jueves, 15 de noviembre de 2012

HACIA DONDE NOS LLEVAN EL LIBERALISMO Y LA TERCERA VÍA


Sé que por lo que voy a tratar de evidenciar en estas líneas se me va a tachar de agorero. No obstante, aunque no soy muy dado a prestar atención a los textos sagrados, en ellos concurren ciertas enseñanzas que a mi entender no pueden ser obviadas. En lo que voy a exponer me remito a la cita “quien tenga ojos para ver, que vea”. Y para desarrollar lo que estoy viendo haré uso de algunas de las observaciones de José Luis Manchón en su excelente artículo, Crecimiento para crear empleo: la gran falacia, publicado en EconoNuestra.
Como podemos observar, ante la imposibilidad de poder consumir todo lo producido para activar el consumo, las empresas, y sobre todo el sector financiero, han recurrido a facilitar de una forma insensata el volumen de lo acreditado. Sin haber tenido en cuenta que con el endeudamiento sólo se facilita una prolongación de los estertores que está sufriendo el capitalismo. Con el consumo a crédito se facilita que en el presente las empresas y los movimientos especulativos puedan seguir desarrollando su decurso pero, como a todos nos es dable ver, al tener que hacer frente a lo endeudado, en el futuro se reducen las posibilidades tanto de poder mantener el consumo que se haya de llevar a cabo en ese período ulterior como el hacer honor a lo endeudado. Llega un momento en el que el nivel de lo facilitado a crédito alcanza un ratio, con respecto a la riqueza real existente, que los acreedores tienen que poner un límite al proceso que habían diseñado.
Para superar las contradicciones que dimanan de una producción y una distribución que, como las que tienen lugar en las mal llamadas economías de libre mercado, imposibilitan su caótica progresión, en el pasado (debido a la incidencia que tuvo la Revolución Industrial) se redujo la jornada laboral y, a través de un incremento de los salarios relativos a los valores de cambio, se consiguió que, empobreciendo a los vecinos, se alcanzara un desarrollo bastante apreciable del bienestar social. Pero esto, actualmente, como consecuencia de la competitividad asociada con la globalización, es algo impensable. Posteriormente se recurrió al Estado pero con una política económica keynesiana tampoco es posible resolver el problema. En primer lugar, porque, al reducirse la cota de los beneficios empresariales, el capital obligó a los gobiernos a implementar medidas que imposibilitaran este itinerario. Y en segundo lugar, porque una distribución de las riquezas que no esté vinculada con el esfuerzo que se haya de emplear para aquistarlas, conlleva la desaparición de la iniciativa privada al tiempo que promueve la existencia de una cresa de parásitos.
Ante estas disyuntivas y ante el hecho de que, como consecuencia de lo expuesto con anterioridad, con el endeudamiento tampoco es posible superar las disfunciones que concurren en el capitalismo, ¿podemos esperar que, con las medidas que están implementando los gobiernos para reducir la deuda, saldremos de la situación a la que estamos abocados? ¿Creéis que, para salir del endeudamiento en el que nos ha metido esta nueva manera de incentivar la economía, tenemos que reducir nuestro consumo, aceptar el desmantelamiento de la industria y del comercio y asumir los ignominiosos niveles de paro a los que nos está llevando esta política, cuando esa misma economía consideró que para poder seguir adelante obligatoriamente tenía que facilitar un aumento del crédito? ¿No será que, con independencia de buscar que los endeudados cancelen su deuda (y la mayor parte de esta deuda la tienen los que han promovido esta debacle), el capital, aprovechando una situación que le permite reducir sus costos laborales, tiene que bendecir lo que para la ciudadanía constituye un anatema? Pero, yendo un poco más allá, si después de un incontable número de gastritis con muchos ardores hemos llegado a digerir que el capital (tal como interactua en nuestra economía) está podrido, ¿no existe otro tipo de poder que lo está manteniendo en la nevera? Porque unas leyes que emanen de un pueblo que haya sabido establecer un gobierno democrático son mucho más poderosas que las que se abren un camino a través de la corrupción, el nepotismo y la hegemonía de las riquezas. Hay algo que está contagiado por la peste. ¿Recordamos lo que ocurrió cuando, en aras a evitar un ominoso desenlace, el gobierno de Vichy llevó a cabo una confraternización con el Tercer Reich que, con independencia de conferirle la ignominia de sacrificar a sus propios ciudadanos, no pudo impedir que la Wehrmacht invadiera lo que ampulosamente denominó como la Francia Libre? En los países que están siendo regentados por una derecha cavernícola ocurren desenlaces que serán asimismo recogidos por la Historia. Con todos los sinsabores que tendremos que afrontar, en España tenemos un refrán que resume todo un pensamiento filosófico: más vale una vez colorado que ciento amarillos.

3 comentarios:

  1. Pos he pedido un crédito de 5.000 € en La Caixa, y, me lo han denegado.

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    1. ahora toca probar que tienes 60.000 para que te den 6.000... estos capitalistas son muy "listos"

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    2. Teniais que hacer que olieran el carnet del PePe ;-)

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