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viernes, 24 de marzo de 2017

El balcón de las mujeres, una historia feminista y ortodoxa en Israel

Mercedes Arancibia || Periodista ||
Cartel de la película El Balcón de las Mujeres
En relación con el arte en general, los judíos israelíes se dividen en dos tipos: los ultraortodoxos, que dedican su tiempo a hacerse tirabuzones y cepillar esos sombreros fácilmente reconocibles a varios cientos de metros de distancia, y por supuesto no solo no se plantean hacer películas sino que ni siquiera van a ver las que hacen otros (como no leen novelas, no frecuentan museos y no asisten a funciones de teatro ni a conciertos de música), y los judíos “normales” –laicos y practicantes-, algunos de cuyos miembros son realizadores cinematográficos con un gran sentido crítico y mucho más humor del que se les presume.
A esta clase de israelíes pertenece Emil Ben Shimon (Ed Medina, 2005; Susey Pere, 2016), director de El balcón de las mujeres (Ismach Hatani), la película más taquillera de 2016 en Israel y una de las más vistas en los últimos diez años.
El balcón de las mujeres es una divertida y estimulante comedia muy sutil centrada en el abismo que en su país existe entre hombres y mujeres, similar al que existe entre fundamentalistas y simplemente ortodoxos, representado por algunos acontecimientos en una pequeña comunidad donde las mujeres luchan por la igualdad y sobre todo por su libertad. By Simi Horwitz Mar 1, 2017 Nada extraño en un país donde existen autobuses que discriminan por el sexo (y las mujeres se tienen que sentar de espaldas), donde ellas no pueden divorciarse sin el permiso del marido y existen restricciones para que puedan rezar en el Muro occidental.
En un barrio de Jerusalén, un grupo de mujeres lucha por su comunidad ortodoxa y sus tradiciones frente a un rabino carismático que llega a sus vidas por casualidad, en el momento en que se ha hundido el balcón de las mujeres de su sinagoga y el viejo rabino está perdiendo facultades a causa de la edad. Ellas deciden enfrentarse a las creencias ultraortodoxas que predica recogiendo dinero para reparar el balcón, eventualidad que no entra en los planes del rabino. Hasta la llegada del rabino, la vida en el barrio es alegre, las fiestas se celebran con entusiasmo, existe amistad y amor entre los miembros de la comunidad.
Rebuscando por la historia, me entero de que “en la época del Templo, para evitar atentados al pudor en las sinagogas, los rabinos decidieron instalar balcones con el fin de separar a las mujeres de los hombres”.
Ahora que conozco este detalle, entiendo mejor el drama humorístico que es El balcón de las mujeres -una película coral de amigas y vecinas- y el significado que tiene que las mujeres de la historia emprendan este tipo de lucha « feminista », y como Lisístratas contemporáneas abandonen en masa a sus maridos. Un detalle importante también es que todas las protagonistas de la película están casadas (como probablemente lo está el casi cien por cien de las mujeres y los hombres judíos), excepto una que terminará por contraer matrimonio. Al contrario de lo que pudiera pensarse, el hecho de tener que sentarse en el balcón durante las ceremonias religiosas, a estas mujeres no les parece en absoluto que signifique que se las considera inferiores.  Lo que tampoco se atreven ni siquiera a insinuar los maridos de esta película, todos muy satisfechos con su vida conyugal. 
Lo que provoca no solo la ruptura temporal de las parejas, sino fundamentalmente el hecho de que las mujeres reclamen su libertad, es la llegada del nuevo rabino ultraortodoxo, según el cual no solo se puede prescindir del balcón sino que las mujeres pueden rezar en el hall de la entrada, o no rezar si no quieren; porque ya están en contacto con Yavé, puesto que pueden crear la vida, y la oración no es esencial para ellas. Aparte de que también cree que el balcón se ha hundido por la falta de modestia de sus ocupantes. In his view, women can pray in the outer lobby or not at all.
 El balcón de las mujeres es un alegato de la moderación frente al extremismo religioso.  Según Shlomit Nechama, autor del guión, es el retrato de unas comunidades específicas del barrio de Bukharan, en Jerusalén, que hasta hace poco eran rigurosamente ortodoxas, pero en las que, a medida que se van imponiendo los progresos de la vida moderna, van desapareciendo algunas prácticas tradicionales, lo que inevitablemente lleva a la pérdida de la religión, o a la división de la sociedad entre laicos y ortodoxos. 

martes, 21 de marzo de 2017

20M: FELICES POR DECRETO

¿Son más felices los integrantes de esta tribu amazónica?
El 20 de marzo se celebra el Día internacional de la felicidad. No tengo claro si es una invitación a serlo o si solo pretenden hacernos reflexionar sobre el sentido de la vida.
Definir la felicidad depende de las expectativas de cada quién. Si preguntas a la mayoría de la gente si es feliz, pocos responderán que no lo son. Sin embargo, cuando miras a sus ojos, las sombras enturbian esa presunta dicha. Nada es absoluto ni definitivo. Tampoco la felicidad. La mayoría dirán que se trazaron una meta que han satisfecho en gran medida. Un buen trabajo, una pareja, un par de hijos, una casa en propiedad, un círculo social donde encajar… Una huida hacia adelante, cubriendo etapa tras etapa, en busca de un unicornio escurridizo, de una entelequia que no podemos materializar a voluntad.
Pero si indagas un poco más allá y les cuestionas: ¿y eso es todo?, se van por los cerros de Úbeda. ¿Es que hay algo más? Nos da terror enfrentarnos al auténtico sentido de la vida, por eso reproducimos los patrones aprendidos. Pensamos que acumulando cosas o personas podremos acceder al nirvana prometido, pero, al parecer, la cosa no funciona así. Todos conocemos a gente que parece haber alcanzado el éxito personal y profesional, pero a nada que escarbas en su dorada aura aparecen los miedos y las inseguridades. El reputado catedrático que vive inmerso entre folios y legajos porque se asusta del mundo que hay allende sus papeles. La bellísima actriz que exhibe una sonrisa refulgente ante las cámaras mientras piensa obsesivamente en la báscula y que siempre puede aparecer otra más joven y delgada. El empresario exitoso que se maneja en un mundo de tiburones hambrientos, siempre presto a devorar o a ser comido.  La abnegada madre que ve como sus polluelos, ¿la razón de su existencia?, abandonan definitivamente el nido.
Una pareja pasea sonriente cogidos de la mano. Aparentemente, una escena idílica. Pero en sus cabezas les asaltan mil temores: ¿tendremos trabajo para poder pagar la hipoteca?, ¿perdurará nuestro amor más que ella?
El subconsciente va por libre, amargándonos la vida, recordándonos que la mayor de las tragedias podría llegar en cualquier momento. Que, en realidad, nunca estamos a salvo. Yo no sé qué carajo es la felicidad aunque acumulo en mi vida instantes muy felices. En cualquier caso, he renunciado a su búsqueda. Al menos, a esa felicidad absoluta que solo puede ser propia de un idiota o un ser insensible. Solo un cretino o un psicópata pueden abstraerse del dolor y la injusticia que campan por este planeta.
Buscar la felicidad puede ser la vocación del ser humano, otra cosa es entenderla. Hay veces que aparece en lo más cotidiano. Cuando tu gato te ronronea al oído y, por unos segundos, entras en un éxtasis animal que te transmite una paz indescriptible. O cuando escuchas una melodía que te levanta por encima de las tribulaciones y las penas. Cada cuál la siente a su manera. Solo hay que atrapar esos momentos. Exprimir todo su jugo sin acoquinarse por lo que pueda pasar luego.
La felicidad no se consigue por oposición ni es un concurso de méritos. No existen plazas vitalicias, ni puede atesorarse en las cajas fuertes de los bancos. Sean felices cada vez que puedan, pero procuren no obsesionarse con ello. Las mariposas no sobreviven si quieres agarrarlas con el puño, se convierten en polvo.
Jorge Luis Borges dejó unos versos muy apropiados sobre la obligación de ser feliz: “Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo”.

Plumaroja

jueves, 16 de marzo de 2017

LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

Miguel Blesa y Rodrigo Rato
En 1961, el gran dramaturgo español Lauro Olmo con Pilar Enciso publicaron la obra “Asamblea General” (basada en la fábula de La Fontaine “Los animales apestados”).
Eran tiempos en los que la sangrienta dictadura imponía el orden social mediante la represión, la cárcel y la muerte. Esta obra de teatro denuncia la barbarie y la arbitrariedad de la justicia. Su argumento es el siguiente: en el país de los animales se declara la peste y el rey (Leonidas I) convoca Asamblea General de todos los animales para que confiesen sus pecados, buscar al más criminal, al más canalla de todos y ofrecérselo en sacrificio a los dioses y, así, aplacar su ira.
Los carnívoros (león, tigre, cocodrilo, oso, zorra, araña) reconocen que todos habían hincado el diente en solomillo ajeno. Incluso el rey se había comido a un pastor y el cocodrilo a un cura (Ah, pero protestante). Todos se apoyan, disculpan sus fechorías y justifican la conveniencia de los asesinatos. Cuando al burro (el más pobre, el más débil de todos) le toca el turno, avergonzado, confiesa que un día, cansado y hambriento, pasó la “lengua por el prado de hierbecillas de un monasterio”.
La casta carnívora lo tacha de “sacrílego, asesino, criminal, canalla”. Leonidas I dicta sentencia “el burro es el ciudadano más culpable de todos, el más criminal y se lo ofrezco en ejemplar sacrificio para aplacar la ira del cielo y muestra de nuestro deseo de justicia”. Los poderosos y su justicia machacan al débil. Aparecen frases como: “todos son iguales ante la justicia del rey”, “ni los reyes, ni los grandes pecan”, ante las barbaridades “oscurezcamos, embrollemos, no aclaremos jamás”. Textos que se pueden aplicar al momento actual: “la justicia es igual para todos”, “el rey es inviolable”, “no sé nada”, “no me he enterado” y que difunden los cómplices “medios de comunicación oficialistas”.
Aunque en democracia, hay en nuestra coyuntura política, social y judicial determinado paralelismo con el argumento de la obra. También en la actualidad nos encontramos bastantes casos en los que a los débiles, a los ciudadanos de a pie, a los que sufren en sus carnes no sólo la tragedia del paro, los desahucios, la pérdida de derechos laborales y sociales, la disminución del poder adquisitivo, el deterioro de las pensiones, la exclusión social, la indigencia y el hambre, sino también el peso de una justicia implacable.
Aunque muchos en estas condiciones deplorables no tienen poder de respuesta (la miseria los obliga a intentar preocuparse por sus necesidades básicas –alimentación, vivienda, calzado,…-) por ignorancia, miedo o resignación, los que se atreven a levantar su voz en contra de esta crueldad, utilizando su derecho constitucional a la “libertad de expresión, manifestación y huelga”, defender los derechos de los jornaleros o robar pequeñas cantidades, son llevados ante los tribunales que, aplicando las leyes de manera parcial, son condenados a cárcel y elevadas multas.
Son muchos los ejemplos que se pueden citar (Andrés Bódalo, Alfon, Javier Martínez, Emilia, Operación Araña -entre ellos Strawberry-, Valtonic, Titiriteros, cinco de Buero, ocho de Yesa) que demuestran cómo la ley, dependiendo a quién se le aplique puede tener unas veces consecuencias catastróficas (años de cárcel e ingreso rápido) y otras, con delitos muy graves, penas ridículas.
Como señalaba, en 2014, Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ): “la Ley está pensada para el robagallinas”.
La soga de la justicia ahoga a los débiles y se convierte en cuerda frágil y quebradiza cuando se trata de los poderosos. Veamos:
– Todavía resuena en la calle y estalla en los medios digitales la incomprensión, la incredulidad y la vergüenza sobre lo acontecido en los últimos días con la sentencia al Sr. Urdangarín (falsedad documental, prevaricación, malversación) algo más de seis años de cárcel y que está libre para viajar por la UE hasta la sentencia firme (ya veremos cómo queda). Su esposa, la infanta Cristina, (“no sabía nada”, “confiaba en él”) queda libre a pesar de tener el 50 % de la empresa familiar Aizoon que recibía cantidades ilegales del Instituto Noos.
– Han sido absueltos los cinco acusados por el caso Noos en Valencia y la delegada de Madrid 2016, a los se les pedían penas bastante graves de cárcel.
– Rato y Blesa eluden la cárcel sin fianza por el caso de las tarjetas black.
– La denuncias para los casos gravísimos de corrupción relacionados con el PP (borrado de ordenadores, sobresueldos en negro, financiación ilegal del partido,…) están en los tribunales y se eternizan (caso Bárcenas, la trama Gürtel y Púnica).
– Al igual ocurre con otros casos de corrupción que afectan a militantes o exmilitantes del PP. Todo queda callado, pasado de puntillas por los medios de desinformación oficialistas para que pase el tiempo y se le aplique la Ley, aprobada por el PP, que recoge los “límites temporales en la instrucción judicial”. Seis asociaciones de jueces y fiscales creen que esta Ley provocará la impunidad de muchos delitos al no poderse terminar a tiempo la investigación. Así ha ocurrido con el Presidente de Murcia que se libra de una investigación por corrupción.
– Cuando un fiscal o un juez resulta contrario a los intereses del Gobierno no tiene inconveniente en sustituirlo o jubilarlo. El fiscal jefe de Murcia, Manuel López Bernal, que investigaba al presidente de esa comunidad, el popular Pedro Antonio Sánchez por malversación de caudales públicos, fraude, falsedad y prevaricación continuada, ha sido fulminantemente sustituido por otro que, indudablemente, aceptará las tesis del Fiscal General.

España es un estado fallido. Ha perdido soberanía política y económica, no es capaz de proveer los servicios básicos a sus ciudadanos y presenta altos niveles de corrupción, imbuida ésta en el propio corazón del sistema. Además está claro que en nuestro país no funciona el estado de derecho, porque la justicia no es igual para todos. Cuando una parte muy significativa del poder judicial está a las órdenes del poder político, no existe separación de poderes. La justicia tiene dos varas de medir, dependiendo de qué clase social proviene el acusado.

martes, 14 de marzo de 2017

FEMINISMOS: LAS MUJERES DEL INFIERNO

Movilización de mujeres en México 
La última mujer quemada viva en una hoguera inquisitorial en España se llamaba María de los Dolores López. Corría el año 1781 cuando esta muchacha ciega, a la que delató un amante clérigo, fue condenada por las siguientes acusaciones: mantener relaciones sexuales con el diablo, beber extraños brebajes propios de hechiceras y, sobre todo, por poner huevos.  Si las dos primeras acusaciones no eran lo suficientemente bizarras, la tercera, que la mostraba como una suerte de Caponata satánica, no podía ser menos pinturera.
Durante más de dos años la joven fue torturada con las técnicas más crueles y refinadas de la ‘Santa Inquisición’ para persuadirla de que confesara sus aberrantes pecados. Pero la obstinada ciega no reculó en defender su inocencia y acabó siendo “purificada” en la hoguera.
Recientemente, en la post-revolucionaria y sandinista Nicaragua, una mujer ha sido quemada en la hoguera porque el pastor de la iglesia evangelista, un estúpido incapaz de ver más allá de su biblia y su pene, creía ver en ella al demonio. Vilma Trujillo, así se llamaba la víctima del fanatismo religioso, no había cumplido aún los 30 años y era madre de dos hijos. Sus familiares están pensando abandonar la pequeña aldea ante las constantes amenazas de los seguidores del pastor de la llamada Asamblea de Dios.
En 1968, una guerrilla feminista pasó a la acción utilizando los conjuros como armas. Su historia forma parte de la cara oculta de la lucha por la liberación de las mujeres. Se trata del movimiento W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno) y lejos de copular con Satán y sembrar su ovípara semilla, se dedicaban más bien a abrirse paso a codazos frente al patriarcado imperante. Empezando por una izquierda radical que aceptaba a las féminas pero no contaba con el feminismo.
Cambiar bombas por hechizos puede parecer pueril y poco terrorista. Pero estas brujas no eran convencionales. Realizaban acciones directas: boicots, manifiestos, ocupación de redacciones de periódicos, protestas delante de Wall Street, escritura de textos, ruedas de prensa… Las mujeres del W.I.T.C.H. comprendían que su herencia era ancestral. Y que otras muchas, desde la Edad Media a nuestros días, han sido perseguidas por su subversión al papel que les adjudicaba el sistema.
Eso es lo que le ocurrió a María de los Dolores López, la tozuda invidente que prefirió arder entre llamas a reconocer las gilipolleces de las que le acusaban. O como sucede actualmente en Arabia Saudí, en Irán, Etiopía y varias decenas de países. Lugares donde el machismo y el fanatismo religioso las encierra bajo un burka, justifica la lapidación por haber sido víctima de una violación o por un supuesto adulterio y donde azotan públicamente a una mujer por pretender conducir un coche. 
También en los países musulmanes surgen guerrilleras subversivas. Un ejemplo: durante la revuelta argelina contra el colonialismo francés, las mujeres lucharon y murieron junto a los hombres en la clandestinidad, conscientes de que su propia igualdad futura estaba en juego. Al ganarse la independencia, sus “hermanos revolucionarios” las enviaron de vuelta a la cocina.
Sus herederas brotaron en la primavera árabe en forma de blogueras que informaban a la población de lo que estaba ocurriendo. En Túnez y en Egipto mujeres con velos, vaqueros o minifaldas, de todas las edades, acudían en manada a las concentraciones. Tomando consciencia de que el laicismo es el único camino para encontrar la equidad. Éstas son las  “brujas del Islam”. Unas subversivas que lanzan hechizos de libertad e igualdad para intentar cambiar su situación, aún a costa de saber que se juegan la vida en ello.
Explicar a estas alturas que el feminismo no significa odio ni resentimiento hacia los hombres me aburre, con todos mis respetos, un huevo. Sin embargo, nunca está de más hacer pedagogía. Tal y como yo lo veo, el feminismo es un movimiento de liberación sobre el abuso ejercido por un sistema patriarcal sustentado por hombres pero con la complicidad necesaria de muchísimas mujeres.
Por poner un ejemplo reciente. Si cuando el alcalde de Almansa, Francisco Núñez, hubiera empezado a largar ese discurso, a lo Paco Martínez Soria, sobre el papel de esposa y madre que cabe esperar de la mujer en el mundo actual, la señora del moño que tenía al lado le hubiera propinado una terapéutica colleja, se habría evitado el disgusto de verse retratada junto a semejante gañán. Pero no, ella mantuvo la compostura con sonrisa hierática y look de los cincuenta. Cómo si de un momento a otro nos fuera a contar que estaba superfeliz porque su marido le había regalado una plancha nueva por el día de la mujer trabajadora. Lo dicho, complicidad necesaria.

Decían las mujeres del infierno que basta repetir tres veces “soy una bruja” para pasar a serlo. A mí no me hace falta. Además  de subversivo y tocapelotas tengo un club de trolls que no tiene duda alguna. Escoba y gato negro no me faltan. Lo de poner huevos, sinceramente, aún no lo controlo. Pero tiempo al tiempo. Sé que soy carne de hoguera desde el nacimiento. Seguro que más temprano que tarde acabaré ardiendo en el infierno.

sábado, 11 de marzo de 2017

El oso se comió al perrillo o la ética de Tomás Medina

Dolores Cospedal, Tomás Medina y Carmen Quintanilla
Como no podía ser de otra manera, al final tuvo razón la diputada del PP por Ciudad Real, Carmen Quintanilla y el oso (Cospedal) se comió al perrillo ladrador (Medina). Era mucho oso pero también uno de los pocos perrillos del PP que ha osado –valga ya con todo la terminología de Quintanilla- plantar cara a la ministra, secretaria general del PP y diputada en el Congreso, al menos para dejar patente el malestar del partido y de muchos ciudadanos por su acumulación de cargos, la discutible compatibilidad que supone visitar a nuestras tropas en Líbano y hacer oposición a García-Page en CLM y la poca atención real que puede dedicarle a la región.

Cospedal lo quiere todo y tiene casi todo lo que quiere. Su acumulación de cargos fue el único grano que la salió al Partido Popular en su Congreso Nacional que celebró en la Caja Mágica de Madrid. En vez de ver allí a nuestro querido Rafa Nadal mordiendo otra copa, contemplamos otro de los episodios que enturbian la carrera al liderato de Cospedal, el supuesto pucherazo en la votación de la enmienda presentada por el conquense (de Castilla-La Mancha tenía que ser) Tomás Risueño para limitar la acumulación de cargos. Apenas votaron 600 compromisarios de los 3.128 con derecho a voto y siempre quedarán dudas del verdadero resultado.

Y es que con los asuntos importantes de Cospedal siempre da la sensación que hay algo turbio. A partir de ese momento y al no incluirse la enmienda de Risueño en los Estatutos del PP, la ministra pudo hacer compatible su presentación al cargo de presidenta del PP de Castilla-La Mancha. Fue aclamada por lágrimas de sus acólitos y la sonada ausencia del secretario regional, Vicente Tirado, a quien le habría caído una tremenda reprimenda por permitir que fuera precisamente un castellano-manchego quien montara la fiesta en la pista de tenis. Y, para colmo, apareció un candidato alternativo a la ministra, también de Castilla-La Mancha, un bombero, presidente del PP en un pequeño pueblo de Ciudad Real de apenas 600 habitantes, Puebla del Príncipe.

Nada más anunciar su candidatura, Tomás Medina comenzó a recibir amenazas para que la retirara. Fue cuando grabó a Quintanilla diciéndole que era un "perrillo ladrador" frente al "oso" que representaba Cospedal y añadió que estaba "cavando su propia tumba". Apareció en los diarios de difusión nacional y también otras coacciones como que iba a acabar como Kennedy.

Tomás Medina denunció en su propio partido estas acusaciones pero la respuesta del PP de Castilla-La Mancha fue que no reunía los avales legales suficientes para mantener su candidatura. Aseguraban desde el partido que muchos de los avalistas no habían pagado sus cuotas. Medina demostró que era mentira y al final tuvieron que admitir su presentación como candidato alternativo a presidir el PP de Castilla-La Mancha.

Tras presentar pedir la suspensión cautelar del Congreso, Medina no pudo pasar por el siguiente trámite. En la noche del viernes y en la votación previa obtuvo 112 votos frente a los 2.694 que recibió Cospedal.

Como era de esperar, el perrillo se quedó con el rabo entre las piernas pero, al menos su ladrido a favor de la ética obtuvo suficiente eco. Es una de esas cuestiones que plantan semilla y obligarán a todos los partidos a incluir la limitación de cargos en un futuro cercano. Igual que ahora se debate con intensidad pero con sigilo la incompatibilidad de diputados y senadores nacionales para realizar otros trabajos remunerados.

La pregunta es: ¿No habría sido más fácil renunciar a la presidencia del PP de Castilla-La Mancha siendo ya ministra de Defensa? Y en el caso de que no exista en nuestra región un líder con suficiente peso: ¿no habría sido más rentable políticamente que Cospedal se hubiera hecho una foto desde el principio con el "perrillo" y ganarle de buenas maneras, sin el tufillo del espectáculo que siempre acompaña a la secretaria general del PP?

DCLM

viernes, 10 de marzo de 2017

Red Privada de Amigos o EL AMOR Y LA AVENTURA A UN CLIC

imagen que presenta la web https://redprivadadeamigos.com
Quién nos iba a decir, hace apenas unos años, que todos los preliminares del cortejo amoroso tenían los días contados, que las miradas furtivas, los sonrojos ante una caricia robada, los encuentros premeditados en la cafetería de la esquina, los primeros besos en el parque y las escapadas a media luz, iban a ser sustituidas por un ordenador o un simple teléfono móvil.
En efecto, las nuevas tecnologías han llegado a nuestra vida para quedarse, para hacernos la vida más agradable a todos los niveles. Nos lo han puesto todo al alcance de la mano. En definitiva, nos han optimizado la vida. Hoy nos basta con apretar un botón, teclear lo que queremos, y en pocos minutos, nuestros deseos serán cumplidos. Las Webs de relaciones sociales, de contactos, o como queramos llamarlas, han cambiado tanto nuestras vidas que hasta los asuntos amorosos ocupan en la informática una importancia capital. Un clic y todo está servido.

Hemos querido bucear en algunas de estas páginas. Las mundialmente conocidas, eDarling, Meetic y Tinder ofrecen, sobre todo, buscar pareja. Entre las nuevas Web encontramos una que nos ha llamado gratamente la atención: se trata de www.redprivadadeamigos.com en la que se ofrece, con exquisita presentación, algo más que la mayoría. Se nos da la bienvenida a un espacio de encuentro, entre personas mayores de edad, que quieran aprovechar su libertad personal para conocer a otras gentes con quienes establecer contactos ocasionales de forma completamente privada, o de larga duración. Se trata de encuentros en todas sus modalidades y sin menospreciar ningún género de afinidad sexual. Para ello también cuentan con actividades igualmente lúdicas como son los viajes temáticos que facilitan los encuentros presenciales. En definitiva, nos ponen en la senda de aquello que llamamos felicidad, pues, como todos sabemos, nuestra salud y bienestar están íntimamente ligados al desarrollo pleno de sentimientos como el amor, la amistad y, sobre todo, a una vida sexual activa y placentera. Su blog erótico merece ser visitado, es muy bueno. Yo no sé ustedes, pero yo, me apunto.
Ángel Alcalde

miércoles, 8 de marzo de 2017

impeachment o VÍSPERAS DE DESTRUCCIÓN EN ESTADOS UNIDOS

Donald Trump, Presidente de Estados Unidos
Barry McGuire nombró Eve of destruction una de sus canciones más conocidas coincidente con el preludio de la fase más aguda de la guerra de Vietnam. Hoy cabría tomar ese título para definir lo que en la política estadounidense se perfila de manera cada vez más apremiante: Donald Trump puede ser derrocado en fechas inmediatas; el tiempo se le agota.
Tal será el curso evidente de los hechos si no imprime de forma urgente un profundísimo cambio de actitudes, métodos y objetivos a su controvertido ejercicio de la Presidencia. Pese a tener en cuenta el dicho escrito por Bonaparte en el prólogo de una edición de El Príncipe de Maquiavelo, según el cual, “cuando tu enemigo se esté ahorcando, no le distraigas”, las consecuencias de la materialización de tal posibilidad de derrocamiento de Donald J. Trump por vía del impeachment o por medios aún más expeditivos serían, en el corto plazo, tan graves como su perpetuación al frente de la Presidencia norteamericana con la deriva hasta ahora mostrada.
Un conflicto interior en Estados Unidos, que adoptaría sin duda un carácter violento y que desgarraría el país en una contienda civil incontrolada –Trump cuenta con una considerable base de opinión y de masas en su país, así como un rechazo manifiesto también masivo-, podría irradiar sobre el panorama mundial efectos insospechados, incluso letales, con un ulterior interinato político inquietante hasta la recomposición de la tan grave situación así inducida.
Lo más preocupante de todo sería que las causas reales de su eliminación política tendrían muy poco que ver con las numerosas boutades, salidas de tono y actitudes erráticas adoptadas por el magnate-presidente en este corto plazo de mandato, como podría columbrar la mayor parte de las gentes bienpensantes; más bien el empuje para eliminarlo -procedente sin duda del totalitario complejo militar-industrial norteamericano-, obedecería a la persistencia de Trump en desdramatizar, desmilitarizar, pacificar y comercializar las relaciones de Washington con Moscú.
La rusofobia ha sustituido al anticomunismo, como un fatalismo inexorable, pese a la implosión de la Unión Soviética y su abandono de la condición de superpotencia. Lo más grave es la mimetización acrítica y fatal de la rusofobia así inducida, aceptada como inevitable por muchos los países subalternos y buena parte de los más influyentes, incluso europeos, sin reparar en que puede devenir y trocarse en un nuevo y gravísimo conflicto bélico, una guerra aterradora en el corazón de Europa, ya suficientemente dañado por dos devastadoras guerras mundiales.
Antídotos
El buen juicio lleva a considerar que el antídoto que puede llevar al presidente estadounidense a conjurar la anunciada llegada de su eliminación pasa, inexorablemente, por poner punto final al simplismo declarativo mantenido hasta ahora y dar paso a una política realista y estable, abandonando la inercial mercadotecnia electoral proseguida irresponsablemente por él hasta el segundo mes de su mandato presidencial y recobrando un nuevo tipo de liderazgo, realmente basado en la defensa de las libertades políticas, la igualdad económica y la independencia ideológica y cultural para todos los Estados de la Tierra, liderazgo del que, como superpotencia hegemónica, Estados Unidos debería ser su garante.
El apremio en la resolución de tan adversa situación -para el mundo y para él mismo- pasa por tener en cuenta una evidencia que Trump, pese a estar investido de un poder supremo y unas fuentes de información incomparables a escala mundial, parece desatender: Estados Unidos carece de un rival paritario con su poder militar y con su influencia política mundial. Tal evidencia le brindaría a él y a otros dirigentes mundiales el basamento lógico y posible para inaugurar una política de paz coexistencial, a escala planetaria, que resultaría ser no solo muy provechosa para Washington sino, además, para la mayor parte de los Estados que configuran la escena internacional.
Empero, antes precisaría acometer tareas urgentes en su contorno más próximo como la consolidación de la estabilidad de sus nombramientos más importantes, mediante una política de personal amistosa hacia el funcionariado estadounidense, muy zarandeado a priori por él durante su campaña electoral. Por muy adalid del individualismo que se reclame un magnate multimillonario, el país más poderoso del mundo no puede ser administrado y gestionado tan solo por amigos personales del Presidente, sobre todo si resultan ser tan vulnerables como lo que hasta el momento han sido presuntamente impugnados por mentir. Salvo el tantas veces incompetente aparato diplomático estadounidense, nutrido en buena medida y en las embajadas más importantes por los donantes más generosos de fondos preelectorales, el entramado funcionarial norteamericano se ha mostrado eficiente en numerosos aspectos, según revelan corresponsales extranjeros allí destacados.
En segundo lugar, como asunto no menos importante, Trump ha de fijar con precisión los márgenes de actuación entre la esfera estatal y la esfera de las grandes compañías multinacionales. Han sido éstas, por su asfixia de las políticas de Estado y su furor especulativo, las verdaderas responsables de la desastrosa deriva económica crítica seguida y sufrida por su país y por el mundo entero tras la crisis de Lehman Brothers de 2007, cuya denuncia, precisamente, ha sido la causa primordial que ha llevado hasta la Casa Blanca a su nuevo inquilino. “Lo que es bueno para la General Motors puede ser hoy malo para los Estados Unidos de América”, sería irónicamente el nuevo mantra a tener en cuenta.
Preeminencia estatal
Ante la imposibilidad de un cambio profundo de modelo alternativo al desaforado capitalismo allí vigente, dada la ausencia de condiciones ideo-políticas para llevarlo a cabo, si cabría dar al Estado estadounidense lo que es del Estado y a las multinacionales lo que les pueda corresponder, iniciando una política estatal regulatoria de los mercados financieros que fue desarbolada por Ronald Reagan y proseguida por sus sucesores en la Casa Blanca hasta nuestros días. Esto se resumiría en el lema fortificar la autonomía de la Política frente a la Economía” a costa de recobrar el sentido social de una y otra, como tan brusca como contundentemente enunció el candidato Trump durante su campaña electoral versada hacia la llamada clase media, que en Estados Unidos incluye a la clase obrera.
Ello permitiría conseguirlo mediante un estatuto de actuación consensuado con las grandes compañías, siempre desde la preeminencia estatal norteamericana y teniendo muy en cuenta la necesidad mundial de embridar las prácticas anti-estatales acometidas por aquellas a escala global. Para evitar las presiones del complejo armamentístico cabría asignarle, desde el poder Ejecutivo, un cambio de rumbo y orientar las prioridades industriales y tecnológicas hacia la conquista real del espacio para ubicar allá enclaves de subsistencia para la especie humana.
Otro paso ulterior, pero capital para evitar su inminente derrocamiento, sería el de aislar la política interior estadounidense de la política exterior y mantener ésta en sordina, con pautas no conflictivas, mientras aquella no quedara establemente despejada.
Reescribir la política hacia México
Así podría llegar a reescribirse la brutal política adoptada hasta el momento hacia México, que cabría trocar mediante acuerdos migratorios mutuos que contemplaran las disfunciones reales que causa el descontrol migratorio de Latinoamérica hacia el país del Norte, pero sin dañar en ningún caso las situaciones de hecho de amplios sectores de la población trabajadora inmigrante, ni la libertad de circulación de personas proclamada desde los principios fundacionales de la República estadounidense. La entidad estatal mexicana no puede verse tan cuestionada como muestran los cárteles de la droga, que no camparían por sus respetos de no contar con muy poderosos apoyos transfronterizos.
La reconciliación de Estados Unidos con América Latina permitiría rehacer la agenda de alianzas en el sur-continente americano a través de una desmilitarización efectiva de tales vínculos, des-hostilizando las actitudes de Washington hacia Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil y otros países del área que se han beneficiado, con verdaderas primaveras progresistas, del retroceso de los poderes autocráticos por la presión popular y de la pérdida de decisivos apoyos norteamericanos hacia las dictaduras militares que asolaron América Latina durante las décadas de 1960 a 1980.
En cuanto al mundo transcontinental, la re-acreditación de Donald Trump y la elusión de su derrocamiento inminente pasa para algunos comentaristas por idear una iniciativa del tipo de la Alianza para el Progreso de Kennedy, como la que implicaría inaugurar un plan conjunto con Rusia y China, bajo la supervisión de Naciones Unidas, de cuantificación de los recursos del Planeta, cuantificación que permitiría a su vez elaborar un programa planetario que pudiera ser preámbulo de una reasignación de servicios alimenticios, sanitarios y educativos en el mundo subdesarrollado, señaladamente en la castigada África.
Perseverancia
Objetivo obligado para conseguir tales metas sería, para la Administración Trump, el de perseverar en la desdramatización y desmilitarización de las relaciones con Rusia, trascendiendo las presiones del complejo militar-industrial norteamericano y neutralizándolas con un plan de colaboración industrial, comercial y energético con Moscú a largo plazo, sin abandonar en ningún caso una política dialogante con China, con el comercio como eje central. Proponerse romper las relaciones, hoy estables, entre Pekín y Moscú, como al parecer acaricia Trump con sus coqueteos con Putin, no sería más que un factor desestabilizante muy dañino para la paz mundial. Aceptar el Mar de China como mar off shore de la República Popular podría hallar su contrapartida en la neutralización de las bravatas antinorteamericanas de Corea del Norte, régimen ante el cual Pekín mantiene un enorme ascendiente.
Éstos serían algunos de los aspectos que impedirían la remoción anunciada de Donald Trump, cantada ya desde algunos círculos próximos a los poderes fácticos que allí operan, desde el Pentágono a la CIA, que, hasta hoy, jamás habían osado impugnar a un presidente recién electo como han hecho ambas instituciones tan abiertamente desde que Trump llegó a la Casa Blanca. Tal osadía de vectores clave del aparato de Estado, según todos los tratados de Ciencia e Historia políticas, preludia actitudes golpistas.
Metas alcanzables
En un futuro diseño nuevo de la política exterior estadounidense surgen metas alcanzables: instar persuasivamente a Arabia Saudí a que ponga fin a la guerra del Yemen; demandar a Israel que zanje el inhumano cerco de Gaza y acabe con la extensión de los asentamientos en Cisjordania; buscar una salida negociada con Rusia, Turquía e Irán a la terrible guerra en Siria; mantener el acuerdo de limitación nuclear con Irán; abandonar la injerencia estadounidense en la política de Turquía y, sobre todo, en Egipto, donde el golpe de Estado y el subsiguiente régimen militar de Azizi, fomentados por Washington, tiene los días contados, según muchos analistas; todo ello conciliaría a Estados Unidos con los países árabo-musulmanes y rebajaría en la zona meso-oriental la intensidad de un conflicto considerado ya casi como de resolución imposible, al tiempo que permitiría al propio Israel, aliado cardinal de Washington en la zona, respirar una atmósfera de seguridad mediante la aplicación de la política de dos estados, israelí y palestino, vecinos y coexistentes.
Otros objetivos equilibradores, que podrían granjear a los aliados europeos de Washington un sosiego respecto del quehacer de Donald Trump, del que hoy carecen, pasarían por limar las asintonías de cuño, sobre todo, ideológico, surgidas a propósito de Francia; apostar por el equilibrio entre el Norte y el Sur de Unión Europea concebida, como fue en su origen, como un espacio de libertad y bienestar inigualado en el mundo y que hoy se debate en grave riesgo de fenecer bajo el discurso ultra-liberal y ultraderechista; adoptar una política escuchante hacia el Sur de Europa; mantener la atención sobre el Reino Unido tras el Brexit y hacia la presumible refortificación político-comercial intramuros de los antiguos países miembros de la ex Commonwealth.
Todos estos objetivos políticos tendrían por corolario la urgencia de la adopción de una radicalidad constructiva consistente en poner a cero el reloj político estadounidense, tras realizar una contundente autocrítica y un abierta sinceración sobre los límites reales de las promesas electorales por parte de Donald Trump. Paz y prosperidad reales, no ficticias, son las prerrogativas que tales cambios preludian para Estados unidos y para el mundo.
La pregunta que surge es evidente: ¿será capaz de atajar estos riesgos y de adoptar medidas semejantes a las enunciadas para hacer frente a su pergeñado e inminente derrocamiento, un hombre como Donald J. Trump, caracterizado por una personalidad hipertímica; tenaz pero inestable y caprichosa; estigmatizado temperamentalmente por la alternancia de fases de euforia seguidas de fases de irritabilidad, disforia; acostumbrado al monólogo, a la hiperactividad, a la expeditividad y al simplismo; y ubicado el cúspide del poder mundial en medio de maremágnum de inaudita complejidad? Si no resultaran capaces ni él ni sus adláteres, las tribulaciones y zozobras que se perfilan en el panorama mundial inmediato resultan, por su alcance, inconmensurables.

Rafael Fraguas || Periodista ||

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