viernes, 24 de febrero de 2012

Tres años en las mazmorras eritreas: Yirgalem Fisseha Mebrahtu

Mercedes Arancibia || Periodista.
eritreaYirgalem Fisseha Mebrahtu, periodista
El 22 de febrero de 2012 se cumplen tres años del ingreso en prisión de la periodista eritrea Yirgalem Fisseha Mebrahtu. Desde entonces no se han tenido noticias directas de ella –únicamente se sabe que ha estado un año en celda de aislamiento-, no se le ha acusado oficialmente de nada y no se ha fijado fecha alguna para juzgarla.  La sección española de Reporteros sin Fronteras (RSF) apadrina, entre otros, a esta joven periodista intentando frecuentemente recabar información sobre su estado y condiciones de detención, sin conseguirlo normalmente.
Yirgalem Fisseha Mebrahtu, nacida en 1982, se licenció en el Instituto para la Formación del Profesorado (Teachers’ Training College) de Asmara y era una de las pocas mujeres que ejercían el periodismo en Eritrea. Cuando la detuvieron trabajaba como crítica de arte para el semanario privado Zemen, el periódico estatal Hadas Eritrea, el periódico Tirgita, que apoya a la Unión Nacional de Jóvenes y Estudiantes de Eritrea (NUEYS),  y la emisora Radio Bana de Asmara. La detención se produjo cuando la policía asaltó la emisora y se llevó a toda la plantilla, 50 periodistas y empleados.
En un primer momento, la periodista fue enviada a la prisión militar de Adi Abeito, al noroeste de la capital. En febrero de 2010 fuentes fiables informaron a RSF de que Yirgalem había pasado las semanas anteriores en régimen de aislamiento en la cárcel de May Swra, al norte de Asmara.  Según la organización, la periodista lleva ahora cerca de un año incomunicada,  “en condiciones verdaderamente terribles” que ponen en peligro su vida.
Huidas clandestinas
Para escapar a la constante vigilancia, y las penosas condiciones de trabajo, con frecuencia los periodistas eritreos intentan huir clandestinamente del país; no todos los logran.  En 2006 condenaron a cinco años de trabajos forzados a Daniel Kibrom, periodista del canal público Eri TV, por intentar cruzar la frontera con Etiopía. También fue el caso de Eyob Kessete, detenido por segunda vez en el verano de 2010 cuando intentaba escapar de nuevo. De esta forma perdió la vida en 2007 Paulos Kidane, al intentar cruzar la frontera con Sudán. Igualmente trágico fue el caso de Lidya Mengesteab, que trabajaba en la radio Dimtsi Hafash y la televisiónEri-TV: salió del país por Sudán y se dirigió a Libia. En abril de 2011 murió ahogada, junto con numerosos compatriotas, cuando intentaban atravesar clandestinamente el Mediterráneo.
El caso de Yirgalem no es ninguna excepción en uno de los regímenes -el que encabeza el dictador Issaias Afeworki-  que mayor desprecio manifiesta hacia la libertad de expresión y prensa. En 2001 las autoridades cerraron todos los medios de comunicación privados y encarcelaron a todos sus directores y redactores jefes. Algunos de ellos han fallecido en la cárcel y la mayoría continúan encarcelados sin que, como ocurre con Yirgalem, se sepa donde y en qué condiciones se encuentran.
Ahora, al cumplirse el tercer aniversario de su detención, la presidenta de la sección española de RSF, Malén  Aznárez,  ha enviado una carta a la embajadora de la Unión Europea en Eritrea, Paola Amedei, mencionándole el caso y recordando que, de aquella redada en Radio Bana todavía continúan detenidos 11 periodistas;  y que, en total y que se sepa, en las cárceles eritreas se pudren 34 periodistas, algunos desde hace más de diez años.
Periódicamente, el  dictador Afeworki lleva a cabo brutales operaciones de limpieza política en el país. La que mayor impacto mediático tuvo fue la redada efectuada a partir del  11 de septiembre de 2001, cuando todo el planeta tenía los ojos puestos en Nueva York y sus torres gemelas; aprovechando el momento encarceló a varios ministros y generales, así como a todos los directores y redactores jefes de diarios. Acabó de un plumazo con la prensa privada del país que, desde entonces, vive una época de terror que incluye ausencia total de libertad de expresión y de opinión, acoso constante a los periodistas, presiones sobre las familias, desapariciones forzadas y detenciones en secreto en condiciones inhumanas. De los periodistas detenidos en aquella fecha cuatro murieron mientras se encontraban detenidos: Medhanie Haile, Yusuf Mohamed Ali, Said Abdulkader, y Fessehaye Yohannes, llamado “Joshua”; otros dos desaparecieron literalmente sin que sepa si consiguieron huir del país o han muerto: Musa Sila y Rahel (se desconoce su apellido).
Según las últimas informaciones, en 2011 detuvieron a tres periodistas más, entre ellos el famoso cronista radiofónico deportivo Tesfalidet Mebrahtu alias “Topo”, que trabajaba en la emisora  pública Dimtsi Hafash. Como en muchos otros casos, su familia no puede visitarle e ignora como se encuentra.
despuesdelabatalla
©Joan Picornell

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