sábado, 7 de junio de 2014

CONQUISTAR NUESTRO DERECHO A DECIDIR. ¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

Ha llegado el momento de someter a referéndum una forma de gobierno ilegítima -la monarquía-, heredada directamente de la dictadura y que hace aguas por todas partes. El gobierno, el tándem derechista que ahora encabezan EL PP y parte del PSOE, podrá apuntalar desesperadamente la sucesión en la persona del príncipe Felipe, formando ese gran búnker reaccionario que, por fin, ha delatado que los aparatos de ambos partidos persiguen los mismos intereses, tanto en el plano político como en el económico. Pero lo que la gran derecha no podrá, por mucha legitimidad electoral que se atribuya en unas elecciones -las europeas-, en las que ni siquiera han conseguido que vote la mitad del electorado, es frenar la marea republicana que inunda las calles de España. La República española está ya al alcance de la mano.
No obstante, esto no quiere decir que ni este gobierno del PP, ni cualquier otro del actual PSOE que pudiera sucederle, vayan a actuar democráticamente en lo que se refiere a legitimar el sistema de gobierno ilegítimo que tiene España. No seamos ingenuos y pensemos que la República nos va a caer como fruto maduro del árbol. El fruto, efectivamente, está maduro, pero habrá que subirse a la terca enramada del obtuso y fascista gobierno que ahora soporta España para arrancarlo con la mano de la endurecida y rugosa piel arbórea en que los últimos y represivos tiempos han convertido la estructura política de nuestro país.
Sería pecar de ingenuo creer que el gobierno del indolente Rajoy, ante la imparable marea ciudadana que ha inundado las calles de España tras la abdicación del Borbón, vaya a ceder en sus planteamientos reaccionarios pacífica y consensuadamente para convocar el referéndum que el pueblo español exige. Como en tantas otras cosas (entre otras los derechos fundamentales básicos de libertad de expresión y manifestación), el PP va a sacar su cara más derechista para reprimir todo intento de conseguir un referéndum en el lacerante año político que le queda en el poder.
No olvidemos que el gobierno que ahora tiene España representa unos espureos intereses políticos firmemente reforzados por tutelas extranjeras: los de la voracidad incontenible de los bancos que saquean al ciudadano, los de la codicia sin límite de las sociedades financieras que gozan de innombrables privilegios, los del el abyecto lucro de los grupos económicos que se reparten las privatizaciones de los servicios públicos, los de los políticos que engrosan día a día sus cuentas corrientes en el extranjero, los de los cargos públicos que prostituyen a las instituciones, los de los jueces corruptos -pocos hay en España que no lo sean- que amparan a delincuentes de alta alcurnia, banqueros depravados, criminales de baja estopa y toreros borrachos…  Todos éstos, y me quedo corto, forman la clientela fundacional del PP y se han enraizado en el actual PSOE. No seamos ilusos y pensemos que estos grupos de poder van a avenirse a trasformar pacífica y conciliadoramente el sistema de gobierno que hasta ahora ha protegido sus oscuros intereses -la monarquía “juancarlista”- por una legítima y consensuada tercera república.
La lucha será inevitablemente dura y se llevará a cabo básicamente en las calles. Hará falta luchar con arrojo y levantar barricadas con las que afianzar el terreno que se vaya conquistando. El príncipe Felipe, hasta ahora un obediente pelele con un amable y conciliador semblante, subirá al trono y tendrá que empezar a utilizar mano dura para reprimir al pueblo. Su primera tarea, ingrata porque mostrará su hasta ahora desconocido rostro totalitario, consistirá en aplastar el clamor popular que exige la convocatoria del plebiscito Monarquía-República al que todos los ciudadanos españoles tenemos derecho. Tanto el hasta ahora dulce “principito”, como todos los oscuros y fascistas intereses políticos que representa, saben que perderían el histórico referéndum y están dispuestos a utilizar todos recursos represivos de que disponen para evitarlo.
La euforia de estos días, en los que todos hemos visto resquebrajarse el sombrío futuro monárquico diseñado por la gran coalición constitucionalista que forman PP-POSE en España, pasará pronto. El mazo de la represión comenzará a caer con fuerza sobre todos aquellos que reclamen pacíficamente el derecho a elegir la forma de gobierno que le corresponde al pueblo.
Tal y como han hecho ya con el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, los señores diputados votarán en las Cortes y se pasarán por sus ilustrísimos y corruptísimos cojones la legítima opción que tiene el pueblo español a decidir entre Monarquía o República. Cuando esto ocurra, la única y consecuente postura de los diputados que hoy se declaran republicanos será abandonar su escaño parlamentario y pasarse a las filas de los sublevados. Entonces veremos la auténtica catadura moral de los que hoy en día sientan su respetable culo en las gradas del Parlamento monárquico y reclaman, con su “boquita pequeña” y a los cuatro vientos, el históricamente legítimo e irrenunciable retorno de la República española como sistema de gobierno. Tener que votar a "pecho descubierto" a instancias de la Izquierda Plural va retratar a muchos diputados per secula seculorum.

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