miércoles, 19 de septiembre de 2012

MARIO DRAGHI, EL BOMBERO PIRÓMANO, CEDE A LA VOLUNTAD DEL BUNDESBANK

Argumentos Contra El Rescate
Las medidas tomadas por el Banco Central Europeo (BCE) el pasado 6 de septiembre han repercutido favorablemente en los mercados. Pero este entusiasmo durará bien poco. Dichas medidas no pueden ocultar la victoria de las tesis más duras del Bundesbank. Con el tiempo, lejos de tranquilizar a la zona euro, solamente podrán, como mucho, aportar un respiro temporal. La crisis de competitividad y las fuerzas de recesión y de depresión continuarán extendiéndose, y sus efectos se harán notar rápidamente.
17_draghui_okMario Draghi ha cedido ante los más dogmáticos de los responsables monetaristas del Bundesbank, que han conseguido una victoria limpia y clara. ©European Parliament
El presidente del BCE, Mario Draghi, anunció la puesta en funcionamiento de un dispositivo de intervención en el mercado secundario de las deudas soberanas, con el nombre de Outright Monetary Transactions (OMT) (compra de deuda pública). Este dispositivo prevé la posibilidad de que el BCE pueda volver a comprar una cantidad « ilimitada » de títulos con una madurez de uno a tres años, pero en las condiciones siguientes :
  1. El país que quiera beneficiarse de estas transacciones tiene que solicitarlo y aceptar las condiciones de los programas de ajustes fiscales y presupuestarios  del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FESF) y de su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES). O, en caso contrario, aceptar un programa similar, llamado « de precaución », elEnhanced Conditions Credit Line (ECCL) ; este último añade a los anteriores programas la capacidad de supervisión. En otras palabras, cualquier país que solicite una OMT puede encontrarse con que se arriesga a perder una parte no despreciable de su soberanía presupuestaria y fiscal.
  2. Las operaciones efectuadas en el marco de las transacciones OMT no podrán suponer un alza de liquidez en el mercado, aseguran que es para evitar que suba la inflación. Deberán ir acompañadas de operaciones de esterilización de esta liquidez. Lo que significa que el BCE se compromete a vender obligaciones privadas por una suma equivalente a la de la compra de obligaciones públicas a las que se comprometiera en el marco dela OMT.
Estas medidas son limitadas y restrictivas. Limitadas porque sólo se dirigen al mercado secundario y se refieren exclusivamente a los títulos cuya madurez no exceda los tres años. Desde este punto de vista, hay que destacar el peligro de una deformación del endeudamiento de los países de la zona euro hacia el corto plazo si estos países aspiran a beneficiarse de las operaciones OMT.
Consecuencias nefastas
Son, asimismo, restrictivas : no sólo van acompañadas de unas condiciones estrictas en el campo de la política de ajuste fiscal y presupuestario, sino que, además, obligan a una acumulación constante de liquidez. Ahora bien, debido a la recesión que padece la zona euro, los bancos, y las empresas, tendrán cada vez más necesidades de financiación que habría que cubrir con obligaciones. En las reglas de esterilización, cabe pensar que las tasas de interés se estabilicen en lo que se refiere a la deuda soberana, pero aumenten considerablemente en el caso de los agentes privados. Esto acarrearía unas consecuencias muy nefastas para el crecimiento y conduciría a aumentar la recesión que ya conocemos.
A pesar de sus fanfarronadas, Mario Draghi se ha visto obligado a ceder en los dos puntos importantes apuntados en estos últimos días por los dirigentes del Bundesbank.
La crisis nos está preparando, para los próximos meses, hundimientos económicos y sociales que cuestionarán en breve el dogma de « la irreversibilidad del euro »
Por una parte, acepta vincular las intervenciones del BCE a una supervisión de las políticas fiscales y presupuestarias, punto sobre el que, desde el principio, el Bundesbank había puesto el acento. Esta supervisión significa el incremento y la generalización de las políticas de ajuste ya practicadas en Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, con los resultados desastrosos que conocemos, tanto en estos países como en el conjunto de la zona euro. Estas políticas han confirmado su ineficacia y perjuicio : son incapaces de reducir significativamente el déficit presupuestario y provocan una depresión económica acompañada de una crisis social con un resultado trágico en los países que las aplican.
Por otra parte, aun aceptando que las intervenciones del BCE se hicieran en liquidez constante (principio de esterilización), Mario Draghi ha cedido ante los más dogmáticos de los responsables monetaristas del Bundesbank, que han conseguido una victoria limpia y clara.
Una vez que la satisfacción de ver actuar al BCE se haya disipado, habrá que rendirse ante la evidencia :
  1.  La crisis de competitividad interna en la zona euro –que es en realidad la madre de la crisis de la deuda- no se ha visto afectada en absoluto por estas medidas. Todavía peor, contribuyendo a elevar el precio del dinero e implicando un agravamiento de la presión fiscal, los países con serios problemas de competitividad tendrán aún más difícil aportar una solución a dicha crisis.
  2. Estas medidas van a agravar las políticas de ajuste y a hundir un poco más la zona euro en la recesión, es decir, la depresión, haciendo imposible, en un  análisis final, el ajuste pretendido.
  3. En las próximas semanas, los mercados van a comprender que dichas medidas no arreglan nada. Los inversores se van a retirar del mercado de las deudas de la zona euro, porque considerarán, no sin razón, que la cuestión de la solvencia de las empresas y de los países en ningún caso está resuelta. De hecho, el BCE se verá obligado a comprar cantidades cada vez más importantes de deudas soberanas que no encontrarán comprador. Para respetar el principio de esterilización, tendrá que retener cada vez más liquidez en los compartimentos privados del mercado, provocando en un cierto plazo de tiempo una crisis masiva de la financiación de los agentes privados. Esto acabará reforzando de forma considerable las presiones recesivas y depresivas que afectan a numerosas economías.
Las medidas presentadas por Mario Draghi perpetúan el error fundamental del análisis de la crisis de la zona euro. Poniendo el acento sobre la cuestion de la liquidez –un acento muy forzado por las posiciones del Bundesbank-, se olvida la crisis de la solvencia. Este olvido revela una cuestión de fondo : la ceguera hacia la crisis de la competitividad relativa que está viviendo la zona euro. Enfrentándose a los síntomas y no a la causa de la crisis, el BCE está contribuyendo a reforzarla. La crisis nos está preparando, para los próximos meses, hundimientos económicos y sociales que cuestionarán en breve el dogma de « la irreversibilidad del euro ».
Crónica Popular

1 comentario:

  1. Con "participacion" del BCE o sin ella, dentro del euro o fuera de él euro, la cuestión sigue siendo la misma: El "modo de financiación": con deuda o con rescate da lo mismo. Estamos comprando una lavadora a plazos sin dinero y sin un puñetero ingreso con qué poder pagarla. Da igual que sea un crédito, prtestamos leasing, renting hipoteca o preferente. tendremos más deuda que al no tener ingresos pagaremos con menos de todo.

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