miércoles, 23 de enero de 2013

LOS ALQUILERES DE SORAYA


Mercedes Arancibia
Soraya Saez de Santamaria en rueda de prensa
Después de las ruedas de prensa sin preguntas –es decir, monólogos oficiales con una pandilla de periodistas alelados escuchando con la boca abierta- la política de “comunicación” del gobierno neoliberal y ultraconservador español –aconsejado seguramente por algún enemigo infiltrado- ha dado un paso más el 17 de enero de 2013 inaugurando la era de las ruedas de prensa con los periodistas “encerrados”, para que no se escapen mientras esperan durante una hora larga la llegada de ministros y ministras, radiantes porque vienen en pandilla de firmar un convenio con los bancos para poner, durante dos años, 6.000 viviendas en alquiler -expropiadas a otras tantas familias que no podían pagar su hipoteca- a disposición de otras tantas “víctimas del desalojo nacional”, como muy acertadamente define a los desahuciados el diario mallorquín Ultima Hora.
Teniendo en cuenta que en dos años (ni en tres, ni en cuatro) aquí nadie va a salir del hoyo en que se encuentra y que, según cifras del Consejo General del Poder Judicial, que de esto lo sabe todo, el “número de desahucios en España asciende a 185.140 desde 2007 a 2012, y la cifra de ejecuciones hipotecarias fue de 374.230 en el mismo período” (Público, El Mundo, y casi todos los demás, julio 2012), las 6.000 viviendas de ahora que han necesitado la firma de tres ministros ( Economía y Competitividad, Sanidad y Servicios Sociales, Fomento) y una vicepresidenta (¡ah!, qué tiempos aquellos en que se leía el Hola en familia y se bautizaba a las hijas con el nombre de una pobre emperatriz de cuento persa, repudiada y exiliada en el paraíso fiscal suizo) además de, para hacer bulto en la foto, algún mandamás del Banco de España, la Federación Española de Municipios y Provincias , la Plataforma del Tercer Sector (Organizaciones no Gubernamentales), las patronales bancarias y 33 entidades de crédito, no son ni siquiera una gota de agua en este desierto invierno helado, tercero de la crisis.
El cabreo de los periodistas, literalmente encerrados mientras los firmantes del convenio se pasaban el bolígrafo, fue in crescendo a medida que se enteraban de que habían sido citados para asistir “a la rúbrica de un documento y no a una rueda de prensa” y que, quisieran o no, tenían que asistir a una letanía de lamentos, pucheros y amagos de lagrimitas de la citada vicepresidenta, que tuvo el morro de asegurar que se pone en la piel de las víctimas porque eso del desahucio es algo “nos puede pasar a cualquiera”. El segundo gran momento del lloriqueo vicepresidencial vino cuando aseguró que no quería ponerse sentimental; los periodistas encerrados lo premiaron con una carcajada que resonó Castellana arriba.
Dicen los malpensados que la vicepresidenta en cuestión llevaba un mes repasando los vídeos de Elsa Fornero, ministra italiana de Asuntos Sociales, quien en diciembre de 2011 lloró en vivo y en directo, ante las cámaras, al anunciar que no se iban a actualizar las pensiones. Me cuentan quienes lo vivieron, que los periodistas cabreados se desahogaron a la salida con los “de seguridad”, a quienes dedicaron todas las palabrotas aprendidas en la escuela, y en la calle. ¡Lo que puede hacer la impotencia! ¡Qué tufo todo a vintage político!

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