lunes, 22 de enero de 2018

CARTA DE FRIDA KAHLO A DIEGO RIVERA

Extraída del libro SENSUAL 'Cartas de Amor y Erotismo de Grandes Personajes'
Puedes apoyar la campaña de crowdfunding en el siguiente enlace: https://www.verkami.com/projects/19185-sensual-cartas-de-amor-y-erotismo-de-grandes-personajes
Frida Kahlo Calderón nace el 6 de julio de 1907 en ciudad de México. A los seis años de edad contrae poliomielitis, que le deja la pierna derecha más corta. A los dieciocho años sufre un accidente de tráfico en el que se lesiona la espina dorsal. Debido a la inmovilidad a la que se ve sometida durante los primeros meses de recuperación, Frida comienza a pintar y ello le lleva a conocer al muralista Diego Rivera.
Con el pintor, 22 años mayor que ella, forma una tormentosa pareja en la que amor y odio se conjugaban en un romance de ida y vuelta. La infidelidad por ambas partes fue una constante en el matrimonio sobrepasando los límites de lo convencional, ambos sabían de sus historias extraconyugales y ambos las aceptaban. La clave de su matrimonio estuvo no solo en el amor, la pasión física y los intereses políticos comunes, estuvo en que Frida y Diego se admiraban profundamente, se respetaban como artistas y como seres humanos y buena muestra de ello es la correspondencia mantenida entre ambos.
  
Mi Diego.
Espejo de la noche.
Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne. Ondas entre nuestras manos.
Todo tú en el espacio lleno de sonidos –en la sombra y en la luz. Tú te llamarás AUXOCROMO, el que capta el color. Yo CROMOFORO, la que da el color.
Tú eres todas las combinaciones de los números. La vida.
Mi deseo es entender la línea, la forma, la sombra, el movimiento. Tú llamas y yo recito. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis actos y va a las tuyas que son mi luz.
Era sed de muchos años retenida en nuestro cuerpo. Palabras encadenadas que no pudimos decir sino en los labios del sueño. Todo lo rodeaba el milagro vegetal del paisaje de tu cuerpo. Sobre tu forma, a mi tacto, respondieron las pestañas de las flores, los rumores de los ríos. Todas las frutas había en el jugo de tus labios, la sangre de la granada, el tramonto del mamey y la piña acrisolada. Te oprimí contra mi pecho y el prodigio de tu forma penetró en toda mi sangre por la yema de mis dedos. Olor a esencia de roble, a recuerdo de nogal, a verde aliento de fresno. Horizontes y paisajes que recorrí con el beso. Un olvido de palabras formará el idioma exacto para entender las miradas de nuestros ojos cerrados.
Estás presente, intangible y eres todo el universo que formo en el espacio de mi cuarto. Tu ausencia brota temblando en el ruido del reloj, en el pulso de la luz; respiras por el espejo. Desde ti hasta mis manos, recorro todo tu cuerpo, y estoy contigo un minuto y estoy conmigo un momento. Y mi sangre es el milagro que va en las venas del aire de mi corazón al tuyo.
El milagro vegetal del paisaje de mi cuerpo es en ti la naturaleza entera. Yo la recorro en vuelo que acaricia con mis dedos los redondos cerros, penetran mis manos los valles en ansias de posesión y me cubre el abrazo de las ramas suaves, verdes y frescas. Yo penetro el sexo de la tierra entera, me abrasa su calor y en mi cuerpo todo roza la frescura de las hojas tiernas. Su rocío es el sudor de amante siempre nueva. No es amor ni ternura ni cariño, es la vida entera, la mía, que encontré al verla en tus manos, en tu boca y en tus senos. Tengo en mi boca el sabor almendra de tus labios. Nuestros mundos no han salido nunca fuera. Sólo un monte conoce las entrañas de otro monte.
Por momentos flota tu presencia como envolviendo todo ser en una espera ansiosa de mañana. Y noto que estoy contigo. En este momento lleno aún de sensaciones, tengo mis manos hundidas en naranjas, y mi cuerpo se siente rodeado por tus brazos.


sábado, 20 de enero de 2018

CUATRO ERRORES HABITUALES QUE (COMO HETEROSEXUAL) COMETES CUANDO CONOCES A UNA PERSONA LGTBI

“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar”. Madame de Sévigné.
A menudo las personas que más hablan son también las que más meten la pata. Y es que mejor quedarse corto que (a veces por querer agradar) decir verdaderas estupideces. Por eso, si crees que vas a estar cerca de alguien LGTBI y no estás versado, echa un ojo a estos consejos y, por favor, no cometas ninguna de estas cuatro torpezas:
1. Comentarios hambrientos de aprobación del tipo: “¡Yo tengo muchos amigos gays! ¡Sois divertidísimos!”
¡Enhorabuena! ¿Dónde está el mérito? No todos los gays somos iguales. De hecho somos muy diferentes. La homosexualidad es una condición que nos define en un único sentido (el sexual). La personalidad es mucho más rica y variada y se compone de múltiples peculiaridades. El entorno social y la herencia biológica moldean nuestra identidad, única, irrepetible y repleta de matices. Una identidad que, además, oscila y se desarrolla a lo largo del tiempo y nunca es la misma.
Hagamos el ejercicio a la inversa y probad a escuchar en una conversación a alguien que, con una expresión que pide vuestra aceptación, os dice: “¡Uy! si yo tengo muchísimos amigos heteros. Sois majísimos.” ¿Cómo os quedaríais? Probablemente pensaríais lo mismo. ¿O es que acaso sois todos los heterosexuales iguales?
Probemos ahora con otros ejemplos y sustituyamos amigos gays/heteros por amigos gordos o amigos calvos. ¿No os parecería un comentario absurdo? A nosotros también.
Y es que el hecho de reducir cualquier grupo social a uno de sus rasgos supone una suerte de torpeza que tiende a ser demasiado habitual.
2. Preguntas irreflexivas del tipo: “Oye y en la cama ¿quién es el hombre y quién la mujer?”
Sí, estos comentarios son reales y, por desgracia, nada atípicos.
Nuestras sociedades son básicamente heterocentristas y adolecen de una necesaria y profunda educación sexual que trabaje para la erradicación de este tipo de mitos. Las relaciones sexuales son complejas y heterogéneas. En una sexualidad saludable los roles binarios sexuales y de género deben quebrantarse, superponerse y moldearse. Muchos heterosexuales vivís anclados en esa absurda y castrante dicotomía hombre/mujer, masculino/femenino.
En este sentido, la comunidad LGTBI ha sido capaz de romper con estos patrones y ha trazado otras formas de relacionarse liberadas de prejuicios maniqueos.
Y es que es, precisamente, la facultad de razonar la que nos lleva a desarrollar nuestra libertad más allá de normas preconcebidas. ¡Así que venga! Razonemos más y asumamos la riqueza y complejidad de nuestra vida sexual.
3. Comentarios condescendientes del tipo: “¡Pobre, has tenido que sufrir tanto!” o “¿Y qué tal lo lleva tu familia?”
Por un lado, hay una tendencia a la presunción que hace que muchas veces metamos la pata estrepitosamente. Y es que no todo el mundo ha sufrido por el hecho de ser diferente. Aunque queda mucho por hacer, en muchos países llevamos ya tiempo con leyes que nos amparan y, afortunadamente, en muchas familias y ámbitos sociales el maltrato a la persona LGTBI es algo del pasado.
Por otra parte, se agradecen las personas que se acercan a nosotros de una manera sosegada y tranquila, que esperan a que les cuentes (si quieres) y que no te avasallan inmediatamente con sus suposiciones. Yo, personalmente, me quedo con aquellos que no te compadecen gratuitamente y que no persiguen expiar sus culpas contigo de forma hipócrita.
Y es que somos mucho más que personas homosexuales. De hecho somos primero personas. Así sin más. Así que, por favor, acercaos sin tener en cuenta (de entrada) nuestra “diferencia” ni el mayor o menor sufrimiento que esta nos haya podido provocar. Gracias.
4. Preguntas heteronormativas y reduccionistas del tipo: “Y tu hijo ¿cómo suplirá la figura materna/paterna ausente?”
Esta reflexión es reiterada cuando muchos de vosotros os preguntáis cómo funcionamos las familias LGTBI. Pues bien, está comprobado que el rol que desempeña cada uno como padre/madre puede conformarse de forma independiente a su género. De hecho, este rol suele tener más que ver con la personalidad de cada individuo así como con su estado emocional. Así, conceptos tales como autoridad, firmeza o castigo no tienen por qué ir asociados al hecho de ser hombre. Ni tampoco el afecto, la comprensión o la empatía estar vinculados única y necesariamente al papel de la madre. Un mismo progenitor puede, de facto, disponer de todos estos rasgos en su personalidad y sacar a la luz uno u otro en diferentes momentos de su paternidad/maternidad.
No, no es condición sine qua non tener un padre y una madre para criarse de una forma favorable. Por el contrario, sí es más que recomendable educar a tu hijo entorno al cariño, al respeto y a la tolerancia. También, ofrecerle una familia y un hogar seguro y confortable en el que pueda desarrollarse de una manera plena y confiada. Éstas sí pueden ser algunas de las garantías de éxito como padres/madres. Todo lo demás supone simplificar de una manera absurda el ejercicio de la paternidad/maternidad.
Y es que en definitiva, las palabras son valiosas herramientas para construir lazos y relaciones. Y al mismo tiempo nunca son inofensivas. Así que intenta siempre pensar antes de hablar y no dar nunca nada por sentado. Te lo agradeceremos.

Palibili
Échale un vistazo a palibili 🗯🌈📖 ():

jueves, 18 de enero de 2018

CARTA DE VIRGINIA WOLF A VITA NICHOLSON

Ilustración para las cartas entre Virginia Wolf y Vita Nicholson
libro SENSUAL 'Cartas de amor y erotismo de grandes personajes'
Extraída del libro SENSUAL 'Cartas de Amor y Erotismo de Grandes Personajes'
Puedes apoyar la campaña de crowdfunding en el siguiente enlace: https://www.verkami.com/projects/19185-sensual-cartas-de-amor-y-erotismo-de-grandes-personajes
Algunos expertos han afirmado que los demonios internos de Virginia Woolf le impedían sentir placer sexual. Que se obsesionó tanto por buscar la androginia en su obra que repudiaba cualquier alarde de femineidad. Que su torpe gusto al vestir, como ella misma lo definía, era en realidad una manera de reivindicar la represión machista y económica sobre las mujeres de la época.
La escritora británica fue, en efecto, una de las mentes más lúcidas contra la encorsetada herencia victoriana y una firme defensora de que las mujeres publicaran sus obras sin ser catalogadas por ello de literatura ñoña. Pero también sintió deseo, y mucho, por Vita Nicholson (Sackville-West por su apellido de soltera). Soñaba con sus grandes senos y le gustaba verla rebosante de perlas. Admiraba el estilo recargado de Vita porque las burlas hacia su aspecto desaliñado le atormentaban más de lo que estaba dispuesta a admitir, según escribe en el cuento Un vestido nuevo.
Son los detalles de una de las más intensas y breves historias de amor que nos ha dejado la literatura. Porque su affaire, además de trascender en la vida real, reside en las cartas que ambas se intercambiaron discretamente con exquisito lenguaje erótico.

6 de Marzo de 1927
Querida Vita,
Este año me pareces más inalcanzable, empolvada, con las piernas más blancas, más galante y aventurera que nunca. Me echo en la cama e invento historias sobre ti. Envíame un montón de hechos: ya sabes cómo los amo… He tenido una semana aburrida. Ninguna fiesta salvo una, ofrecida por L. para seducirme y obligarme a gustar de un rosado muchacho suyo –uno nuevo, claro- pero fue inútil, estos sodomitas siempre están medio dormidos y resultan fatigosos. ¿Es que agotan su encanto en narices y cosas así?
Han surgido dos mujeres extrañas: una de ellas es una mala cantante, que me pide vaya a verla en la cama ¿lo haré? La otra ¡qué importa! Yo quiero a Vita; quiero al insecto, al crepúsculo. Dejo ésta abierta a la espera de las tuyas. Ninguna. Ahora debo terminar esta carta. Y no he dicho mucho de nada ni te he dado una idea de las altísimas y aterradoras olas y los profundos pozos infernales a los que asciendo y desciendo en pocos días. Como todos. Subimos y bajamos violenta, incesantemente, y me siento algo avergonzada, ahora que trato de escribirlo, de ver qué minúsculo egoísmo hay en el fondo de todo eso, por lo menos en mi caso: que no puedo escribir mi novela, que debo salir a tomar el té, que tendría que comprar un sombrero. Ah, pero también está Vita. Quererla no es un egoísmo minúsculo.
¿Sabes que esta mañana sufrí un verdadero golpe de decepción? Estaba segura de que tendría una carta tuya, la abrí, y en su lugar encontré la carta de una mujer que hace diez años se sentó frente a mí en un ómnibus azul y que ahora quiere venir a hacer un busto mío. Pero la adulación implícita me enfadó tanto, que otra vez estuve maldiciendo: no hay intimidad, siempre hay gente que viene y no hay carta tuya. ¿Por qué no? Sólo una nota y un gemido salvaje y melancólico a lo lejos.Y tampoco ninguna fotografía.
Adiós, queridísima criatura lanuda.
Es increíble lo esencial que te has vuelto para mí… Maldita seas, criatura mimada. No conseguiré que me ames más traicionándome así.

Virginia

lunes, 15 de enero de 2018

CARTA DE CARLOS MARX A JENNY VON WESTPHALEN

Portada del libro SENSUAL 'Cartas de amor y erotismo
de grandes personajes'
Extraída del libro SENSUAL 'Cartas de Amor y Erotismo de Grandes Personajes'
Puedes apoyar la campaña de crowdfunding en el siguiente enlace: https://www.verkami.com/projects/19185-sensual-cartas-de-amor-y-erotismo-de-grandes-personajes

Carlos Marx, el intelectual que teorizara y predicara la liberación del proletariado, también tuvo su lado sensible y romántico. Ante su fiel amigo Friedrich Engels, llegó a afirmar “mi espíritu está en gran parte absorbido por el recuerdo de mi esposa, que fue la mejor parte de mi vida”.
La mujer que acaparó el amor de Marx fue Jenny von Westphalen, hija de una aristocrática y reaccionaria familia prusiana, a la que había conocido en su infancia y con quien había mantenido una firme amistad. Se comprometieron en 1836 y se casaron en 1843, cuando Marx tenía 25 años y ella 28. Tuvieron siete hijos, de los cuales sólo tres –todas mujeres- superaron los treinta años.
De Marx se dijo que fue un pésimo marido, “incapaz de llevar el presupuesto familiar”, y no faltaban razones para ello. A raíz de las persecuciones, los exilios y la intensa actividad militante, la familia debió soportar las peores miserias, apenas subsanadas por algún ingreso propio y las ayudas de amigos y allegados. Además, Marx había caído en las tentaciones de la infidelidad, llegando incluso a tener un hijo que crió su amigo Engels. Sin embargo, sus cartas de amor, tardíamente conocidas, descubrieron un Marx tierno y sensible, profundamente enamorado de su esposa...

Querida Jenny,
De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tú retrato, me sirve perfectamente, y, ahora comprendo por qué perfectamente, y, ahora comprendo por qué hasta las lóbregas madonnas, las más imperfectas imágenes de la madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y dulce rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión que mi vista, por muy descuidada que esté por la vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué, y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.
¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso relaciones de producción y cambio y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies. Mire este dibujo y el otro, rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.
La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones; los hábitos consuetudinarios, que como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia. Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.
Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.
Tu Carlos


miércoles, 10 de enero de 2018

CARTA ERÓTICOAMOROSA DE HENRY MILLER A ANAÏS NIM

Ilustración del libro SENSUAL
Cartas de amor y erotismo de
grandes personajes
Henry Miller se enfrentó a la hipócrita sociedad de su época con sus afiladas obras Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. Cuando vivía en París, ya cuarentón, convertido en todo un experto en el arte de vivir de gorra, Anaïs Nin fue una de sus amantes formando un triángulo amoroso con el escritor y su segunda esposa, June Mansfield.
El primer encuentro entre Miller y Nin tiene lugar en 1931. Anaïs tenía entonces 28 años, Miller 40. Los detalles de ese primer encuentro quedarán recogidos por la propia Anaïs en sus diarios íntimos, posteriormente publicados en diferentes volúmenes. La pareja habla durante horas sobre literatura, filosofía y psicología. Se seducen, se hacen amantes. Miller le descubre la bohemia parisina del Montparnasse, el libertinaje imperante del período de entreguerras que ella desconocía.
En 1932, June Mansfield viaja por segunda vez a París. Llegados a este punto, encontramos versiones contrapuestas respecto a lo que sucedió durante esta nueva visita de Mansfield a su esposo. Unos apuntan que fue Anaïs Nin quien se habría obsesionado compulsivamente con la esposa del escritor, otros señalan que fue al contrario. En cualquier caso, lo que es indudablemente cierto es que las dos mujeres se involucran en una relación paralela a la que Anaïs mantiene con Henry Miller.

Queridísima Anaïs

Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutamente consciente de que te necesito. He de verte, te veo brillante y maravillosa y al mismo tiempo le he escrito a June y me siento desgarrado, pero tú lo entenderás, debes entenderlo. Anaïs, no te apartes de mí. Me envuelves como una llama brillante. Anaïs, por Dios, si supieras lo que siento en este momento. Quiero conocerte mejor. Te quiero. Te quise cuando viniste a sentarte en mi cama -esa segunda tarde fue toda como una cálida neblina- y de nuevo oigo cómo pronuncias mi nombre, con ese extraño acento tuyo.
Despiertas en mí tal mezcla de sentimientos que no sé cómo acercarme a ti. Ven a mí, aproxímate a mí, será de lo más hermoso, te lo prometo. No sabes cuánto me gusta tu franqueza, es casi humildad. Sería incapaz de oponerme a ella. Esta noche he pensado que debería estar casado con una mujer como tú. ¿O es que el amor, al principio inspira siempre esos pensamientos? No temo que quieras herirme. Veo que tú también posees fuerza, de distinto orden, más escurridiza. No, no te romperás. Dije muchas tonterías sobre tu fragilidad. Siempre he sentido un poco de vergüenza, pero la última vez menos. Acabará desapareciendo toda. Tienes un sentido del humor delicioso; lo adoro. Quiero verte reír siempre. Te lo mereces. He pensado en sitios a donde deberíamos ir juntos, sitios oscuros, aquí y allí, en París, por el simple hecho de decir “aquí vine con Anaïs”, “aquí comimos, bailamos o nos emborrachamos juntos”.
¡Ay!, ¡verte borracha alguna vez, qué privilegio!, casi me da miedo de proponértelo; pero Anaïs, cuando pienso cómo aprietas contra mí, cuán ansiosamente abres las piernas y qué húmeda estás, Dios, me vuelvo loco de pensar en cómo serías cuando todo se disuelve. Ayer pensé en ti, en cómo ciñes las piernas en torno a mí, de pie, en cómo se tambalea la habitación, en cómo caigo sobre ti en la oscuridad sin saber nada. Y me estremecí y gemí de placer.
Pienso que si he de pasar todo el fin de semana sin verte, resultará intolerable. Si es preciso, iré a Versalles el domingo - lo que sea, pero he de verte. No temas tratarme con frialdad. Me bastará con estar cerca de ti, con mirarte admirado. Te quiero, eso es todo.
Henry
Carta extraída del libro SENSUAL 'Cartas de amor y erotismo de grandes personajes'
Puedes apoyar la campaña de crowdfunding y hacer tu reserva del libro en el siguiente enlace:

https://www.verkami.com/projects/19185-sensual-cartas-de-amor-y-erotismo-de-grandes-personajes

viernes, 5 de enero de 2018

JUAN CARLOS I, 80 AÑOS CHUPANDO DEL BOTE

Juan Carlos I visita a Franco en el Pazo de Meirás
Juan Carlos I cumple 80 años y la prensa conservadora, entre la que se encuentra el periódico que en otro tiempo fue adalid de la izquierda, se vuelca en elogios al rey emérito. Quienes me lean pueden imaginarse que no puedo compartir ninguna de esas palmaditas hacia un personaje que, una vez abdicado, ni siquiera ha tenido la honestidad de dejar de chupar del bote, disfrutando de lujos y un sueldo de casi 16.000 euros al mes, a pesar de que ni siquiera tiene unas funciones reguladas.
Todos esos medios afines a los Borbones, que comparten ese apego al calor Borbón al que se arriman partidos que dicen ser de izquierdas como el PSOE, olvidan multitud de detalles de la biografía del rey emérito que dicen muy poco de sus valores, de sus principios.
Cuando su familia salió por pies de España porque llegaba al país uno de los momentos de mayor esplendor, la II República, los Borbones buscaron abrigo nada menos que en la Italia fascista de Mussolini. Esta circunstancia, de la que no tiene culpa Juan Carlos I porque, de hecho, él nació en Roma, da una idea muy clara del clima en el que se educó.
Tiende a omitirse que el padre de quien nos reinara por espacio de 39 años no perdió ocasión de ofrecerse para aportar su granito de arena al Golpe de Estado de 1936, que terminaría desembocando en la Guerra Civil que traería 40 años de dictadura.
Cuando escucho decir al Borbón que aceptó ser el sucesor de Franco para poder acometer la Transición, se me antoja que el tipo cree que somos idiotas o algo parecido, porque antes de que aceptara tal cometido, bien se benefició del tren de vida que le reportaba la Dictadura.
Una persona con principios rectos, honestidad real y nobleza, entendida ésta como lo opuesto a la vileza y no a contar con títulos nobiliarios, se habría mantenido en el país o, incluso, en el exilio (en un país democrático y libre), combatiendo una dictadura, en lugar de, como ha admitido el propio Juan Carlos I, hacer reír a Franco.
El rey emérito nunca combatió el Franquismo, sino que vivió de él. Mostró su admiración por él, como prueba aquella entrevista en 1969 en una televisión suiza, tantas veces viralizada y que parece tener tan poco efecto entre quienes un día hablan de sacar cuerpos de las cunetas y otros se van de recepción con un tipo que, mientras se arrojaban esos cadáveres a las fosas, se tomaba un licor con Franco.
En su 80 cumpleaños y ya sin ser Jefe del Estado, sigo teniendo la sensación de que Juan Carlos I me roba, nos roba, no sólo el dinero de nuestros impuestos con el que podríamos reducir la pobreza, sino que con su misma figura y lo que representa nos hurta la verdadera democracia, la igualdad entre personas que todos esos medios que hoy lo elogian entierran con paladas del clasismo más recalcitrante.

David Bollero

viernes, 29 de diciembre de 2017

ASÍ ERA LA RED CORRUPTA DE FRANCO PARA ENGORDAR SU PATRIMONIO Y ENRIQUECERSE

Los reyes de España visitando al dictador en el Pazo de Meirás
Franco diseñó una estructura corrupta para enriquecerse ilícitamente con fondos públicos y mediante el expolio de inmuebles y bienes de las familias a las que robaba. Así engordó su patrimonio y el de los suyos, que 42 años después de su muerte siguen disfrutando impunemente de aquel latrocinio sin que las instituciones democráticas hayan querido o podido hacer nada serio para impedirlo.
El ejemplo más relevante es el Pazo de Meirás, la residencia estival de los Franco desde que el tirano se apropiara de él en 1939 mediante una falsa donación popular. Pero no es el único.
El historiador Manuel Pérez Lorenzo y el investigador Carlos Babío Urkidi han presentado recientemente en A Coruña “Meirás. Un pazo. Un caudillo. Un expolio”, un libro de más de 400 páginas, fruto de 21 años de investigaciones, en el que revelan cómo el dictador se apropió sin freno de todo aquello que le apetecía a él o a su mujer. Daba igual si se trataba de la vivienda de una familia de labradores próxima al pazo, de unas estatuas medievales de la catedral de Santiago o de un palacete de propiedad municipal en pleno casco histórico de A Coruña. Si Franco o Carmen Polo lo querían, era suyo. Y quienes les ayudaban a conseguirlo sabían que podían desde entonces gozar de su favor.
El libro de Babío y Pérez Lorenzo analiza más de mil documentos históricos y decenas de testimonios orales, que desvelan el modo de proceder del tirano y de su familia. Buena parte se centran en el expolio de Meirás, el palacete construido por la aristócrata ilustrada Emilia Pardo Bazán en el municipio coruñés de Sada y con el que los Franco se encapricharon poco después de que empezara la Guerra.
Antes de que acabara, ya era suyo de facto, después de que esa red corrupta organizara una colecta popular que obligó a miles de ciudadanos a donar dinero bajo amenazas, o a ver cómo se les detraían cantidades de sus nóminas si eran funcionarios o trabajaban para empresas públicas. Con eso, y con la derivación de fondos de ayuntamientos de la provincia y de la Diputación de A Coruña se nutría la caja de la Junta pro Pazo que entregó el inmueble al dictador, propiedad que fue ampliando poniendo a su nombre tierras adquiridas con fondos públicos o robadas a los vecinos y vecinas de Meirás.
Una de sus víctimas fue la abuela de Carlos Babío, Josefa Portela Abel, quien vivía en una casa próxima al pazo con tres de sus cinco hijos (los otros dos estaban en el frente de guerra). Un día los echaron de la vivienda y les dijeron que no volvieran. Lo mismo les sucedió a otros habitantes de Meirás, a quienes expulsaron de las tierras que les daban de comer sin compensación alguna y mediante acciones violentas.
Pero Franco no se limitaba a robar. “Con esas posesiones hacía negocio”, cuenta Babío. Entre las decenas de microhistorias relatadas en el libro figura la de la empresa “Pazo de Meirás. Productos de la Huerta”, la compañía a través de la que los Franco comercializaban la madera talada y las plantaciones de maíz y lúpulo que se cultivaban en el pazo, y para cuya explotación se empleaban recursos de una empresa estatal, Misión Biológica de Galicia.
Franco hacía entonces negocio con Meirás, y su familia siguió haciéndolo tras su muerte con un sonado pelotazo urbanístico: la venta de los terrenos de un acuartelamiento militar próximo al pazo que se construyó en terrenos aledaños comprados de nuevo con fondos del Estado y puestos a su nombre sin más explicación.
El modus operandi
Portada del libro sobre la corrupción de los Franco
El libro está repleto de casos concretos documentados y explicados que indican cómo se diseñaba y ejecutaba modus furari habitual mediante el que la familia se hacía con todo lo que se antojaba. Como las estatuas medievales de la Catedral de Santiago que hoy reclama el Ayuntamiento de la capital gallega, o las Torres de Bendaña, un pazo en el municipio de Dodro que fue desmontado piedra a piedra para construir con ellas la balaustrada de Meirás y para que Carmen Polo pudiera adornar sus jardines con sus valiosas piezas interiores. También la Casa Cornide de A Coruña, un palacete levantado a mediados del siglo XVIII en pleno casco histórico de la ciudad y que Franco obtuvo tras una subasta amañada por la Casa Civil del caudillo para lograr que el Ayuntamiento, su legítimo propietario, se la adjudicara a quien era su testaferro.
Según los autores de “Meirás. Un pazo. Un dictador. Un expolio”, en torno a ese eficaz método habitual de robo se construyó una red corrupta integrada por buena parte de las élites coruñesas que componían los círculos sociales próximos a la familia Franco, que se retroalimentaban recibiendo y otorgando favores que aún siguen cobrándose y devolviéndose hoy en día.
El libro desvela la vinculación de aquellas familias con el expolio, e incluso la participación activa y necesaria de muchas de ellas en aquellos robos. Aparecen apellidos de banqueros, empresarios, industriales y propietarios de medios de comunicación que se autoasignan hoy la medalla de ilustres defensores de la Constitución, como protagonistas de rocambolescas historietas de corruptelas y bajezas varias. Incluso los hay de personas cuyos herederos se sientan hoy al frente de algunas de las más relevantes instituciones del Estado.
Porque, como recuerda Babío, ha sido el propio Estado español el que ha permitido a los Franco alardear de impunidad ante cualquier exigencia de que se devuelva lo robado y se reparen los daños causados. “En Meirás no hubo transición democrática. El entonces jefe del Estado y hoy rey emérito aterrizó en helicóptero en Meirás para rendir honores a Carmen Polo apenas un año después de la muerte de Franco, y creó para ella el título del Señorío de Meirás a los cuatro días de su coronación”, afirma el investigador.
Babío recuerda que el tema de la casa que los Franco robaron a su familia para engordar Meirás era tabú entre los suyos. “Mi padre apenas lo mencionaba, y mis tías siempre se negaban a hablar de ello. Era tal el dolor y el miedo que les sembraron dentro que se echaban a llorar en cuanto les preguntabas”, cuenta.
Él no cree que nadie vaya a devolverles lo suyo, y de hecho ni siquiera esa es su intención. “La casa de mi abuela, como el pazo y todos los bienes que los Franco expoliaron, deben pasar al patrimonio público. Y deben servir para que se explique y se cuente cómo fue la historia de la dictadura”, concluye.

JUAN OLIVER

CARTA DE FRIDA KAHLO A DIEGO RIVERA

Extraída del libro SENSUAL 'Cartas de Amor y Erotismo de Grandes Personajes' Puedes apoyar la campaña de crowdfunding en el sig...