lunes, 2 de junio de 2014

¡ABAJO LA MONARQUÍA! ¡VIVA LA III REPUBLICA!

El avance de la izquierda en las recientes elecciones al Parlamento Europeo ha tenido ya su primer efecto: la abdicación del Rey Juan Carlos de Borbón en su tercer hijo, Felipe. Una auténtica operación de defensa y apalancamiento de la institución impuesta en su momento por el dictador Franco con la misma fuerza de las armas que le había catapultado a través del golpe de Estado a la condición de Generalísimo.
Ésta es la primera lectura que se desprende de una decisión que los estados mayores del bipartidismo y de la banca y las grandes empresas del Ibex 35 venían alentando desde hace tiempo. Detrás de esta decisión se encuentra el agotamiento y fracaso del régimen surgido en la Transición, el desplome irreversible del bipartidismo y el ascenso de IU, Podemos y otras formaciones políticas en cuyos programas se encuentran sus señas de identidad republicana. Es decir, de la izquierda resuelta y radicalmente republicana.
Desde el mismo domingo último, ese conjunto de datos había creado un auténtico pavor en los despachos y pasillos de los palacios de La Moncloa, La Zarzuela y la gran Banca dirigida por Emilio Botín y Francisco González: en las sedes de a quienes los resultados electorales del 25M cuestionaron con una apabullante y rotunda claridad. Y, aunque en recientes fechas todavía, el mismo Rey Juan Carlos había afirmado en la televisión pública que no abdicaría, la presión de los poderes económicos y de los dos partidos, PP y PSOE, que hasta ahora habían sido sus más potentes garantes, ha terminado convenciendo a un monarca que en las vísperas electorales abrazaba a los dictadores de las monarquías y emiratos árabes, “sus primos”, en un tour empresarial en beneficio de la cuenta de resultados de las grandes multinacionales de origen español y, quizás, también de otros abultados bolsillos.
El ascenso de la izquierda les ha empujado a quienes, en comandita, repartiéndose el poder político y los consejos de administración, han creado la crisis más grave de la democracia y han conducido al paro y a la pobreza a millones de españoles, a acelerar sus planes de apalancamiento de la monarquía vía abdicación del Rey Juan Carlos. Con esta operación pretenden atajar el descrédito y la crisis de la Casa Real, y sostenerse mutuamente, creyendo que las nuevas generaciones van a aceptar a un Jefe de Estado que hereda la institución que el dictador Franco impuso, “atado y bien atado”, a una España que luchó por la democracia y las libertades.
Vano intento. Tal como se dice en el manifiesto Intelectuales por la III República, impulsado por Crónica Popular y presentado en el Ateneo de Madrid a finales de febrero http://www.cronicapopular.es/2014/02/el-manifiesto-intelectuales-por-la-iii-republica-presentado-en-madrid/ “para nosotros, no es una cuestión de personas, sino de la institución monárquica en sí, a la que consideramos obsoleta, anacrónica y contraria a los principios de la democracia, conforme a la cual todos los que nos representan han de ser libremente elegidos por el pueblo, incluido el jefe del Estado (…) La III República no es una quimera, no es una utopía. Es una urgente necesidad de regeneración democrática. Y puede ser una realidad, si todos nos unimos y luchamos juntos por conseguirlo”.
Nada cambiará nuestra decidida apuesta por la República. Y, frente al reto de quienes pretenden la continuación de una institución que la mayoría de españoles quiere lanzar al desván de la Historia, la izquierda tiene que situar la República en el centro de su acción política. No valen ya ambigüedades y demoras. La Monarquía es una clave de bóveda del edificio bipartidista impuesto en la Transición y el derrumbe del bipartismo va unido a la caída de la Monarquía. Y si la aspiración por la República nunca fue baladí hoy lo es menos que nunca. Porque la República significa la ruptura con todo el modelo que sucedió a la dictadura.
Por eso, frente al acelerón a favor de la institución monárquica que hoy acaban de dar sus mantenedores, el nuevo Bloque Social y Político tiene que responder con la misma urgencia con su apuesta inaplazable por la III República. IU se ha pronunciado hoy mismo a través de las palabras del eurodiputado Willy Meyer. “La democracia del siglo XXI exige que se convoque un referéndum vinculante a todo el pueblo para decidir si se quiere república o monarquía”. Ese es el camino.
¡Abajo la Monarquía! ¡Viva la III República!

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