jueves, 4 de septiembre de 2014

LA CRUZADA PIJA DE LOS CACHORROS ULTRACATÓLICOS

Por alguna razón que mi entendimiento no alcanza se ha puesto en marcha una iniciativa católica denominada “Objetivo 1.300″. La cosa consiste en clavar 1.300 cruces de cuatro metros de altura, cuya base es encementada sólidamente por animosos activistas vaticanos, en todas las cumbres de la geografía española con el objeto de promover los valores católicos.  Al parecer, la “santa cruzada” empezó en el 2012 y, desde entonces, los montañeros han denunciado la proliferación del plantío crucífero en la sierra de Guadarrama.
Cruces y banderas en objetivo 1300
Al desvelarse el asunto, la Consejería de Medio Ambiente madrileña instó a los promotores a cesar en su empeño y comenzó a retirar alguno de los símbolos. Pero la respuesta de la organización ha sido contundente: “Nos vemos en el deber de informar a todos cuantos oponen resistencia a la Libertad de la Religión Católica: toda Cruz y Virgen que sea objeto de demolicion, será motivo inexcusable para incrementar por dos el número de Cruces”.
Vamos, que se declaran en rebeldía y piensan hacer doblete. A mí me da como flojera con tanto misticismo a nuestro entorno. Ministras y ministros que invocan vírgenes o santos para generar empleo y atraer prosperidad. Como brujos de una tribu del Congo pero con menos salero y más flojos de atrezzo. Responsables institucionales que rezuman cera en los cortejos religiosos y se ponen la aconfensionalidad del Estado por mantilla sustituyendo la Constitución por un rosario (que a mí se me antoja hecho de dientes de rojeras y de ateos).
Y cómo no hablar de esa reciente experiencia religiosa en el Camino de Santiago entre Mariano “el penitente impenitente” Y Angela Merkel o “Angelita la exterminadora”. Mariano y cierra España. Cerrada a cal y canto como un cortijo católico con toda una oferta de atracciones cristianas y decentes.
Un Disney World preconciliar patrio que incluye peregrinaciones a miembros incorruptos y reliquias varias al que ahora podemos añadir la ruta de las Cruces anti-Islam. Pues eso mismo, repeler la inminente invasión del Islam, dicen que es el motivo que les empuja a crucificar todos los picos de nuestra geografía. A lo mejor piensan que el Islam es algo similar a los vampiros y,  si falla lo de las cruces, acaban coronando los montes con ristras de ajos. Conmigo está funcionando pese a no ser ni musulmán ni vampiro.
Ante el lamentable espectáculo de esta España asaetada de cruces, supercherías y camelos puedo escuchar alto y claro: ¡Va de retro Satanás! ¡Y me entran unas ganas de salir corriendo…!

1 comentario:

  1. A esto hay que sumarle, la crucecica de Vigo.
    Lo que me está extrañando, es que no se hayan cargado ya al papa Francisco.

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