martes, 30 de octubre de 2012

RESCATAR EL SOCIALISMO


En el Reino de España, el espectro mediático, académico y político situado en torno al sistema  que forma parte del conglomerado socio-político que apoya la plena vigencia de la Constitución del 78, la monarquía y la permanencia en el poder de las oligarquías económica y política que nos dominan, está muy preocupado, sobre todo en Madrid. Veamos.
29_rubalcaba¿Es Rubalcaba más de lo mismo? ©APR
Un seísmo está afectando a la política española y es la crisis que atraviesa el PSOE. El PSOE forma parte del sistema del Reino de España y es actualmente algo parecido al Partido Demócrata de los EEUU, si bien este último tiene sectores a su izquierda. Pero estamos en este caso afortunadamente en la Europa latina y el bipartidismo existente es digamos imperfecto. Así ha sido siempre.  De hecho, a pesar de las trabas legales y del favoritismo mediático y legal hacia los dos partidos que se turnan el gobierno, no podemos hablar de bipartidismo.
El diseño de Estado de la UCD pero también de Manuel Fraga y de los asesores de la monarquía en el inicio de la transición, crearon una estructura tendente a que la derecha económica pudiera controlar siempre el Estado. El modelo, mediáticamente imperante todavía a pesar de su actual crisis, establecía un bipartidismo solamente “tocado” con los nacionalismos de derechas, democristiano en el caso vasco y neoliberal en el catalán, a los que el sistema asumía bastante bien y de hecho, a pesar de las tormentas, se siguen considerando parte del  juego.
Renuncias ideológicas
El PSOE, tras un breve periodo de tiempo con posiciones socialdemócratas incluso republicanas en el inicio de la transición, se convirtió en un partido de un amplio sector de las clases populares, dominado por una clase media sin instinto de clases, carente de conexión con el socialismo y la lucha de clases, moderada, “moderna” y “progresista”, que abandonó el análisis marxista, por tanto el socialismo y la socialdemocracia clásica, e incluso abjuró en su sector mayoritario del keynesianismo. Con una sólida implantación en la clase obrera en un principio, a la que contribuyó a hacer desaparecer, al menos en sus sectores más combativos, con las reconversiones industriales y mineras que protagonizó. Con su amor por los servicios y su empeño en deslocalizar nuestro débil tejido industrial, siguiendo los imperativos de la UE, entonces Comunidad Europea.
Solo dos segmentos obreros no desaparecían: albañiles y camareras y camareros. La UGT, en principio su sindicato, acabó, en el mandato de Nicolás Redondo, rompiendo amarras y caminando por libre. Cierto es que manteniendo vínculos, lo cual no le ha impedido montar huelgas generales a gobiernos del PSOE y distanciarse al igual que lo hacían sectores de las clases trabajadoras.
Es pues el psoismo actual un fenómeno de clase media, media y baja, incluso alta ilustrada, que conserva todavía importantes bolsas de votos populares y que vive de espolear a la vieja, pero importante, tradición socialista en el Estado español, eso sí, cuando está en la oposición.
El stablishment madrileño, que domina España, según tesis del profesor Navarro que yo comparto, está preocupado porque su fuerza para mantenerse y seguir chupando del bote necesita del bipartidismo y el mal llamado socialismo, que es un muro de contención de las aspiraciones populares. La lastima y el motivo de preocupación para el sistema es que las clases populares comienzan a darse cuenta y sobre todo los más jóvenes y politizados, ligados al 15M o los que reciben su influencia que son muchos y muchas, así como los allegados a la izquierda. Piensan que el PP y el PSOE son lo mismo. Si la conciencia de que el PP y el PSOE son iguales se extiendo más todavía, ocurrirá en todas partes del Estado lo mismo que en Galicia, Euzkadi o próximamente en Cataluña. Excepto tal vez en Andalucía y Extremadura, gracias al balón de oxigeno que IU le está prestando al PSOE, aunque sea por razones diferentes pero coincidentes en el resultado final.
En el PSOE hay una oligarquía profesional de mediocres sin ideales
A pesar de ello, la dirección torpe del decadente PSOE actual entiende que lo que hay que hacer es aguantar y confía en que las aguas volverán a su cauce. Son malos tiempos que hay que saber superar. Todo lo más, han preparado una generación de personas más jóvenes, casi todas y todos ellos profundamente socioliberales, desconocedores de la historia de su propio partido hasta 1982, formados en el marketing electoral anglosajón, ignorantes del marxismo y de la socialdemocracia clásica, y criados en despachos de aparatos que jamás han sufrido mobing laboral, un despido injusto o una nómina falseada, pero tampoco han vivido las luchas sociales, las huelgas o la angustia de no poder hacer frente a una hipoteca. Son profesionales, formadas y formados por profesionales, que creen ser algo todavía, a pesar del creciente desprecio que las clases populares sienten por ellos, tal y como vienen demostrando los diferentes sondeos electorales. El sistema les ampara y se sienten con derecho divino a ser los y las elegid@s.
Ante este panorama, un partido históricamente de tipógrafos, mineros, agricultores, maestros,fundidores o profesores universitarios, pasando por carpinteros y escayolistas, ha pasado a la historia. Se ha olvidado. El socialismo es solo pensiones mejores –sin exagerar y solo lo “sostenible”-, escuela para todos (eso sí, incluyendo la concertada con curas y monjas), servicios públicos aunque con externalizaciones y la igualdad. Pero ya no es la igualdad de sexos y el fin de la opresión de los de abajo por los de arriba, sino la mejoría de determinadas situaciones de género, que también es importante, pero no solo. La igualdad es el fin del patriarcado, de la explotación capitalista, de la dominación sexista.
Las cúpulas y cuadros socioliberales piensan que todo volverá a su lugar cuando el PP se queme. Pero no analizan que lo que se está quemando es el régimen, la Constitución que ellos -aunque ahora abjuren y se disculpen- vendieron a los bancos y a los mercados para nada bueno hacia las clases populares. La deuda nos esclaviza y encima esta esclavitud es constitucional gracias al gobierno de Zapatero y al Partido Popular que le apoyó.

Recomposición de las ideas socialistas

Los y las dirigente del socioliberalismo español piensan que, radicalizando su lenguaje en la oposición e incluso sacando pancartas contra recortes que ellos comenzaron a imponer, se olvidarán sus daños casi irreparables en este sistema y se volverá a confiar en una oligarquía profesional de mediocres sin ideales. Ahora reclaman la dación en pago con condiciones pero cuando gobernaban votaron en contra. Votaron a favor y en contra de propuestas totalmente al revés que los socialistas franceses, por ejemplo. Ante todo esto los socialistas no podemos permanecer callados ni consentir tanto atropello a la moral política y a las personas.
Un referente socialista para construir un Frente Amplio y de Izquierdas
Pienso que la solución es volver a poner el socialismo en el centro del debate. El sistema capitalista ha fracasado. Nunca había habido tanta pobreza y miseria en el mundo. El peligro de guerras e invasiones se multiplica. El paro avanza inexorable. Los estados del bienestar europeos son desmontados y eliminados poco a poco o bruscamente. En Europa, la democracia, de más baja calidad cada día, está en peligro.
Ante esto surgen propuestas de nuevas organizaciones sociales y socio-políticas capaces de unir a las y los de abajo frente a l@s de arriba y defender la democracia, buscando la justicia y el reparto.
En Europa, como en Latinoamérica, hay fuerzas políticas nuevas que se reclaman socialistas y lo son. Desde regímenes democráticos y con formulas democráticas luchan por el socialismo, es decir, por la igualdad real entre hombres y mujeres y la superación de las clases y el sistema de dominación. No solo por la simple igualdad de oportunidades, sino por la igualdad, el reparto y la propiedad pública de los bienes estratégicos y naturales por parte de de la sociedad, así como por la democracia plena y participativa. En Alemania, Francia, Grecia, Holanda, Dinamarca y Portugal, surgen fuerzas socialistas de izquierdas y radicales como nuevos nuevos referentes ante una socialdemocracia sin proyecto propio más allá de dulcificar el liberalismo. En América Latina hay nuevas fuerzas socialistas, no precisamente las ligadas a la Internacional llamada socialista que ampara a partidos derechistas, pro- norteamericanos, aliados a sus oligarquías, además de corruptos, como por ejemplo Acción Democrática en Venezuela. . En Brasil, Venezuela, Bolivia o Uruguay, entre otras repúblicas, nuevos partidos socialistas ejecutan políticas al margen del neoliberlaismo y defendiendo sus patrias, a sus pueblos.
Antiguos adecos – ex militantes de AD en Venezuela- forman parte hoy del PSUV, el partido socialista que preside Hugo Chávez. Socialdemócratas alemanes y socialistas franceses constituyen hoy partidos como Die Linke y el Parti de Gauche, que forman parte de Partido de Izquierda Europeo, o en Portugal el Bloco de Esquerdas, en el que socialistas de izquierdas, neotrostkistas y cristianos de base han alumbrado una interesante, novedosa y combativa izquierda con mucho apoyo juvenil, ante un Partido Socialista neoliberal e iniciador de los crueles recortes portugueses.
No es el problema el nombre. Ni es lo importante el ropaje externo, a veces puro marketing comercial. Cuando Pablo Iglesias participó en la fundación del PSOE quería llamarle Partido Obrero a secas. Jaime Vera, solo Partido Socialista. Al final fusionaron los nombres y todos contentos. El problema no son las siglas, es el contenido. Un partido que se llama socialista y al que solo le preocupa apuntalar el capitalismo y cree en un sistema liberal, es un fraude y da igual como se llame.

Hacia el socialismo

Sin complejos, pongamos el socialismo en el debate político, en la agenda social. Hagamos ver las contradicciones del capitalismo para con las clases populares, cómo este sistema conduce a las crisis y las crisis al paro, la pobreza, la exclusión y la injusticia, y cómo el sistema capitalista, para superar su crisis, lo hace a costa de transferir rentas de los trabajadores a los capitalistas, despidiendo y rebajando el sueldo a los pobres, a los trabajadores y trabajadoras, para de esa forma acumular capital y seguir explotando. La solución a la crisis pasa por repartir, defender lo público y hacer fluir el crédito en condiciones no especulativas, para lo cual hay que socializar la banca y fortalecer la economía social, al igual que la propiedad social de los medios de producción estratégicos. Hay que proteger el medio ambiente y a la madre tierra, defendiendo el carácter público no privatizable del agua, la energía y el oxigeno. Y perseguir el machismo, sea criminal o cultural.
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Jean-Luc Mélenchon durante un mitin. ©Grégoire Lannoy
El Socialismo es reparto, es propiedad pública, es medio ambiente colectivo, nunca privado, y defensa de mares, ríos y bosques. El Socialismo es gestión pública y cooperativa del crédito y de la economía. El tránsito hacia el Socialismo exige intervención en la economía, banca pública, profunda reforma fiscal, reparto, fuertes sistema públicos de protecciones sociales, educativas y sanitarias, derechos laborales garantizados, industrias estratégicas y transportes de propiedad pública y total libertad de expresión, además de democracia real con todos los cargos del Estado electivos y con igualdad de derechos y deberes. El Socialismo del Siglo XXI exige un tránsito no solo nominal o publicitario sino real. La tercera vía, el liberalismo y sobre todo el neoliberalismo, han fracasado, están en crisis y solo saldremos de esta crisis haciendo lo contrario de lo que han propiciado. No hay alianza posible entre justicia, solidaridad y capitalismo, son como el agua y el aceite.
Todas estas sencillas premisas las bebemos de los clásicos, de Marx, de Engels, de Kaustki, de Jaures, de Iglesias,de Besteiro, de Gramsci, de Allende, de Mariateguí, de Paco Fernadez Buey, de Oskar Lafontaine, de Mélenchon, de Ignacio Ramonet, de Bernerd Cassen, de Samir Amin,de Marta Hannecker, de Franciose Houtard, de Susan George, de Alvaro García Linera, de Rafael Correa, de Frei Betto, de tantas y tantos que han pensado y piensan en justicia, reparto, Estado social y socialismo.
Como tenemos ideas, propuestas y alternativas, los y las socialistas del Estado español debemos agruparnos al margen de los profesionales y gestores liberales, en algún caso con tintes sociales, que no se cuestionan el sistema y se rinden a él. El problema del PSOE, no es de nombres propios, lo es de proyecto y si ese proyecto es o no socialista, es decir transformador y superador del liberalismo. Si no lo es, ¿para qué perder el tiempo apoyando a una oligarquía política tremendamente desprestigiada e incluso despreciada socialmente? ¿Para qué confiar en recambios como Carmen Chacón que fue miembro de la Comisión Trilateral, un oscuro lobby pro-capitalista y anti-socialista? Al igual que su compañera Trinidad Giménez, protectora de todos los lobbys anti-socialistas y contrarrevolucionarios de América Latina ¿Para qué seguir favoreciendo las aspiraciones de cachorros socioliberales que jamás han tenido que fichar o buscar trabajo y además han demostrado en su militancia ser tremendamente cainitas y vengativas o vengativos?¿ Es ese el recambio? ¿Tanto nos ciega la marca?

El presente y el futuro del Socialismo

Se decida lo que se decida en el seno de las oligarquías políticas, la ciudadanía de este Estado está tomando otros rumbos. Personas como Xose Manuel Beiras o Mélenchon están demostrando que el liderazgo real y la política no tienen edad, pero sí ideas y coherencia. Que la izquierda se está reconstituyendo al margen de la voluntad del sistema y a pesar del sistema. Que el 15M ha contribuido a crear una nueva forma de entender la política y ha venido para quedarse. Que no serán jóvenes-viejos moderados y cobardes frente a los poderosos los que articulen las izquierdas sociales y transformadoras.
Hoy en el Reino de España hay ya asociaciones y coaliciones que desde diversos puntos de vista trabajan por el socialismo, como Socialismo21, Construyendo la Izquierda, Alternativa Galega de Esquerda, Iniciativa Socialista de Izquierdas, pero también fuerzas nacionalistas de izquierdas, eco-socialistas, militantes y partidos en el seno de Izquierda Unida y socialistas que, al margen de la oligarquía socioliberal, trabajan por construir un referente socialista que acompañe a la conformación de nuestra imprescindible SYRIZA o Frente Amplio y de Izquierdas, que sea capaz de elaborar un programa de gobierno y ser alternativa a la derecha y al sistema e impulse la lucha contra la austeridad, la estafa de la deuda y le plante cara a la neoliberal Unión Europea y al capitalismo y a los bancos alemanes. Una fuerza amplia y moderna, nueva y combativa, que beba en los clásicos pero sea capaz de liderar el tránsito hacia el Socialismo del siglo XXI.
Una fuerza que se articule en calles y plazas, en manifestaciones y huelgas generales, que apoye procesos constituyentes y alternativos. Una fuerza que esté por el socialismo, es decir, por la superación de un sistema de dominación de clases y por la propiedad pública de los servicios sociales y de los medios de producción estratégicos y de los de consumo, evitando la especulación, la acaparación y los monopolios a costa del pueblo. Esto no es un eslogan, debe ser un camino que  exige ya el ir haciéndolo. No recorrer esa senda, no es socialismo.
Una fuerza que proponga alternativas a la crisis capitalista, porque las hay. Cuando los neoliberales, pro capitalistas y miembros de la tercera vía, afirman que no se sabe qué hacer para acabar con la crisis y que las únicas recetas posibles son las suyas, faltan a la verdad. La crisis sistémica se anunció y denunció, y el sistema la ocultó por que favorecía a sus intereses bancarios y especulativos. Hay alternativas, están explicadas y publicadas. Aunque el socioliberalismo y el neoliberalismo miran a otro lado y las consideran reflexiones de grupos de locos y locas e iluminados. Podemos afirmar, sin embargo, que ellos son unos fracasados y que nos están llevando a la miseria, a la injusticia y a la represión. La respuesta es simple, los fracasados y fracasadas liberales no pueden encontrar soluciones, no están capacitados ni esperanzados. No quieren repartir la riqueza sino las sobras del pastel. L@s socialistas trabajamos por repartir la tarta, no las guindas, y propiciar un mundo diferente, con un orden distinto.
Carlos Martínez.



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