martes, 24 de abril de 2012

¡¡VIVA LA FRANCE!! OLÉ POR FRANCIA


Mercedes Arancibia || Periodista.
El espectacular resultado conseguido por los ultraderechistas, racistas, negacionistas  y xenófobos del Frente Nacional que encabeza la hija de su fundador, Marine Le Penn (en línea con  los avances ultras de los últimos meses en otros países centroeuropeos) venía a dar la razón al director del semanario de derechas L’Express, quien a media tarde revelaba que “Francia es un país de derechas que a veces vota izquierda”. Revelaba,  porque a esa hora los medios de comunicación franceses disponían de una previsión más que fiable del resultado electoral, que no podían dar a conocer porque sobre ellos planeaba amenazante una  multa de varios cientos de miles de euros si osaban hacerla pública  antes de las 20 horas.
23_francia_mitinMelenchon: “Nosotros a lo nuestro, a acudir a las próximas citas: la del 1 de mayo, junto a los sindicatos, y la del 6 de mayo en las urnas para impedir que gane Sarkozy, sin pedir nada a cambio”. ©S. Burlot/FG
El desahogado 18% conseguido (hasta el 25% y un segundo puesto en algunos departamentos)  convierte a la señora le Penn en el “tercer hombre” de las presidenciales francesas de 2012, detrás del socialdemócrata François Holande (28%) y el representante del centro derecha y actual presidente,  Nicolas Sarkozy (26%). En cualquier caso, ninguno de los resultados es como para echar las campanas al vuelo, aunque han cumplido su misión: elegir a los dos adversarios para la segunda vuelta.
El candidato del Frente de Izquierda (Front de Gauche, agrupación de siete partidos, entre ellos el partido Comunista Francés y el Partido de Izquierda),  auténtica revelación del año electoral, Jean-Luc Mélenchon, acogió 11% de score con el mismo espíritu luchador que ha exhibido a lo largo de toda la campaña. Desde la tribuna montada en la Plaza de Stalingrado de París –el mismo lugar en que dio su primer mitin como candidato a la izquierda de la socialdemocracia- Mélenchon habló a sus seguidores sin tapujos: “No hay nada que negociar…” pero hay que impedir que gane Sarkozy en la segunda vuelta. Ergo, los militantes ya saben que ahora tienen que votar al socialista Holande: “Nosotros a lo nuestro, a acudir a las próximas citas: la del 1 de mayo, junto a los sindicatos, y la del 6 de mayo en las urnas para impedir que gane Sarkozy, sin pedir nada a cambio”. Y a seguir consolidando el Frente con la vista puesta en la siguiente cita presidencia, en 2017. También Eva Joly, la candidata de Europe Ecologie/Les Verts, que ha hecho un 2%, ha pedido a sus fieles el voto para Holande.
El peso de los medios de comunicación en la campaña
Desde siempre,  los medios de comunicación juegan un papel esencial en la configuración del voto en las elecciones presidenciales francesas. No solo se decantan por un candidato y le apoyan abiertamente sino que, a fuerza de sondeos ininterrumpidos, especialmente durante el mes que dura la campaña oficial pero también, aunque más espaciados, durante todo el año anterior, su rol va mucho más allá del de testigos de la actualidad  al transformarse de alguna manera en arquitectos de una  opinión pública edificada ladrillo a ladrillo a base de editoriales (que en la prensa francesa aparecen firmados), tribunas, columnas de opinión… en una marabunta confusa  de géneros periodísticos.
23_francia_chicasLos mensajes objetivos son claros, transparentes y fácilmente entendibles. ©Rèmi Noyon
Así las cosas, la aparición en la campaña de un “tercer candidato” que venga a animar el aburrido paisaje de la alternancia (centro-derecha/socialdemocracia) oficializada a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, en principio provoca un subidón de adrenalina en los medios, una avalancha de artículos, reportajes y comentarios, sobre la figura emergente; una euforia que se va apagando a medida que ese tercero en discordia gana posiciones porque tampoco es eso: una cosa es insuflar una bocanada de aire fresco a la campaña y otra muy distinta poner en peligro el statu quo de los dos partidos mayoritarios (MNP y PS) e introducir nuevas preocupaciones en el ánimo de los ciudadanos.
A Jean-Luc Mélenchon, el “tercer hombre” de las presidenciales de 2012, los sondeos le situaban en quinto lugar al finalizar 2011, con un 5% de intención de voto a favor del Front de Gauche (Frente de Izquierda) que representaba. Un impacto que creció  exponencialmente a mediados de marzo cuando el candidato de la izquierda llenó la Plaza de la Bastilla con más de 120.000 personas, en un acto tan convincente como emblemático que se reforzó en los siguientes mítines multitudinarios en Toulouse y Marsella. En apenas unas semanas, el Frente de Izquierda consiguió desplazar al Frente Demócrata del centrista François Bayrou (el anterior “tercero”) y disputar la intención de voto al Frente Nacional de la ultraderechista xenófoba Marine Le Penn, que ha heredado de su padre un partido al que piensa cambiar de nombre en cuanto termine la campaña.
La «editocracía » sigue mandando en Francia
Son los amos de la opinión pública, los habituales de todos los debates (jamás les llamarán tertulias, le restaría seriedad a sus opiniones) en todos los canales públicos y privados, los nuevos  “perros guardianes” retratados en el libro de 1997 de Serge Halimi (hoy presidente y director del mensual  Le Monde diplomatique) y protagonistas de la película homónima dirigida por Gilles Balbastre y Yannick Kergoat  (estrenada en Francia en enero de 2012). Son quienes proclaman que los medios de comunicación deben ser el “contrapoder” indispensable para el mantenimiento de la democracia mientras trabajan en periódicos, radios y televisiones que pertenecen a los grandes grupos industriales o financieros, íntimamente ligados al poder. Son quienes, en “un perímetro ideológico minúsculo” multiplican las informaciones prefabricadas, predigeridas, quienes intervienen permanentemente, los notables de los medios. Lo que ellos dicen “va a misa”.
En 1932, el escritor Paul Nizan publicaba Les chiens de garde  (Los perros guardianes) para denunciar a los filósofos y escritores de la época de entreguerras que, bajo la coartada de neutralidad intelectual, se imponían como auténticos guardianes del orden social. En la misma línea, Les nouveaux chiens de garde, denuncia a esos medios que, definiéndose independientes, objetivos y plurales, se reivindican como un contrapoder democrático mientras que sobre ellos pesa la amenaza creciente de la información transformada  en una mercancía más y administrada por los grandes grupos industriales (en el caso francés, las empresas que cotizan en el Cac40).
La editocracia es una fuerza real en la sociedad francesa y ha podido comprobarse de nuevo en esta campaña de 2012, exactamente igual que ocurrió en la anterior presidencial de 2007: al margen de la derecha e izquierda “oficiales” (Sarkozy y Holande respectivamente), muy poco espacio para el comentario de las restantes alternativas, incluso una cierta animosidad (la sensación de que están perdiendo el tiempo) al hablar de los “pequeños” (el calificativo es de los propios medios) a pesar de, como ha sido el caso de Jean-Luc Mélenchon, haber ido creciendo hasta hacerse “mediano” en el último mes.
Llega un momento en que los comentaristas políticos, que tradicionalmente se dedican  a coleccionar “frases” (incluso paridas) del dúo de cabeza y a auscultar día a día sus estrategias de comunicación, se aburren de su propia palabrería y aplauden la llegada de un “tercer candidato en liza”: Le Penn en 2002, François Bayrou en 2007 y Mélenchon ahora, en 2012. Les sirve para modificar un poco el discurso, para dedicar algunos minutos a su “talento oratorio” o su “capacidad movilizadora”… hasta que se acerca la fecha ineluctable y alguien toca entonces la campana que anuncia el final del recreo y da paso a las descalificaciones.
23_francia_gorrahAspecto del mitin de cierre de campaña del “Front de gauche” en París. ©Rèmi Noyon
Propagandistas del “bipartidismo razonable”
El Observatorio de medios de comunicación Acrimed. org ha dedicado mucho tiempo a seguir lo que loseditócratas han dicho del candidato del Front de Gauche en las últimas semanas. En RTL (Radio Televisión Luxemburgo), Serge July (fundador y ex director del diario  Libération) le definía como “el tribuno del desencanto romántico” mientras  Christophe Barbier (director de L’Express. “Francia es un país de derechas que a veces vota izquierda) quería “acabar con Mélenchon”, ese personaje de “verbo alto e ideas cortas, medio tribuno medio guiñol”. Pierre Assouline, en Le Monde des Livres, le describía como un “terrible tribuno a la manera de Robespierre ». Para el pope de Le  Figaro, Ivan Rioufol,  lleva dentro « una especie de odio que se trasluce en sus discursos, y en los de quienes le apoyan », lo que apuntalaba Claude Weill, de Le Nouvel Observateur, en la antena de i-Tele,afirmando « es cierto que a veces le cuesta controlarse ».
De pronto, a medida que Mélenchon avanzaba en los sondeos, la editocracia toda se puso a temblar como un solo hombre; lo primero fue equipararle a la ultraderechista candidata del frente nacional, Marine  Le Penn, “Mélenchon-Le Penn, el match de los populismos” (editorial en Le Monde), temblar después por el futuro del socialista Holande: “¿Melenchon puede hacer que pierda Holande?” (Le Journal du Dimanche y Marianne, nada originales), “¿Va a perder Holande? Los destrozos de Mélenchon » (L’Express); tampoco nada original, Anne Sinclair (la esposa de Dominique Strauss-Khan) directora del digital Huffingtonpost.fr: “Mélenchon picotea en el electorado de Holande”.
Más  lejos  se atrevió a llegar Patrick  Jarreau  en un análisis torticero en Le Monde: “La UMP (el partido de Sarkozy, ndlr) cuenta con Mélenchon para obligar al candidato socialista a inclinar su discurso más hacia la izquierda y disuadir a los electores centristas de elegirle, o de dejar que pase a la segunda vuelta. En el pasado siglo, los marxistas leninistas llamaban a eso una alianza objetiva”. Idéntico tono en el artículo de Serge Raffy en la página web de Le Nouvel Observateur: “Lento pero seguro, el candidato del Front de Gauche se ha convertido, a su pesar, en el idiota útil del Elyseo. Es el virus maligno que debilita día a día a François Holande… Mélenchon es una granada sin seguro en el campo del PS …hay que inflar con helio el Zorro de la lucha de clases, permitirle acercarse al 15% y dejar a Holande en bragas para la segunda vuelta…Tomando la Bastilla (alusión al primer mitin en París, que reunió a 120.000 personas en la simbólica plaza), Mélenchon podría hacer que la Izquierda perdiera el Elyseo. Delicada paradoja… ». Mientras para el director de L’Express,  Barbier, visionario y auténtica lengua viperina de la editocracia, “su ideología trotsko-marxista-protecto-nacionalista podría contaminar el eventual quinquenio de François Holande”.
23_francia_calleEl Frente de Izquierda ha hecho renacer una corriente política, filosófica y cultural, que algunos creían agotada. ©S. Burlot/FG
Desconfiar de los soñadores
Durante toda la campaña, los editócratashan recomendado al “tercer hombre” que no se salga del papel y se mantenga en ese puesto de tercero. En el momento en que se hizo demasiado presente, la crítica subió de tono hasta hacerse virulenta. “Tiene un programa económico irreal que aislaría a Francia de los países desarrollados” (Nouvel Observateur), un programa que también se aventuran a criticar Eva Joly, la candidata de Europe Ecologie-Les Verts, calificándolo de “programa de los años ‘70”, y un tal Le  Boucher en la página Slate.fr: “El programa es un tejido de gilipolleces”.
“Ideología infantiloide”, “Sus respuestas no están a la altura del talento que tiene”, “Es un fenómeno vintage, tiene un gusto extremado por el pasado”, “Resucita todos los viejos fantasmas del comunismo decrépito”… hasta llegar a la definición de la señora Laurence Parisot, presidenta de la patronal francesa, que le define como “heredero del Terror”, y a la digresión del editócrata por excelencia, Jacques Julliard, periodista y maestro de periodistas con tribuna en el semanario Le Nouvel Observateur, la emisoraFrance Culture y el canal LCI, entre otros: “Desconfío instintivamente de la gente que se adjudica la misión de hacerme soñar. Ya soy lo suficientemente mayor como para soñar solo. Y los entusiasmos colectivos organizados, tales como los que se practicaban en la Alemania nazi y la Rusia soviética, me dicen muy poco”.
Mathias Reymond firma  el texto de Acrimed. org que finaliza con bastante ironía: “Los militantes “entusiastas” movilizados en torno al candidato del Front de Gauche sabrán apreciar… » lo anterior.  De momento, aprecian y mucho lo que les ha venido diciendo su candidato: « El Frente de Izquierda ha hecho renacer una corriente política, filosófica y cultural, que algunos creían agotada. Es una corriente de maridaje entre la filosofía del Siglo de las Luces, el republicanismo revolucionario y el socialismo histórico en todos sus componentes, tanto comunistas como socialistas. No hemos enarbolado una vieja bandera, hemos creado una fuerza política nueva, el Frente de Izquierda, que al mismo tiempo ha conseguido una nueva mezcla ideológica muy profunda que ha reorganizado su programa político en torno a un nuevo paradigma: la ecología política. Hemos demostrado que las corrientes de la filosofía de las Luces, del republicanismo revolucionario y del socialismo histórico han quedado revalidados por el punto de vista de que solo disponemos de un ecosistema que hace posible la vida humana, y que y hay que sacar conclusiones de ello. Hasta ahora se nos presentaba la relación entre el socialismo histórico y la ecología política como una especie de milhojas  con una capa de socialismo, una capa de República y una capa de ecología. Nosotros hemos presentado una nueva síntesis política, no solo como un objeto intelectual sino como una fuerza social. Y, en ese sentido, cambiamos la historia de la izquierda”. (Entrevista en  L’Humanité.fr, 20 de abril 2012).
Un “indignado” para Mélenchon
La noche temática “Mélenchon” en el restaurante
El precio del menú del restaurante La Terrassede Bedous, en el departamento de los Pirineos Atlanticos, estuvo en el aire hasta el último momento: dependía del resultado conseguido por Jean-Luc Mélenchon, según podía leerse en el digital Rue 89.  Así pues, quienes la noche del domingo 22 de abril de 2012 cenaron el cous-cous royal (como homenaje al hecho de que nació en Marruecos), y el entrante de “salade mélenchée “  (que como su nombre indica es una ensalada a base de aguacate (que en francés se llama abogado –avocat- y es la profesión de muchos candidatos) y salmón ahumado  (por oposición a la “gauche caviar”, tan denostada ella, la de los socialistas procedentes todos de la Escuela Normal Superior de  la calle Ulm de París, auténtico centro elitista), pagaron por cenar estupendamente la módica cantidad de 11,50 céntimos.
La idea, nada política, de la “soirée Mélenchon” pertenece a Jean-Michel Jolivald, el dueño de ese pequeño restaurante del Valle de Aspe, que hasta ahora acostumbraba cerrarlo en las noches electorales y seguir los resultados en casa con un grupo de amigos,  pero este año decidió innovar y tras consultas con esos amigos optó por montar una “noche temática” y dedicársela al candidato del Front de Gauche. Las cenas se sirvieron a partir de las 19 horas, y los comensales siguieron las vicisitudes del recuento de votos en un gran televisor que el patrón instaló en el comedor.
En vísperas de la elección, Albert Jacquard, médico genetista, indignado de 86 años que acaba de publicar el libro, escrito a cuatro manos con Stéphane Hessel,  “Exigez! Un désarmement nucléaire total” ( ¡Exigid!, un desarme nuclear total, Editorial Stock), hizo unas declaraciones públicas sobre su intención de votar a Mélenchon: “Mis fuerzas empiezan a declinar –le confesó a Sophie Verney-Caillat de Rue 89- Tengo ganas de escribir “Desapropiémonos”, digamos a todos los humanos que nada de lo que hay en la Tierra les pertenece… Votaré por Mélenchon, a pesar de hacerlo con la sensación de que mi deber sería votar a Holande, para evitar que siga Sarkozy. Pero soy sensible al vigor de Mélenchon, me recuerda a Jaurès (filósofo socialista, fundador del diario L’Humanité, asesinado en París en 1914, ndlr.)… Tiene una cabeza bien amueblada, sin ninguna duda, una sinceridad que provoca todo lo contrario que Sarkozy. De haber podido, habría ido a la Bastilla”.
No ha sido el único. Tras un primer manifiesto de casi medio millar de  “intelectuales y artistas”, el diario Libération publicada el día 19 la tribuna “Nosotros, economistas, apoyamos a Mélenchon”, que finaliza diciendo « el Frente de Izquierda propone una nueva coherencia económica, social y ecológica, apoyada en medidas precisas para gobernar frente a los bancos y quitarle el poder a los mercados financieros, producir de otra forma, compartir la riqueza y abolir la inseguridad social » y firman  unos cientos de economistas, algunos con cargos oficiales.
(Jean-Luc Mélenchon, 60 años, que no solo ha sorprendido a los franceses sino que ha seducido a buena parte de la izquierda europea, nació en Tanger -su madre era una maestra de origen español-, se licenció en filosofía y ha trabajado como corrector de imprenta, profesor de francés y periodista antes de dedicarse profesionalmente a la política. Afiliado al Partido Socialista desde finales de los años 1970 fue el senador más joven de la Cámara Alta en 1986, y posteriormente Ministro de Formación Profesional en el gobierno de Lionel Jospin. Cada vez le separaban más cosas del PS hasta que en 2008 creó, con otros disidentes de la socialdemocracia, el Partido de Izquierda que para las elecciones europeas de 2009 se alió con el Partido Comunista Francés, dando origen al Frente de Izquierda y llevándole a ser eurodiputado primero  y ahora candidato a la presidencia con un  programa que, mientras los “oficiales” hablaban de altas finanzas y macroeconomía,  contempla la lucha contra el desempleo, el aumento del poder de compra y la restitución de los derechos perdidos por los trabajadores en los últimos años).
El vídeo que nunca encargó el candidato
Según publicaba el digital Politis.fr con fecha 18 de abril de 2012, el clip que puede verse en diferentes páginas de Internet y que en Francia han programado todos los canales de televisión en un momento u otro,  en el que aparece una modelo rubia cantando mientras flirtea con un maniquí que lleva una careta de Mélenchon, no le ha costado un céntimo al Front de Gauche.
Tras varios días de guardar el secreto, finalmente la agencia de comunicación Passage Piétonsanunció ser la autora del vídeo, interpretado por una modelo sueca –que figura como la cantante “Victoria Passage”- cantando en play-back su amor al candidato: el tema “Prends le pouvoir sur moi Jean-Luc Mélenchon”, ha estado recibiendo cerca de dos millones de visitas diarias y la modelo sueca ha acudido como invitada al programa Grand Journal de Canal Plus.
En la agencia, el director asociado Frédéric Lambert  confirma que ha sido una iniciativa propia e independiente, “una simple broma, sería aberrante que tuviera que figurar en los costes de campaña de Mélenchon

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