miércoles, 12 de diciembre de 2018

LA ESPAÑA FRANQUISTA DIO ASILO A LOS PRINCIPALES CRIMINALES NAZIS


A diferencia de Alemania o Italia, la España de Franco no sufrió un proceso de desnazificación. Al contrario, a partir de 1945, Franco, que nunca se arrepintió de sus vínculos con Hitler y Mussolini, permitió que España se convirtiera en refugio de muchos nazis que huían de los Aliados”.
Paul Preston
La costa mediterránea fue refugio de numerosos nazis. 
Nos repiten a quienes nos preocupa la memoria histórica que andamos removiendo viejas historias sin más sentido que el rencor. Nos lo reprochan quienes mantienen, a criminales que masacraron pueblos y urnas sin piedad, mausoleos, tumbas con honores, palcos y losas bajo el altar mayor. Nos lo reprochan quienes tienen siempre en los labios la palabra guerra y presumen de ganadores de continuo. Lo hacen con majestuosos y horteras catafalcos, esculturas o monolitos que avergüenzan a quienes lo contemplamos y llenan de estupor al turista ajeno, que no entiende cómo en España se rinden honores a las ideologías derrotadas en la II Guerra Mundial. Y se explica rápido: aquí ganaron los perdedores, los fascistas, y el capitalismo miró hacia otro lado. Hoy nos inquieta el renacimiento de los cachorros del fascio patrio y la desvergüenza con que numerosos medios de comunicación blanquean su ideario caduco y asesino.
Lo cierto es que no resurgen porque siempre estuvieron aquí. Como en guarida de asesinos, los criminales nazis más sanguinarios fueron adoptados por los fascistas españoles, con los que estaban hermanados ideológicamente. Se instalaron en nuestro país bajo el manto protector de Franco y sus compinches, que vieron con simpatía la llegada de los más crueles asesinos que recuerda la historia. Aquí vivieron, fundaron empresas, prosperaron y murieron de viejos, después de organizar, entrenar y alimentar los grupos terroristas ultrafascistas que asolaron Europa y las democracias occidentales. Siguen enterrados en nuestro suelo, reciben flores, porque esa memoria no es rencor ni cuesta dinero, según nos dicen. Solo es gravosa la memoria de los perdedores. Les traigo aquí unos cuantos de los monstruos que han vivido entre nosotros, para que entendamos bien el porqué de esta España fascista que sigue perviviendo al cabo de tanto tiempo.
Los antecedentes son claros. Los apoyos que recibieron las tropas franquistas en la guerra civil fueron amplios y generosos. Hitler decidió apoyar a Franco por la situación estratégica de nuestro país en sus ansias colonialistas. Somos la puerta del Atlántico y de África; ser amigo del gobierno triunfante le suponía al Führer abrir esa puerta a sus ansias expansionistas. El apoyo logístico, las armas, la Legión Cóndor, que entrenó a sus hombres y aviones (stukas) en el bombardeo indiscriminado de población civil (Guernica, Santander, Barcelona, Madrid, Málaga…), fueron puntos en el mapa estratégico del genocida nazi. Nunca sabremos si el resultado de la guerra hubiera sido el mismo sin la intervención de Alemania e Italia. O sí Francia e Inglaterra hubieran apoyado al bando republicano en su respuesta al golpe de estado franquista. Lo que sí sabemos es que la resistencia al golpe fascista se habría prolongado en el tiempo y se habría considerado parte de la II Guerra Mundial y a su fin, Franco habría sido juzgado y condenado por sus crímenes.
Acabada la guerra española, con la invasión de Polonia, comienza en septiembre la II Guerra Mundial y Franco tiene que devolver los favores a Alemania. No había dinero para ello, por tanto se decide pagar en especie. Franco envía trabajadores en régimen de esclavitud a las empresas alemanas, Mercedes, Volkswagen, Hugo Boss…, creándose la Red SOFINDUS (Sociedad Financiera e Industrial). Con generosidad altruista le regala al amigo nazi el wolframio gallego, que era imprescindible para la fabricación de tanques y abre las puertas de nuestro país al espionaje alemán. Las grandes ciudades se convierten en nidos de espías donde nada es lo que parece. José Manuel García Bautista, ha escrito un libro sobre el espionaje en Sevilla (‘Nazis en Sevilla’), donde explica, con datos irrefutables, el sabotaje de navíos mercantes o de guerra, o como se introducían explosivos hasta África desde nuestras costas. Y todo a favor del padrino nazi. La División Azul se crea en ese momento para apoyar la invasión alemana a Rusia. También es sabido que el hijo de un antiguo cónsul alemán en Sevilla, Adolf Clauss, era la cabeza pensante del espionaje en el Sur de España. Fue miembro activo de ‘La Abwehr’ (inteligencia alemana) y desencadenó la ‘Operación Mincemeat’ que fotografió documentos de alto secreto para ser enviados a Berlín.
Al acabar la guerra, los jerarcas nazis que no son apresados y juzgados en Núremberg corren como ratas hacia fronteras seguras (se llamó así: ruta de las ratas). Nuestro país era el más seguro para ellos y hasta aquí llegaron muchos, algunos para quedarse y otros para huir a Latinoamérica a fin medrar al amparo de gobiernos amigos. Perón acogió a lo más granado del nazismo, los amparó y aprovechó mucho su capital y su inteligencia, también Bolivia y Paraguay, donde luego devolvieron el favor patrocinando las dictaduras de Alfredo Stroessner y Barrientos.
Poco después comienza la guerra fría, los enemigos de ayer se convierten en amigos y al revés. Franco recibe en el año 1959, con honor y vítores, a Eisenhower en Madrid y muchos de los nazis más sanguinarios colaboran en el nuevo orden mundial patrocinado por la CIA. En ese decorado vamos recibiendo a los asesinos más crueles que ha dado la historia reciente y España se convierte en el principal nido del nazismo, aunque debieron ser muchos más. Estos son los más conocidos:
Franz Liesau: que residía en el número 52 de la madrileña calle de Alcalá. “Fue agente del servicio de contraespionaje ‘la Abwehr’, involucrado en la compra de animales del Marruecos español y de la Guinea española para fines experimentales en Alemania, entre ellos la propagación de enfermedades como la peste en los campos de concentración”. Liesau murió de viejo en Madrid, a finales de 1992.
Aribert Heim: Oficial médico en Mauthasen, sádico hasta el punto de ser llamado el ‘carnicero de Mauthasen’ y ‘doctor Muerte’. Los españoles le apodaron ‘El Banderillero’, por su afán de inyectarles hormonas de animales, benceno, combustible… Famoso por sus experimentos abriendo en canal a gemelos, sacando los órganos y cronometrando el tiempo de agonía... Se cree que vivió tranquilo en Denia hasta su muerte, aunque otras fuentes lo ubican en otros países.
Anton Galler: también residió en Denia. Se le acusa de provocar la matanza de un pueblo italiano, Santa Ana, donde asesinó a más de 400 mujeres y niños. Murió en 1995 con 80 años cumplidos. Su tumba es de las más visitadas en el cementerio de Denia.
Otto Remer: jefe de seguridad de Hitler, teniente general de las Waffen SS. Residió en Marbella hasta su tranquila muerte en 1997. Tenía entonces 84 años.
Otto Skorzeny: llamado Cara Cortada y uno de los protagonistas del libro de Almudena Grandes ‘Los pacientes del Doctor García’. Coronel de las Waffen SS. Murió en Madrid, después de vivir y conspirar durante toda su vida y crear ODESSA, organización encargada de sacar de Alemania a los criminales nazis para darles la seguridad de un acomodo en América y elaborar los documentos que les consiguieran tranquilidad e impunidad lejos de los cazadores de nazis.
Wolfang Jugler: fue jefe de la escolta personal de Hitler. Vivió feliz en la Costa del Sol hasta su muerte en 2011.
Frederik Jensen: condecorado con honores por Hitler. Se le acusa de la muerte de miles de judíos. También vivió en la Costa del Sol hasta su muerte en 2011.
Hanke Pattist: teniente de las Waffen SS y condenado a cadena perpetua en 1947 llegó a España en 1956, en una moto con la que cruzó la frontera por los Pirineos. Detenido por la Guardia Civil, se le ocupó documentación con cuatro identidades y nacionalidades diferentes. Recluido en el campo de trabajo de Nanclares de Oca, fue puesto en libertad al cabo de seis meses tras las gestiones realizadas ante las autoridades franquistas por un mando de la Waffen-SS residente en Madrid. En 1956 fijó su residencia en Oviedo; allí, además de dirigir una academia de idiomas, contrajo matrimonio con una ovetense, con la que tuvo cinco hijos. Muró en 2001, cumplidos los 80 años.
León Degrelle
León Degrelle: quizá el más famoso de los nazis refugiados en nuestro país. Perteneció a la sanguinaria Legión Valonia belga, Waffen SS, fue condenado a muerte en su país del que huyó. Franco lo acogió bajo su manto, lo nacionalizó español y jamás fue extraditado. Hitler decía de él que era el hijo que nunca tuvo. Escogió Sevilla para vivir, donde se integró totalmente y los vecinos le llamaban don Juan el de la Calima, por el palacete donde vivió. Se hizo constructor y el régimen le favoreció con contratas millonarias. Murió en Málaga en 1994, cumplidos 87 años, conservando altas influencias en el poder. Sus cenizas se esparcieron sobre la antigua residencia del Führer (Nido del Águila) en Berchtesgaden
Dedicamos capítulo aparte a los ‘ustachas’ refugiados y protegidos por el régimen. Esta milicia estaba formada por los croatas católicos que lucharon a favor de Alemania en la guerra. Fue tal su sadismo y su crueldad que los mismos nazis se horrorizaban. Los llamaban monstruos e intentaban evitarlos debido a su sadismo. Su jefe fue Ante Pavlevic, que mostraba autoritarismo con su gente mientras lamía las botas de cualquier nazi que se encontrara a su paso. El propio Hitler le despreciaba por su servilismo hacia Alemania. En el campo croata de Jasenovaç, que estaba bajo su control, se cometieron los más atroces crímenes. Se degollaba a los presos, eran decapitados con serruchos, incluso patentaron un arma blanca que se llamó ‘srbosjec’ (corta serbios). No tenían piedad ni con viejos, niños, mujeres…, al contrario, su sadismo se alegraba con el dolor de cualquiera, gozando con el espectáculo de las muertes violentas. La complicidad de la iglesia croata con los ustachas fue estrecha. El arzobispo de Zagreb los amparó y entonaba con frecuencia Te Deum por el triunfo del nacionalismo ustacha. Este arzobispo fue beatificado por el Vaticano y ahí sigue, beato y fiel.
Finalizada la guerra se especializaron en actividades terroristas contra Yugoslavia. Llegaron a lanzar sus ataques en el corazón mismo de las potencias occidentales: atacaron las embajadas y consulados yugoslavos en Bad Goldberg, Munich, Frankfurt, Berlín, Goteborg en Alemania y realizaron operaciones similares en Nueva York, Melbourne, y en las ciudades suecas de Gotemburgo y Estocolmo. En esta última, cinco terroristas liderados por el ustacha Andelko Brajkovic fueron capturados tras asesinar al embajador Vladimir Rolovic, el 7 de enero de 1971. Al año siguiente, otra célula secuestro un vuelo de la empresa sueca SAS y obtuvo la liberación del grupo de Brajkovic tras desviar el vuelo a España. Los secuestradores lograron escapar gracias a un salvoconducto negociado con el gobierno español.
Ante Pavelic, líder ustacha 
Ante Pavelic: ya hemos hablado del jefe ustacha. Vivió en Argentina protegido por Perón, también en España desde donde se pasó la vida conspirando y dirigiendo las acciones terroristas croatas contra el estado yugoslavo. Huyó de Croacia en 1946, dirigiéndose a Roma con pasaporte español, lo acogieron en Argentina, donde fue detenido. Más tarde se trasladó a Madrid y Franco lo acogió con cariño fraterno. Murió en un hospital alemán de Madrid en 1959. Está enterrado en el cementerio de San Isidro y recibe honores casi a diario de sus amigos ustachas.
Vjekoslav Luburic: jefe de la guardia personal de Pavelic. Conocido también como Maks Luburić o ‘Maks el carnicero’. Dirigió el Campo de concentración de Jasenovac, considerado uno de los campos de exterminio más crueles de todos los tiempos. Vivió en Carcaixent, desde donde conspiró y dirigió las acciones terroristas contra Yugoeslavia. Entre sus atentados destacan los perpetrados en comisarías, líneas férreas, un cine lleno de gente de Belgrado o un avión en pleno vuelo del que solo sobrevivió la azafata Vusna Vulovic, (el vuelo 367, que salió de Alemania rumbo a Yugoslavia), la detonación de una bomba en La Guardia (Estados Unidos) y en Nueva York explotaron otra bomba en la estatua de la Libertad. En Carcaixent era conocido por don Vicent, estaba protegido por el cura del pueblo; murió el 20 de abril de 1969.
Los citados son algunos ejemplos de cómo la Internacional fascista dio refugio en España a los principales criminales nazis para después extenderlos por el mundo. La misteriosa operación Gladio, red clandestina de ultraderecha que operó en la Europa de la ‘Guerra Fría’ bajo control de la OTAN y la CIA, aglutinó a la mayoría de estos criminales, y les dio cobertura y protección para sus actividades terroristas en lo que se llamó ‘años de plomo’. Uno de ellos fue Liccio Gelli, fundador de la Logia Masónica P2, que aterrorizó a Italia en la década de los setenta del pasado siglo. Su objetivo prioritario era evitar que el Partido Comunista llegara al poder en ningún país de Europa, sin preocuparse de los medios usados para tal fin. Crímenes de estado, asesinato de inocentes, torturas y desapariciones están en el haber de Gladio.
Todos ellos fueron alimento del fascio hispano que hoy sale animado por la impunidad que siempre han gozado. Jamás fueron molestados, porque el manto del franquismo los acogió como hijos muy queridos. Lo que eran, porque si hubo un régimen genocida fue el franquismo motivo claro de la identificación y admiración hacia los asesinos nazis. Eran una unidad indivisible y hoy seguimos manteniendo a las larvas de esos criminales bajo nuestro estado mientras los luchadores de la libertad siguen en fosas comunes.
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domingo, 9 de diciembre de 2018

‘LOS BORBONES EN PELOTAS’. REPASO A LA DINASTÍA MÁS NOCIVA DE LA HISTORIA ESPAÑOLA

Felipe V, Carlos III, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XIII
En estas páginas repasamos lo más destacado de la nociva dinastía Borbón, a la que resulta oportuno atribuir adjetivos como: corruptos, viciosos, ladrones, tiranos, dementes…,
De forma intermitente aunque persistente, la familia Borbón, de origen francés (Bourbon), ha prosperado a costa del sudor de los españoles durante más de trescientos años. Tan solo resultaron apartados de la jefatura del Estado en España durante las dos etapas republicanas, el efímero reinado de Amadeo de Saboya, y la dictadura de Franco. Dicen que esta familia de rancio abolengo desciende ya de una rama de los Capetos, una dinastía que reinó en Francia entre los siglos X y XIV. Solo en el siglo XVIII llegarían a los tronos de otros países como España o Italia (Reino de las Dos Sicilias).
La rama española de los Borbones se hizo con el poder en España tras la desaparición del último soberano de la familia de los Austrias o Habsburgo. Carlos II el Hechizado dejó en herencia el trono hispano a quien entonces era Duque de Anjou y nieto del rey Sol (Luis XIV), que se convertiría en Felipe V de España. A la sombra de sus parientes galos, los Borbones españoles trataron de imponer el modelo centralista y absolutista en unos reinos caracterizados por la multiculturalidad, algo que ha desencadenado enormes contingencias en la historia reciente de la nación.
Si bien la institución monárquica como tal se ha caracterizado siempre por su espíritu conservador, es posible afirmar que, en el caso de los Borbones, éste haya prevalecido sobre muchas otras dinastías, como por ejemplo la monarquía británica, que en el pasado tuvo un talante mucho más liberal. En España, los Borbones se han caracterizado por hacer alarde de los valores del más rancio tradicionalismo en lo público, mientras que en lo privado mantenían un modo de vida libertino y en algunas ocasiones escandaloso. Han sido una familia aferrada al poder a cualquier precio, e incluso, en ciertas ocasiones, sus miembros han hecho prevalecer sus intereses personales sobre los dinásticos. Para perdurar han apoyado golpes de Estado y dictaduras y no han tenido problema en participar en represiones sobre la población disidente. Han engordado, sin duda, el patrimonio familiar a merced de su preponderancia en España, y han conspirado siempre a fin de obtener el mejor botín para sí mismos.
Los datos que a continuación se revelan son fruto de un estudio global de los acontecimientos que rodean a los miembros de esta dinastía, si bien podrán contrastarse y ampliarse con obras de historiadores especializados. Aun así, nos dan una idea del verdadero carácter de una familia que ha vivido a costa de los españoles durante siglos, y que siempre ha hecho buenas migas con las oligarquías para prosperar. Excepto en el caso de Carlos III, puede decirse que apenas sus reyes han aportado progreso y, aunque normalmente han sido amados por el pueblo, jamás han tenido una conducta afín, guardándose, eso sí, de cuidar la fachada, haciendo honor a la cita de Maquiavelo: “No importa quiénes seamos, sino solo aquello que aparentamos”.
Empezando por Felipe VI, mostramos aquí los datos más vergonzosos (historia negra, y no leyenda, pues la historia se basa en hechos y si bien algunos puedan ser solo habladurías, de tal forma han llegado hasta nosotros) de una monarquía que sigue taponando el progreso democrático de nuestra nación. Esta es la historia negra de la dinastía Borbón:
FELIPE VI (2014-ACTUALIDAD)
Felipe VI es muy cuestionado en distintos territorios
Todavía es pronto para juzgar con perspectiva al rey ‘preparado’, como le llaman algunos, aunque su alineamiento con los conservadores en momentos recientes de nuestra historia nos hace intuir cual será el resultado final de su reinado, si es que antes no sobreviene el final de la dinastía. Entre sus principales manchas podemos contar las siguientes:
-      Tibieza ante los derechos de sucesión de su hermana. Aunque públicamente siempre ha mostrado su rechazo hacia la corrupción, no es menos cierto que no ha forzado a su hermana, la infanta Cristina, relacionada con la trama Nóos, a renunciar a sus derechos dinásticos, con lo que en una hipotética carambola podríamos encontrarnos con una reina envuelta directamente en el latrocinio. También es cierto que resulta difícil de creer que desde su posición ignorase el talante de los negocios de su cuñado, Iñaki Urdangarín, y que él no haya estado implicado si no directa, indirectamente.
-      Apoyo a López Madrid, uno de los implicados de la trama de las Tarjetas Black. Otro episodio que vincula su jefatura a la corrupción. Cuando el empresario resultó salpicado por el escándalo de las tarjetas de Bankia, la reina Letizia le mostró su apoyo en un mensaje de texto. Y cuando el yerno de Villar Mir, investigado por financiar ilegalmente al PP, lamentaba que España “es un país muy difícil”, el propio rey le ratificaba: “¡Y tanto!”.
-      Visitas oficiales para negociar con países que no respetan los Derechos Humanos. Es el caso de su visita a Riad en 2016, poco después de que la nación islámica hubiese decapitado a 47 personas, entre ellas un defensor de los Derechos Humanos, el clérigo Al Nimr.
-      Recibimiento “con honores” (textualmente) a Al Sisi. De quien la organización pro Derechos Humanos Human Rights Watch ha solicitado que sea investigado por crímenes contra la humanidad por sus represión contra manifestantes egipcios.
-      Actitud poco democrática. En un momento en el que España, más que nunca, necesita un monarca moderno y avanzado. El rey no ha alentado en ningún caso un debate sobre la pluralidad nacional de España, apoyándose en la “indisoluble unidad patria” de otrora, y tampoco se ha mostrado proclive a un referéndum sobre monarquía o república, poniendo los intereses dinásticos por encima de los de los ciudadanos. Asimismo, en su discurso de inauguración de la última legislatura de Rajoy, mostró sin tapujos su favor hacia los partidos del bloque conservador, agradeciendo al PSOE su maniobra de alejamiento de la izquierda y de rechazo a Podemos.
JUAN CARLOS I (1975-2014)
Al rey emérito se le atribuyen numerosas amantes 
Aunque muchos en España se han jactado en innumerables ocasiones de no ser monárquicos verdaderamente, sino ‘Juancarlistas’, por considerar a este rey un bonachón campechano inductor de la democracia en España, su trayectoria revela que no ha sido más que un Borbón ‘vividor y playboy’, tal y como se reconocía en el extranjero, y que ha antepuesto los intereses dinásticos y personales a los de los españoles. Ahora bien, la censura sujeta a su persona impuesta por la prensa generalista española ha impedido al pueblo observar con mayor lucidez las vergüenzas de este monarca:
-      Aceptó la sucesión del dictador Franco en 1947. A pesar de que el Caudillo había desterrado a su padre, Don Juan, y lo había humillado en diversas ocasiones. Juan Carlos I mostró su ambición política desde bien joven y aceptó sin remordimientos el encargo del dictador.
-      Juró fidelidad a los principios fascistas del Movimiento nacional en 1975. Nuevamente anteponiendo su persona a la de su padre, con tal de heredar el poder en España aceptó él encargó de Franco de preservar el fascismo en España.
-      No le quedó más remedio que aceptar la Transición (1978). Aunque muchos consideran esa etapa como postfranquismo, pues nadie fue condenado por las atrocidades de la dictadura, y de hecho algunos ministros de Franco crearon partidos políticos e incluso ocuparon ministerios en el nuevo gobierno. Juan Carlos es halagado por su actitud democrática, cuando lo que en realidad hizo fue extirpar un régimen de imposible continuidad dentro de una Europa democrática e imponer y perpetuar la monarquía en España, sin preguntar a los españoles sobre monarquía o república.
-      Fue intermediario con varias dictaduras, entre ellas la de Videla (1976). A quien proporcionó ayuda, junto con varios empresarios y banqueros españoles (Emilio Botín), para financiar la represión política del dictador argentino.
-      En la Constitución de 1978 se blindó ante la ley. En un ejercicio de irresponsabilidad firmó el artículo en el que se le otorga impunidad legal y en el que se considera cualquier ultraje a la monarquía como un delito.
-      Probablemente conocía y apoyaba ideológicamente el 23 F. Tal y como publicó Der Spiegel en 2012 a partir de unos archivos desclasificados. Es posible que estuviese con los golpistas, o bien que el acontecimiento no fuese sino una farsa para reforzarse en la jefatura del Estado tal y como recientemente (2016) ha hecho el presidente turco Erdogan.
-      Ha proporcionado ayuda al Reino de Marruecos en su represión al pueblo saharaui. Muchas ONG han denunciado sus viajes para reunirse con Hassan II y Mohammed VI, para quienes habría sido un intermediario en la adquisición de armamento destinado a la guerra contra la República Democrática del Sáhara.
-      Es conocida su amistad con familias reales de países que no respetan los Derechos Humanos. Siendo el caso más sonado el de la monarquía absoluta de Arabia Saudí, con quienes él y Felipe VI ya ha exhibido públicamente sus buenas relaciones.
-      Ha fomentado el culto a su personalidad. Como han denunciado varios medios internacionales, promoviendo la censura sobre su persona y la de sus hijos (baste recordar el secuestro de la revista humorística El Jueves en el que aparecían el entonces príncipe Felipe y Letizia en actitud amorosa). En España se ha avivado durante muchos años el ‘Juancarlismo’.
-      Fue muy tibio ante la imputación de su hija, la infanta Cristina, y su yerno, Iñaki Urdangarín, por el caso Nóos. Aunque en su discurso de Navidad afirmó que todos somos iguales ante la ley, no recordó que él es inmune, y en ningún momento despojó a su heredera de los derechos dinásticos, seguramente porque él mismo estaba al tanto de la corrupción.
-      Viajó a Botsuana en plena crisis para relajarse. Después de exigir en un discurso “rigor y sacrificios” a los españoles, en 2012 emprendió un viaje al país africano para dedicarse a su pasión: la caza. Más adelante aparecieron unas fotos con un elefante abatido que le delataban y que condujeron por fin a una forzosa abdicación para limpiar la imagen de la institución.
-      Aumentó el patrimonio de los Borbones españoles hasta los 1800 millones de euros. Tal y como reveló el New York Times en 2012, la familia real española había pasado de la nimiedad patrimonial durante la Transición a ser una de las familias más ricas del mundo.
-      Su fama de ‘playboy’ no es infundada. Se le asocia con más de una docena de amantes, entre las que se cuentan Bárbara Rey, Sara Montiel, Paloma San Basilio, Marta Gayá, o Corinna, a quien benefició con fondos públicos.
-      No ha querido reconocer a sus hijos ilegítimos. Fruto de sus relaciones extramatrimoniales es muy probable que haya tenido descendencia ilegítima. Después de varios litigios se negó a someterse a un examen de paternidad en varios casos en los que se vio inmerso.
JUAN DE BORBÓN (JUAN III, 1941-1977)
Un rey en el exilio, que acechó el poder durante toda su vida. A buen seguro influido por el resentimiento de su padre Alfonso XIII hacia la II República, intentó de todas las maneras posibles restaurar la monarquía Borbónica en España. Al principio lisonjeó a Franco y el Movimiento fascista para ser aceptado entre sus filas, y al ver que eso no era posible trató de buscarse aliados internacionales en todas partes. De todos modos, Franco prefirió a Juan Carlos, algo que Juan III nunca aceptó al anteponer sus egos personales a los intereses dinásticos.
-      Quiso unirse a los golpistas al inicio de la Guerra Civil española. Su padre, Alfonso XIII, que guardaba un profundo rencor a la República por haberlo apartado de la jefatura del Estado, le alentó a unirse al lado de los fascistas, cosa que intentó el 1 de agosto de 1936. Sin embargo, éstos desde un principio lo rechazaron. En este caso fue el general Emilio Mola quien le obligó a regresar al exilio.
-      Escribió a Franco varias veces elogiando sus acciones para ganarse su apoyo. Y el dictador le mostró su rechazo en todas las ocasiones, tanto en el transcurso de la Guerra Civil, como en los inicios del franquismo, impidiendo al Borbón acceder a algún cargo de poder en España.
-      En 1941 trató de granjearse el apoyo del nazismo. Estableció contactos con el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Von Ribbentropp, quien se mostró desinteresado, pues no quería romper la relación entre Hitler y Franco.
-      En 1945, cerciorado de que Franco no lo aceptaría, firmó el Manifiesto de Lausana. Para recuperar el poder perdido en España, algo que posteriormente volvió a reivindicar desde Estoril. Sus intentos por restaurar a los Borbones en España fueron un completo fracaso.
-      Se enemistó con su hijo Juan Carlos en 1969, al oficializarse la sucesión de éste en la jefatura del Estado. Al parecer pesaban más sus intereses personalistas para convertirse en Juan III. Eso llevó a un distanciamiento entre padre e hijo, que no volvieron a verse hasta 1975. Hasta tal punto llegaron las ambiciones egoístas de ambos. De hecho, Don Juan no renunció a sus derechos sucesorios hasta 1977.
ALFONSO XIII (1886-1931)
Fue un vividor al más puro estilo Juan Carlos. Su vida se caracterizó por situarse siempre con el bando que le garantizara el gobierno, a expensas de los intereses del pueblo. Coleccionó muchas amantes y disfrutó de las películas pornográficas que él mismo ayudaba a producir. Amparó el golpe de Estado de Primo de Rivera y posteriormente también el de 1936, solo con el propósito de restaurar la monarquía en España.
-      Hacía alarde de enormes banquetes desde su infancia. En una España sumida en la crisis (desastre del 98), disponía para sus meriendas de ágapes interminables.
-      Es uno de los responsables de la represión durante la Semana Trágica de 1909. Siete años después de iniciado su reinado, y a colación de la situación en el Rif y la leva forzosa de ciudadanos para combatir allí, hubo una rebelión en Barcelona que fue desmedidamente represaliada por los militares. Hubo fusilamientos, como por ejemplo el del anarquista Francisco Ferrer.
-      Se sintió cómodo con el sistema de la Restauración. Únicamente interesado en la preservación de su estirpe, vio con buenos ojos el turnismo y el caciquismo con el que conservadores y liberales se alternaron durante décadas a expensas de una población arruinada.
-      Apoyó la Dictadura de Primo de Rivera. Se posicionó desde el primer momento al lado del golpe de Estado militar, hecho que derivó en la animadversión que desde entonces los partidos políticos albergaron hacia su persona y que desencadenaron en su exilio al inicio de la República.
-      Alentó al bando fascista en los inicios de la Guerra Civil. Con la intención de reponer a cualquier precio la monarquía en España, y aunque su hijo Juan fue rechazado por Franco, no dejó de conspirar hasta su muerte para recuperar el poder.
-      Tuvo docenas de amantes. Como buen Borbón, fue un prolífico galán y frecuentó, entre otras, a personalidades de la época como la Bella Otero o la actriz Carmen Ruiz de Moragas.
-      Fue un gran promotor de la pornografía. A través del Conde de Romanones encargó varias películas pornográficas para las que él mismo sugería los argumentos. Parece que el rey disfrutaba mirando una y otra vez estas producciones, que desgraciadamente fueron destruidas durante el franquismo.
ALFONSO XII (1875-1885)
Le apodaron ‘el Pacificador’, y lo cierto es que más que eso se limitó a conceder vía libre al transcurso de los acontecimientos. Su muerte prematura, a los 26 años, impide albergar una postura global sobre su reinado durante el que los políticos de la Restauración hicieron y deshicieron a sus anchas.
-      Se convirtió en rey de España gracias a un golpe de Estado. Un pronunciamiento militar, el de Martínez Campos que terminó con la I República en España y reinstauró a los Borbones después de que su puesto hubiera sido ocupado años antes por Amadeo I, de la dinastía Saboya.
-      Firmó el Manifiesto de Sandhurst, dando lugar al sistema de la Restauración, un régimen político en el que se impusieron el turnismo entre dos partidos y el caciquismo y pucherazo en las elecciones.
-      Apoyó el gobierno autoritario de Cánovas del Castillo (1876-1881). En el que se desencadenó un recorte de libertades: expresión, imprenta, cátedra.
-      Tuvo varias amantes, siento la más famosa la cantante lírica Elena Sanz de Arriola, uno de los rostros más conocidos en el Teatro Real de Madrid.
ISABEL II (1833-1868)
Se la ha calificado como ‘ninfómana o viciosa’ en innumerables ocasiones y, aunque es cierto que tuvo muchos amantes y que se entregó en vida a una conducta ciertamente licenciosa, no lo es menos que esta es una característica que observamos en la mayor parte de los miembros de la familia Borbón. Gozó de escasa influencia política salvo por sus affaires amorosos con generales y otros magistrados de su tiempo y terminó en el exilio, expulsada por el movimiento revolucionario de 1868. Dedicó el resto de su vida a tratar de restaurar a los Borbones en el trono de España, cosa que logró con Alfonso XII, su vástago, que probablemente no lo era de su esposo, Francisco de Asís, celebérrimo en las calles del país por su manifiesta homosexualidad.
-      Se adelantó su mayoría de edad para apartar a Espartero del poder. Siempre fue instrumentalizada por los actores políticos de la época, que la forzaron a reinar desde los 13 años.
-      Fue obligada a casarse a los 16 años con su primo hermano Francisco de Asís de Borbón, cuya homosexualidad era manifiesta. “¡No, con Paquita no!”, exclamó cuando le informaron de quién iba a ser su consorte. Igualmente, al amanecer, después de su matrimonio protestó: “¡Qué voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa más bordados que yo en la mía!”.
-      Su época destacó por la escasez de libertades democráticas, el falseo de las instituciones y la corrupción electoral. Todo ello dio lugar a diversos pronunciamientos o golpes de Estado militares (como el de Prim, o el del cuartel de San Gil, cuyos impulsores fueron fusilados).
-      Ejerció poca influencia sobre los políticos de su tiempo, desprestigiada como estaba por su escandalosa vida amorosa, en la que figuraban algunos de los más destacados representantes de la vida pública.
-      La Gloriosa Revolución (1868), precursora de la República, la condujo al exilio en Francia, amparada por Napoleón III, desde donde trató de restaurar a los Borbones en España. Algo que finalmente conseguiría en 1875.
-      Fue tachada de ninfómana, debido a la enorme cantidad de amantes que la frecuentaban, aunque este hecho es más bien propio de la familia Borbón, y no solo de ella, que recibió probablemente más ataques por ser mujer. Un dicho popular rezaba: “Isabelona, tan frescachona, y Doña Paquita (su marido), tan mariquita”. Entre sus numerosos amantes se cuentan el general Serrano, el general O’Donnell, el cantante José Mirall y el capitán José María Arana.
FERNANDO VII (1813- 1833)
‘El Deseado’ y el ‘rey Felón’, fue un monarca egoísta y resentido que se llevó lo mejor de las luces españolas. Conspiró siempre a fin de obtener el poder absoluto y no le importó a quién pudiera llevarse por delante. Llegó a una España agotada después de la sangrienta guerra contra las tropas napoleónicas y en lugar de buscar la reconciliación se dedicó a perseguir a los diputados liberales que le habían sido fieles durante su exilio forzado por Napoleón. No aceptó en su vida ninguna forma de gobierno que no fuera el absolutismo, pero se mostró ineficaz políticamente y pendenciero en la faceta personal.
-      Perpetró el Motín de Aranjuez en 1808 contra su propio padre (Carlos IV), junto al partido ‘antigodoyista’, formado por aristócratas y clérigos contrarios a la acumulación de poder del valido real. Tuvo que ser el propio Napoleón Bonaparte quien se inmiscuyese posteriormente en los asuntos de la familia, convocando a sus miembros en Bayona.
-      Encerró a Fray Juan de Alfaraz en el castillo de Peñíscola. Al conocer que su madre, María Luisa de Parma y Borbón, le había revelado a su confesor: “Ninguno de mis hijos lo es de Carlos IV, la dinastía de Borbón se ha extinguido en España”. Su parecido con Godoy (amante de la reina) y su constitución física rechoncha podían haber puesto en entredicho su reinado, y por esta razón decidió quitarse al clérigo de encima.
-      Firmó el Manifiesto de los Persas para devolver el absolutismo a España en 1814. Con ello revocaba la Constitución liberal de 1812 (La Pepa), suscrita por los diputados resistentes en Cádiz al asedio de las tropas invasoras francesas. Una carta magna que, de hecho, lo reconocía como soberano constitucional. No obstante, prefirió el poder absoluto y aunque en aquéllos círculos ilustrados se le había denominado ‘el Deseado’, se convirtió en el rey ‘Felón’. No satisfecho con aniquilar la progresista labor de las Cortes de Cádiz inició una férrea represión contra sus diputados, futo de la cual promovieron exilios y penas de muerte de los mejores representantes de la Ilustración española.
-      Conspiró contra el gobierno durante todo el Trienio Liberal (1820-1823). Obligado como estuvo por el pronunciamiento de Riego a aceptar el liberalismo, fingió ser un monarca constitucional pero en la sombra se confabuló para regresar al régimen absolutista y unipersonal, primero instigando el golpe de Estado de la Guardia Real de Madrid (1822), y al fracasar éste, organizando la invasión del país junto a la Santa Alianza (organización en defensa de las monarquías absolutas) de los cien mil hijos de San Luis, que le devolvieron el poder supremo en 1823.
-      Mostró su faceta más vengativa en la ‘Ominosa Década’ (1823-1833). En estos años impuso un régimen personalista y rencoroso en el que los liberales fueron hostigados sin piedad. Muchas personas fueron condenadas a muerte por sus ideas políticas y hasta 20.000 españoles sufrieron el exilio. Las llamadas Juntas de Fe, herederas de la antigua Inquisición, ejecutaban impíamente por el mero hecho de gritar “¡Viva la libertad!”.
-      Se mostró incapaz de evitar la pérdida de las colonias americanas. Simón Bolívar y San Martín aprovecharon la fragilidad de su reinado para impulsar una masiva rebelión que consiguió la independencia de los principales territorios de España en América, como Colombia, Venezuela, México o Argentina.
-      Su afición al sexo era desmesurada y enfermiza. Como desproporcionado era su miembro viril, algo que según su propio médico había sido la causa de que no hubiera engendrado sucesores con sus tres primeras esposas. De ahí que el galeno tuviera que idear un invento, un cojín circular horadado en el centro, para que el monarca pudiera mantener relaciones íntimas fecundas con María Cristina, que finalmente le dio descendencia.
CARLOS IV (1788-1808)
Fue un soberano ineficaz y torpe, tanto en la parte personal como en la pública. Temeroso de los progresos sociales, devolvió al país al Antiguo Régimen y persiguió a los ilustrados. Incapaz de gobernar, cedió plenitud de poderes a Godoy, un personaje odioso que acabó sus días en el exilio.
-      Su propio padre lo consideraba un inútil. No son pocas las anécdotas a este respecto. Una de ellas refiere a una conversación que Carlos III y él albergaron sobre las particularidades de la monarquía. El vástago interpeló a su progenitor: “Padre, si todos los reyes somos designados por la gracia de Dios, ¿no deberíamos ser todos buenos reyes?”, a lo que el rey ilustrado respondió: ¡Qué tonto eres, hijo mío!”.
-      Derribó la intensa labor reformista de Carlos III. Después del estallido revolucionario en Francia (1789), temeroso de que los ecos de libertad se oyesen en España, restauró la vieja Inquisición y se libró de las mentes ilustradas como Jovellanos, a quien desterró, y Campomanes, al cual destituyó de sus responsabilidades de gobierno.
-      Fue un torpe gobernante y se dejó manipular por Godoy. El amante de su esposa, que pasó de ser un simple hidalgo que ocupaba un puesto en la guardia de corps, a ‘ministro universal’ con plenitud de poderes en 1792, algo que le enfrentó a una parte de la aristocracia, que fundó el partido fernandino (por su hijo, el infante Fernando), para destronarle.
-      Permitió la entrada de las tropas francesas en España. Al ceder el gobierno a Godoy, éste pactó con Napoleón el reparto de Portugal en tres partes, una de las cuales se reservaba el propio valido personalmente. Así, una de las cláusulas del Tratado de Fontainebleau (1807), estipulaba el libre paso de las tropas napoleónicas en territorio español, algo que a la postre sumiría al país en la Guerra de Independencia (1808-1813).
-      Padecía un trastorno de bipolaridad. Según cuentan los cronistas, un día era capaz de bromear con los mozos de las caballerizas, y en la jornada siguiente les propinaba patadas y escupitajos y les constreñía a besarle de pies y manos.
-      Fue una cándida víctima del adulterio de su esposa María Luisa de Parma. Que pasó por nada menos que veinticuatro embarazos, de los cuales sobrevivieron catorce y solo seis alcanzaron la edad adulta. Aun así, la reina manifestó a Fray Juan de Alfaraz, su confesor: “Ninguno de mis hijos lo es de Carlos IV, la dinastía de Borbón se ha extinguido en España”. Para más inri, su principal amante fue el hombre de confianza de Carlos IV, Godoy.
CARLOS III DE ESPAÑA (1759-1788)
Si hay un monarca Borbón y español que deba destacar entre las personalidades históricas de nuestro país, éste es Carlos III. Resulta ciertamente complicado encontrar manchas en su reinado, y si bien fue un rey absoluto, algo propio de la Europa de la época, no es menos cierto que se rodeó de ilustrados y llevó a cabo una labor reformista intensa para modernizar el país. Suprimió la Inquisición, expulsó a los jesuitas, prohibió los toros y modernizó la villa de Madrid, que terminó bautizándole como ‘el Mejor Alcalde’. También se le conoce como ‘el Político’, por su intensa labor en este ámbito, y aunque fue un déspota ilustrado, la verdad es que si sus sucesores hubiesen continuado hilando su tejido tal vez hoy hablaríamos de una España mucho más avanzada.
-      Mantuvo la sumisión a los Borbones franceses con los pactos de familia. Una costumbre impuesta por Felipe V, que debía su reinado a Luis XIV, y a partir de la cual los Borbones españoles bailaban al son de la música de sus primos galos. Firmó el Tercer Pacto de Familia en 1761.
-      Firmó en 1770 la Real Cédula por la que imponía el castellano sobre los indígenas americanos. Aunque para la época, y considerando el talante centralista y unificador de su padre Felipe V (Decretos de Nueva Planta), puede atisbarse como algo ‘bueno’, puesto que ordenó a los virreyes de América construir escuelas para los indígenas con la condición de que se impusiese el castellano sobre sus lenguas nativas.
FERNANDO VI (1746-1759)
Llamado ‘el Prudente’, o ‘el Justo’, fue en realidad un soberano timorato y sometido a Francia que optó por la neutralidad bélica y no participó en ninguna guerra. Profundamente afectado por la muerte de su esposa, transcurrió sus últimos años sumido en la demencia.
-      Desterró de Madrid a su madrastra Isabel de Farnesio, a la que consideraba una conspiradora. La expulsó a la Granja de San Ildefonso, y cuando ésta le escribió exigiéndole una explicación, Fernando VI respondió autoritariamente: “lo que yo determino en mis reinos no admite consulta de nadie antes de ser ejecutado y obedecido”.
-      Ejecutó la Gran Redada de 1749 contra los gitanos. A quienes consideraba seres inferiores. Los romaníes del reino fueron perseguidos con el fin de lograr su arresto y extinción. Esta sentencia fue revocada por Carlos III.
-      Cayó preso de una incuestionable enajenación mental. Tras la muerte de Bárbara de Braganza, su esposa, abandonó sus prácticas habituales, como la caza, y se sumió en una locura que algunos historiadores han diagnosticado como alzhéimer. Se dice que el rey desde entonces se mostraba agresivo, tratando de morder a quien se le acercaba y que intentó suicidarse varias veces. En otras ocasiones se fingía muerto o se envolvía en sábanas blancas horrorizando a sus sirvientes como espectro apestoso, pues tampoco se lavaba y su piel era pálida como la de un cadáver.
LUIS I (1724)
Heredero de Felipe V, nada puede destacarse de un gobierno que apenas duró siete meses.
FELIPE V (1700-1724; 1724-1746)
Felipe V, primer rey de la dinastía Borbón 
Fue un juguete en manos de Luis XIV y de sus familiares franceses y el precursor del yugo del trono de España al de Francia, iniciándose con él los llamados Pactos de Familia. Se comportó con crueldad contra sus enemigos durante la Guerra de Sucesión, siendo especialmente cruel en el asedio de Barcelona, y persiguió a sus enemigos políticos implacablemente. Igual que otros Borbones, dependió excesivamente de sus vicios y terminó sus días como un demente. Se le recuerda con poco cariño, por decirlo con suavidad, en aquellos territorios cuyos derechos fueron agraviados por sus directrices políticas.
-      Siempre se dejó dominar por sus familiares, en especial Luis XIV, que fue quien le apoyó para el trono español tras la muerte de Carlos II, el último de los Austria, alegando derechos sucesorios. Felipe, que era duque de Anjou, era bisnieto de Felipe IV.
-      Le obsesionaban la muerte y la sangre. Tanto es así, que fue el primer rey desde Carlos V en pisar un campo de batalla, pues disfrutaba oliendo la sangre del enemigo y manchándose las ropas con ella.
-      Posiblemente padecía un trastorno bipolar. De ahí que se le conociese como ‘el Animoso’, y al igual que su descendiente Carlos IV experimentaba muchos y repentinos cambios de humor y de parecer.
-      Sentenció a las regiones forales con los Decretos de Nueva Planta, promulgados durante y después de la Guerra de Sucesión española. Fueron aplicados en los Reinos de Aragón y Valencia, en 1707; en el Reino de Mallorca, en 1715, y en el Principado de Cataluña, en 1716. Con ellos el monarca ajusticiaba a todas estas regiones por haber apoyado a su rival, el archiduque Carlos de Austria, privándoles de sus leyes, tradiciones y costumbres. Fue, asimismo, un instrumento para la centralización del Estado y su reconversión al modelo absolutista francés. Hay que decir, no obstante, que el País Vasco y Navarra se libraron de esta medida por haber colaborado con él durante el conflicto sucesorio.
-      Aplicó una implacable represión contra los austracistas. Finalizada la Guerra de Sucesión, en 1715, fueron ajusticiados miles de ciudadanos por el mero hecho de haber apoyado la causa del candidato de la casa de Austria. Tan solo en Cataluña fueron condenadas unas 4.000 personas, algunas de ellas a muerte y otras a remar en galeras, mientras que sus bienes eran confiscados. La persecución a los austracistas, muchos de ellos fueron desterrados, no terminó hasta transcurridos varios años de la guerra.
-      Le estresaba el gobierno del país y quiso abdicar en su hijo Luis, pero éste falleció al cabo de siete meses, hecho que le forzó a reinstalarse en la jefatura del Estado.
-      Padecía adicción al sexo. De hecho, se dice que ingería pócimas afrodisíacas y practicaba el coito a diario y varias veces, y un embajador llegó a afirmar en 1716 que tal era el motivo por el cual se le veía siempre cansado. Algunos historiadores han relacionado esta obsesión por el placer frecuente con su profundo temor a la muerte.
-      Sobrellevó durante toda su vida enormes remordimientos religiosos por su conducta libertina. Había sido educado en su infancia por el obispo Fénelon, quien arraigó en él el terror al pecado y al Purgatorio. Eso propició que durante toda su vida, el soberano se viese azotado por una agotadora pugna entre sus creencias religiosas y sus pasiones carnales.
-      Se dejó consumir por una desgarradora demencia. A partir de 1717 se popularizaron sus ataques de histeria en público. Dicen que a veces se creía una rana y que se dejó crecer las uñas hasta el punto de no poder caminar. En un momento dado se obsesionó con que de su ropa y de la de su esposa irradiaba una luz mágica y desde entonces encargó la confección de sus vestiduras a las monjas.
-      Era exageradamente hipocondríaco. Padecía cefaleas y trastornos gástricos y desarrolló pánico a las enfermedades y a la muerte. No se fiaba de sus propios médicos y llegó al extremo de no querer cambiarse de ropa. Tanto es así que al final, carcomido por una superstición, se negó a ponerse ninguna camisa que antes no hubiera vestido su esposa María Luisa de Parma. A partir de 1728 empezó a hacer vida nocturna exclusiva pues había desarrollado fobia al sol.

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“ A diferencia de Alemania o Italia, la España de Franco no sufrió un proceso de desnazificación. Al contrario, a partir de 1945, Franc...