Cuando un Presidente es colocado en ese puesto por el Narcotráfico, se adquieren entre ambos un compromiso insoslayable. Eso es lo que está ocurriendo con el Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli Berrocal. Es un secreto a voces, tanto a nivel nacional como internacionalmente, los vínculos del Señor Martinelli Berrocal con la narcomafia, llámese a través del lavado de dinero, como del tráfico de drogas. Su millonaria campaña electoral fue sufragada en gran parte por el narcotráfico. Su primo, Ramón Martinelli Corró, Tesorero del Partido gobernante, como una de sus damiselas, Ninoska Escalante, están presos en México por narcotraficantes. El colombiano David Murcia Guzmán, detenido en los EEUU por lavado de dinero, fue uno de los donantes de la campaña. El compromiso del Presidente con la narcomafia fue muy claro. Una vez posesionado en el poder, con el control absoluto del Órgano Legislativo y el Judicial, con la Contraloría y la Procuraduría, iba a aprobar en la Asamblea Naci...