lunes, 17 de septiembre de 2012

DERROTAR EL DISCURSO DE LA DERECHA “CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA”

Gran parte de la sociedad espera una opción de izquierda transformadora

Si hay una victoria importante de la derecha sobre la izquierda es la de colocar a la política entre las actividades más denostadas socialmente. Claro que desde la izquierda también se ha contribuido bastante a que la gente tenga sarpullidos cuando se le habla de partidos o se le pretende convencer que sus quejas e incluso sus desafecciones son también política. 
Hoy me he desayunado con el barómetro que la cadena SER presentaba en el programa Hoy por Hoy, del que me confieso seguidor desde tiempos de Iñaqui Gabilondo. Algunas de las conclusiones de ese barómetro han despertado mis miedos pero también la necesidad de volver al frente de batalla y contribuir humildemente a que la izquierda recupere la política decente y útil. No estoy por crear nuevos partidos que, lejos de favorecer la necesaria unidad, incrementan la actual dispersión y refuerzan el argumento de que tod@s son iguales. Tampoco estoy por los frentes proféticos de quienes han sido parte del problema y no hicieron nada por aportar soluciones, por mucho que se presenten ahora como adalides de la decencia cuando en realidad solo favorecen el discurso interesado de la rancia derecha española. Si tan comprometidos están con recuperar la izquierda mejor harían en unir los pedazos que antaño rompieron con su gestión. Si te atreves a decir que la actual IU, infinitamente más creíble que la tú lideraste, es parte del problema y no de la solución deberías preguntarte que has hecho tú para evitarlo. ¿No será que los muchachos (Lara y Centella) han crecido y caminan solos?
Para construir la izquierda no creo que sean tiempos de prejuicios contra ninguna organización de izquierdas, sino de apostar por lo que une, que es mucho, frente a lo que separa, que es poco. En general, en nuestros documentos congresuales y programas electorales hay importantes coincidencias, salvo la excepción del PSOE que tras su 28 Congreso perdió gran parte de la identidad socialista. Pero aun con la apuesta por la Tercera Vía de casi todos sus dirigentes actuales, las bases del PSOE se definen como socialistas y quieren que el partido recupere su identidad de izquierdas. En ellas, en las bases, hay que pensar como parte imprescindible de la izquierda y no hacerlo así es un grave error.
No es entendible que todos hablemos de unidad de la izquierda y abramos varios frentes para trabajar por la unidad. Cuesta entender que IU concurra a las autonómicas vascas dividida y hayan llegado a los juzgados en disputa por la propiedad de unas siglas que utilizar para reafirmarse en que unos son los genuinos y los otros unos impostores. Si EB y EA hubieran cerrado heridas y concurrido unidas el 21O es muy probable que EQUO diera un paso similar al de sus hermanos gallegos. En ese supuesto sería posible recuperar la presencia en el Eusko Legebiltzarra. También cuesta entender que en Galicia, después de alcanzar acuerdos con Anova y EQUO, puede que hasta se sume Compromiso, no haya sido posible entenderse con el sector mayoritario del Bloque, precisamente el más próximo al ideario socialista. De haber sido así muchos militantes socialistas habrían apostado por la SYRIZA Gallega y habrían abierto las puertas al frente de izquierdas que queremos para el resto del Estado. Aun así, el paso dado en Galicia tiene gran importancia.
Los datos del barómetro dan por superado el bipartidismo en España.
El barómetro ofrecido en Hoy por Hoy coloca, por primera vez, a UPyD por delante de IU con un 13% de los votos frente al 12%. El dato es más que preocupante porque Rosa Diez está entre las principales contribuyentes al desprestigio de la clase política. Lo hace porque le va muy bien, aunque la trastienda de su partido esconda centenares de cadáveres de quienes han osado discrepar de la líder infalible. No obstante, aún sigo confiando en la madurez de los españoles a la hora de coger la papeleta y estoy convencido que el modelo gallego será referencia para otros territorios del Estado español. En Aragón ya concurrieron juntos IU y CHA, otro tanto ocurrió en Catalunya. Sin embargo en Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana no fue posible alcanzar acuerdos. Hoy el panorama seria bien distinto y en torno a IU se podría vertebrar esa gran coalición de toda la izquierda rojiverde que permitiera sumar en torno al 25% de los votos emitidos. 
Todos tenemos la responsabilidad de construir esa gran alternativa abierta y plural en la que sentirnos identificados y quedarse fuera de ella, querer partir desde cero o excluir a una parte de la izquierda que con su actual configuración recogerá entorno al 15% de los votos es mucho más que una irresponsabilidad, es repetir en nosotros mismos lo errores que criticamos en otros. Que IU tiene que dar pasos para abrirse definitivamente hacia la sociedad es evidente, pero ello será más factible desde una estrategia de fronteras abiertas y sin aduanas protectoras en ninguna de las partes.
Si lo hace -favoreciendo el corrimiento de movimientos como Bases en Red, Socialistas de Izquierda, puede que incluso IS se atreviera a dar el paso-, sería posible aglutinar apoyos suficientes para superar al PSOE y entre ambas fuerzas de la izquierda superar claramente a la derecha. El panorama en la izquierda española se habría invertido como en Grecia, con la salvedad de que aquí no se regalan 50 diputados a la fuerza más votada y aquí si gobernaría la izquierda, salvo que los socialdemócratas del PSOE mostraran su verdadera cara de social-liberales. A partir de ahí las tareas urgentes serian modificar la constitución para adaptarla al siglo XXI, modificar la ley electoral para acabar con las prebendas actuales e impulsar y desarrollar una verdadera democracia participativa, apostar por la Europa social y de los pueblos frente a la Europa de los mercados, apostar por la inversión productiva frente a la especulación y los mercados, recuperar la banca pública y la presencia del Estado en sectores clave como la energía y hacerlo de la mano de las energías renovables… en fin, llenar de sentido lo de “hacer política” y que la economía vuelva al rango que nunca debió perder: el de herramienta al servicio de la política.
Es verdad que la tarea de Construir la Izquierda puede parecer ingente pero si optamos por atajar utilizando el camino ya andado la meta está más cerca de lo que parece y lo imposible empieza a parecer tan solo difícil. Si de verdad nos empeñamos en sumar lo que ya es útil, que es mucho en todas las izquierdas, estamos a solo un paso de que España sea quien muestre el camino a seguir al resto de la izquierda europea, incluida la griega. Hagamos pues nuestro camino hacia la unidad pero sin perder de vista lo que están haciendo otros y dejando claras pistas de hacia dónde vamos para no hacer el viaje solos.
Marcel Félix de San Andrés

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