Ir al contenido principal

Portugal 25 de abril: una canción y un clavel


“¿Cómo  unir el sueño y la acción? La acción sin el sueño, incluso sin utopía, no es nada. Pero la utopía sin capacidad de acción tampoco es gran cosa”. Con estas palabras, el socialista francés François Mitterrand saludaba a Mario Soares que acababa de asumir responsabilidades gubernamentales. Estábamos en 1976, en Lisboa se celebraba el congreso del Partido Socialista Portugués y habían pasado dos años de la revolución de los claveles (revoluçao dos cravos) que acabó con cuatro décadas de dictadura.
« Grandola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo e quem mais ordena
Dentro de ti, o Cidade. »
24_portugal“….Grândola, vila morena / Em cada esquina um amigo / Em cada rosto igualdade…..”
Grandola fue la consigna. La voz de José “Zeca” Afonso entonando las estrofas de una canción hasta entonces prohibida, poco antes de la media noche del 24 de abril de 1974 en el dial de Rádio Renascença (Radio Renacimiento), se convirtió  en la voz y el himno del “movimiento de los capitanes”; fue el detonante para que los oficiales del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) – un movimiento clandestino de militares marxistas, progresistas o simplemente demócratas, radicalizados por los desastres de las guerras coloniales en Africa- pusieran en marcha el golpe de Estado imaginado por el comandante de artillería Otelo Saraiva de Carvalho, y  se apoderaran de las armerías y la munición de los cuarteles, y de los estudios de la radio y la televisión públicas portugués.
El 25 de abril de 1974 Portugal se liberó de medio siglo de dictadura fascista. En el corto espacio de una noche, una revolución pacífica terminó con el régimen. El poder se rindió sin oponer resistencia, sabiendo que había perdido. La mañana del 25 de abril el sol brillaba de una forma especial en Portugal.
El carácter popular del ejército (el servicio militar era obligatorio, la mayoría de los jóvenes portugueses pasaban 4 años en las colonias enfrentándose a las guerras de liberación) fue decisivo para el triunfo de una revolución que empezó en los cuarteles. Pero el 25 de abril no fue solo un golpe de Estado militar. A pesar de que el MFA pidió que la gente no saliera a la calle, temiendo actuaciones incontroladas, una marea humana invadió las calles de Lisboa, y otras ciudades del país, desde primeras horas de la mañana. Era un día de mercado en el centro de la capital y los floristas tenían los puestos rebosantes de claveles. El « cravo » prestaría entonces su nombre a la revolución.
Había sonado la hora para un régimen conservador, autoritario, nacional-católico y  tradicionalista, que llevaba casi medio siglo apoyado en un ejército, que finalmente propició su caída, la gran burguesía de la banca y el comercio y los grandes propietarios latifundistas. El sucesor del dictador Antonio Salazar, muerto en 1970, el primer ministro Caetano, asediado por el MFA dimitió y entregó el poder al general Spinola, antes de huir a Brasil, donde gobernaba otra dictadura militar. El golpe de Estado apenas generó violencia; tan solo el ataque a la sede de la PIDE, la policía política del régimen –hermana gemela de nuestra brigada político-social- terminó con unos cuantos muertos y un gran número de heridos.
Las figuras de la resistencia comenzaron a regresar del exilio. La fotografía de un clavel en el cañón del fusil de un soldado es la representación de la esperanza democrática de un país. Se redacta una Constitución democrática y se inicia la II República. Portugal empieza una era nueva y abre la puerta al soplo de libertad que iba a recorrer después el sur de Europa: tan solo tres meses más tarde, el 24 de julio de 1974, caía la dictadura de los coroneles en Grecia y un año más tarde se extinguía de muerte natural la dictadura española.
El carácter aparentemente espontáneo de la revolución portuguesa de 1974 no lo fue tanto. Durante más de 40 años y con las escasas armas de que disponían, la oposición a la dictadura había luchado, primero bajo la dirección del Partido Comunista y después alineándose en sucesivos movimientos maoístas (MRPP, PCP-ml) o trotskistas y guevaristas (al estilo de la Liga Comunista revolucionaria). En un país que llevaba varías décadas de dictadura e inmerso en unas guerras coloniales que vaciaban las arcas, la revolución estaba siempre latente. Un año antes, el Movimiento de los Capitanes, se reunía en Estorial y por primera vez escuchaba hablar de “revolución armada”, “cualquiera que sea el precio, cualesquiera que sean las consecuencias para nosotros”.
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade
Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade
Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
El 1 de mayo de 1974 Lisboa era una fiesta. El sol brillaba y las calles rebosaban de gente. Había claveles rojos en  la ropa, los balcones y las bocas de los fusiles. En lo alto de una cuesta, los voluntarios montaba guardia frente al último reducto de la Pide. En el Teatro San Carlos cantaban  Zeca Afonso y todo parecía augurar un futuro de paz y prosperidad. La foto fija de aquel día, pese al tiempo y los avatares de todo tipo, es la de un pueblo feliz viviendo intensamente la libertad recobrada. El resto es historia, está en los libros y la conocemos todos.
La fuerza simbólica de la revolución de los claveles ha perdurado hasta hoy mismo. Para los portugueses significó la victoria de los movimientos de liberación en Africa y para muchos europeos una esperanza, aunque al final el movimiento d e los militares estallara en pedazos en las luchas entre radicales y moderados, Portugal haya ido perdido todas las conquistas de aquel año y medio de libertad, los sucesivos gobiernos hayan abdicado sin pausa de las conquistas sociales y hoy el país y el pueblo se encuentran hundidos en la peor de las crisis, que comparten con españoles y griegos. La historia de aquella revolución de los claveles es la de una revolución perdida, seguida de un crecimiento artificial y especulativo muy similar al vivido en España en las últimas décadas. Las cifras oficiales  dicen que medio millón de portugueses han abandonado el país en los en los últimos cinco años.
Pese a todo,  nada ha conseguido apagar la llamar del 25 de abril ni los ecos de Grandola, que siguen sonando en las emisoras portuguesas recordando que hay un pueblo vivo, ayer de uniforme y hoy en las filas del paro o reiniciando el camino de la emigración, exactamente igual que sus abuelos en la primera mitad del siglo XX: si ayer los destinos eran Francia y Alemania hoy son las antiguas colonias, Angola y Brasil. A veces la historia involuciona sobre sí misma.
—•—

Comentarios

Entradas populares de este blog

REFLEXIONES SOBRE LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA

  He seguido con mucho interés el debate generado entre la militancia de Podemos tras la firma del ‘Manifiesto Andalucía se Levanta’ por parte de la Coordinadora de Podemos Andalucía. Dicho manifiesto está firmado por más de 200 personas comprometidas con la protección de los servicios públicos, la defensa de la PAZ y los derechos sociales, el empleo de calidad y el acceso a la vivienda, derechos que vienen siendo recortados por los gobiernos de PP y Vox y que estarían más amenazados ante la más que probable entrada de la ultraderecha en todos los ámbitos de gobierno tras el nuevo ciclo electoral. Entre sus firmantes destacan el alcalde Marinaleda (CUT), numerosos cuadros del PCE e IU, Podemos, constitucionalistas como Pérez Royo o Joaquín Urías, personalidades de la cultura como Pilar Távora o comunicadores como Javier Aroca. Sobre la oportunidad de este manifiesto quiero compartir algunas reflexiones: 1º- Firmar un manifiesto que reivindica entre otras cosas “más autogobierno en...

EL CÁRTEL DEL FUEGO (I)

Los incendios que arrasan cada año la Península Ibérica se alimentan no sólo de oxígeno y madera, sino sobre todo de corrupción Hotel El Cruce, lugar de reunión del Cartel del Fuego Parece complicado relacionar los 64 muertos, 200 heridos y 53.000 hectáreas que sucumbieron a causa del incendio de Pedrógão Grande, en junio 2017, con una serie de reuniones informales convocadas cada año, desde 2001, por un grupo de empresarios españoles en el hotel de carretera El Cruce, en una salida de la Autovía de Andalucía, en Manzanares (Ciudad Real). En realidad parece complicado relacionar las muertes de Pedrógão, y la superficie calcinada por incendios en Portugal y España en lo que va de año —118.000 hectáreas sólo en Portugal—, con otra causa que no sea la ineptitud política, los intereses de empresas locales o pequeños propietarios de tierras, la plantación descontrolada de eucalipto o los pirómanos. Sin embargo, todo apunta a que los fuegos que arrasan cada año la Península Ibérica s...

ISABEL II DE BORBÓN, LA REINA NINFÓMANA

Isabel II de Borbón y Francisco de Asís de Borbón La dinastía de los Borbones, instaurada en España a partir del siglo XVIII, está plagada de sombras que la historia oficial ha intentado ocultar o resaltar a conveniencia. Muchas de estas historias atañen a la sexualidad de sus protagonistas: reinas, reyes, príncipes y demás miembros de la familia borbón que destacaron por sus devaneos extramatrimoniales o por seguir conductas sexuales poco ortodoxas. En el año 1830 nacía la niña Isabel, hija del rey Fernando VII, monarca absolutista donde los haya, y de su cuarta mujer, María Cristina. Cuando sólo contaba tres años de edad sucede a su padre, muerto en 1833, actuando de regente la reina madre, María Cristina. Y, cosas de la monarquía, recién cumplidos los trece la infanta es declarada mayor de edad y sube al trono con el nombre de Isabel II. La reina ninfómana A pesar de su niñez difícil, Isabel era una chica vivaracha y despierta, poco dada a intelectualidades. Su carácter ...

ALFONSO XIII, EL BORBÓN APASIONADO POR LA PORNOGRAFIA

Alfonso XIII. Fotograma de una película pornográfica de la época El rey Alfonso XIII hizo rodar, entre 1915 y 1925, a una pareja de famosos cineastas catalanes, los hermanos Baños, varias películas pornográficas que permanecieron escondidas durante más de setenta años, hasta que aparecieron de forma misteriosa en un monasterio valenciano. Hoy las conserva la Filmoteca de Valencia. Anita Loos, guionista, actriz y novelista, además de experta en los cotilleos del Hollywood más alocado de los años veinte, contó en su libro ‘Adiós a Hollywood con un beso’ la famosa anécdota (que en las primeras ediciones del libro fue censurada en España) de cuando Alfonso XIII visitó entusiasmado la meca del cine. Según la autora de ‘Los caballeros las prefieren rubias’, en aquel viaje a Hollywood el monarca se interesó especialmente por conocer al actor de comedia Fatty Arbuckle. El anfitrión del rey, el actor Douglas Fairbanks, incómodo le hizo saber que Fatty había sido defenestrado por haber ...

DESCANSEN BIEN SUS SEÑORIAS... QUE NADA NI NADIE LES QUITE EL SUEÑO

Antonio Serrano y Miguel Angel Rodriguez, diputados PPCLM Es septiembre y el calor todavía se resiste a abandonar Castilla-La Mancha. Y ello a pesar de algunas tormentas y chubascos que han traído algo de alivio en las postrimerías estivales donde el asfalto semejaba plomo fundido o fuego.  Y con estas temperaturas, que aún no han vuelto a los valores normales para esta época del año, aunque no tardarán ya mucho en hacerlo, es inevitable el sopor en las calles que en esta tierra nuestra se combate, en las horas más tórridas de la jornada, con la saludable costumbre de la siesta. Puede ser de pijama y orinal, como acostumbraba Camilo José Cela, o una simple cabezadita en un sillón muelle, con los inestimables documentales de La 2 (antes de que se fusione con Teledeporte para enjugar la deuda galopante de RTVE en estos últimos tres años), como telón de fondo para ese sueñecillo reparador que tanto aconseja el doctor Estevill.  O también, por qué no, en algún rincón apartado...