Tras pasar múltiples controles, el lujoso automóvil con matrícula del cuerpo diplomático y la bandera de Nicaragua en una de sus aletas se detuvo ante la entrada principal del palacio de La Zarzuela. El acompañante del chófer descendió y abrió la portezuela trasera derecha. Rubén Darío bajó del automóvil y se aproximó a la entrada del palacio. Le sorprendió que no le esperara una legión de fotógrafos, y aun se sorprendió más cuando se le acercó una pareja de individuos, vestidos elegantemente de paisano, que se dirigieron a él con una cortesía reglamentaria. ©Moncho Alpuente y Octavio Colis - Lo sentimos mucho, Excelencia, pero tiene usted que acompañarnos. Se ha cambiado la puerta de entrada, debido a las obras de remodelación. El señor embajador volvió a sentirse sorprendido, pero lo aceptó. España estaba cambiando mucho en pocos días, según decían. Escoltado por sus dos acompañantes, recorrió diversos pasillos hasta llegar ante una puerta cerrada flanqueada por otra p...