Tras el apoyo masivo de los trabajadores y la firma de la mayoría de los integrantes del comité de empresa, la aprobación del ERTE por la autoridad laboral era un secreto a voces. Aunque, eso sí, llegar hasta aquí ha costado más de lo necesario. Buena parte del viaje se podría haber ahorrado si la empresa y su alter ego (CGT-CTI) hubieran dado ejemplo de sentido común. Claro que en ambos casos es como pedir peras al olmo. La empresa se ha empeñado en presentar sus propuestas como imposiciones y no como ofertas para negociar. Enfrente ha tenido a unos iluminados que han jugado a salvapatrias con el empleo de centenares de personas. Las tácticas de unos y de otros han coincidido en las victimas: los trabajadores. El hostigamiento a parte de los trabajadores y los recortes laborales son el pan de cada día en esta empresa. Hasta tal punto es así, que las demandas y los recursos se amontonan en inspección de trabajo sin que haya voluntad de darles respuesta. Este clima de abuso se hi...