miércoles, 18 de junio de 2014

LA HERENCIA REAL...

El gobierno está soslayando conscientemente determinados testimonios y manipulando otros. Lo hacía con anterioridad pero el fracaso electoral del bipartidismo ha atemorizado a la Corona y, para evitar que en las próximas elecciones municipales se repita lo ocurrido en 1931, el Rey se ha confabulado con los dos partidos mayoritarios para abdicar y perpetuar la "borbonada", una abdicación contestada con multitudinarias concentraciones contra de la monarquía en las plazas de España .
Juan Carlos y Felipe de Borbón
La manipulación inmediata a este hecho concreto ha contado incluso con determinados partidos políticos, partidos que en esencia se dicen republicanos, y la ofensiva mediática de prensa, radio y televisión. Con encuestas, a la carta, incluidas, han minimizado el clamor popular pidiendo Referéndum, ocultando también las más de 40 manifestaciones en distintas ciudades españolas o extranjeras por el mismo motivo.
Por otro lado, magnifican la labor de Juan Carlos y apoyan a su descendiente basándose en la supuesta preparación del futuro monarca. Un refrán muy español califica en lo que realmente vale esa hipotética preparación: el más tonto, a los doce años de seminario, sale cura. Y Felipe lleva 37 años estudiando, mientras que los mayores de 45 años con estudios y mucha experiencia, son menospreciados en el mercado laboral, por mayores. Que decir de los miles de universitarios españoles que, según cierta ministra, han dado rienda suelta a su espíritu aventurero.
La actitud hacia Felipe es a todas luces el culto a una monarquía abyecta con más de trescientos años de historia nada edificante. Una exaltación propia de regímenes totalitarios. Como suele criticar este gobierno y partidos políticos segundones contra los que no son de su ideología, con el cinismo de compartir los mismos privilegios- en nuestro caso 10.000 aforados -, España es el único país llamado demócratico que utiliza prebendas medievales y totalitarias.
“El saber está comenzando a ser considerado en todas partes no como un bien en sí mismo, ni como un medio para crear una visión amplia y humana de la vida en general, sino tan solo como un ingrediente de la preparación técnica”, decía Bertrand RusselllEsta nueva concepción del saber es proclive a la tendencia de ocultar lo que no concuerda o va en contra de la supuesta realidad que se quiere transmitir, siendo susceptible de manipular, tentación a la que no se resisten y practican, como el alardear de decir la verdad, cuando lo único que hacen es afirmar lo políticamente incorrecto.
Debemos aprender a resistir. Es la premisa fundamental de nuestro quehacer. Ejemplos de manipulación y milagros los podemos contrarrestar contraponiendo la realidad y la razón. Hay que prestar una mayor atención a la tendencia revisionista o negacionista, vinculada a intereses ideológicos, que pretenden una manipulación del pasado basándose en la tergiversación de los testimonios históricos contrastados. Resistir ante quienes lo hacen de forma pueril y a veces ridícula, sean políticos o aplaudidores tertulianos, ya que la manipulación se agrava por su difusión mediática  y adquiere una nueva dimensión. La respuesta es elaborar la correspondiente crítica con la obligación de preservar el conocimiento histórico ante estos tahúres que fomentan mitos para medrar, obtener prebendas y defender determinados proyectos ideológicos, parapetados en la credibilidad que les otorga el marchamo pseudoacadémico.
Entre estas manipulaciones destaca el pregonar la bonanza de las medidas económicas tomadas, como la reducción del paro, sin explicar los cerca del millón de emigrantes o los 2 millones que no reciben ninguna prestación o ya no se encuentran en las listas del INEM. Por eso, debemos exigirles que pongan los pies sobre la tierra. La realidad está en las barriadas obreras, en los mercados, en los ocultos  y alejados callejones de calles no céntricas, “donde, como también escribió Bertrand Russell refiriéndose a las de Inglaterra pero cuya frase es aplicable a las nuestras, solo hay fealdad, inquietud y pobreza, como parte del precio que pagan por ser esclavos de la meta del beneficio privado”. Y al tiempo que 2 millones de niños pasan hambre y recortan subvenciones a los comedores escolares, a Leonor, de 8 años, le otorgan una paga de 102.464 euros al año de fondos públicos. La niña cobrará doce veces más de lo que la mayoría de los españoles, mientras una portavoz de la CEOE, la Sra. Oriol, plantea que los trabajadores sin experiencia no deben cobrar el salario mínimo 645 €/mes, que suma 9.030 euros al año.
También contrasta la pérfida retirada de subvenciones a la Educación, Sanidad, Dependencia, con el boato de los gobernantes y acólitos, como el del presidente de la Diputación de Toledo, el mismo a quien “ni le importan, ni le interesan los niños con cáncer” y gasta 500.000 € en una familia de lobos, y pretende introducir en su zoo osos y elefantes, mientras cierra un centro de Alzheimer… para ahorrar.
O la sumisión a los intereses particulares de unos pocos, como lo demuestra el hecho de que en España, uno de los países punteros en energía solar, el gobierno recorte subvenciones a las energías renovables ante la presión de las Hidroeléctricas y Petroleras. Sin olvidarnos de la corrupción, con una patronal que defiende a los gánsters defraudadores de sus filas o la de los políticos en ejercicio, más de 1.000 encausados, al mismo tiempo que se lleva a cabo la expulsión de magistrados investigadores y los sobreseimientos de los condenados y los indultos a alcaldes y presidentes autonómicos; indultos que pueden incrementarse con los que conceda el nuevo monarca, como pago al apoyo a su entronización.
Para colmar el vaso de las injusticias está la prima de 720.000 € a los jugadores por ganar el mundial de Brasil, un insulto a los 6 millones de parados en este momento de crisis. No he oído a ningún dirigente político clamar contra ella, con la excepción de Cayo Lara. Es más, el silencio es la forma más prosaica del patriotismo siempre en su boca, donde el orgullo de representar a tu país lo cambian por dinero. Aunque, claro, estos postulados los ejercen ellos mismos en todos los campos. Muchos de los cargos públicos son mercenarios de una sola patria, el vil metal, sea de la banca, las multinacionales o los poderes financieros; siempre el dinero, dinero y dinero.
Estas son las realidades y razones a debatir. Porque los corruptos temen a la ciudadanía, comprendiendo que, como dijo Descartes “son más de temer los que se ponen lívidos de furia que aquellos que se congestionan”.

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