jueves, 21 de agosto de 2014

¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

Ana Cuevas Pascual

Puede que yo sea una ignorante, como dice el papá de Angelina Jolie, por exigir a Israel y a la comunidad internacional que intervenga para que cese la lluvia de muerte sobre la población de Gaza. Ignorante por dejarme llevar por el horror y el rechazo a lo que muestran los vídeos y relatan los testigos de la ONU. Ignorante por no entender como pueden ser “objetivos terroristas” los civiles bombardeados en las escuelas-refugio, las plantas potabilizadoras de agua, las clínicas, los sanitarios… En definitiva, cualquier conato de vida en la franja o infraestructura que la albergue. I
Ignorante por no aceptar los rocambolescos argumentos de defensa propia que esgrime el gigante de Israel mientras hace pedazos a cientos de indefensas y acorraladas criaturas palestinas. Puede que sea ignorante sí, pero lo que no soy es anti-semita. De igual forma que no soy anti-alemanes pero condeno rematadamente el nazismo. Por ende, es obvio que el holocausto, sin paliativos ni paños calientes, del pueblo palestino también debe ser condenado sin temor a ser llamado anti-semita.
En el propio Israel, existe una corriente pacifista que se silencia y persigue severamente por el gobierno de Netanyahud. Son los insumisos israelíes a la barbarie. Como el joven de 19 años Udi Segal, forzado a hacer el servicio militar obligatorio y que se niega a combatir en Gaza. No en mi nombre- dijo en público. Y no es el único. Otros cincuenta al menos han desafiado las duras consecuencias que les acarreará un juicio militar por declararse insumisos.
Estos valientes son la digna resistencia en un país militarizado y belicista hasta las cejas. Judíos por la paz, es una ONG que no recibe reconocimiento institucional en su país. Sin embargo llevan mucho tiempo haciendo apología de la reconciliación y la no-violencia, condenando por igual los bombardeos de Gaza y los atentados suicidas. Quizás, si la comunidad internacional les prestara atención, les diera voz, se podrían ofrecer soluciones consensuadas.
Judíos por la Paz, que son poco sospechosos de ser anti-semitas, también rechaza la intervención en Gaza. Creen que la paz es el único camino para conseguir un entendimiento entre los pueblos. Lejos de ser ignorantes, conocen perfectamente los entresijos del conflicto y apuestan por un modelo de convivencia diferente. Por eso resultan muy incómodos para los que no quieren que nada cambie. Son héroes y heroínas judíos que se enfrentan a un incierto destino por gritar alto y claro: ¡No en mi nombre!
La conciencia que resiste pese a la tiranía de un estado criminal que manipula y miente para justificar lo que nunca puede ser justificable. Definitivamente, los ignorantes son los que creen que pueden intimidar llamándonos anti-semitas. Ya dije antes que odio a los nazis, aún cuando sustituyan la esvástica por una estrella de seis puntas. No soy nada racista. Se que la maldad y la rapiña están muy bien repartidas entre todas las tribus del planeta. Pero, afortunadamente, también la resistencia.

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