martes, 8 de mayo de 2012

Elecciones: La gran tragedia griega


Hay un complot internacional en marcha que tiene como objetivo llevar a cabo la destrucción de mi país. Hoy intentan exterminarnos mediante el paro, el hambre y la miseria. Si el pueblo griego no se subleva para detenerles, el riesgo de desaparición de Grecia será real”.  (Mikis Theodorakis, 12 de febrero de 2012).
7_greciavCiprés de la Plaza Sintagma donde el 4 de abril de 2012 se suicidó el farmacéutico Dimitris Christoulas.
En unas elecciones legislativas presididas por el desencanto, la abulia y el miedo,  los griegos han ido a votar con rabia y han optado por no dar la mayoría absoluta a ninguno de los partidos en liza, aunque tanto la extrema izquierda como los neonazis hayan conseguido su ración  de tarta parlamentaria,  y aunque  no esté nada claro lo que pueden hacer con ella.
A pesar de la desgana, 9,8 millones (de  cerca de 11) de griegos han ido a votar, optando mayoritariamente por partidos que han hecho campaña contra la austeridad impuesta por los tecnócratas internacionales de las finanzas. Los conservadores del partido Nueva Democracia, favoritos en los sondeos,  han quedado en cabeza con el resultado más débil de toda su historia, el 18'85%; los socialdemócratas del Pasok se han hundido hasta el 13'18%, y entre ambos no consiguen sumar el 37% necesario para mantener la coalición  que ha gobernado en los últimos meses, dirigida por la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional.  Mucha parte de la culpa de los resultados y del futuro inmediato del país, la tiene el peculiar y perverso sistema electoral griego: de los 300 parlamentarios,  250 se eligen por circunscripciones regionales y con una fórmula proporcional. En cambio, los otros 50 diputados son “regalados” al partido con más votos, independientemente de qué porcentaje de voto alcance, lo que desvirtúa la proporcionalidad del sistema ya que puede darse que un partido sea el más votado pero con un porcentaje tan bajo que gane más diputados como premio que realmente por voto real. Los partidos necesitan alcanzar el 3% de los votos a nivel nacional para obtener representación.
En cambio, el partido neonazi  Chryssi Avghi  (Alba Dorada), ex grupúscolo semiclandestino anti emigrantes, que defiende tesis racistas y usa métodos particularmente violentos, entra en el Parlamento con 21 diputados y el  6,9% de sufragios;  y progresa sobre todo  la izquierda, en particular la coalición de izquierda radical  Syriza que con el 16'78% de los votos se coloca en segundo lugar, delante del socialista Pasok  que ha gobernado Grecia prácticamente desde la caída del régimen dictatorial de los coroneles en 1974. Ambos, en un extremo y otro del arco ideológico, llevan meses combatiendo la austeridad y los recortes que han sumido a la sociedad griega en la pobreza.
La formación anticapitalista Andarsia no ha conseguido escaño pero ha aumentado su score. “Una oleada roja llega al Vouli (parlamento)”, titula el comunista francés L’Humanité“sin embargo, todavía no es suficiente para que la izquierda pueda gobernar”. La oposición ha conseguido 151 escaños de los 300 del Parlamento, lo que desautoriza completamente a conservadores y socialistas para seguir gobernando.
Si el sistema griego no fuera tan perverso y si el PASOK recuperará al menos el ideario socialdemocrata se podría consolidar un gobierno de izquierdas con la suma de los votos de SYRIZA (16'7%), PASOK (13'18%), PARTIDO COMUNISTA GRIEGO (8'48%) e IZQUIERDA DEMOCRÁTICA (6'79%). La suma total alcanza el 44'55% de los votos frente al 36'24 de la derecha. 
7_greciash Simpatizantes de Syriza celebran en las calles de Atenas el 18% de los votos conseguidos. ©Propicinio_01
No hay nueva coalición en el horizonte
Junto a los neonazis, otros dos partidos de extrema derecha tendrán escaño en el parlamento: el Laos, que lo hará por los pelos, pagando así su participación en el gobierno de coalición de los últimos meses, y el nuevo Partido de los Griegos Independientes, que se niega a colaborar con quienes “han vendido el país”.
Lo que, en espera de resultados definitivos y en el calor de la noche electoral, aleja cualquier posibilidad de una nueva coalición, al menos de momento. A pesar de lo cual, Antonis Samaras, el  presidente de Nueva Democracia, la derecha gubernamental, ha propuesto un “gobierno de salvación nacional”, con todos los ganadores, para “mantener a Grecia en el euro”, comprometiéndose a asumir el mandato de dirigirlo y también  a “cambiar la política del memoradum de austeridad”. Aunque reconoce que un cambio de política no significaría el final de la crisis.
Mientras, para el socialista Theodore Pangalos, “la única solución sería convocar nuevas elecciones », porque Grecia se ha vuelto ingobernable. “No es posible ninguna coalición pro europea », reconoce el ex ministro socialista de Finanzas Evangelos Venizelos.
En caso de que no se consigan las alianzas necesarias, el artículo 37 de la Constitución griega  establece que el Jefe del estado tiene que convocarles a todos para “una última oportunidad” de llegar a acuerdos. Al final de una crisis similar, en 1989, Grecia llegó a un ejecutivo de coalición en una primera alianza de la derecha con los comunistas, que posteriormente se reforzó con la llegada de los socialistas. Solución que duró tres meses y en 1990 se celebraron  nuevas elecciones. Es algo  que también podría ocurrir ahora si el jefe del estado, Karolos Papoulias,  constanta “la imposibilidad de formar gobierno”.
Olvidad las tradiciones
Olvidad las tradiciones de Grecia que tanto os gustaban, los cafés, los raki, las panigyria y las tabernas. Todas esas manifestaciones de nuestra vida social estaban basadas en nuestro espíritu libre. El helenismo, la psiquis griega que durante siglos estuvo fusionada con las montañas y el azul del cielo y el mar Egeo, está ahora aplastado, ahora roído por las orugas del “desarrollo”, impuesto por Europa en función de sus diversos intereses privados. Desgraciadamente esta no es la Europa que habíamos soñado, honorables ciudadanos europeos. Por última vez os pido que hagamos un frente común contra estos cambios. Después de Grecia le llegará el turno a vuestra propia casa”..(Yianis Makridakis, escritor,www.makridakis.wordpress.com).
El infierno de los pobres
Lo que los griegos han reivindicado con su voto disperso, de castigo a sus gobernantes, es el final del sistema político, según el semanario francés  Le Nouvel Observateur, de “arreglos entre amigos”. Y sobre todo el final de la austeridad aplicada desde hace dos añosy medio, traducida en recortes presupuestarios, bajada de pensiones, de salarios (el 50% desde el comienzo de la crisis), de los mínimos sociales, aumento de impuestos y privatizaciones repetidas. La última de las medidas, un aumento del 25% en la luz, el gas, el agua y los transportes y el anuncio de la subida del 40% del fuel en octubre. Las cifras oficiales dicen que cada semana se cierran mil empresas pequeñas en el país. “El infierno de los pobres es el paraíso de los ricos”, decía Víctor Hugo, y en el caso de Grecia parece cumplirse: mientras el país intenta como sea escapar a la quiebra, los millonarios griegos colocan su dinero en el extranjero, en lugares como Londres, donde siguen comprando grandes inmuebles por sumas astronómicas (fuente: Le Monde y agencia France-Presse).
Los griegos, que la inventaron, saben que la última expresión de la democracia son las elecciones. Por eso va a votar. Pero se preguntan que tipo se democracia podría sacarles del socavón económico en que han caído, para conducirles a la prosperidad. O, al menos, al consabido recurso de “que me quede como estaba” antes de la debacle.
Y, mientras tanto, y aunque a medida que pasa el tiempo baja el número de visitantes, el ciprés de la Plaza Sintagma donde el 4 de abril de 2012 se suicidó el farmacéutico Dimitris Christoulas, en un gesto desesperado de denuncia del sistema, se ha convertido en un lugar de memoria e indignación.
Crónica Popular.

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