Si digo que el beneficio es un elemento imprescindible en cualquier economía, creo que no me encontraré muy distanciado incluso de los más refractarios. Lo que ocurre es que si el beneficio (con independencia de la manera en la que se consiga) adquiere nombres y apellidos en detrimento de los que sólo tienen como activo sus carencias, al cristalizarse como una acumulación de las riquezas (especialmente si no es empleado en un proceso productivo), está detrayendo del consumo la savia que requiere cualquier economía. ¿Es posible otra economía de mercado? Di Squillace Edición del autor De esto no podemos deducir que con una mejor y más racional distribución del beneficio hayamos extirpado la raíz en la que se fundamentaron nuestras diferencias. Permanecería el antecedente de que el trabajo tendría que continuar siendo un factor de producción. Una vez asumido que los rendimientos económicos son totalmente necesarios, hemos de analizar los resultados que se derivan de la invers...