Estamos en los días de las perseidas. Aquí, en La Mancha, que somos muy nuestros, decimos que son las lágrimas de San Lorenzo y pudiera ser que así fuera si ponemos en valor dos cuestiones: primero que al citado santo se le conoce por aquí como el de la “parrilla”, incluso se comenta que pedía sus verdugos que le dieran la vuelta cuando ya se veía muy tostado por el lado que daba el fuego, y digo yo que con ese martirio alguna lagrimita se le escapó; y segundo porque el santo, como todos los de su condición, es del PP y con el espectáculo que están dando le hacen llorar como una Magdalena. Cospedal en el Palacio de Fuensalida Las lágrimas se tornan lagrimones cuando escucha a Marcial Marín, consejero de educación, quejarse de la herencia recibida. Razón no le falta al técnico en prevención de riesgos laborales pues se encontró con demasiados colegios públicos y ahora tiene un problema para llenarlos de maestros y directores. Castilla La Mancha fue la única comunidad autón...