viernes, 29 de junio de 2012

Censura en Túnez: Siete años y medio de cárcel por unas caricaturas de Mahoma en Facebook


Jabbeur Mejri es condenado a siete años y medio

PES- El tribunal de apelación de Monastir (Túnez) ha confirmado, el 25 de junio de 2012, la condena de siete años y medio de cárcel para Jabbeur Mejri, un joven licenciado en paro residente en la ciudad costera de Mahdia, por publicar en Facebook unas caricaturas del profeta Mahoma.
Mejri lleva tres meses encarcelado; el pasado 28 de marzo fue condenado por el tribunal de primera instancia, por «alteración del orden público, perjuicios causados a terceros a través de las redes públicas de comunicación y atentado a la moral». En declaraciones recogidas en la mayoría de los medios de comunicación norteafricanos, el abogado defensor, letrado Ahmed Msalmi, ha manifestado que, tanto él como su defendido, son “conscientes de la importancia que tiene respetar las cosas sagradas, peor la sentencia nos parece particularmente severa y no conforme con los derechos humanos; incluso puede considerarse una forma de tortura”.
En una entrevista con la cara tapada en el canal francés de información continua France 24, el caricaturista tunecino que firma como «Z» los dibujos que publica en su blog satírico, "Debatunisie", antaño contra el régimen del depuesto Ben Alí y ahora contra el poder nuevo dominado por el partido islamista Ennahda, considera que “esta condena es tan excesiva como política. A pesar de que no es una sanción a un caricaturista, los políticos tunecinos envían con ella un mensaje a toda la profesión y a todos los tunecinos laicos. Además, la condena es un ataque contra la libertad de conciencia, reconocida por nuestra Constitución. Los islamistas institucionalizan la censura en los temas que rozan lo sagrado. Para afirmar su legitimidad, necesitan presentarse como garantes del respeto a la cuestión religiosa y marcar las líneas rojas que no se pueden rebasar”.
Para la también abogado y conocida militante defensora de los derechos humanos, Bochra Belhaj Hmida, “es un caso clarísimo de la existencia de dos pesos, dos medidas, cuando sabemos que ni siquiera se han abierto investigaciones contra quienes difunden mensajes de odio por Internet o llaman a asesinar a los artistas”.
La abogada se refiere a los disturbios provocados por grupos de islamistas y de jóvenes gamberros en algunos barrios de Túnez, y alrededores, con motivo de una exposición de arte contemporáneo celebrada del 2 al 10 de junio de 2012 en la localidad de La Marsa, en los que resultaron heridas siete personas y 90 más fueron detenidas.
Dibujar a Mahoma es una actividad de riesgo
La Marsa, situada en la costa a 25 kilómetros de la capital, es un lugar en el que coinciden con frecuencia artistas, políticos y periodistas, mayoritariamente de liberales y laicos. El palacio Abdellia acoge anualmente la feria de arte contemporáneo Primavera de las Artes, dirigida por Luca Lucattini: “Se presentaron dos hombres, acompañados de una mujer con velo. Venían a decir que nos les gustaba lo que veían, que la muestra era un atentado contra la religión musulmana”. Después, los hombres regresaron más tarde para verificar si las obras se habían descolgado, pero los galeristas habían decidido resistir hasta la clausura. Pintores, escultores y grafistas convocaron a amigos y periodistas: “El palacio estaba lleno cuando llegaron unos adolescentes, indudablemente enviados pro los censores religiosos” quienes, al verse rechazados por la gente concentrada, se marcharon para regresar acompañados de unos individuos “llenos de cicatrices y tatuajes, más próximos a la cárcel que a la mezquita”.
Después, el enfretamiento continuó en los barrios y en Facebook. Según el pintor Amal Ben Attia, uno de los participantes en la Feria, “escribieron horrores en Internet, entre otras cosas una lista negra de artistas a los que hay que matar”. Manipularon fotografías de algunas obras, incluso equivocadas, porque unas cuantas no figuraban en la exposición. Entre las obras más denostadas por los fundamentalistas se encuentran las del pintor Mohamed Ben Slama, autor de un cuadro de una mujer desnuda, con un recipiente con cuscús a la altura del sexo, rodeada de hombres barbudos. La propia policía escondió las obras de este autor -tres de las cuales habían sufrido desperfectos causados por los integristas, lo mismo que la instalación “El ring”, del artista Faten Gaddes, quemada en una glorieta de La Marsa- una vez que la exposición tuvo que cerrase precipitadamente, un día antes de lo previsto, a causa de los altercados.
Para Ben Attia, “la Feria no ha sido más que un pretexto. Era un movimiento muy organizado, que estalló en varios lugares al mismo tiempo y que no tiene nada que ver con el arte”. El 10 de junio de 2012, el nuevo cabecilla de la red de Al Qaeda, el egipcio Ayman al-Zaouahiri, llamó a defender la sharía en Túnez y a derrocar a “los islamistas moderados de Ennahda”. En la misma línea, el grupo salafista Ansar Al-Charia hizo también un llamamiento a responder a “los atentados a la religión”.
Distintas publicaciones, maghrebíes y francesas, han denunciado en los últimos meses casos que mezclan religión, moral y justicia en Túnez. El más repetido es el de la televisión Nessma, que protagonizó la actualidad tunecina durante ocho meses. En mayo, su director, Nabil Karoui, acusado de blasfemo por haber emitido en octubre de 2011 la película franco-iraní Persépolis, fue condenado – por atentado al orden público y a los valores morales- a pagar una multa de 2.400 dinares (1.200 euros). Persépolis es un film de animación, dirigido por Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, en el que figura una representación de Alá, lo que está prohibido en el Islam. La emisión de la película poco antes de las elecciones legislativas había provocado fuertes tensiones entre partidarios de la laicidad e islamistas tunecinos, algunos de los cuales llegaron incluso a pedir la ejecución del director del canal.
En medio de todos estos acontecimientos, la agencia oficial TAP anuncia la celebración, del 6 al 8 de septiembre de 2012, en Túnez, del Festival Arabe de la Caricatura que, según su director Wiem Mohamed Kord tiene como objetivo “promocionar a los jóvenes talentos en el arte de la caricatura” y va atener lugar “bajo el signo de las revoluciones árabes”.
Mercedes Arancibia

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