Pleno de la Corporación Municipal de Puertollano Que un empleado público con niveles de responsabilidad juegue con el pedigrí de la ciudadanía para clasificarla entre buenos y malos no es cuestión baladí. No creo que haya sido una ocurrencia sin más. Más bien creo que es una salida de tono influenciada por el discurso oficial de los actuales gestores municipales, a los que es muy cercano. Y que fue una salida de tono lo prueba el inmediato borrado en la red social en que fue publicada. Es costumbre entre gobernantes mediocres dividir a la ciudadanía entre ‘buenos y malos’ según sean adeptos o críticos con sus políticas. Franco tachó de malos españoles a quienes se oponían a la dictadura, también Aznar y Rajoy recurrieron y recurren a tal argumento. Pero lo de Puertollano es rizar el rizo porque se añade el pedigrí genealógico en el baremo que mide la bondad o la maldad del puertollanero. Vayamos pues al argumento del pedigrí y veamos el rigor del mismo. La genealogía no es bu...