sábado, 8 de septiembre de 2012

La convergencia de las izquierdas


Como no podía ser de otra manera, el derrumbe económico, el deterioro social, las penurias, en definitiva, que colma la sociedad de nuestros días está haciendo aflorar un lenguaje que nunca debió abandonarse. Es el lenguaje que ha ido configurando a la izquierda a lo largo de la historia y que, desgraciadamente, ha sufrido un periodo de letargo de no menos de tres décadas, adecuando el discurso, para su homologación por los mandarines de turno, con la vista puesta en la moqueta de los despachos. No podía hablarse de clases sociales a la hora de establecer criterios reales, sino que, en el “tótum revolútum”, esa especie tan española de “to er mundo es güeno”, como máximo se admitía la existencia de “individuos más desfavorecidos” una nota negativa que el sistema se aprestará a redimir en cuanto tenga la más mínima oportunidad. Es, quisiera decir que ha sido, un lenguaje perturbador encaminado a vaciar de contenido el discurso transformador, el de la izquierda revolucionaria, en una lucha, ya casi atávica, por la transformación socialista de la sociedad. Por la aniquilación en definitiva de las relaciones de poder entre los hombres.

30_bandera_pceLa izquierda plural supone que todos aquellos que propugnan la transformación social han de estar en un plano de exquisita igualdad. ©IU Málaga
El derrumbe de la economía, el desastre de la ecología (ecológico), el hundimiento moral, sin olvidar el ojo del huracán energético que va a condicionar decisivamente la sociedad en un tiempo más que próximo, están siendo percibidos de forma nítida por capas cada vez más amplias de la sociedad. Cada día se incorporan nuevos individuos, nuevos colectivos, nuevas gentes, a las barricadas de los partidarios de la transformación social lo que hace necesario disponer del lenguaje adecuado que no es otro que el de llamar a las cosas por su nombre, no usar aquel lenguaje que admite la censura de lo políticamente correcto. Evidentemente, esta puesta al día del idioma, este lenguaje, ha de estar pulido por el programa razonablemente asumido y se le ha de dar esplendor – en nuestro caso – con una ideología netamente definida y orientada a la trasformación socialista de la sociedad. Se trata de impulsar una dinámica orientada a huir de la barbarie capitalista; de superar el capitalismo.
Sentar las bases en la construcción del socialismo
Las organizaciones, al menos aquellas con las que estoy más directamente relacionado, preparan asambleas, perfilan estrategias, objetivos. Se habla sin tapujos de nacionalizar la banca, o, como mínimo, de la creación de una banca pública, de poner bajo el control del Estado – como debe ser – la industria estratégica; de planificación democrática de la economía. De sentar las bases y avanzar, en definitiva, en la construcción del socialismo.
Es decir, ya sabemos dónde queremos ir; ahora de se trata de la ingente tarea de ponernos de acuerdo en los mecanismos más adecuados para ese viaje de traslación. En esa dirección se mueven grupos, subgrupos y personas individualmente. Socialismo 21, Construyendo la izquierda, El foro cívico, el movimiento de los constituyentes, etc. un amplio abanico de fuerzas necesariamente condenadas a converger en el grandioso proyecto de hacer operativas a las izquierdas, eternamente ausentes, relegadas del poder, sometidas a la voluntad de minorías sátrapas, de oligarquías apátridas únicamente ocupadas, y preocupadas, por engordar sus faltriqueras y totalmente desvinculadas de la comunidad. Parásitos que succionan compulsivamente la sangre de los pueblos.
Ya sabemos dónde queremos ir; ahora de se trata de la ingente tarea de ponernos de acuerdo en los mecanismos más adecuados para ese viaje de traslación
Se trata de poner en solfa – en el sentido de hacerlo con acierto – a la izquierda plural, aquella que propugna la transformación social. Esta debe ser la línea roja que no debería traspasarse. Y, una vez establecido con claridad ese criterio, se trata de racionalizar el debate mirando hacia delante, pero ojo, sin olvidar los años que venimos arrastrando, estos años recientes de los que tenemos “memoria escrita”. La construcción de ese bloque de las izquierdas es imposible al margen de la razón. No puede nacer acotado por miedos irracionales, y si no puede nacer es obvio que no podrá desarrollarse.
Es deseable, incluso imprescindible, que entre esas fuerzas convergentes haya grupos y colectivos desencantados del PSOE “reticentes” a todo aquello que pueda oler a PCE, partido con el que, he de decirlo, tengo frecuentes y crecientes desencuentros, de los cuales el más sonado es su posición sobre el gobierno de Andalucía. Pero, claro está, ese desencanto no se exorciza cargándose, o poniendo en el segundo o tercer plano, a los comunistas, tal como parece desprenderse de determinados impulsos aflorados en ese debate de construcción – convergencia de las izquierdas. Ese desencanto, como todo, ha de pasar por el filtro de la razón y converger pasando por ese tamiz.
El agrupamiento de las izquierdas en un gran frente por la transformación social ha de dar la vuelta a las privatizaciones impulsadas por el PSOE; por lo tanto, ha de ir en sentido contraria al que ha transitado ese partido. Ha de recomponer el entramado de derechos expoliados a los trabajadores y en ese sentido ha de transitar en sentido contrario al que transitó el PSOE. Debería sacar a nuestro país de la OTAN y eso supone desandar el camino andado por el PSOE. Ha de poner lo público en clara preeminencia sobre lo privado y en ese sentido ha de hacer lo contrario de lo que ha hecho el PSOE.
Estamos hablando, debatiendo, sobre como organizar la transformación social, sobre cómo andamos la senda del socialismo, un discurso proscrito, expulsado del vocabulario político durante décadas puesto de nuevo encima de la mesa por el galope desbocado de los Jinetes del Apocalipsis, al tiempo que Marx cobra brío y se cuela, mejor dicho, entra por la puerta grande de las universidades del centro imperial. Parecía cosa del pasado pero ahí está. En esa trayectoria no es impensable que también resucite Vladimir y juegue un papel determinante. Los comunistas pueden estar ahí, y no como floreros. Su papel puede ser muy importante. La izquierda plural supone que todos aquellos que propugnan la transformación social han de estar en un plano de exquisita igualdad. Incluidos aquellos que han estado dando cobertura – seguramente confiando en la llegada de tiempos mejores – a políticas que nos han puesto al borde del abismo.

Chema Sabadell. Construyendo la Izquierda.


2 comentarios:

  1. Hay que abrir un debate plural. Chema hace reproches al PSOE y propone unas alternativas inmediatas. Otros pueden poner otras alternativas que sean más urgentes y sin hacer reproches a nadie. Por aquí hay que empezar. Se va a construir sin atacar a nadie. Que todos los que nos consideramos de izquierdas abramos un gran debate en el que se pueda opinar sin miedo y sin descalificaciones. Se trata de reconstruir un país fuertemente dañado por un neocapitalismo salvaje que ha cogido a todos en la práctica y ha inoculado ciertos atavismos de la derecha. En este debate cada uno se debe sentir responsable porque si hubiera estado en el gobierno hubiera caído en las mismas o parecidas prácticas. Mientras no tengamos esta postura inicial, no podremos construir nada.

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  2. Esta propuesta está claramente escorada a la resurrección del marxismo y propone aspectos que no son los más urgentes ni los que tendrán más consenso como los que se condensan en el párrafo que copio: "El agrupamiento de las izquierdas en un gran frente por la transformación social ha de dar la vuelta a las privatizaciones impulsadas por el PSOE; por lo tanto, ha de ir en sentido contraria al que ha transitado ese partido. Ha de recomponer el entramado de derechos expoliados a los trabajadores y en ese sentido ha de transitar en sentido contrario al que transitó el PSOE. Debería sacar a nuestro país de la OTAN y eso supone desandar el camino andado por el PSOE. Ha de poner lo público en clara preeminencia sobre lo privado y en ese sentido ha de hacer lo contrario de lo que ha hecho el PSOE." Creo que en un debate que trata de consensuar todo lo que es común hoy a la izquierda: que cada partido ponga sobre la mesa lo que considere más urgente para el bien común de la sociedad hoy, no para su partido. Todos deben aceptarlo e inmediatamente proponer medios prácticos para lograrlo a corto medio y largo plazo. Luego vendría la propuesta de personas cualificadas por su preparación y honradez para formar una junta ejecutiva y los equipos de asesoría y ayuda, de una forma transparente y objetiva. Las bases deben también organizarse pera participar activamente con esa Junta y pulsar constantemente los sentimientos y deseos de la sociedad. Se tiene que producir un movimiento de optimismo y regeneración que impulse ala gente a sentirse miembros activos en la nueva sociedad que se pretentd construir

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