Más compañeros sin trabajo, menos pluralismo en los medios de comunicación y la crónica incapacidad de la auténtica izquierda para construir la imprescindible política de comunicación que nos permita distinguir entre lo que parece y lo que puede ser. El cierre de Público es una mala noticia pero con muchas contradicciones. No lo cuentan igual los dueños del medio que los trabajadores, los que más pierden. No es lo mismo la identificación de miles de lectores con la esperanza de un espacio para la izquierda que un proyecto empresarial sin garantías de coherencia y sinceridad. ¿Vamos a seguir sin afrontar en profundidad el debate? ¿Por qué la izquierda no ha podido y el PSOE no ha querido abrir brechas en el poderoso sistema de medios de comunicación que determina la actitud de la inmensa mayoría de los ciudadanos? ¿Por qué ni el PCE ni IU ni el resto de la izquierda ni los sindicatos mayoritarios ni ahora el 15-M son capaces de articular un proyecto unitario que comb...