lunes, 16 de julio de 2012

Reward: caza en Islandia a los responsables del desastre financiero


En Londres, Barclays ha falsificado los tipos de interés de préstamos interbancarios. En Madrid, Bankia habría manipulado sus resultados para poder salir a Bolsa. ¿Cómo obligar a que los bancos culpables rindan cuentas? En Islandia, los investigadores buscan a los defraudadores para llevarlos ante la justicia” (Presseurop, 12 de julio de 2012).
Mercedes Arancibia
Geir-Haarde-islandia
Geir Harrade, ex primer ministro de Islandia
Lo mismo que en el Viejo Oeste se buscaba pueblo a pueblo a los delincuentes para conducirlos a presencia del sheriff, con la misma entrega con que los cazadores de nazis han perseguido durante todo el siglo XX, y por todo el mundo, a los autores del exterminio judío con la esperanza de sentarlos ante un nuevo tribunal de Nuremberg, hoy en Islandia un grupo de investigadores especializados, encabezados por Olafur Hauksson, excomisario de un pueblo pequeño y tranquilo, busca a los autores de las malversaciones que llevaron al país a la quiebra hace cuatro años, para presentarlos ante la justicia.

Según el testimonio de la periodista Charlotte Chabas, en el diario francés Le Monde, en la isla de 320.000 habitantes, Hauksson cuenta con un equipo de un centenar de personas y dispone de poderes excepcionales para llevar adelante su investigación.
Hace apenas tres meses, el 5 de marzo de 2012, Islandia sentaba en el banquillo de los acusados a su exprimer ministro Geir Harrade, por la parte de responsabilidad que le corresponde en la crisis financiera de 2008 que llevó al país a la bancarrota, acusado formalmente de “incapacidad para tomar medidas capaces de evitar el hundimiento del sistema bancario islandés”. En un caso único en el mundo, el parlamento islandés se pronunció en 2010 a favor de la comparecencia del conservador Haarde, de 61 años, ante un tribunal especial, al que no se había recurrido en ninguna ocasión desde que fue creado en 2005. Al político se le ha juzgado también por inacción frente a los bancos, que en los años anteriores a la crisis inflaron sus balances hasta un nivel que representaba nueve veces el valor real de la economía del país.
Independientemente del significado del gesto, al final, el 23 de abril, el Landsdómur o tribunal especial absolvió a Haarde de tres de los cuatro cargos de que estaba acusado, condenándole únicamente por haber violado la Ley de responsabilidad de los ministros, al no convocar reuniones del Consejo de Ministros para analizar la situación. Quien fuera jefe del gobierno entre 2006 y 2009 no solo ha eludido la cárcel sino que ni siquiera ha tenido que pagar las costas del juicio, asumidas por el Estado en vista del veredicto.
Después de una serie de años de expansión a costa de endeudamiento, los principales bancos de Islandia se hundieron a finales de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers congeló los intercambios internacionales de liquidez entre establecimientos financieros. Los fondos públicos acudieron a socorrerlos y para ello Islandia tuvo que pedir prestados cerca de diez mil millones de dólares a diversos prestatarios, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI) .
Después de aquella fecha fatídica -escribe Charlotte Chabas- Islandia ha conocido días difíciles. En 2009 los islandeses, poco acostumbrados por otra parte a demostraciones sociales, gritaron su rabia contra los políticos y los “neovikingos” de las finanzas, que les habían engañado. La “revolución de las cacerolas” condujo a la dimisión del gobierno conservador... Entre las reivindicaciones de entonces figuraba el procesamiento de quienes se habían beneficiado de la situación económica y quienes habían llevado al país al desastre... Las elecciones anticipadas subieron al poder a la izquierdista Johanna Sigurdardottir, quien inmediatamente quiso nombrar un fiscal especial, puesto al que no aspiraban muchos candidatos... Hauksson, quien hace tres años vivía aislado en su pequeña comisaría provinciana, cuenta con el mérito de no haber tenido ninguna relación con la élite acusada de haber llevado a la isla a la quiebra... Su tarea es doble: “Por una parte se trata de indagar acerca de todos los sospechosos de fraude y de delitos cometidos antes de 2009; por otra, nosotros mismos tenemos que instruir los procesos contra los presuntos culpables”... un modelo completamente nuevo... para facilitarle la misión, el gobierno ha introducido modificaciones legislativas en el secreto bancario...”.
La mayor parte de las personas investigadas son antiguos responsables del sistema financiero, miembros de los consejos de administración de los bancos antes de la crisis. “Se trata de islandeses que han optado por exiliarse en países extranjeros -en particular en Luxemburgo- para continuar su carrera. Una dispersión que complica el trabajo del equipo de Hauksson”.
Ya se han dictado algunas sentencias condenatorias: dos antiguos dirigentes del Banco Byr están cumpliendo cuatro años y medio de cárcel; a Sigurdur Einarsson, expresidente del Banco Kaupthing, le han congelado todos bienes y tiene que devolver al banco 500 millones de coronas islandesas, algo más de 3 millones de euros. En espera de juicio se encuentran Jon Thorsteinn Oddleifsson, extesorero del Banco Landsbanki, y Làrus Welding, ex director general del banco Glitnir.
Como no podía ser menos, también a Hauksson le han “crecido los enanos” en los tres años que lleva en su tarea de fiscal general de la crisis. En mayo de 2012 dos miembros de su equipo vendieron información confidencial a un misterioso destinatario, que pagó por ella 30 millones de coronas (190.000 euros), relativa a la investigación de la compañiía de seguros Sjovar/Milestone, en la que el banco central islandés había invertido antes de ceder su participación por una cantidad menor a la desembolsada.
Hauksson dice que la “purga” del sistema financiero islandés llevará tiempo, pero espera terminar su misión para 2015 y que un día “Islandia pueda mirar atrás y sentirse orgullosa de haber aprendido del pasado”.
Salir de la crisis: el modelo islandés
¡Que levante la mano quien no haya recibido algún correo con un artículo sobre la manera en que los islandeses han salido de la crisis!
Para envidia del mundo, y de España en particular, no ha sido cosa de magia ni producto de la intervención de ninguna hada madrina: los islandeses le han ganado el pulso al sistema neoliberal. Los islandeses, que en en 2009 lanzaban piedras a su Parlamento y conminaban a sus dirigentes y banqueros a asumir sus responsabilidades (en lugar de ayudarles a conseguir pensiones millonarias y puestos en la empresa privada, donde nadie puede pedir cuentas nunca), tres años después están recogiendo los frutos de su forma de reaccionar ante la desgracia; para muchos economistas Islandia es un ejemplo a seguir para salir de la crisis financiera.
Y copio, porque esta no es mi especialidad: “desde finales de 2008, los bancos de la isla han borrado una parte de la deuda de sus clientes, por un montante equivalente al 13% del PIB, reduciendo el endeudamiento de más del 25% de la población, según un informe de la Icelandic Financial Services Association.... Por un acuerdo entre el gobierno y los bancos, a los hogares islandeses se les ha cancelado la deuda que excediera del 110% del valor de su casa. Además, el tribunal supremo consideró en 2010 que es ilegal conceder créditos en divisas extranjeras, por lo que los hogares no tienen que cubrir las pérdidas relacionadas con el cambio... la economía islandesa creció el 2,9% en 2011 y, según la OCDE, debería crecer el 2,4% en 2012 y 2013. los precios de los alquileres son ahora inferiores en un 3% a los de septiembre de 2008 (justo antes de la crisis)”.
La forma en que Islandia ha resuelto su crisis ha sido situando el interés de su población por encima del de los mercados: cuando en octubre de 2008 se vio que era imposible salvar a los bancos, el gobierno creó un cortafuegos en torno a las cuentas bancarias de los particulares y dejó que los acreedores extranjeros se las arreglaran solos. A continuación, el banco central impuso un estricto control de cambios para impedir la caída de la corona islandesa y se crearon nuevos bancos, controlados por el Estado, a partir de restos de los antiguos que habían quebrado.
Quizá con todos estos datos ahora podamos empezar a hacernos una idea de lo que pasa en Islandia, ese pequeño país nórdico -donde el 63% de los habitantes sigue reacio a entrar en la Unión Europea- considerado hasta 2008 el más desarrollado del mundo, famoso por sus geyser, un volcán que es capaz de nublar medio continente y su audacia social: a los 67 años, la primera ministra Johanna Sigurdardottir, exazafata en una compañía aérea, se casó oficialmente con su compañera de muchos años, la escritora Jonina Leosdottir, el mismo día de 2010 en que entraba en vigor la ley que autoriza los matrimonios de parejas del mismo sexo, anunciándoselo a sus conciudadanos con una frase lapidaria: “He decidido aprovechar las ventajas de la nueva legislación”.
Quizá debamos retener, como enseñanza válida para ser aplicada en otros lugares, los pasos seguidos por Islandia para escapar triunfalmente del naufragio financiero, como “etapas que merecen permanecer en los anales de los grandes hechos democráticos” (escribe el bloguero francés El Yeti, el 14 de mayo de 2012):
  • - un gobierno obligado a dimitir por la presión popular;
  • - nacionalización de los bancos del país;
  • - congelación de la deuda, tras referéndum, ignorando a partir de entonces la existencias de acreedores
  • - una asamblea constituyente de 25 ciudadanos “normales”, encargados de redactar una nueva Constitución;
  • - un exprimer ministro juzgado por su gestión de la crisis y varios banqueros detenidos y juzgados como responsables de la bancarrota
  • - y, en fin de cuentas, una situación económica y financiera restablecida en cinco años.
No estaría mal -dice más o menos El Yeti- que el “modelo islandés” contaminara otros países europeos. Grecia, por ejemplo, 11 millones de habitantes, que podría haber dado una reprimenda electoral a sus políticos, y no lo ha hecho; España, 46 millones, donde los indignados han vueltos a las calles; Italia, 59,5 millones, gobernada por unos tecnócratas que no ha elegido nadie y donde la población multiplica los ataques a los símbolos de la austeridad.
Ratificando las opciones tomadas en 2008/2009, y ratificando sobre todo que no suelen “equivocarse de persona”, en este julio de 2012 los islandeses han vuelto a reelegir a su “presidente de crisis”, Olafur Ragnar Grimsson, 70 años, quien lleva en el cargo desde 1996 y empieza su quinto mandato: un record, pero es que la Constitución no fija límite de mandatos y Grimson no quiere jubilarse (lo que en Islandia se acostumbra hacer a los 67 años). Mientras que en las elecciones de 2000 y 2008 Grimson fue elegido “de oficio” al no presentarse ningún otro candidato, esta vez ha tenido que competir con cinco. El barrido de la clase política en 2008, como consecuencia de la crisis, únicamente salvó a Grimson del naufragio; algo que se explica fácilmente porque la Presidencia es un cargo más bien honorífico y el poder ejecutivo está en manos del Consejo de Ministros.

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