensiones y en el que denuncia que “los ataques se han producido tanto con los gobiernos del PSOE como con los del PP, lo que demuestra que a la hora de servir a los intereses de la banca y de las compañías aseguradores no hay muchas diferencias entre ellos”.
En su nuevo libro, Juan Torres y Vicenç Navarro aportan datos, desvelan la inconsistencia de los planteamientos de los economistas neoliberales y destapan y dejan al descubierto las falacias y falsedades que se esconden, tras un supuesto halo de objetividad, en los argumentos de quienes preconizan el desmantelamiento del sistema público de pensiones español. Con todo ello, demuestran que “las propuestas para cambiar el sistema de pensiones público por uno privado no responden a necesidades objetivas, reales y técnicas” y que tal operación únicamente “responde a los intereses de los bancos y otras entidades, las compañías aseguradoras, que harían un negocio muy lucrativo si ese cambio se llevara a cabo”.
Juan Torres López. © Marcos León
Juan Torres López. © Marcos León
Para empezar, desmienten la afirmación de quienes aseguran que nuestras pensiones son “generosas”. Para ello, reproducen fielmente los datos reales y las sitúan en comparación con los países de la UE. En lugar de “generosas”, las pensiones españolas son realmente reducidas. El dato no admite discusión alguna. “España tiene un nivel de riqueza, medido por su PIB per cápita, semejante al promedio de la UE15: el 91% per cápita promedio de la mencionada UE-15. Sin embargo, su gasto social per cápita es solo el 77% del promedio de la UE-15”. Y, en este marco, se sitúa, en primer lugar, el gasto social dedicado a las pensiones, “todavía considerablemente por debajo” del de otros países del entorno comunitario europeo. Las estadísticas se encuentran al alcance de quien las quiera consultar y Torres y Navarro las recuerdan. “El de 2012 (algo menos del 11%) es tres o cuatro puntos inferior – apuntan- al de países como Francia, Alemania, Italia, Grecia y Portugal e, incluso, está unos dos puntos por debajo de la media de la U.E.-27”. Y, en segundo lugar, el valor medio de las pensiones españolas comparado con los ingresos per cápita o con el salario medio bruto. Pues bien, Torres y Navarro señalan que “la pensión media (955 euros en diciembre de 2012) apenas sobrepasa la mitad del salario medio bruto (unos 1.700 euros mensuales, 22.790 euros anuales en 2010, según el INE).
Pero, al tiempo, dan un paso más y ponen sobre la mesa las consecuencias que se derivan de su exiguo tamaño. Para ello traen a colación datos de la OCDE, con arreglo a los cuales “el porcentaje de pobres entre los ancianos era de un 23%, una cifra mayor que la que se daba entre la población en general (un 14%) y mucho mayor que el porcentaje de pobres entre ancianos en el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico”. Además, añaden un dato más, referido a la parte de los ingresos que tiene la población de más de 64 años con su peso demográfico, que, según las estimaciones efectuadas por Muñoz del Bustillo, “está por debajo del que teóricamente debería corresponderle”. Tan es así, que “para mantener el peso que se tenía en 2003 sería necesario que el gasto público en vejez sobre el PIB se doblara de aquí a 2050, pasando de más o menos el 10% actual a casi el 20%”.
La conclusión es clara. “El problema de las pensiones no es su excesiva generosidad, sino precisamente lo contrario: son demasiado bajas”. Y su cuantía reducida afecta tanto a las pensiones no contributivas como a las contributivas. Las primeras, las no contributivas, son solo el 46% del promedio de la UE-15, el grupo de países más cercanos a España por su nivel de desarrollo económico Y las contributivas son también bajas en comparación con la media de los países de la UE-15. La pensión media contributiva en España es sólo el 68% de la pensión media contributiva de la UE-15 o del 63 %, según el Sindicato de Técnicos de Hacienda”. El resultado es demoledor: “Un 77% de los pensionistas españoles no llega siquiera a ser mileurista…” Con eso está dicho todo.
Y, sin embargo, ¿A qué se debe la estrategia de desmantelamiento de la Seguridad Social por parte de los poderes financieros lanzada “urbi et orbi” por el Banco Mundial en 1994 y comenzada a aplicar en España desde los ochenta del pasado siglo? La razón última de estas ofensivas sin cuartel se encuentra en un dato que conviene tener presente y que ambos autores sitúan como elemento clave: “El dinero que mueven en España las pensiones públicas, que no es otra cosa que ahorro de los trabajadores, supera los 120.000 millones de euros anuales. Un botín muy apetitoso para los bancos que se esfuerzan en difundir todo tipo de razones para convencer a la gente de que lo que mejor es que ellos gestionen semejante fortuna”.
Una doble dirección en la estrategia de desmantelamiento
A partir de ahí se comprende con absoluta claridad la magnitud del engranaje puesto en marcha para conseguir tal botín… El volumen total de las pensiones en España representa un bocado muy suculento para la voracidad de la banca española. Pero si no lo han hecho hasta ahora es porque cada ataque lanzado desde la banca, la patronal y el Gobierno, primero del PSOE y luego del PP; ha encontrado un rechazo frontal por parte de gran parte de la sociedad. Por ello, Torres y Navarro ponen de relieve que para vencer la resistencia social quienes propugnan este objetivo están utilizando una doble dirección. De un lado, “multiplicaron los discursos orientados a justificar la sustitución del sistema de pensiones divulgando la idea de que no tenía viabilidad financiera a medio plazo”. De otro, “realizaron reformas parciales sucesivas encaminadas a debilitar el sistema público, minimizándolo progresivamente de modo que, poco a poco, se hiciese cada vez más imprescindible un sistema complementario a base de aportaciones privadas”.
En la primera de estas direcciones, desde hace ya varias décadas, un elevado número de informes y artículos firmados por economistas al servicio de la banca está inundando las páginas de los periódicos y los espacios de los medios audiovisuales. En todos ellos, se lanzan mensajes alarmistas en extremo y se formulan augurios de quiebra irremediable del sistema. El sector financiero y la derecha dispone de suficientes medios económicos para pagarlos y las campañas de pura propaganda y manipulación de la opinión pública están presentes en los mass media.
Torres y Navarro reproducen, por ejemplo, las catastrofistas previsiones hechas públicas por algunos economistas como, J.A. Herce y Javier Alonso, cuyos trabajos edita La Caixa y FEDEA, Piñera y Weinsteinel, y el catedrático y asesor especial de José María Aznar, José Barea, e, incluso, por el mismo Ministerio de Trabajo. Todos ellos afirmaron sin titubear que la Seguridad Social tendría un déficit en los ejercicios de 1995, 2000, 2005 y 2010. No acertaron ni una. Ni siquiera en lo que habían augurado para un año tan particularmente desastroso como el 2010, en el que, con una tasa de paro que golpeó a más de cuatro millones de trabajadores, el resultado final de la Seguridad Social se situó en un superávit de 2.383 millones de euros; un 0,22% del PIB.
A simple vista, podría parecer verdaderamente extraño que ni una sola de estas previsiones catastrofistas diera en el clavo. Sin embargo, no lo es en absoluto. El trasfondo de tales augurios va por otro camino. No pueden acertar porque los datos reales no lo permiten. No los pueden manipular. Y, en consecuencia, para quienes inspiran y pagan tales informes lo de menos es que las previsiones de tales “expertos” resulten confirmadas por la realidad. De lo que se trata es de “hacer ruido”. Lo que los bancos persiguen es que estos economistas “independientes” siembren la alarma y metan el miedo en el cuerpo a cuantas más personas mejor. Tal como apuntan Torres y Navarro, “los bancos los contratan y gastan millones en esos trabajos que nunca aciertan no porque deseen saber de verdad lo que puede suceder en el futuro, sino porque les interesa trasladar a la población, con el marchamo académico de “gran trabajo científico” amenazas falsas a fin de amedrentarla y hacer que acepte sumisamente sus propuestas”. Más claro el agua.
Un nuevo argumento tan falso como fácil de “vender”: el peso demográfico, el envejecimiento de la población
Y, en esta sombría atmósfera creada por las profecías apocalípticas que no cesan, los “expertos” están utilizando una y otra vez, como argumento de peso, supuestamente concluyente y que no admite discusión, consideraciones de naturaleza demográfica. De la noche a la mañana, se han convertido en una suerte de dogmáticos seguidores del clérigo británico Robert S.R. Malthus, el autor del controvertido “Primer ensayo sobre la población”, del que, precisamente, Torres y Navarro reproducen una cita en la antesala de su obra. Al frente de estos nuevos malthusianos en beneficio de la cuenta de resultados de la banca, David Taguas, economista y ex profesor en la Universidad Carlos III, en ICADE y en la Universidad de Navarra, cuya trayectoria representa un paradigma de los políticos que pasan sin despeinarse por las llamadas “puertas giratorias”, esa expresión tan gráfica acuñada en el mundo anglosajón que con dos palabras lo explicad todo. Hasta mayo de 2006 había desempeñado el puesto de subdirector de estudios del BBVA. Es decir, el banco formado a partir de la fusión del Vizcaya y el Bilbao y al que Aznar prácticamente regaló la banca pública que, poco antes, el PSOE había integrado en un solo grupo, Argentaria. En aquella fecha, lo fichó el entonces presidente del Gobierno socialista Rodríguez Zapatero, como director de su Oficina Económica. Dos años después, en mayo de 2008, pasó a ser presidente de SEOPAN, la patronal de la construcción. Un cómodo, gratificante y rápido viaje de ida y vuelta que, primero, le permitió inocular de neoliberalismo, por si hiciera falta aún, las políticas del Gobierno del PSOE, y, después, cobrar unos cuantiosos emolumentos en la esfera privada, quizás “por los servicios prestados” a los creadores de la “burbuja inmobiliaria”.
Desde hace algún tiempo, Taguas y sus compañeros de “cruzada” contra el sistema público de pensiones, revestidos de su profundo conocimiento de la economía, de un supuesto “consenso de la comunidad científica” y hablando con un semblante especialmente grave como que nadie deje de tomar en serio lo que dicen, lanzan a la opinión pública discursos repletos de tasas de natalidad y mortalidad, pirámides de población, aumento de la esperanza de vida, envejecimiento de la población, etc. Están convencidos de haber encontrado la clave definitiva, exacta, irrebatible del inevitable “colapso” de la Seguridad Social y, pretendiendo mostrar una responsabilidad social encomiable, transmiten al resto de la sociedad su “sincera preocupación”. Este tipo de argumentaciones de naturaleza demográfica se presta, además, a una explicación ante la opinión pública muy atractiva para quien la escucha. En un mundo de la imagen como el actual, una pizarra da mucho juego en un programa de televisión. Escribir sobre una pizarra resulta particularmente plástico, llega fácilmente, entra por los ojos. Y, si las proyecciones catastrofistas las efectúa un economista mínimamente avezado, con la tiza en ristre, la audiencia puede quedar fácilmente encandilada. En esta caso, alarmada más que encandilada y dispuesta a saltar de sopetón del sofá de su casa en el que está escuchando al augur a la aseguradora más próxima, para suscribir un plan de pensiones, que es de lo que se trata. Máxime si no perdemos de vista el carácter particularmente pasivo y acrítico de un telespectador.
Pues bien. Según estos nuevos jinetes/profetas del Apocalipsis, el aumento de la población de más edad en el conjunto de la sociedad y, en consecuencia, el hecho de que existan cada vez más ancianos y menos jóvenes, supondrá un problema insalvable para el sostenimiento de las pensiones públicas. Así, Taguas y Saéz parten de ese fenómeno del envejecimiento y calculan que el coste progresivo de la Seguridad Social será tan alto (lo fijan en un 17,9% en 2059) que destruirá las bases mismas del sistema de pensiones. Y la conclusión que extraen de esta proyección es contundente: Dado que la población envejece cada vez más llegará inevitablemente un momento en el que resultará imposible que tan pocos trabajadores financien a tantos jubilados. O, dicho con otras palabras, la sociedad española no podrá absorber tales gastos, pues restarán recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios destinados a la población no pensionista.
Juan Torres y Vicenç Navarro dejan al descubierto las falacias y falsedades que se esconden, tras un supuesto halo de objetividad, en los argumentos de quienes preconizan el desmantelamiento del sistema público de pensiones español
Torres y Navarro desmontan esta argumentación simplista por unidireccional. Para empezar, subrayan, “cuesta trabajo explicar por qué Italia puede soportar hoy casi un 15% del PIB dedicado a pensiones y España no podrá dentro de cuarenta años”. Pero denuncian, además, que tales previsiones alarmistas responden a un “error metodológico” tan importante como frecuente, tanto en los informes del Banco de España y de la Comisión Europea como de gran número de artículos: “se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB y, por tanto, la existencia de más recursos para los nos pensionistas que hoy”. Una vez más, los datos, que son tozudos, demuestran la validez de este planteamiento. Un estudio de la Secretaría General de la Seguridad Social de 1995, calculaba que en 2009 habría 3.876.177 pensionistas y en 2030, 5.133.383. La realidad desbordó con creces ese cálculo. En 2009 los pensionistas superaron la cifra prevista para 2030. Nada más y nada menos. Eso se llama calcular al milímetro. Y, sin embargo, la Seguridad Social no colapsó en 2009 sino que registró superávit…¿Cómo pudo suceder tal cosa? La respuesta es sencilla. El número de pensionistas aumentó de modo muy acusado y no previsto pero, al mismo tiempo, el PIB aumentó también en considerable medida y, al unísono, crecieron también las cotizaciones sociales.
De este modo, dejan al descubierto la falsedad que camufla los argumentos de naturaleza demográfica, pretendidamente “científicos”. Para ellos, “partir del supuesto de que una determinada evolución demográfica induce un nivel de gasto que no se va a poder financiar, porque se establece como hipótesis que no habría ni actividad, ni empleo, ni salario suficiente para ello, es un razonamiento cerrado, una burda manipulación del pensamiento. Y la rebaja subsiguiente en las pensiones que nace de este razonamiento circular un auténtico robo”. Lo afirman así. Lisa y llanamente, “un robo”.
Dura crítica a las reformas llevadas a cabo desde los ochenta
Más adelante, critican la segunda dirección diseñada por quienes pretenden el desmantelamiento gradual, total o parcial, del sistema público de pensiones. Es decir, las sucesivas reformas aplicadas desde los años ochenta del pasado siglo.
Juan Torres y Vicenç Navarro recuerdan que “en España se han ido poniendo en marcha reformas del sistema público de pensiones casi desde el mismo momento en que comenzó a consolidarse, tras la muerte de Franco, pero fue a lo largo de los años ochenta cuando se introdujeron reformas orientadas a favorecer su progresiva privatización”. Y hacen un especial análisis de los Pactos de Toledo, suscritos el 6 de abril de 1995, al que el el primero de ellos había dedicado, ya en 2004, un atinado estudio presentado a la IX Jornadas de Economía Crítica: “El Pacto de Toledo:¿Refuerzo del sistema público o vía abierta para su privatización?”
En este nuevo trabajo, Juan Torres y Vicenç Navarro califican a los Pactos de Toledo de “documento ambivalente”. Le reconocen aspectos positivos como la constitución de reservas, la mejora de las bases, de los mecanismos de recaudación y gestión, y la financiación de regímenes especiales, así como el compromiso de mantenimiento del poder adquisitivo. Pero, al lado de éstos, contiene otros francamente negativos que abocan claramente a un mayor fortalecimiento de los intereses privados. Señalan, por ejemplo, que “la separación de fuentes de financiación por el que las pensiones no contributivas se financian por la vía de los impuestos y las contributivas mediante las cotizaciones sociales, es decir, las aportaciones de los trabajadores”, tiene “un doble y contradictorio efecto”, ya que, “por un lado, asegura las pensiones no contributivas, pero, por otro, “condena” a financiar las contributivas sin recurrir a otra fuente que no sea la aportación de los trabajadores, algo que puede ser negativo en el futuro si se precisa el apoyo de los impuestos”.
Y, a este respecto, conviene retener dos cuestiones que recogen los autores. La primera que “las cotizaciones sociales- en 2013 financian el 82,6% del presupuesto de la Seguridad.Social, las aportaciones del Estado, el 12,1%; las operaciones financieras el 2% y otros ingresos el 3,29% – son una parte más del salario, forman parte de la retribución de los asalariados, son un salario indirecto, un salario diferido” y que, “por eso, cuando se propone reducir las cotizaciones sociales lo que se está proponiendo es que bajen los salarios, puesto que el empresario no sube el salario directo del trabajador”. La segunda, y esto es de particular importancia para rebatir cualquier augurio catastrofista, que “no es obligado que la Seguridad Social se financie exclusivamente por medio de las aportaciones de los trabajadores”.
Para Torres y Navarro, “las posteriores reformas han venido a subrayar sus aspectos negativos, al reducir claramente el alcance de las prestaciones, aumentar la vida laboral y, en definitiva, adelgazar el sistema en la línea inspirada por el neoliberalismo para que su cobertura termine siendo de mínimos, muy insuficiente, y la población piense que si quiere estar protegida en su vejez debe suscribir pensiones privadas”.
Ahora, acaban de poner en las librerías una versión corregida y actualizada de aquel estudio de 2010 cuyo título es especialmente ilustrativo de lo que contienen sus casi doscientas páginas: “Lo que debes saber para que no te roben tu pensión”
Ahora, acaban de poner en las librerías una versión corregida y actualizada de aquel estudio de 2010 cuyo título es especialmente ilustrativo de lo que contienen sus casi doscientas páginas: “Lo que debes saber para que no te roben tu pensión”
Torres y Navarro son especialmente críticos respecto a las reformas introducidas en la reforma aprobada en el verano de 2011 y cuyos efectos comenzaron a ser efectivos en enero de 2013. Exactamente respecto a la ampliación hasta 37 cotizados años para el cómputo de los años necesarios para alcanzar el 100% de la base reguladora, aunque se haya mantenido el número de 15 años para acceder a la pensión, a la extensión del período de cálculo de la base reguladora de 15 a 25 años, y al retraso de la edad legal de jubilación de 65 a 67 años, aunque se hayan admitido situaciones intermedias.
Y, de manera muy particular, denuncian con rigor el retraso de la edad de jubilación, por dos razones de especial relevancia. Para empezar, porque “si se desea promover de cualquier forma la ampliación de la vida laboral, debería partirse de la puesta en marcha de potentes medidas de promoción y garantía del empleo para las personas maduras, evitando la fuerte discriminación por edad que se sufre en nuestras sociedades”. Y, además, “porque, sin garantizar que se mantenga o que se incremente el ingreso, lo único que consiguen los aumentos de la vida activa son disminuciones netas del salario”. Esto es- afirman- lo que ha provocado el aumento de la edad de jubilación en dos años de la última reforma: “una caída media del 10% de la pensión recibida, del 8% para las rentas más altas y del 13% para las más bajas. Es decir, un efecto de la misma naturaleza- recorte neto- que el creado por el aumento en los años de cómputo de la pensión: pasar de 15 a 25 años supone una reducción de la pensión del 7% para casi las tres cuartas partes de la población trabajadora”.
Los verdaderos peligros sobre las pensiones: las políticas neoliberales, el paro y la desigualdad
El dinero que mueven en España las pensiones públicas, que no es otra cosa que ahorro de los trabajadores, supera los 120.000 millones de euros anuales, un botín muy apetitoso para los bancos
Por ello, y en este estado de cosas resultaría pueril y suicida no reconocer que existe un peligro grave en España que se cierne sobre el futuro del sistema público de pensiones. Pero el peligro no viene de donde apuntan insistentemente los “expertos” neoliberales. Juan Torres y Vicenç Navarro lo afirman abierta y tajantemente: “Ese peligro procede, precisamente, de las políticas que vienen aplicando quienes defienden los recortes y la privatización progresiva del sistema. El verdadero peligro que las amenaza – sentencian – radica en que se sigan aplicando políticas que aumentan cada vez más la desigualdad y de que haya menos masa salarial de donde obtener cotizaciones sociales, a pesar de que existan cada vez más mujeres y hombres empleados”.
Y lo explican con claridad cuando ponen de relieve que “la participación de los salarios en la renta ha descendido en más de 13 puntos porcentuales en los últimos 20 años” y señalan que “esto quiere decir que los aumentos de productividad en ese tiempo han sido aprovechados fundamentalmente para engrosar los beneficios empresariales y apenas han repercutido en las rentas salariales”. A partir de ahí remachan sus críticas:”Las pensiones públicas están en peligro. Lo que hace peligrar el disfrute de las pensiones es la falta de empleo, el empleo precario, los salarios bajos, la desigualdad, la baja participación laboral de las mujeres, la especulación financiera, el reducido gasto social. Sin más oportunidades de empleo y sin igual o mejor salario, las reducciones de la cuantía de las pensiones, de forma directa o a través de tortuosas vías, no se puede hablar de racionalizar o hacer más sostenible un sistema de protección social. Lo que se hace es sencillamente desmantelarlo. Estrategia neoliberal de apropiación del ahorro de los trabajadores”. Por eso denuncian que “las continuas demandas de la patronal española y de los grandes grupos financieros defendidas por los economistas neoliberales son las verdaderas amenazas que pesan sobre las pensiones públicas”.
Dicho resumidamente, “con el nivel de paro y de empleo precario, el sistema de pensiones públicos está en auténtico peligro si solo se financia con las cotizaciones sociales que pueden proporcionar el actual nivel de empleo”.
Propuestas para fortalecer el sistema público de pensiones
Juan Torres y Vicenç Navarro plantean propuestas tendentes a mejorar y perfeccionar el sistema, en lugar de debilitarlo, tal como se ha venido haciendo desde hace años. Para ellos, “es preciso avanzar en dos frentes complementarios. Fortaleciendo la capacidad de generar actividad económica sostenible. Y logrando que el sistema de pensiones públicas pase a financiarse, si fuese necesario, también con otros ingresos, a través de una fiscalidad progresiva. Hay países donde las pensiones son financiadas con fondos públicos en su mayoría”. Es decir, todo lo contrario de lo que sucede en España, donde, como hemos visto anteriormente, las aportaciones de los trabajadores suponen el 82,6% del presupuesto de la Seguridad Social.
Partir del supuesto de que la evolución demográfica induce un nivel de gasto que no se va a poder financiar, porque se establece como hipótesis que no habría ni actividad, ni empleo, ni salario suficiente para ello, es un razonamiento cerrado, una burda manipulación del pensamiento
Además, concretan particularmente sus propuestos, por ejemplo, las relativas a los ingresos, con dos de ellas muy precisas. La primera, “un incremento extraordinario de las cotizaciones sociales, tanto las que corren a cargo del empresario como de los trabajadores, de unos 2 puntos porcentuales más. La segunda, contribuir con financiación de impuestos en estos momentos de crisis, aunque- subrayan- para ello debería realizarse previamente una profunda reforma fiscal y mediante la persecución del fraude fiscal de grandes empresas y fortunas”.
También plantean la corrección de dos deficiencias graves que actualmente presenta el sistema. La primera es “la determinación y evolución de las bases máximas y mínimas de cotización que, por un lado, evolucionan por debajo tanto del IPC como de las propias bases de cotización medias en los últimos años, lo que disminuye los ingresos del sistema y la protección social pública de las personas que se encuentran en los dos extremos de la cotización, por debajo de 750 euros/mes y en el entorno de los 3.000 euros/mes por otro”.
También añaden que “es preciso, además, reducir la desigualdad haciendo que suban los salarios. Pero, alertan, no basta con eso si, como ocurre ahora, una parte de los salarios altos quedan excluidos de cotizar a la Seguridad Social debido a los topes máximos establecidos. Por el contrario, si la contribución a la Seguridad Social fuera progresiva en vez de regresiva – como lo es ahora- los fondos del sistema aumentarían en una gran proporción”.
La segunda deficiencia que a su juicio hay que corregir es “la baja cotización de los casi 4 millones de personas que se encuentran en los regímenes especiales y que realizan un escaso esfuerzo de contribución a la Seguridad Social, generando un alto porcentaje de pensiones mínimas que contradice el sentido más elemental de “contributividad” que, incluso, un sistema de reparto como el nuestro debe tener, así como que los trabajadores autónomos y por cuenta propia coticen por sus ingresos reales.
Hay que replantear las fuentes de financiación
Retomando el análisis sobre uno de los aspectos esenciales contenidos en los Pactos de Toledo, Torres y Navarro insisten en que la separación de fuentes de financiación establecida en aquéllos “supone ventajas pero eso no quiere decir que se tenga que asumir como un principio inamovible. Sobre todo en etapas de recesión y crisis. Hace falta replantearlo para facilitar que se conjuguen con la flexibilidad necesaria para no perjudicar el principio superior de suficiencia que, en realidad, es el que debiera gobernar cualquier sistema de protección social”.
El verdadero peligro que amenaza las pensiones radica en que se sigan aplicando políticas que aumentan cada vez más la desigualdad y de que haya menos masa salarial de donde obtener cotizaciones sociales. Pero no es obligado que la Seguridad Social se financie exclusivamente por medio de las aportaciones de los trabajadores
Asimismo, también proponen reformas de determinadas prestaciones, como las derivadas de fallecimiento, viudedad y orfandad, que afectan a casi 2,5 millones de personas. Y, en este sentido, critican la importante discriminación que sufren las mujeres en nuestro sistema de pensiones. Se encuentran con mayores dificultades para el acceso, no se les reconoce toda la actividad laboral que efectivamente realizan y, además, la legislación española que regula el derecho a la pensión de jubilación contributiva de los trabajadores a tiempo parcial perjudica a un número mucho mayor de mujeres, que son quienes realizan el 80% de los empleos a tiempo parcial, al exigirles un periodo de cotización más elevado en comparación con los trabajadores a tiempo completo..
Juan Torres y Vicenç Navarro llegan en su nuevo libro a una conclusión que compartimos y que merece la pena tener presente.”Las pensiones públicas no son un lujo al que se pueda renunciar. Sin ellas, 65 de cada 100 personas mayores de 65 años estarían en la pobreza. Y es una quimera- un vil engaño- afirmar que el ahorro privado puede sustituirlas.¿Cómo van a ahorrar lo suficiente para financiarlas el 64% de los trabajadores españoles que ganan menos de 1.000 euros al mes? ¿Cómo va a poder hacerlo el 70% de las familias españolas que no llegan a fin de mes sin agobios, según la Asociación de Usuarios de la Banca?”
En su introducción, los autores traen a colación una cita de Joan Robinson, economista inglesa postkeynesiana, profesora de la Universidad de Cambridge y una de las voces heterodoxas de la comunidad académica, fallecida ya en 1983. Para Joan Robinson “la gente normal debería estudiar economía aunque solo fuese para evitar ser engañada por los economistas”. Repasando con Juan Torres y Vicenç Navarro las falacias, falsedades puras y duras y las verdades a medias lanzadas urbi et orbi por los nuevos profetas del neoliberalismo, está claro que lo que dice Joan Robinson es una tarea absolutamente necesaria. Pero, afortunadamente, no todos los economistas y científicos sociales son de la catadura moral de estos augures. Juan Torres y Vicenç Navarro pertenecen a esa estirpe de economistas críticos que con sus trabajos alertan a los ciudadanos y les ayudan a abrir los ojos ante las ofensivas incesantes de los neoliberales. Por eso, terminan su libro con unas palabras que merece la pena recordar: “Es posible evitar ese robo si se conocen bien las intenciones de quien quiere aprovecharse de ello y si la sociedad en su conjunto se conjura para evitarlo”. Su nuevo presta una ayuda muy importante a ambas cuestiones.
Rodrigo Vazquez de Prada. Crónica Popular

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