viernes, 23 de marzo de 2012

El PSOE y la Internacional Socialista


¿Quién es José Antonio Espejo? En España no es muy conocido. Precisamente por eso casi nadie sabe el poder que, el susodicho, parece estar acumulando en la sombra. Y aún menos gente sabe que, su influencia, podría ir en aumento en los próximos años: de hecho, Espejo, parece ser el tapado del PSOE para la Secretaría General de la Internacional Socialista (IS).
22_internacionalvJosé Antonio Espejo durante la celebración de un seminario de la Fundación IDEAS. ©Fundación IDEAS
Los rumores empiezan a ser tan frecuentes que ya han adquirido una dimensión transatlántica: en América Latina, la gente también se pregunta en voz baja por el personaje en cuestión y eso, teniendo en cuenta el discreto perfil político del actual director de Relaciones Internacionales del PSOE, es noticia.
En realidad, de él, no hay mucho que decir: pasó de ser, delegado de la Junta de Andalucía en Madrid a Director de Promoción y Comercialización Turística de Andalucía y de ahí, a Jefe de Gabinete del Ministerio de Igualdad, uno de los más efímeros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Se trata, en definitiva, de un segundo espada que, cuando logró incrustarse en el aparato del Partido lo hizo como fiel escudero de Elena Valenciano escudera, a su vez, del perdedor de las elecciones generales y nuevo Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Espejo tiene, por consiguiente, toda la pinta de ser un peón y así lo confirman fuentes socialistas que prefieren mantenerse en el anonimato.
Lo curioso del caso es que se trata de un peón cuya trayectoria está siendo tratada con esmero por la dirección en los últimos años. No en vano, Espejo, ha figurado desde hace algún tiempo en las delegaciones que el PSOE ha enviado a  diversas reuniones de la IS. Además, también ha participado en algunos otros encuentros importantes celebrados en América Latina (Cuba, Costa Rica, etc.) que han servido para irle presentando a la restringida cúpula que tutela la IS.
La pregunta clave es si Espejo es un dirigente más al que, después de la derrota electoral del año pasado, el PSOE quiere preparar como relevo de la vieja guardia o si las intenciones van más allá. En España y en América Latina se empieza a sospechar que, en realidad, la apuesta por el personaje en cuestión va por otro lado: se trata de colocarlo como Secretario General de la IS, en el marco del congreso que dicha organización celebrará a finales de este año.
¿Por qué la IS?
La pregunta clave es por qué querría el PSOE hacerse, a  estas alturas, con la Secretaría General de la IS. Hay dos variables que convergen: por una parte –como señaló hace unos meses un destacado dirigente socialista francés- la IS es “el último reducto de los socialistas españoles. El único foro en el que mantienen relaciones estables con países de África y de América Latina”. Dicha afirmación parece aludir, con ironía, a la dirección excesivamente europeísta de la política exterior, no solo española, sino de los socialistas españoles.
Por otro lado está la apabullante derrota electoral que el PSOE padeció en España, a manos de la derecha, el pasado 20 de noviembre. Básicamente, eso supone menos espacios institucionales y por ende, la necesidad casi imperiosa de tomar cuantas nueva plazas se pueda.
La IS, en dicho contexto, es un lugar no solo apetecible, sino posible e incluso, necesario. Eso es algo que sabía Juan Fernando López Aguilar (el que, al parecer, hubiera sido responsable internacional del PSOE en caso de que la ex ministra de Zapatero, Carme Chacón, se hubiera impuesto a Rubalcaba en la carrera por el liderazgo del PSOE) y que saben, también, Valenciano y Espejo.
Viejo campo de influencia
De hecho, la influencia del PSOE en su seno ha sido -desde la década de los 1980- algo más que considerable. Aquellos fueron años de necesidades mutuas: por una parte, la IS necesitaba expandir su campo de acción, demasiado circunscrito, no solo a Europa, sino a la historia del movimiento obrero europeo.
Por otra parte, el PSOE (cuyo prestigio estaba, entonces, en su momento más álgido) necesitaba ganar fuerza política en el ámbito europeo y apoyos en América Latina, una región en la que, por diversos motivos (desde culturales hasta estrictamente políticos) se le escuchaba con atención.
Dos circunstancias históricas terminaron por definir esa tendencia: por una parte, el importantísimo papel que la IS jugó -incluso a despecho de la Administración Reagan- en la consecución de los procesos de paz en Centroamérica. Por otro lado, el progresivo alejamiento de la misma de algunos de sus tradicionales pesos pesados (el Partido Laborista británico, embebido en su evanescente proyecto del New Labor, y el SPD alemán o el PSF francés que, a partir de 1992, comenzaron a centrarse –incluso financieramente- en la construcción del Partido de los Socialistas Europeos).
Toda aquella situación fue dejando la vereda diáfana al PSOE en el seno de la IS. Sobre todo en América Latina donde, a partir de la elección (¡hace 20 años!) del chileno Luis Ayala como su Secretario General se fue abriendo la puerta a partidos más a la derecha que los centroamericanos recién incorporados que además, carecían de la tradición obrerista de los partidos europeos (el venezolano Acción Democrática; el colombiano Partido Liberal; el dominicano Partido de la Revolución Dominicana; la argentina Unión Cívica Radical, etc.).
La incorporación de dichos actores supuso, en todo caso, un doble beneficio para el PSOE: por una parte contribuyó a asentar la influencia del Partido en América (y de paso, en la propia IS) y por la otra –en línea con lo que empezaba a ocurrir en Europa- reforzaba su imagen de moderación, de progresismo e incluso, por qué no, de modernidad.
Nuevos tiempos
Sin embargo, los años pasaron y la situación evolucionó. A ambos lados del Atlántico los partidos de la IS perdieron poder, aunque a favor de fuerzas distintas; incluso, contrapuestas. En América Latina, que fue donde antes se concretaron esos cambios, una izquierda no afiliada a la IS accedió al poder (en Venezuela pero también en Ecuador, en Bolivia, en Brasil, en Uruguay o en Argentina, entre otros). Lo más peligroso para los intereses de la IS es que se trató de una reacción popular de largo plazo contra las políticas de ajuste puestas en práctica –desde finales de la década de los 1980- precisamente, por muchos de los partidos centristas de la IS a los que se ha aludido previamente.
En Europa, el reloj de la historia pareció discurrir con mayor lentitud: el cambio llegó a partir de la década siguiente aunque, en este caso, el eje político pareció virar a la derecha con un resultado parecido, eso sí, al de América Latina: imposición de planes de ajuste estructural o expresado en otros términos, desmantelamiento de los otrora ejemplares y modélicos Estados del Bienestar, mascarón de proa de los proyectos políticos socialdemócratas.
Así es como los partidos de la IS se quedaron, en menos de veinte años, sin un modelo político propio que defender. Ello afectó, tanto a su capacidad de Gobierno, como a su legitimidad opositora. El momento fue terrible. De hecho, lo sigue siendo. En ese marco la IS (abandonada negligentemente, a su suerte, durante años) vuelve a cobrar cierto sentido político de referencia.
La IS, ahora
La semana pasada en París, en el contexto de la campaña electoral del socialista François Hollande, hubo un cónclave de líderes socialdemócratas europeos que planteó el inicio de la enésima “Revolución Socialdemócrata”.
Ahora, las espadas están en todo lo alto: por una parte, una antigua dirigente latinoamericana de la IS (que prefiere mantener el anonimato) denuncia intentos del SPD alemán para (sirviéndose de la poderosa y prestigiosa Fundación Fiedrich Ebert) hacerse con el control de la IS.
Enfrente, parece estar el PSOE quien al parecer, temeroso de perder aquél que considera su espacio, pudiera estar liderando la controvertida Operación Espejo. Estos son algunos retazos: maniobras para excluir al Frente Sandinista (como consecuencia de un no probado pucherazo en las últimas elecciones nicaragüenses); intentos por colocar al derechizado Partido Liberal colombiano al frente de la comisión de ética, en sustitución del mexicano Partido de la Revolución Democrática (que, en la práctica, controla a quién se puede expulsar de la IS); sutiles alianzas con el costarricense Partido de Liberación Nacional (que conllevaron, incluso, la aceptación de suspensión de una reunión de la Internacional Socialista de Mujeres en la que se iba a discutir sobre el derecho al aborto en América Latina); tibios manejos para que partidos golpistas de Venezuela se incorporen a la IS, etc.
La toma de posiciones está siendo, en definitiva, discreta aunque la derechización que está implicando parece alejar a la IS, cada vez más, de la izquierda en la que, en teoría, se gestó. Hoy en día quedan muy lejos aquellos tiempos en los que la organización pretendía “liberar a los pueblos de su dependencia de los dueños de los medios de producción” pero también aquellos otros en los que la aspiración se había reducido a “atenuar los efectos nefastos de la Globalización”.
Las rémoras
Hoy por hoy, en el mejor de los casos se habla de una “Revolución Socialdemócrata” a la que se sigue sin dotar de contenido más allá de pedir “más inversión pública” para afrontar la crisis económica imperante y de criticar, sin ambages, cualquier intervención (reguladora) del Estado en la economía, como las que llevan a cabo Gobiernos de izquierda latinoamericanos (como el brasileño, el argentino o el uruguayo) pero, también, partidos europeos afiliados a la IS (como la Alianza Socialdemócrata islandesa, el Partido Socialdemócrata danés o el Laborista noruego).
Pese a su importancia simbólica, la IS se ha convertido (como denunciaba hace unos meses la prensa francesa) en un “cascarón vacío” que no solo parece haber renunciado a sus viejos ideales sino que, en el fondo, carece de proyecciones estratégicas. Se trata, además, de una organización que ha protagonizado tantos y tan desafortunados incidentes, que parece difícil que la gente olvide, al menos a corto plazo. Para muestra de la decadencia, un botón: ¿Qué mecanismos fallaron para que partidos políticos de dictadores –como el RCD, del tunecino Ben-Alí; el NDP del egipcio Mubarak o el FPI, del marfileño, Gbagbo- se convirtieran en miembros, recientemente expulsados, de la IS?
Se lo preguntamos, en el marco de esta investigación, a la misma ex dirigente latinoamericana de la IS a la que se ha aludido unas líneas más arriba.
He aquí su elocuente respuesta: “La IS lleva demasiado tiempo en manos de mediocres que hacen y deshacen a su antojo ante el desinterés de aquellos que se supone que deberían ser sus líderes. Hace poco, en una plenaria, un dirigente estaba tan nervioso que cambió de orden las hojas del discurso que le habían preparado sus asesores y no sabía por dónde seguir. Muchos ya no saben ni lo que dicen: la IS es, para ellos, una tribuna más. No LA tribuna”. Ese es el contexto en el que, el aparato del PSOE, parece pretender que aterrice el desconocido José Antonio Espejo. ¿Con qué objeto?
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José Antonio Espejo Gutierrez ©Fundación IDEAS
Juan Sorel || Crónica Popular.

1 comentario:

  1. Querido amigo Marcel:
    Por esto de la Internet hice amistad con Sandra Pastenes Muñoz. En tiempos del sanguinario Pinochet, sufrió persecución en la Universidad de Santiago, ella escapó; otros compañeros, no tuvieron tanta suerte. Fue expulsada de la Universidad.
    Estuvo trabajando en algo parecido a los Servicios Sociales en su ciudad, Calama. Calama es la capital de la provincia de El Loa de la II Región; Antofagasta. En El Loa, está la mina de cobre a roza abierta más grande del mundo: Chuquicamata. Pues Bachelet, nombró a Sandra Gobernadora Civil de la provincia de El Loa. Ella que corrió delante de los “milicos”, ahora los milicos tenían que rendirle pleitesía; era su jefa. Unos meses antes de las pasadas elecciones, Bachelet cesó a Sandra; “por presiones de sus socios de gobierno”: los de la Concertación. Pero sigue siendo Diputada Regional que es un cargo electo.
    Aunque Ricardo Lagos y Michelle Bachelet sean “socialdemócratas”, el Partido Socialista de Chile, sigue siendo marxista. Pues ni con el apoyo de los comunistas, podían arrebatarle el gobierno a Piraña. Descalabro.
    Rodolfo Martín Villa y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hicieron las componendas para que ENDESA controle el 90 % de la energía eléctrica de Chile. Por esto, el felpudo de Murdoch “trabaja” para ENDESA.
    Con la presidencia en manos de Ricardo Lagos Escobar, siguieron las privatizaciones en Chile; fue más allá que el asesino sanguinario. Pero lo que clamó al cielo, fue la concesión a la Barrick Gold de la explotación de las reservas de oro, plata y cobre en Pascua Lama. Los glaciales, Toro I, Toro II y Esperanza en la provincia de El Huasco, están siendo destruidos. Del deshielo de los glaciales, nace el río Huasco que abastece a la provincia. Sabrás que para la minería del oro se utiliza mercurio y arsénico. En la Barrick Gold, tienen acciones los Bush; y no pocas. Es por esto que el correveidile, palanganero mayor del imperio yanqui, “trabaja” para la Barrick Gold.
    ¡Y mire usted por dónde…!, Ricardo Lagos Escobar, ha sido nombrado por la ONU, ¡¡¡¡representante para el cambio climático!!!!
    Ricardo Lagos Escobar, tiene “intereses” en México; con los jefes mafiosos de la zona…
    Así que…, cuando he leído lo de Espejo y la Internacional Socialista; ¡me he echado las manos a la cabeza!
    Felipe González Márquez, Ricardo Lagos Escobar y Fernando Henrique Cardoso; han estado este mes en la sede central de la banca colombina Banesco, impartiendo una conferencias sobre neoliberalismo.
    Las relaciones de Felipe González Márquez con el corrupto venezolano Carlos Andrés Pérez, fueron muy estrechas. Cosas de la Internacional Socialista.
    ¡Hostias, tú, que dejen de tomarnos el pelo!

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