jueves, 16 de febrero de 2012

Reforma Laboral: Retroceso al siglo XIX


Con el Real Decreto Ley (RDL) 3/2012 en vigor desde el 12 de febrero ya está aquí la reforma “tremendamente agresiva” de la que hablaba el ministro Guindos. Se trata de una reforma “clasista” (según un buen amigo). El adjetivo no es baladí ya que abarca en una sola palabra todo un concepto ideológico de poder de una clase en detrimento de otra.
No entraré aquí a analizar exhaustivamente su contenido, que está siendo objeto de múltiples y rigurosos estudios, sólo reseñar que toca todos los aspectos del mercado de trabajo y de las relaciones laborales: la entrada, la permanencia, la salida y la negociación colectiva.
“La agresión es múltiple y no deja títere con cabeza al reformar las causas del despido”
Esta reforma viene después de otras 52 anteriores que fueron flexibilizando el Estatuto de los Trabajadores y modifica de forma profunda normas básicas del ordenamiento laboral que ya lo fueron en mayo de 2010 -y que provocaron la última huelga general- y la posterior Iniciativa Legislativa Popular (ILP), todavía pendiente de tramitación en el Parlamento. Al partir de una legislación ya deteriorada como tutora de derechos supone el cambio más importante que se ha producido desde la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en marzo de 1980. Me atrevo a decir que rompe unilateralmente con el consenso mínimo acordado en el pacto constitucional del PP y PSOE.
La agresión es múltiple y no deja títere con cabeza al reformar las causas del despido:
  • generalizando el despido de 20 días para prácticamente todas las personas asalariadas, incluido el personal laboral fijo de las administraciones públicas no funcionario
  • creando un contrato temporal de por vida y sin indemnización para el 95 por ciento de las empresas españolas, aunque tengan la desfachatez de denominarlo fijo (con un periodo de prueba de un año) además de bonificado, al acabar con la presencia sindical en los despidos colectivos, dejándolos a merced de la voluntad empresarial
  • permitiendo a las ETT que entren en todos los sectores
  • priorizando que los salarios se negocien en la empresa conociendo la debilidad y la indefensión de millones de trabajadores en las de pequeño tamaño
  • cargándose la llamada ultraactividad, al decaer la vigencia del convenio si en dos años no hay pacto para renovarlo.
Esta agresión la hace el Gobierno del Partido Popular 15 días después de que los sindicatos CCOO y UGT llegaran, en “un ejercicio de responsabilidad y compromiso por parte de los agentes sociales con la creación y mantenimiento del empleo”, a un acuerdo durísimo con los empresarios para moderar los salarios, aceptando pérdidas reales de poder adquisitivo en los próximo tres años, amén de cambiar la estructura salarial y aumentando la flexibilidad interna en la empresa.
salce_reformavReunión de delegados sindicales en Madrid el 14 de febrero. ©UGT Madrd
Marginación y ninguneo
Los sindicatos hemos sido marginados y ninguneados, sin que se haya tenido en cuenta el “ejercicio de responsabilidad” que se viene ejerciendo sistemáticamente, sin ni siquiera haber informado previamente del contenido del decreto aprobado en el Consejo de Ministros.
El RDL desregulariza las relaciones laborales y va acompañado de una importante reducción de la acción sindical por diferentes vías, algo anhelado por los sectores mas reaccionarios de este país, que llevaban detrás de ello muchos años, como se puede comprobar por las feroces campañas de ataques y desprestigio que hemos venido sufriendo desde distintos medios de comunicación.
Esta agresión, como ya reconocen desde casi todos los ámbitos, no va a crear empleo. A mi modo de ver, se trata de una forma clara y precisa de disciplinar a los trabajadores para que acepten cualquier trabajo sin rechistar; para que lo peor del sector empresarial tenga disponibilidad absoluta de la mano de obra barata y sin derechos, y relegar a los sindicatos de clase a un papel casi testimonial. En definitiva, rompe con el objetivo del derecho del trabajo, de equilibrar un poco a dos ámbitos en situación diferentes: los que compran la mano de obra y los que la venden a cambio de un salario, devolviendo el poder omnímodo al empresario para que disponga libremente de esta.
Aliados en la ‘contrarreforma’
“Se trata de una forma clara y precisa de disciplinar a los trabajadores para que acepten cualquier trabajo sin rechistar”
Esta contrarreforma no se ha hecho solamente al dictado de Bruselas, como se dice; también se han tenido muy en cuenta las aspiraciones largamente acariciadas de la CEOE al favorecer tanto a las grandes empresas: servicios financieros, grupos de comunicación, etc., que pueden despedir más fácil y barato a sus plantillas, como a las que sólo pretenden sobrevivir con una mano de obra barata, sumisa y disponible a su capricho.
La situación actual y lo que se deriva de ella van a exigir una gran labor de explicación, concienciación, así como de imaginación, firmeza y puesta en práctica de nuevas formas de acción sindical que la hagan frente. Esta agresión nos aboca irremediablemente a una situación de conflicto social continuo y permanente, más allá de lo que el Gobierno considera un coste asumible, como ya daba por hecho Rajoy con la huelga general.
Asimismo, se trataría de plantearnos algunos retos e interrogantes para el futuro:
  1. Si son necesario cambios en el enfoque del diálogo social tal cual lo venimos concibiendo; máxime después de la experiencia de los últimos años, y con un Gobierno de la derecha, que no se lo cree.
  2. Reforzar la acción sindical y la militancia en las empresas. Sólo desde el trabajo continuo con y entre los trabajadoras y trabajadoras podremos recobrar el prestigio y la confianza que hemos perdido en ciertos ámbitos y con los nuevos colectivos.
  3. Implicar en las decisiones a la clase obrera a todos los niveles, empezando por la afiliación, informando y pidiendo su opinión y participación, en todos los casos: tanto cuando hay que movilizar, como a la hora de firmar acuerdos.
  4. Organizar la acción sindical contra el RDL en los sectores y empresas con todos los medios posibles, a partir de explicaciones claras y sencillas de cómo va a repercutir estas medidas en su situación actual.
En definitiva, debemos de trabajar con el convencimiento de que esta norma debe ser retirada, o bien en su trámite parlamentario o, posteriormente, por la fuerza de los hechos. Para ello debemos devolver la confianza y combatir la derrota y el pesimismo de la sociedad en general y de los trabajadores y trabajadoras en particular.
Nada está perdido. Hemos de invertir la correlación de fuerzas actual. Reaccionar ya, con el convencimiento de que únicamente los trabajadores y trabajadoras, en su sentido más amplio, con masivas y continuas respuestas en la calle y en los centros de trabajo, implicando a la mayoría de la sociedad que está sufriendo la crisis. Empezando por la manifestación del próximo domingo día 19, con nuestra movilización podemos cambiar estas políticas y demostrar que hay otras salidas a la crisis. Y en este contexto, nuestro sindicato, CCOO, tiene una gran responsabilidad.
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Se trata de una forma clara y precisa de disciplinar a los trabajadores para que acepten cualquier trabajo sin rechistar. ©Pollobarba
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Salce Elvira || Ejecutiva Confederal de CCOO.
Crónica Popular

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