viernes, 28 de febrero de 2014

La Retirada: Memorial a los 200.000 republicanos internados en d´Argelés-sur-Mer

Mercedes Arancibia. Periodista

« El exilio es un oficio duro » (Nazim Hikmet)
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© Joan Picornell
El viernes 21 de febrero de 2014, coincidiendo con la conmemoración del 75 aniversario de “La Retirada”, en la localidad francesa de Valmy se inauguró el Memorial del campo d’Argelès-sur-Merun homenaje a los 200.000 republicanos españoles que protagonizaron un doloroso episodio de la inmediata posguerra cuando, en 1939, escapando de la represalia franquista y tras atravesar la frontera con Francia, acabaron internados en el campo de concentración de esa localidad.
El drama de La Retirada

En febrero de 1939, casi medio millón de republicanos atravesaron la frontera -un tercio de los cuales eran mujeres, ancianos y niños- tras el aplastamiento de la II República y la victoria de las tropas “nacionales” del general Franco, quien inmediatamente se convertiría en dictador absoluto y se mantendría durante casi cuarenta años en el poder. Lo que indudablemente fue un dramático y multitudinario acontecimiento histórico se conoce en Francia, lugar de acogida de los prófugos, con el apelativo español de “La Retirada” (aunque en ocasiones, los medios de comunicación afrancesan la palabra convirtiéndola en “Retirade”). La Retirada, en suma, es una forma de nombrar el éxodo de los refugiados españoles de la guerra civil. En un primer momento, las autoridades francesas subestimaron la amplitud del fenómeno: en marzo de 1939, había 264.000 españoles en los campos de concentración de los Pirineos orientales, mientras que toda la población de ese Departamento era de menos de 240.000 personas. La Retirada significó también una aportación humana y cultural a los Pirineos orientales. Una parte importante de aquellos refugiados optó después por quedarse a vivir en Francia y fundar allí sus familias para terminar, con la sucesión de generaciones, adquiriendo un peso demográfico, económico y cultural importante en toda la zona. Entre los exiliados más célebres se encontraban el músico Pau Casals, el poeta Antonio Machado y el escultor Antoni Clavé. El gobierno francés de la época, presidido por el radical Edouard Dalaier (quien aplicó el decreto-ley de 12 de noviembre de 1938, que establecía el internamiento de “indeseables extranjeros”, con la ampliación de la ley de 18 de noviembre de 1939, que permitía “el internamiento de cualquier individuo, francés o extranjero, considerado como peligroso para la defensa nacional o la seguridad pública”), eligió la playa de Argelès-sur-Mer para acoger a las legiones de republicanos españoles en busca de refugio. Más de 200.000 vivieron allí en condiciones extremas, antes de ser posteriormente repartidos por los campos de Saint-Cyprien, Barcarès, Bram y Vernet.
Entre los exiliados más célebres se encontraban el músico Pau Casals, el poeta Antonio Machado y el escultor Antoni Clavé
Los primeros refugiados llegaron a finales de 1938 y principios de 1939. La caída de Cataluña en manos de los falangistas, el 26 de enero de 1939, fue el inicio del éxodo masivo. En un primer momento, y ante la imprevista afluencia de militares y civiles, el gobierno del Front Populaire propuso a Franco organizar una zona neural, entre Andorra y Port-Bou, iniciativa a la que el dictador se negó, considerando a los huidos como prisioneros de guerra. El 27 de enero, el gobierno francés abrió completamente la frontera, en principio solo para civiles, guardias móviles y el 24 regimiento de tiradores senegaleses. A su llegada a territorio francés, a los refugiados se les despojaba de todo cuanto llevaban encima: armas, y también joyas y dinero. A partir del 28 de enero, el dispositivo de filtrado se convirtió en protocolo de acogida. A partir del 5 de febrero se autorizó a cruzar la frontera a todo lo que quedaba en pie del ejército republicano: 250.000 combatientes. El mismo día abandonaban el país los presidentes Juan Negrín (Gobierno), Manuel Azaña (República), Martínez Barrio (Cortes), Lluis Companys (Generalitat) y José Aguirre (País Vasco). Los últimos aviones republicanos cargados de fieles a la República española aterrizaron en Carcassone, y entre los últimos contingentes que atravesaron la frontera a pie se encontraba la División Durruti, con todos los prisioneros capturados en las trincheras. La frontera se cerró definitivamente el 9 de febrero. A partir de ese momento, la policía y los servicios de inteligencia de la dictadura franquista controlaron los  pasos fronterizos; lo que en ningún momento impidió que el goteo de clandestinos se prolongara durante meses, e incluso años.
Los campos
En todos ellos dominaba la improvisación, en todos faltaban colchones, medios para calentarse, servicios sanitarios. Posteriormente, el ejército francés alquilaba mantas pero la comida se consideró siempre insuficiente. Los españoles llegaban extenuados, tras un período de fatigas y privaciones, lo que era un caldo de cultivo propicio para la propagación de epidemias. En los principales campos se instalaron  hospitales de campaña y, pese a que  los refugiados eran puestos en cuarentena a su llegada, hubo varias oleadas de difteria, tifus, sarampión, paperas y tosferina. En general, se vacunó a los niños recién llegados. Se dieron  numerosos casos de familias separadas, muchos niños se encontraron solos. Para remediar esta situación, los periódicos de la zona (L’Indépendant des Pyrénées-Orientales y Le Populaire) ofrecían sus páginas para publicar anuncios gratuitos que permitieran encontrar a los miembros de la familia dispersos. Por su parte, los exiliados españoles crearon sus propios periódicos como Voz de Madrid (financiado por el gobierno Negrín),España Expatriada (publicado por Solidaridad Internacional Antifascista), Reconquesta (órgano de la Alianza Nacional de Cataluña), Treball y Midi (publicaciones del Partido Socialista Unificado de Cataluña, PSUC). De toda esta parte de nuestra historia más reciente se ha escrito mucho, incluso han escrito sus protagonistas, que van desapareciendo poco a poco; pero no está de más recordarlo. Al declararse la Segunda Guerra mundial, la mayoría de los republicanos españoles exiliados fueron enrolados en compañías de trabajadores extranjeros, convertidas por el gobierno colaboracionista de Vichy en agrupaciones de trabajadores extranjeros. A finales de 1940 había 200.000 españoles trabajando en esas agrupaciones: 75.000 en las fortificaciones, 25.000 en las filas de la organización Todt (ingeniería civil y militar de la Alemania nacionalsocialista), 20.000 en las minas y la agricultura y el resto en distintas fábricas. La entrada de Francia en la guerra, en septiembre de 1939, acentuó la represión de los exiliados, algunos de los cuales acabaron deportados a campos de exterminio nazis.
Un lugar para la memoria
Desde hace algunos años, en Argelés-sur-Mer se está llevando a cabo un  trabajo de recuperación de la memoria con la creación de la asociación Fils et filles de républicains espagnols et enfants de l’exode (Hijos e hijas de republicanos españoles y niños del éxodo, FFREEE), la apertura del Centro de Interpretación y Documentación sobre el Exilio y la Retirada (CIDER), la colocación de monumentos  conmemorativos (monolito en el paseo frente al mar, estela en la Playa Norte, cementerio de los españoles), etc. Ahora, la inauguración del Memorial significa para los supervivientes, y sus hijos y nietos, uno de los puntos culminantes de la tarea de memoria que se han fijado.
En marzo de 1939, había 264.000 españoles en los campos de concentración de los Pirineos orientales, mientras que toda la población de ese Departamento era de menos de 240.000 personas
En Valmy, al pie del macizo de  Albères, un grupo de montañas muy cerca de Perpignan y a pocos kilómetros de Gerona que forman la parte más oriental de la cordillera pirenaica, el Memorial ocupa lo que fue la antigua sala delCIDER, integrada en un conjunto patrimonial. “Su objetivo es materializar el trabajo de recuperación de la memoria ya realizado y presentarlo a todos los públicos de manera pedagógica”, explica Jacqueline Payrot, concejal adjunta encargada del Patrimonio y la Catalanidad de la localidad. En la instalación del Memorial han colaborado entre otras las asociaciones FFREEE CIDER, los archivos departamentales, el laboratorio ICRESS (Instituto Catalán de Investigación en Ciencias Sociales, perteneciente a la Universidad de Perpignan) y el Museu Memorial de l’Exili de la Jonquera. Coincidiendo con los actos conmemorativos del 75 aniversario de La Retirada, y la inauguración del Memorial, entre los días 20 y 23 de febrero de 2014 se han organizado, tanto en La Jonquera como en las localidades de Argelés-sur-mer y Colliure, una serie de actos (marchas, conferencias, talleres, exposiciones, visitas, representaciones teatrales, etc.), de las que puede encontrarse referencia en la página web España en el corazón (Espagne au coeur,http://espana36.voila.net/exil/exil.htm), que con enorme entusiasmo mantienen actualizada permanentemente los hijos y nietos de aquellos republicanos que pasaron la frontera huyendo del franquismo y sufrieron todo tipo de penalidades en los campos; muchos de ellos acabaron participando en la Resistencia francesa contra la invasión nazi y luchando en el ejército francés hasta la liberación de París en agosto de 1944, integrando  la primera columna que entró en la capital.
Caminos del exilio
Paco Ibáñez (Publicado en la página Espagne au cœur).
Cuando los fascistas tomaron Barcelona, mi padre –que había tenido cargos en las Juventudes Anarquistas- siguió el éxodo con todos lo que, como él, estaban amenazados. Mi madre, mi hermana, mi hermano y yo, fuimos a vivir a casa de una tía, en un caserío de San Sebastián, en el País Vasco. La obsesión permanente era poder ir a Francia a reunirnos con el padre, encontrar suficiente dinero para pagar a un « pasador ». Durante años fue como tener una vida provisional, un purgatorio. Estábamos a la espera, en la antecámara de Francia, la auténtica vida se encontraba en otra parte. Pasé mi infancia evadido…
(…) Hay otra forma de exilio, aun más terrible, cuando regresas a tu país. Sentir que eres extranjero en tu casa, a caballo entre dos fronteras, entre dos culturas. De una parte los valores adquiridos durante la infancia, de otra los recibidos en otro lugar. Mis raíces se encuentran allí donde nací, en Valencia. Pase lo que pase, perteneces al primer aire que respiras, al primer viento que te roza la piel; pero tanto en España como en Francia me miran como a un extranjero. Soy un exiliado permanente, para siempre, dotado de la capacidad de integrar igualmente los valores franceses y españoles; pero se trata de una suerte que uno no acepta jamás. Para mí, exigir que no haya fronteras es una reivindicación desesperada, total.
Es una aventura personal pero si fuera solo eso yo no hablaría por pudor, no cantaría para contarlo. Millones de hombres viven la misma aventura. El poema de Luis Cernuda “Un español habla de su tierra”, puede referirse también a un chileno, un argentino, un afgano…El exilio es una enfermedad segregada por la historia y la razón de Estado. El exilio es una cárcel.
Pie de Foto: La Clau (*) revista bilingüe de actualidad de Cataluna Norte y Sur.
Atributtion: La Clau (*) revista bilingüe de actualidad de Cataluna Norte y Sur.
(*) Revista La Clau: http://www.la-clau.net ).

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