miércoles, 21 de marzo de 2012

EL PP TIENE UN PLAN PARA VENDER "ESPAÑA"



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Les importa más actuar sobre la imagen que sobre el fondo del problema. ©Reina Cañi
El Partido Popular ha presentado en el Congreso un plan difícil de digerir: el Plan General de ‘Marca España’. Dicen que se trata de una iniciativa para mejorar la imagen de nuestro país, tanto en el interior como en el exterior. Sin embargo, desde Izquierda Unida no estamos de acuerdo con el fondo ni con las formas de una idea que viene de largo y que tiene su correlato allá por el año 2003, cuando el Gobierno del señor Aznar ya andaba pergeñando planes parecidos.
La aprobación de un plan que consiste básicamente en realizar estudios sobre la percepción interna y externa de España supone un viaje para el que no hacen falta alforjas. Para lo primero, cuenta el Gobierno con las numerosas encuestas que ya se hacen en nuestro país, empezando por el CIS. Para lo segundo, estamos convencidos de que cambiando y mejorando la situación española actual la optimización de la percepción exterior vendría por añadidura o con menos esfuerzo.
Hay que reconocerles una habilidad innata para mercantilizar absolutamente todo, y de esto no se libra ni el lenguaje. Las palabras responden a una concepción de la realidad creada que se materializa en un objeto o una imagen, y con ello pretenden vendernos, nunca mejor dicho, una realidad que ya viene determinada por un concepto de país caduco y erróneo. Es por eso que, ya de inicio, la palabra ‘Marca’ nos produce un cierto rechazo; no necesita España de marca y etiquetas, pensamos que es más adecuada y oportuna utilizar la palabra ‘Huella’ como impresión profunda y duradera dejada en el espíritu de las gentes más allá de fronteras.
España no es una marca comercial
Ni los españoles somos mercancías, ni nuestro territorio es un local en venta para hacer negocio explotando nuestros recursos y a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. España son sus ciudadanos y ciudadanas, su historia, su cultura, su ciencia, su arte, sus pueblos…
El PP no quiere desentrañar el verdadero rostro de España, tan sólo pretenden instalar en el desolado paisaje español un decorado de cartón piedra, un trampantojo”
Somos la España diversa, plural, poliédrica. No somos una mera marca comercial que haya que explotar y que sirva sólo para respaldar las actividades empresariales de las grandes compañías españolas en el extranjero. En cambio, nada nos dicen acerca de qué hacer con los trabajadores y trabajadoras de aquí, tanto los que tienen un empleo como los que están parados, que son muchos y serán muchos más con esta reforma laboral. Hablan sus señorías del PP de percepciones, de ver cuál es la percepción aquí y afuera sobre nuestras capacidades. ¿Por qué no intentan cambiar la realidad, mejorarla, para que progresivamente cambie y mejore la percepción de la misma, tanto en España como en el extranjero? Decía Unamuno que “Suelen ser precisamente los que se hacen llamar tradicionalistas los que menos desentrañan el valor de la tradición. Conténtense con rendirle un cierto culto, no poco retórico y hasta afectado, que les desquita de desentrañarla”. El PP no quiere desentrañar el verdadero rostro de España, tan sólo pretenden instalar en el desolado paisaje español un decorado de cartón piedra, un trampantojo.
20_lamarca_toroPretenden vendernos, nunca mejor dicho, una realidad que ya viene determinada por un concepto de país caduco y erróneo. ©Simon Leach 2012
Menos imagen y más realidad
Parece que les importa más actuar sobre la imagen que sobre el fondo del problema. Si es cierto que España se percibe desfavorablemente es porque su situación real no es favorable. No obstante, como dice Gabriel Celaya, “Nosotros somos quien somos, basta de historia y de cuentos”. Lo que pretenden los populares se parece mucho a aquél Spain is different con el que algunos quisieron disfrazar la realidad para componer una imagen falsa de nuestro país.
El Gobierno del PP debería preocuparse fundamentalmente por mejorar las circunstancias de los españoles y no tanto por la imagen que estamos dando en el exterior que, precisamente, es producto de la realidad que padecemos hoy día. Ponerle marca para vender España, o para vender a España… difícil encontrar la diferencia.
El Partido Popular nos dice que la mala situación económica del país “ha deteriorado rápidamente la imagen de España en los mercados internacionales”. Es decir, tenemos que mejorar la imagen de nuestro país ante unos mercados y los que los manejan que, no es que hayan sido colaboradores necesarios, sino que son autores directos de la pésima situación de nuestra economía. Es una paradoja muy interesante. Tenemos que dar buena imagen a aquellos que no paran de ensuciárnosla, llámense Agencias de calificación, BCE, Fondo Monetario Internacional, Merkel o Sarkozy.
Puro marketing
Es normal que el PP sitúe en un plano comercial, mercantil y de puro marketing la cuestión de la imagen de nuestro país”
En cualquier caso, es normal que sitúen en un plano comercial, mercantil y de puro marketing, la cuestión de la imagen de nuestro país. Sus prioridades quedan claras cuando sobre esta cuestión oímos al ministro de Asuntos Exteriores hablar de aquellas instituciones que garantizan y dan brillo y esplendor a la llamada ‘Marca España’: el rey, las Fuerzas Armadas, el propio ministerio y su ejército y, cómo no, las empresas.
Al parecer, que la situación de nuestros trabajadores y trabajadoras sea peor que mejor es indiferente. Que tengamos uno de los mejores sistemas de salud pública del mundo, que pretenden cargarse poco a poco con los recortes, bajo pretexto para hacer negocio, también es indiferente. Que nuestra educación esté en peligro constante porque, tanto en las comunidades como desde el Ejecutivo central, han decidido que también ahí hay que recortar y privatizar, pues es indiferente. ¡Pero si están asfixiando al Instituto Cervantes, principal institución pública para la promoción y la enseñanza de la lengua y la cultura españolas!
Con esos mimbres es muy difícil que la cesta nos salga bien. España debe mejorar su imagen a partir de la mejora y el impulso profundos, de sectores cuyos frutos no se ven a corto plazo. Invertir en la España de los ciudadanos. Invertir en educación, en sanidad, en ciencia, en arte, en nuevas tecnologías, en cultura… Eso es lo que de verdad ayuda. Todo lo contrario no será más que seguir fomentando la España de charanga y pandereta, la España del pelotazo inmobiliario y urbanístico, con los casinos de Las Vegas como punta de lanza.
La propuesta del PP no soluciona los problemas reales del país de cara al exterior. Ahora mismo, nuestro país debe atender otras prioridades que sí redundarían en una mejora de la percepción que otros puedan tener de nosotros. No es tiempo –nunca lo fue- de disparar con pólvora del rey sino de destinar los recursos que piensan gastar en vender España, a lo que en su día fue su lema electoral: el empleo.

Ascensión de las Heras. crónica popular


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