viernes, 26 de septiembre de 2014

Hasta nunca cocodrilo

Ana Cuevas Pascual

Ha sido automático. Igual que un resorte, algo salta en mi cabeza y me obliga a tararear un vetusto sonsonete: Se va el caimán, se va el caimán… Y es que la dimisión de Fachardón, el ministro de injusticia, me pone jacarandosa.
¡La que ha liado Mariano! Primero le encarga a Gallardón una ley que elimine la libertad reproductiva de las féminas.
Alberto Ruíz Gallardón
Vítores y aplausos de obispos, ultrafachas, pro-vidas y demás coro de hipócritas meapilas. Había que asegurar el voto de los que se sientan a la extrema derecha del resto de la derecha. Luego, la cosa se complica. Salvo los antes mencionados, nadie en este país entendía la necesidad de la reforma del aborto del ministro Gallardón. Ni en este país ni en ningún otro medio civilizado y que no sea presa de las garras del integrismo religioso.
La cuestión es que hay un tipo en el PP, que me han dicho que manda más que el propio presidente, que ha puesto a Marianico entre la espada y las encuestas. Y como los últimos años de gobierno a base de recortes brutales, sembrar desigualdades, apestar a corrupción impune y repartir injusticia ya han deteriorado bastante la popularidad de los populares, no era cuestión de echar más leña al fuego. Imagínense ustedes como se iban a poner las feministas, la progresía en general (y bastantes de sus votantes en particular) si a causa de esta reforma empezaban a morir mujeres por practicarse abortos clandestinos. Que una cosa es amagar, para conseguir el voto cavernario, y otra muy distinta exponerse a un hostión, aún más gordo del que esperan, por cumplir una promesa electoral. ¡Cómo si esto les supusiera algún problema! Lo raro sería que cumplieran alguna.
Pero a la cúpula de la Iglesia y sus huestes anti-abortistas no parece que les importen las otras promesas profanadas. No se conmueven ni salen a la calle por esas criaturas, ya nacidas, que están pasando hambre. Ni a denunciar las desigualdades sociales que están generando que crezca exponencialmente la pobreza. Tampoco veo que acojan en sus templos a los desahuciados. Ni que renuncien a sus 13.000 millones anuales de subvenciones y prebendas que reciben de este estado laico para paliar el sufrimiento de los más débiles y desprotegidos. Ellos están a lo suyo. Fomentando, como han hecho históricamente, la represión sobre las mujeres. Intentando adueñarse de nuestros cuerpos ya que no pueden ponernos los grilletes en el alma. Enviarnos al infierno de cabeza no es bastante castigo para estos talibanes.
Marianico se ha buscado peligrosos enemigos. ¿Pues no salen a la calle pidiendo que se retire el voto al PP y llamando a Rajoy abortista y asesino? Yo me parto la cara con este despiporre. Por otro lado, el misógino con piel de cordero  ha anunciado su dimisión. Con toda probabilidad, quedará a tomar café con otro emérito de tronío y perfil torquemadesco. ¿Adivinan?
Rouco y Gallardón fuera de juego hacen que este país sea un poco más respirable. Pero aún falta aventar mucha basura para que huela a fresco. Siempre se van los mejores- como dice el Gran Wyoming- aunque el de estos dos no sea el caso. Adiós Albertito, las mujeres españolas nunca te olvidaremos. No tengas ninguna duda. Hasta nunca cocodrilo.
Publicado en Crónica Popular

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