martes, 24 de enero de 2012

La Comuna contra la impunidad del franquismo


Mercedes Arancibia || Periodista.
No somos víctimas, somos represaliados.  No venimos a enseñar las heridas. Éramos luchadores pertenecientes a la resistencia antifranquista y nos persiguieron”. Manuel Blanco Chivite, preso político en las cárceles franquistas indultado en 1975 y condenado a 30 años de cárcel, quiso dejarlo claro en su intervención en el mítin-presentación de la asociación La Comuna y la campaña Contra la impunidad del franquismo  que tuvo lugar el sábado 21 de enero de 2012 en el Instituto Lope de Vega de Madrid. “Nosotros nos manifestamos cuando estaba prohibido hacerlo, organizamos huelgas cuando las huelgas eran ilegales, publicamos periódicos y panfletos cuando todo eso estaba prohibido… A veces tuvimos que defendernos contra la tiranía, defensa legítima contra una tiranía ilegítima. De lo único que nos arrepentimos es de no haber hecho más y mejor”.
comuna_vVíctor Díaz Cardiel, militante del PCE. ©La Comuna 1977
Las palabras de Blanco Chivite –entonces periodista y militante del FRAP, hoy escritor y editor, y siempre resistente y republicano- resumen muy bien la actitud de quienes reivindican su condición de represaliados de la dictadura franquista y exigen que se ponga fin a esa impunidad que desde la instancias políticas dirigentes de este país se ha defendido siempre, abierta o solapadamente: como muestra contundente, los tres policías que participaron en el asesinato de Enrique Ruano- el estudiante miembro del FELIPE que el 20 de enero de 1969 “se cayó” por una ventana de la Dirección General de Seguridad mientras estaba siendo sometido a interrogatorio, y quién sabe qué cosas más, por la Brigada político-social, el estamento policial más temible del franquismo-  se jubilaron con todos los honores y la pensión máxima como reconocimiento a sus “méritos”, después de haber sido condecorados hasta 27 veces, también por algunos de los gobiernos que sucedieron a la dictadura.
La Comuna se propone acabar con esa impunidad. Por eso organiza  para el 24 de enero de 2012 una concentración ante el tribunal Supremo, en Madrid, en apoyo de Baltasar Garzón (cuyo juicio comienza ese mismo día) y poco después un acto en la facultad de Sociología de la Universidad Complutense en memoria de Mari Luz Nájera, estudiante de Políticas a la que mataron las fuerzas “del orden” -“cuando los estudiantes y los obreros volaban” y caían como pájaros cuando les disparaban-  en la Gran Vía, en una de las manifestaciones de los últimos años del franquismo. La Comuna se suma también a las iniciativas de otros colectivos, como los que están organizando el Congreso de Víctimas del Franquismo, que está convocado  en Madrid para el  18 de febrero de 2012,  con la misión de reflexionar acerca de la “marginación que se quiere imponer desde la razón de estado” y “abrir una brecha en el muro de la impunidad”, lo que parece camino de empezar a lograrse  gracias a la investigación de los crímenes del franquismo que ha asumido la jueza argentina  María Romilda Servini de Cubría, basándose en el principio de justicia universal que ya aplicó precisamente Baltasar Garzón al investigar los atropellos a los derechos humanos  en  las dictaduras latinoamericanas
En el escenario del teatro  una veintena de resistentes del tardo-franquismo, presos políticos de los años 60 y 70, anarquistas, militantes de Comisiones Obreras, de Eta VI Asamblea, PCE, Liga Comunista Revolucionaria, PCI… Entre el público, que abarrotaba el teatro, represaliados también de épocas anteriores, personas que padecieron torturas, cárcel y exilio y,  en el escenario y en el patio de butacas,  el vacío, la memoria  de todos cuantos, entre 1939 y 1975, se dejaron la vida en la resistencia.
comuna_bigCarlos Slepoy, abogado, secuestrado y torturado por la “Triple A” argentina, autor de querellas que supusieron la condena del general Videla y de los militares Scilingo y Cavallo y de la detención en Londres de Augusto Pinochet.©La Comuna 1977
La Comuna es un proyecto que iniciaron hace cerca de dos años un grupo de represaliados políticos del franquismo con la intención de llenar un vacío existente en el proceso de recuperación de la memoria del país. “Hasta entonces, las asociaciones existentes se habían centrado, principalmente, en los crímenes y la represión de la guerra y la posguerra”. Ellos apoyan esa lucha de sus mayores, como no podía ser de otra manera, pero creen que “su tiempo es otro”: el franquismo tardío. Por eso, La Comuna quiere “defender el papel, de las luchas sociales y políticas que durante veinte años, entre mediados de los años 1950 y mediados de los 1970, fueron determinantes para el final de la dictadura” desde el movimiento obrero, el movimiento estudiantil, los barrios, los sectores profesionales  y de la cultura…los oradores que tomaron parte en el acto partieron de la afirmación de que “el franquismo no murió en la cama, murió en la calle” gracias al “papel de miles de personas, en su mayoría anónimas, que sufrieron la represión entregando años de su vida, cuando no la propia vida, a esa causa”; papel y personas que ahora pretenden también rescatar. Quienes hoy se agrupan en La Comuna reivindican la memoria de la lucha de todos aquellos resistentes y represaliados, pero se niegan a vivir en el pasado. Lo suyo es el presente y la construcción de esa “sociedad nueva” que también estaba incluida en la lucha de entonces, el mundo “mejor y más justo” que muchos soñamos en los tajos, los talleres, las aulas de las universidades y los patios de las cárceles de la dictadura.
La Comuna es el instrumento elegido, por unos y otros, para luchar contra la impunidad persistente. “Nos reclamamos orgullosamente de todo lo que hicimos en los años 60 en Euskalerría -dijo Josu Ibarrutxi, militante de ETA VI Asamblea, 9 años recorriendo  los penales del Estado, para quien es importante “remover todo lo que está ocultando la historia oficial”- la cárcel reforzó nuestras convicciones y nos hizo replantearnos algunos de los principios políticos y operativos. Algunos abandonamos entonces la lucha armada”.
Los demócratas de verdad –afirmó Víctor Díaz Cardiel, militante del PCE con su correspondiente cuota de cárcel a la espalda- son quienes lucharon contra el franquismo”. Lo demás es oportunismo, “demócratas de última hora”. Para este luchador con pedigree “el franquismo sigue vivo en esa Audiencia Nacional y ese tribunal de Orden Público que aún existe” y no hay que olvidar que “en este país ha habido terrorismo institucional y terrorismo de Estado” y que han causado infinidad de víctimas.
En palabras de Blanco Chivite, ese futuro mejor por el que siguen luchando  “no es para todos, solo para el 99%…  y en el 1% restante aún cabe demasiada gente”.
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“No somos víctimas, somos represaliados. No venimos a enseñar las heridas. Éramos luchadores pertenecientes a la resistencia antifranquista y nos persiguieron”. ©La Comuna 1977
Publicado en Crónica Popular

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