jueves, 10 de julio de 2014

PUERTOLLANO ME MATA. “SOÑANDO EL MUNDO AL REVÉS”

Me había dormido escuchando a Paco Ibáñez cantando aquella nana que tantas y tantas veces les canté a mis hijos: “Había una vez un lobito bueno… al que maltrataban todos los corderos…, había también un príncipe malo… una bruja hermosa y un pirata honrado…, todas estas cosas había una vez… cuando yo soñaba un mundo al revés”. Me había dormido abrumado por la sensación apática que me transmitía Puertollano. Todo en el pueblo era tristeza y depresión: el Paseo de San Gregorio solitario en una tarde noche de verano era la prueba evidente de que algo iba mal; las terrazas, antaño rebosantes y con lista de espera, mostraban la mayoría de las mesas vacías; un espectáculo gratuito en la concha de la música apenas había concentrado a unas docenas de espectadores…, los familiares de los artistas. El ambiente me retrotrajo al Puertollano que se levantó un día con la noticia del cierre de sus minas y al de los últimos tiempos del gobierno municipal de Casimiro.
Al despertar, la alegría me hinchaba las venas hasta el punto de provocarme dolor. Abría y cerraba los ojos y no daba crédito a lo que veía y oía. Había amanecido con Triana sonando en el ambiente y no localizaba de donde procedía la música. ¡Que importaba! Viniera de donde viniera, lo importante era el mensaje que llegaba a mis oídos: “Brilla el sol… cada mañana… y a mi voz… llega su luz…; brilla el sol… y en las tinieblas… un mal sueño se alejó… se perdió”.
La multitud se agolpaba en las calles para mostrar el alborozo que suponía que el “Puerto” volviera a segunda división “B”. Aquello era un síntoma de que algo había cambiado. No era para tirar cohetes pero era el camino para que el equipo ascendiera a la división de plata. De la que nunca debió haber bajado si las cosas se hubieran hecho con sentido común y no en beneficio de unos pocos. De nuevo, la camiseta del club lucia la marca publicitaria de la gran empresa que marca nuestro día a día. Antaño fue la Calvo Sotelo y hoy es REPSOL. Pero ¿Qué había cambiado para que esto fuera posible?
REPSOL había vuelto a ser pública. Había dejado de ser una empresa privada y había sido nacionalizada por los nuevos gobernantes, de izquierda, por supuesto. Me diréis que las cosas no ocurren de la noche a la mañana, que uno no se acuesta con REPSOL desentendiéndose de los problemas de Puertollano, y ahorrándose en impuestos una cantidad bastante parecida a la que habría situado al “Puerto” en la categoría que se ha ganado en el campo de juego; de la tristeza que supone ver de nuevo al Puerto en tercera división al no haber sido capaz de encontrar avalistas porque, o bien tenemos empresas que nadan en la miseria, o bien tenemos empresarios miserables al frente de ellas que solo presumen de puertollaneros en los anuncios que pagan con motivo de las fiestas… ¿Qué queréis? No me pidáis rigor estando en un sueño. Por cierto, un sueño tan real que el acrónimo de REPSOL significaba ahora “refinerías de petróleo social y local”. ¡Ahí es nada! Era todo tan real…
El futbol une mucho y es una válvula por la que explotan las alegrías y las tristezas de un pueblo. En este caso, ver al Puerto en segunda “B” no era la única razón para llenar las calles. Lógicamente, la nacionalización del complejo petroquímico era la verdadera razón del alborozo porque la nueva orientación impuesta por el gobierno de la izquierda priorizaba la reinversión del beneficio en los pueblos del entorno. Puertollano, se había encontrado de pronto con lo que tanto había soñado…, con la gran empresa comprometida con las necesidades de la ciudad y reinvirtiendo buena parte de los beneficios en nuevas estructuras productivas que generaban nuevos empleos de calidad. Incluso los precios de los combustibles contemplaban ventajas para quienes estábamos obligados a convivir a diario con los riesgos de una actividad nociva para el medio y la salud de las personas. Por fin, Puertollano contaba también con servicios sanitarios adecuados al riesgo que implica la cercanía de un complejo petroquímico.
La nacionalización de REPSOL no fue un hecho aislado, se habían nacionalizado los actuales oligopolios energético y eléctrico. Se había hecho una apuesta firme por las energías renovables y por el carbón nacional como fuente de transición hasta que estas alcanzaran la implantación suficiente para hacer efectivo el cambio en el modelo energético. Puertollano había recuperado la pujanza de sus empresas y de sus centros de investigación. Silicio Solar y Solaria habían reabierto sus puertas empleando a más trabajadores de los que tenían antes de la crisis, el ISFOC y el CNH volvieron a ser referencia internacional y también habían incrementado sus plantillas. Puertollano volvía a ser conocido como “la ciudad internacional de la energía”. RENOVALIA y EON, ahora públicas, pusieron en marcha los proyectos industriales que años atrás habían aparcado: la mayor planta fotovoltaica de España y una central térmica de lecho fluido…
Esto explicaba la vitalidad con que las gentes llenaban las calles de alegría. Lo del “Puerto” era simplemente la guinda del pastel. Lo importante es que Puertollano se acercaba al pleno empleo gracias a decisiones del gobierno que hacían realidad el sueño de las capas populares: los sectores y las empresas estratégicas eran de todos y no podían estar en manos de especuladores y salvapatrias de Sicav y cuenta corriente en paraísos fiscales. La constitución había dejado de ser papel mojado gracias a la firmeza de la izquierda realmente transformadora que había llegado al poder en las últimas elecciones. Incluso el PSOE había retomado su identidad de izquierdas y participaba de la nueva mayoría…
Qué bonito es soñar y que fácil sería hacer los sueños realidad si todos soñáramos el mismo sueño…

Plumaroja

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