domingo, 7 de octubre de 2012

"LA BRUTALIDAD NO EXISTE SI ES INVISIBLE". MAYOR OREJA DIXIT

Peligroso manifestante septuagenario reducido por dos policias

“Lo esencial es invisible a los ojos”, repetía el Principito de Saint- Exupéry. Invisibles, como Mayor Oreja pretende que sean las cargas policiales contra los indignados ciudadanos españoles. Lo que no se ve no existe, piensa el nostálgico franquista tildando de disparate la retransmisión televisiva de la brutal represión sobre los manifestantes. La sangre de los revoltosos destacaría agresiva sobre el uniforme blanquinegro de sus informativos institucionales. RTVE ya no está para estas cosas. ¿Acaso alguien recuerda que salieran en el NODO los porrazos de los tristemente célebres “grises” del fascismo?
Por supuesto que no. Eso podría haber alentado a esa inmensa mayoría silenciosa (por la gracia de dios y del Caudillo) a sacar los pies del tiesto de la dictadura. Claro que corrían otros tiempos. Tiempos de silencio impuesto a sangre y fuego. Cimentado sobre la sórdida base de un millón de muertos. Pero, a pesar de la invisibilidad manifiesta de una España sometida, Franco y sus secuaces existían. A veces creo que aún existen. Quizás hayan adoptado nuevas formas pero están entre nosotros. Bajo el pellejo de demócratas apenas consiguen camuflar las garras de la fiera.
Y como tal se defienden al sentirse acorralados por este pueblo que sufre y se desangra por defender pacíficamente su pan y su futuro. Nos acusan de golpistas. Nos describen como radicales energúmenos que amenazan, con sus manos desnudas y sus apaleadas costillas, el orden constitucional que se sacan de la manga. Nuestras armas son mucho más sofisticadas que las que el malevo estado exporta a tirios y troyanos. Esas cabezas abiertas por su guardia pretoriana son más censurables que las máquinas de muerte que vendemos a países en conflicto o que violan alegremente los derechos humanos. No tienen escrúpulos para defecar en la casa del vecino pero se ponen melindrosos cuando la porquería patria asoma en las portadas de la prensa canalla. Lo que no se ve, no existe. O eso creen ellos.
Pero aquí estamos, rodeando un Congreso que no nos representa. Aguantando la lluvia de hostias y mentiras con las que responden a nuestras legítimas demandas. Volveremos a hacerlo cuantas veces sea necesario. Con esa no-violencia que tanto les asusta. Levantando barricadas con unos cuerpos magullados por sus matones a sueldo recortado. Por una policía que machaca la educación y la salud de sus compatriotas (de sus propios hermanos, padres e hijos) defendiendo leoninamente el búnker donde se esconden los auténticos violentos. Custodios de la inaccesible mezquindad de los enemigos de su gente. Amparando a los cobardes de nuestras peligrosas brechas abiertas a golpe de insensibilidad y de injusticia. Acatando las órdenes de los que nos han declarado la guerra. También a ellos aunque no lo entiendan. De esos que quieren esconder bajo la alfombra que hemos aceptado recoger el guante (y el guantazo) de todas sus afrentas.
Que no tenemos miedo más que al miedo. Que estamos en pie de paz y (censurados o no) ya no pensamos retroceder, hasta ganar la contienda.

2 comentarios:

  1. en la oposicion guardan algo las formas pero en el gobierno dejan ver su verdadero rostro

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