Desde hace algún tiempo la derecha anda con la idea de descabezar a los sindicatos de clase y la actual crisis podría ayudar a ese objetivo. Además, los empresarios más conservadores hace tiempo que intentan acabar con la hegemonía que la izquierda ha tenido siempre en el movimiento obrero, bien sea a través de CCOO y UGT o de sindicatos nacionalistas como CIGA o LAB-STV. Para ello no escatiman medios, llegando incluso a pagar matones –finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX-, o impulsando los actuales sindicatos corporativistas, que no son otra cosa que herederos de los sindicatos franquistas. Aliados de la ofensiva contra el sindicalismo de clase son los pretendidamente izquierdistas de CGT y que curiosamente son capaces de convivir con la derecha e incapaces de convivir con la “hermana” izquierda sindical. Con las patronales tienen una relación de amor y odio que los alimenta a ambos mientras cambian cromos a cambio de caricias pasionales. La patronal los hace sen...