Central térmica y complejo petroquímico de Puertollano. Vean aquí unas cuantas “buenas noticias” según un reportaje reciente sobre la actualidad petrolera: “el pulso Irán-Arabia Saudí, las tensiones en el Kurdistán o el impago de la deuda venezolana… presionan más los precios al alza”. Explicación: la creciente amenaza de guerras, conflictos y miseria en general va a mantener altos los precios del petróleo, y eso pone contentos a los “señores del petróleo”. Ante una desfachatez de ese calibre, y puesto que los gobiernos son realmente tímidos a la hora de despetrolizar, no nos queda otra solución que ponernos manos a la obra nosotros mismos: ¡despretrolicémonos!, con permiso de la Real Academia de la Lengua. La despetrolización personal no es tarea fácil: el petróleo es la base de miles de productos que utilizamos cotidianamente, desde los más evidentes, como la gasolina que alimenta nuestro coche, a otros más ocultos, como la vaselina presente en muchos cosméticos. Como...