miércoles, 6 de agosto de 2014

LA LECTURA QUE DEBERÍA HACER LA IZQUIERDA DE LOS DATOS DEL CIS

Con las encuestas ocurre como con los resultados electorales: todos ganan y ninguno pierde. Y así parece ocurrir especialmente con el PP, si hacemos caso a determinados medios, al conocerse los hipercocinados datos del barómetro de julio. Dejaremos para el final el fenómeno Podemos.
El PP quedaría, según el CIS, a 15 puntos de poder formar gobierno
Vayamos pues al PP y a las conclusiones que debería sacar de esta encuesta. Cierto es que tan solo es una encuesta de intención de voto y así debe valorarse, pero no es menos cierto que marca una clara tendencia descendente, y lo que es peor: nunca un gobierno fue peor valorado en su gestión y nunca tuvo que enfrentarse a una desconfianza semejante. Ni Rajoy ni ninguno de sus ministros alcanza un 3 de valoración, y ese es un dato más que preocupante y más cuando el dimitido Rubalcaba también te supera. La cosa no parece que vaya a cambiar si atendemos a la opinión que los encuestados tienen para el futuro.
La encuesta muestra que sociológicamente los españoles se definen de izquierdas en una proporción de 6 a 4, y sitúa al PP a más de 15 puntos de la opción real de gobernar. Ello nos lleva a preguntarnos donde encuentra el PP los motivos de la satisfacción. ¿Quizá en que el PSOE aparece hecho unos zorros en esta encuesta? Pues ya saben lo que dice el refrán: “mal de muchos, consuelo de tontos”, o si prefieren “cuando veas las barbas del vecino cortar pon las tuyas a remojar”. Ah, y cuidado con la pena de banquillo sumada a la de telediario (ahora omitida por los grandes medios), que aún está por llegar y por ver que efecto real tendrá entre su feligresía. Que no olviden en el PP que buena parte de los votos de Podemos ya proceden de su espectro ideológico, o sea de la derecha.
El PSOE sale mal parado de esta encuesta y deja de ser el referente de la izquierda para la mayoría de los encuestados. Es cierto que convendría valorar algunas cuestiones que tienen que ver con la cocina de la misma y también factores internos y externos no recogidos por el CIS. Es dudosamente explicable que superando al PP en simpatía y estando solo a un punto en intención directa de voto los resultados reflejen una distancia superior a los 8 puntos. Es la magia de la demoscopia y no me sorprende teniendo en cuenta que Wert es considerado uno de los grandes en esta extraña ciencia de multiplicar o restar según convenga al sumo hacedor. También es cierto que el sondeo no contempla el efecto Pedro Sánchez, que en otras encuestas muestra cierta tendencia a la recuperación, aunque sería un error no sacar la lectura adecuada y seguir amagando con renovarse pero moviéndose apenas centímetros del punto de partida.
El PSOE debería abandonar la via social-liberal y recuperar su identidad socialdemócrata y hacerlo porque entre el original y la copia la ciudadanía ha demostrado sobradamente que prefiere el original. Además, la propia encuesta marca claramente la ideología mayoritaria entre los españoles y es mayoritariamente contraria a las propuestas liberales. También haría bien en colocar sus jarrones chinos en el museo de la historia socialista, donde podrán ser consultados y estudiados, porque no es bueno que acumulen más titulares que los propios dirigentes. Ya sé que no resulta fácil convencerles de que solo son pasado, pero es cuestión de dejar claro en público y en privado que esas opiniones no representan al PSOE y son solo opiniones personales.
Otras dos cuestiones a despejar serian la de la gran coalición o los acuerdos con la derecha por el bien de España y el modelo de partido. Respecto a la primera cuestión hay que ser tajante y rechazar cualquier posibilidad de pacto con el PP, otra cosa es que los populares se sumen a las reformas impulsadas por la izquierda mayoritaria. Cualquier acercamiento al PP, por pequeño que sea, seguirá alimentando la teoría de la gran coalición y de que PP y PSOE son la misma “mierda”. Personalmente, saludo con entusiasmo el llamamiento de Beatriz Talegón a la unidad de toda la izquierda (PSOE, IU, Podemos, Equo…) para hacer frente a la ofensiva neoliberal. Bueno es también que él cambio se visibilice en la forma de hacer oposición, porque el electorado socialista y la mayoría de los españoles echan de menos una alternativa actual al PP. En cuanto al modelo de partido convendría tener claro que se quiere seguir siéndolo aunque, eso sí, adaptándose a las nuevas realidades de militancia. Cuidado con dejarse arrastrar por la espiral de Podemos porque tan malo es quedarse en el pasado como renunciar a los valores que aportan las miles de casas del pueblo y de cuadros socialistas. Más democracia interna sí, pero diluirse en la nube no.
Como es habitual, los cocineros del CIS nunca tratan bien a IU. Lo que ayuda a que los medios, mayoritariamente hostiles, se regodeen en unos datos que casi nunca reflejan la realidad. Los titulares de prensa presentan a IU como perdedora cuando en realidad mejora los resultados de las pasadas elecciones generales, que son la referencia con que compararse. Tampoco son generosos con IU la combinación de los parámetros intención directa de voto y simpatía; aquí los cocineros siempre restan porque IU parece despertarles poca simpatía. Pero dicho esto, la encuesta muestra cierta tendencia a la ralentización, cuando no al estancamiento y eso merece algunas reflexiones.
IU tiene que mostrarse como una organización coherente entre el discurso y el hacer cotidiano, máxime cuando los medios potencian cualquier titular crítico y casi nunca recogen los favorables. Si se es hiperactivo en la movilización también se debe serlo en la acción institucional de forma que esa movilización tenga voz en las instituciones. Por otra parte, aun reconociendo la autonomía de las federaciones territoriales, IU debe tener un planteamiento único en cuanto a su política de alianzas y actuar en coherencia con él. Acompasar el trabajo de la organización a los acuerdos de los órganos confederales y a las demandas sociales es otra asignatura pendiente. Ninguna estructura y ningún cuadro o cargo público debe ser ajeno a ese acompasamiento y si se diera algún caso habría que resolverlo urgentemente para evitar que se perciba distancia entre lo reivindicativo y lo institucional y entre lo urgente y lo necesario. En ese sentido, sin perder de vista que 2015 es año electoral y hay que estar preparados, habría que poner todos los esfuerzos en algunas cuestiones: el proceso constituyente, la cuestión republicana y la convocatoria de un referéndum sobre el modelo de estado, la renta básica garantizada y la defensa del estado del bienestar, un nuevo modelo energético con las renovables como eje transversal…
2015 es año electoral y necesariamente hay prepararse para gobernar o ser decisivo en gobiernos locales, autonómicos y también en el gobierno de la nación. En ese sentido habría que mirar hacia Galicia y aprender de lo que allí se está haciendo en el ámbito de la Izquierda. IU es allí protagonista de cuantas iniciativas surgen para ganar espacios de gobierno y lo está haciendo sin renunciar a la identidad. Ese debe ser el camino: convergencia si pero sin dejarse arrastrar por modismos electoralistas. Nadie es más o menos ciudadano que un militante comunista, socialista, ecosocialista o nacionalista de izquierdas y hay que poner freno a la vorágine del llamado “empoderamiento ciudadano” como referencia de la “buena política”, frente al modelo de partidos como referencia de la “mala política”. Los militantes de partidos no son “marcianos”, son ciudadanos que expresan el compromiso con su ciudad desde la militancia en su partido. Ojo también a los globos que empiezan a desinflarse a los pocos días de nacer como es el caso del proyecto de Ada Colau en Barcelona, donde apenas alcanza el 0’6% en intención directa de voto. En Barcelona ICV-EUIA asciende hasta la tercera posición y dobla a Podemos en intención de voto. Las encuestas publicadas recientemente para Andalucía también muestran que IU crece y se consolida como tercera fuerza política.
La experiencia de ANOVA, renovar acuerdos con ChA o ICV, y sumar esfuerzos con EQUO-Compromis deben ser los primeros pasos hacia la convergencia. A ellos habrá que sumar a cuantas organizaciones, entidades o colectivos sea posible incorporar al proceso de cambio y/o constituyente. Pero IU ni puede ni debe renunciar a tener el protagonismo que le corresponde al ser una fuerza política de ámbito nacional con capacidad programática, organización y cuadros en todas las provincias y en la mayoría de los municipios. Ser generosos en el esfuerzo y poco exigentes en los protagonismos es algo inherente al modelo de IU, por ello no resultará difícil avanzar hasta ser decisivos. Ahora bien, esa generosidad no implica echarse en brazos de nadie y diluirse. Cualquiera con quien converjamos deberá pelear duro para aportar una propuesta que mejore la que harán los cuadros de IU, y cuando así sea la apoyaremos sin reparos pero si es al contrario nadie nos hará renunciar a la nuestra.
En cuanto a Podemos, sin que se entienda como crítica, convendría que tuvieran en cuenta que el “impacto mediático Pablo Iglesias” sigue siendo decisivo en las encuestas pero no necesariamente se traducirá en voto real cuando la imagen del cartel sea la del candidato local. Otra cuestión a considerar es la procedencia de su voto y la fidelidad que muestren al proyecto siendo un voto “prestado” desde todo el espectro electoral y por tanto un voto que puede retornar al partido de procedencia con el mínimo síntoma de recuperación.

Plumaroja

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