jueves, 23 de agosto de 2012

VIRGENCITA, VIRGENCITA....


Vaya por delante mi respeto hacia aquellos que se consideran creyentes, recurriendo a la religión, sea ésta cual sea, para reforzar sus creencias, haciendo de sus enseñanzas un modo de vida. Ser consecuente con esas ideas moralmente elevadas, sean religiosas o políticas, trabajar por una sociedad más justa y procurar el bien común, son magnificas motivaciones que mueven al ser humano.
Por tanto, que alguien se encomiende a sus santos y vírgenes para conseguir lo que cree justo, no me parece una idea descabellada, si quien lo hace cree firmemente en esos seres a los que dirige sus rezos. Allá cada uno con sus creencias. Podría encomendarse igualmente a cualquier otro dios más o menos menor o en función de lo cercano o lejano de su procedencia, a un pedazo de piedra o bien a un animal que represente a ese ser superior en el que muchos tienden a creer.
Dicen los expertos que saben del tema que es necesario creer en algo, que los seres humanos no podemos vivir sin ese “ser superior” a quien adorar y en quien depositar los miedos, las ilusiones y necesidades y por qué no el amor que sentimos.
Tal vez porque una no lo entienda así y no sienta esa acuciante necesidad, me cuesta creer que quien manifiesta su religiosidad, su amor por ese ser superior a quien dedica oraciones, misas y jaculatorias varias, amén de manifestaciones públicas en forma de romerías, procesiones de Semana Santa y misas, sea incapaz de sentir la misma empatía por sus semejantes, aquellos a los que se supone que representa y entre ellos a los más desvalidos.
No sé ustedes pero yo me pierdo con estos señores del PP que nos gobiernan. Esos que se encomiendan fervorosamente a cualquier virgen que se les ponga a tiro, deseosos de su intervención divina para resolver la crisis, el paro o el creciente hambre de este país. Obtusos y ciegos, sin reconocerse culpables del marasmo que en poco más de seis meses han desencadenado, con notable desparpajo y sin despeinarse fían el destino de este maltrecho país a la virgen del pueblo donde veranean o al que van de romería en busca de votos y apoyos.
Acabadas las ideas, olvidado el programa electoral que les llevó al gobierno, perdidos en propuestas pírricas, incomprensibles e imposibles de poner en práctica, nuestros gobernantes han decidido sacar las vírgenes a pasear en un último y desesperado intento de conseguir una intervención de las alturas.
Y mientras, la señora de Cospedal de inhiesta teja y negra mantilla sale en alguna de las procesiones que tanto le gustan, adelanta ya el que será su programa para este otoño caliente en la Comunidad de Castilla-La Mancha: 680 técnicos contra incendios a la calle y 8000 interinos del sector público que no renovarán contrato. Todo un ejemplo de aquello de predicar una cosa y hacer lo contrario.
Claro que tienen en Rajoy, su jefe de filas, un edificante ejemplo. Este verano, con la que esta cayendo, en vez de permanecer en Madrid al frente del gobierno, se larga de vacaciones a Xanxexo. Y puesto también él a encomendarse a la virgen de turno, la del Rocío, se nos va hasta Doñana con la ministra Fátima Bañez, que ya es tener mal gusto, a pasar unos días a la finca de Las Marismillas en Almonte, que como ya saben todos ustedes esta al ladito mismo de Xanxexo. En avión oiga, una bagatela que pagamos entre todos y acompañado de la tropa de turno compuesta por un porrón de gente entre secretarios, amigos, técnicos, seguridad y demás fauna.
Todo sea por esas preces que seguro que habrá elevado a “la señora de las marismas de Doñana”, que ya vimos que salía levitando de la ermita y exhalando sabiduría por los cuatro costados. Nada como una romería para que este estadista de talla mundial manifestara sentirse reconfortado por la visita, soltando una lúcida parrafada digna de pasar a la historia: “A veces estamos pensando siempre en lo material, y al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho”.
Lo de estos chicos es de traca, son capaces de iniquidades tales como privatizar la Sanidad o la Educación Pública, acabar con la Ley de la Dependencia, rebañar las ayudas, programas y el Estado del Bienestar, dejar sin Tarjeta Sanitaria a medio millón de ciudadanos, recortar salarios, pensiones, ayudas, indemnización por desempleo y derechos laborales mientras, dándose golpes de pecho, rezan a sus vírgenes y santos.
¡Que se lo hagan mirar pronto! Que se pasen por el loquero a ver si les arregla este desquiciamiento del que hacen gala. Que se dediquen a rezar si les place, que se metan a un monasterio cartujo a meditar, pero que no nos jodan más. Ya no aguantamos a tanto meapilas y beato perfumado de naftalina dándonos lecciones de cómo hay que comportarse mientras reducen a sangre y fuego este país.
CRÓNICA POPULAR

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