lunes, 20 de octubre de 2014

POR SIMPATÍA. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU PAPEL EN LA CONVERGENCIA

Antonio Rodríguez Rubio

Aunque el diccionario de la RAE dé como válido el verbo explotar para referirse a lo que hacen los explosivos, el verbo correcto es: explosionar. Cuando las partículas que forman un objeto son proyectadas hacia afuera, explosionan; cuando lo hacen hacia adentro, se produce una implosión. Un buen ejemplo de implosión, es la rotura de un tubo de televisión que al tener hecho el vacío, cuando se rompen las paredes, los trozos de vidrio chocan dentro; por la violencia del choque interior, pueden salir hacia afuera.
La mayor parte de los explosivos, explosionan por simpatía. Esto es, que si no hay un elemento adjunto que explosione, el explosivo por sí mismo, es inerte. Se puede echar al fuego la trilita que no explosionará. Al explosivo sensible que precipita la explosión se le llama: detonante o cebo. El detonante más usado es: el fulminato de mercurio. También tenemos mecha detonante.
Los artificieros son los que ceban los explosivos y/o detonan las cargas. Es que cuando estuve en la mili me dieron un curso de artificiero; yo lo fui en la vida militar y mi abuelo Antonio lo fue en la vida civil.
Alfred Nobel, inventó la dinamita.
simpatía.
(Del lat. simpathĭa, y este del gr. συμπάθεια, comunidad de sentimientos).
3. f. Modo de ser y carácter de una persona que la hacen atractiva o agradable a las demás.
5. f. Fís. Relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro.
Fuente: DRAE.
Sería algo así como la risa, que se contagia.

En el medio natural, pocas cosas hay que explosionen por sí mismas y las que lo hacen, tienen otros nombres. La erupción de un volcán. Las explosiones suelen ser producidas por el hombre.
Pero veamos:
Lo que no sale en la tele, no se vende.
Cuando no había radio ni televisión, llenar un espacio de dimensiones considerables para escuchar a un dirigente sociopolítico, era un trabajo arduo. El boca a boca decía las bondades de ese dirigente. Hoy, hay varios métodos para congregar a un buen número de personas y escuchar al dirigente. Claro que, para llenar un estadio de fútbol, no se precisa tanto.
De este modo, el detonante para que una determinada opción consiga adeptos, son los medios de comunicación (sesgados). Por simpatía (física), se va reuniendo la masa. Si a muchos de los congregados alrededor de un dirigente le preguntáramos para que nos dijera las líneas maestras de esa organización, so sabría qué decir: ¿porque sí? Las masas, son manipulables. Sin detonante, no hay explosión. 
De lo que se trata es que no haya explosión. No hay detonantes. Por ejemplo, el cebo en Cataluña para la consulta soberanista ha sido Artur Mas; parece que se ha mojado la pólvora.
Cuando en cualquier organización sociopolítica aparece una persona o un grupo de ellas que pretenden producir una explosión social, habrá suficientes artificieros para desactivar el explosivo. Hay que retirar el detonante.
Solo cuando el hambriento pueblo de París fue convenientemente detonado, se produjo el asalto al Palacio de las Tullerías. Tras la explosión, llegan los bomberos.
Cuando organizamos el polvorín, se colocan los detonantes muy alejados de los explosivos. De ahí que los dirigentes de las organizaciones sociopolíticas, estén tan alejados del pueblo.

Para volar nuestra sociedad de forma controlada, hay suficientes artificieros. 

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