miércoles, 16 de enero de 2013

Francia: Hollande se va a la guerra


Mercedes Arancibia || Periodista.

Cuando todo en su agenda auguraba que el fin de semana del 12/13 de enero de 2013 el presidente francés, Françoise Hollande, estaría en Marsella dándose un baño de multitudes e inaugurando los actos de la capitalidad europea de la cultura, entre ellos el Museo de las Civilizaciones Europa y del Mediterráneo con fuegos de artificio incluidos, las decisiones –bélicas por cierto, y con fuego real- adoptadas en las últimas cuarenta y ocho horas le han obligado a permanecer recluido en el Eliseo, celebrando sucesivos consejos de defensa  y  seguridad interior y apareciendo varias veces en las pantallas dando “partes de guerra” y adoptando un tono y un vocabulario absolutamente inéditos hasta ahora en el socialista que rige de momento los destinos de Francia.
15_maliTuaregs militarizados cerca de Timbuktu.  ©magharebia
Quizá se debe a la presencia junto a él de su nuevo consejero en prensa y comunicación, el periodista Claude Sérillon -ex presentador del telediario en el canal público France 2 y amigo personal del presidente desde hace mucho tiempo, con el que ha colaborado en anteriores ocasiones-, o quizá tuviera ensayado este momento, pero lo cierto es que Hollande se ha transformado en veinticuatro horas dejando de ser el presidente “normal” para convertirse en el “comandante en jefe” de sus sueños infantiles, y hablar de enemigos, adversarios y  guerra “al terrorismo que amenaza a toda Africa y toda  Europa”.
En dos días –viernes 11 y sábado 12-, y en “dos operaciones desconectadas”, el presidente francés ha dado dos veces la orden de atacar al ejército francés y a las fuerzas especiales de la Dirección General de la Seguridad Exterior, DGSE  (servicios secretos, espionaje e inteligencia), en Somalia y en Malí; ha perdido a un piloto de helicóptero, abatido por los rebeldes malienses del grupos islamista Ansar Dine, y a dos soldados del comando destinado a liberar al rehén Denis Allex (pseudónimo de un miembro de esa misma DGSE, secuestrado junto a un compañero en Somalia por los fundamentalistas de AQMI -Al Qaeda en el Magreb Islámico-  cuando se encontraba en el país con la misión oficial de formar a la guardia presidencial, aunque se hacía pasar por periodista): uno muerto y el otro “desaparecido”, probable nuevo rehén a estas horas del mismo grupo que tenía secuestrado a Allex desde hace tres años y medio “en condiciones inhumanas”, según declaraciones del Ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, en rueda de prensa transmitida a mediodía del sábado, 12 de enero,  por todos los canales informativos.
Actuaciones ambas que han creado un cierto clima de temor entre la ciudadanía francesa en  general, y entre los familiares de otros siete rehenes retenidos en algún lugar perdido en el inmenso Sahel en particular, que ahora tienen más dudas que nunca acerca de la suerte que puedan correr “los suyos” en los próximos días, bien en operaciones de venganza, bien en fracaso de negociaciones en curso. El temor de la ciudadanía lo comparte también su presidente que ha ordenado “reforzar el Plan Vigipirate” -dispositivo creado en 1978, durante la presidencia de Valéry Giscard d’Estaing, cuando se produjo una oleada de atentados en toda Europa- para la protección de personalidades, monumentos  e infraestructura de los transporte públicos, ante las declaraciones de uno de los jefes del grupo rebelde Ansar Dime, quien ha asegurado que la intervención militar francesa en Mali tendrá consecuencias para “los rehenes franceses”, lo mismo que “para los ciudadanos franceses en todo el mundo musulmán”.
Al tiempo, François Hollande ha enviado una carta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –del que Francia es miembro permanente- pidiendo que se “acelere la puesta en marcha de la resolución 2085”, tomada en los últimos días de diciembre de 3012, por la que se autoriza el despliegue de una fuerza internacional en Mali (Misma- Fuerza Internacional de apoyo a Mali). En la carta, el presidente francés explica que la intervención armada francesa, “efectuada como respuesta la  demanda” del presidente Moussa Traoré, “durará el tiempo necesario”.
Hollande se ha transformado en veinticuatro horas, dejando de ser el presidente “normal” para convertirse en el “comandante en jefe” de sus sueños infantiles
Con esta operación “Francia no persigue ningún interés particular, solamente ayudar a un país amigo y luchar contra el terrorismo” (Hollande en la televisión a primeras horas de la noche del sábado). Según Pascal Riché, redactor jefe del digital de referencia francés Rue 89, Francia “ha decidido intervenir, por temor a que el norte de Mali –que se encuentra en el centro de su esfera de influencia en Africa- se convierta en un santuario de grupos terroristas… El norte de Mali está ocupado por tuaregs que sueñan con la independencia, algunos de ellos llegados de Libia tras la caída de Gadafi…
En enero de 2012 se produjo una primera ofensiva de combatientes independentistas del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) que, en menos de dos semanas se apoderaron de la mitad norte del país… Desde entonces, en la región han ido emergiendo otros grupos que hacen la competencia al MNLA, algunos relacionados con AQMI, como Ansar dine o Mujao, y que han conseguido ocupar gran parte de la zona imponiendo la sharía a golpe de castigos corporales y eliminación de las libertades… El problema está empezando a contagiarse más allá de la zona de Malí: algunos grupos radicales islamistas podrían instalarse de forma duradera en la región del Sahel, desde Mauritania a Niger…La idea es obligar al MNLA a negociar con Bamako. En caso de acuerdo, será más fácil intervenir en el norte de Mali contra los grupos más radicales… Una solución política pasa por negociaciones con el MNLA y todos los grupos no-terroristas que acepten entrar en el proceso. Pasa también por un proceso de reforma constitucional y nuevas elecciones en Mali…”.

Un tercer frente doméstico

El tercer frente que tiene abierto el presidente francés –éste algo más pacífico, muy doméstico pero muy enojoso, porque se trata de dar cumplimiento a una de sus promesas electorales- es el del “matrimonio para todos” (simplificando, matrimonio entre personas del mismo sexo); asunto que tiene movilizada a una parte considerable de la sociedad francesa, una guerra en la que se han posicionado no solo las personas físicas sino también muchas “morales y jurídicas”: mientras en las primeras horas de la mañana del domingo 900 autobuses partían de distintos puntos del “hexágono” en dirección a Paris – donde les esperaban tres marchas para converger en el Trocadero, en la explanada de los Derechos Humanos, un lugar enormemente simbólico en el que habitualmente se defiende los “derechos” aunque en este caso se ha tratado de negar uno- muchos de los semanarios  han optado por sacar el tema a sus portadas (Le Nouvel Observateur con destacado arco iris incluido); también lo han llevado a primera los periódicos del día y en los canales de televisión se han multiplicado en los últimos días las declaraciones a favor y en contra.
Entre los argumentos de los detractores, además del porque no de los fundamentalistas católicos de extrema derecha de la organización Civitas (algo parecido a nuestras belicosas pro-vida, famosa por la agresividad que imprime a sus intervenciones) y de los habituales que hacen referencia (como aquí) a los mandatos divinos y los derechos del niño (hablando de adopciones o procreación asistida a cargo de la seguridad social en el caso de las lesbianas) frente al derecho a tener un niño, algunos tan peregrinos como el “basta de ideas de mayo del 68”  que puede leerse en el tweet colgado por la presidenta del partido Cristiano Demócrata,  Christine Boutin, o la décima de las explicaciones escritas en un panfleto por la agrupación de familias católicas de Nantes: “Los abuelos y las abuelas se van a revolver en sus tumbas”. No creo que estén para esos trotes.
Contra el matrimonio para todos la manifestación “de todos”; es conocida la tendencia de la derecha  a hablar urbi et orbi. En la manifestación de 800.000 personas según los manifestantes, 340.000 cifras de la policía parisina, faltaban muchos católicos que no  comulgan con las consignas emanadas del papa de Roma. Como muestra vale un botón: Elie Geffray, alcalde de la localidad de Eréac en Bretaña (650 habitantes), es también sacerdote de la iglesia católica, con la que se entiende francamente mal, y apoya el proyecto de ley de “matrimonio para todos”. Lo apoya tanto que ha dicho que quiere ser el primer cura católico que case a una pareja de homosexuales…por lo civil, naturalmente, en su calidad de alcalde y con la banda tricolor cruzándole el pecho. Evidentemente no es la norma y se trata de un ciudadano, religioso también, aunque  un tanto refractario, que se considera discípulo de Lamennais, sacerdote bretón del siglo XVIII precursor del catolicismo social, y no entiende porque los obispos “se agarran la lay natural”, una “ley biológica, es decir materialista”, para oponerse al matrimonio gay…(Le Figaro, 6 diciembre 2012). Dice que, por pragmatismo,  “es necesario incluir el principio de realidad en los ideales angelicales”.
El 29 de enero de 2013 comenzará en la Asamblea Nacional el debate sobre el proyecto de ley de “matrimonio para todos”
El debate en Francia está mucho más enconado que en otros países, incluido el nuestro,  donde la ley ha vencido las últimas resistencias. Justo es reconocer que los franceses sienten una pasión desmedida por las discusiones, pero con este asunto los reaccionarios  se están pasando en descalificaciones, insultos, odios, violencia  y manipulaciones. Al testimonio, publicado en el digital Rue 89, de un católico que no se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, responde en una red social alguien que se define como “filósofo, profesor y periodista: “Vete, estás pudriendo la iglesia desde dentro con tus vicios. Deben arrancarte y echarte al fuego”. El alcalde de Sète, François Commeinhes (UMP, el partido de los herederos de Sarkozy), habla de “gays hembras” como si se tratara de animales; la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF) advierte sobre “el riesgo de zoofilia”, y el alcalde del distrito 8 de París, Françoise Lebel (también UMP), establece un paralelismo entre el proyecto de ley y los matrimonios entre consanguíneos, la pederastia y el incesto.
Tanto el periodista belga de origen español Ricardo Gutiérrez, que trabaja en el diario Le Soir, como David Paternotte, investigador francés y autor de « Reivindiquer le mariage gay: Belgique, France, Espagne”, se han manifestado sorprendidos por el hecho de que en Francia el debate  tenga unas características mucho más radicales que en otros países, considerados “más católicos”: “No creía –dice sorprendido el segundo- que Francia fuera un país mas homófobo que Bélgica o España”.
Entre las personas que han desfilado por las calles de París en un domingo de tiempo muy invernal destacaban, como no podía ser de otra manera,  las bandas con los colores de la bandera que cruzan el pecho de los alcaldes, diputados y senadores: el presidente de la UMP Jean_Françoise Copé, el del grupo conservador en la Asamblea Nacional Chistian Jacob y los ex ministros sarkozistas  Xavier Bertrand, Laurent Wauquiez y Brice Hortefeux estaban estratégicamente colocados, formando un bloque a la izquierda de una pancarta donde se leía “Todos juntos a defender el código civil”.  Como no se atreven a decir claramente que están en contra del matrimonio gay, entre otras cosas porque en sus filas y entre sus políticos también hay homosexuales que pueden querer casarse, lo que le exigen al gobierno socialista es un referéndum sobre el asunto. En contrapartida, la asociación de defensa de los derechos de los homosexuales Gaylib ha decidido abandonar las filas  de la UMP, según su presidenta Catherine Michaud porque considera que a partir de ahora ya no tiene un “lugar desde el que hacerse escuchar” en el partido.
¿Quienes han participado en la marcha en contra del matrimonio para todos? La periodista Marie Labory –presentadora de ARTE Journal y homosexual- lo resumía en una tribuna publicada en la página web del canal cultural franco-alemán: “Muchos católicos integristas de Civitas que se han batido el cobre para buscar adeptos incluso en las escuelas. Pero no solo ellos: grupos laicos, creyentes que no quieren dejar que los extremistas ocupen todo el terreno y más allá de la esfera católica, organizaciones evangélicas y musulmanas, grupos de no creyentes y políticos”…muchos políticos. La UMP y la ultraderecha del Front National (FN) han hecho causa común, aunque en desfiles separados.
Estaban todos éstos y también el arzobispo de Lyon, cardenal Philippe Barbarin  -quien es de los que creen que el matrimonio entre personas del mismo sexo « va a abrir la vía a la poligamia y el incesto »- y estaba a medias el arzobispo de París, monseñor André Vingt-Trois, quien no desfiló pero se acercó  a saludar a los manifestantes y manifestar y apoyo a los organizadores. En resumidas cuentas, una manifestación importante pero inútil; estéril dice al día siguiente la primera de alguno de los diarios parisinos. En palabras de la Ministra de Justicia, Christiane Taubira, no ha lugar al referéndum, la democracia  representativa cuenta con diputados y senadores para hacer las leyes y, tal y como estaba previsto, el 29 de enero de 2013 comenzará en la Asamblea Nacional el debate sobre el proyecto de ley de “matrimonio para todos”.

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