lunes, 15 de abril de 2013

¡¡¡HASTA NUNCA SEÑORA THATCHER!!!

Augusto Pinochet y Margaret Thatcher

Menos mal que se ha muerto Margaret Thatcher, si no, con la marcha de Stephen Hessel y José Luis Sampedro, el mes de abril nos hubiera vuelto a dejar desolados. Así, la muerte de un peso pesado del militarismo, defensora a ultranza del neoliberalismo y precursora de la destrucción del Estado del Bienestar, viene a equilibrar un poco nuestra balanza de pérdidas. 
Aunque yo hubiera preferido que sufriera un poco antes de morir: tanto como unos días de cárcel o de huelga de hambre de Nelson Mandela, a quien calificó de terrorista, en Rhode Island; tanto como unos meses de paro y de lucha de los mineros de su país; tanto como las madres que vieron desaparecer sus hijos en el Chile de su amigo Pinochet; tanto como los argentinos embargados tras la guerra imperialista de las Malvinas; tanto como los niños que se quedaron sin recibir educación cuando decidió retirar los fondos de Gran Bretaña a la Unesco; Tanto como los palestinos que tuvieron que sufrir su apoyo inquebrantable a Israel o tanto, en definitiva, como las víctimas del dictador de Zimbabwe, Robert Mugabe, o las del dictador Zia Ul Haq en Pakistán. Su fidelidad con los “duros” del mundo la llevó a vetar cualquier tipo de resolución contra el Apartheid en Sudáfrica, es decir, por el boicot que pedían decenas de países del mundo, entre ellos la mayoría de sus “aliados” de la Commonwealth. Seguro que me olvido de millones de víctimas de sus políticas ultraliberales y fascistas y que estarán, hoy, conmigo, festejando su muerte.
Su tremenda obsesión con el socialismo y la URSS le dio carta blanca para que utilizara todos los medios posibles contra “sus enemigos”, incluida la alianza y la venta de armas a regímenes que practicaban el terror en su propia población, como algunos de los citados. Por estas razones y por su inmisericorde falta de piedad y compasión, quiso en el 83 reinstalar la pena de muerte en su país, calificó a Mandela y a la ANC como terroristas y no se le indigestó el cordero que compartió con Zia Ul Haq en Pakistán, el dictador asesino que llegó al poder tras un golpe de estado.
Pero mi recuerdo, parezca lo que parezca, no va con ella, va con las mujeres que crearon y mantuvieron el campamento de Greenham Common casi 20 años a pesar de todos los ataques que recibieron desde el poder y sus acólitos. Estas mujeres, que declararon el campamento exclusivamente femenino, le dieron, además una lección de compromiso, pacifismo y feminismo, -algo de lo que Thatcher nunca quiso saber nada – manteniendo una posición férrea contra los misiles de cabeza nuclear que quería instalar Estados Unidos en su lucha contra el comunismo.
Así, estas valientes y valerosas mujeres, en una escenificación magnífica de lo que debe ser una lucha organizada contra las paranoias y abusos del poder, lideraron muchos movimientos pacifistas y feministas de la época, demostrándonos que la fuerza de la mujer en la lucha por un mundo mejor es un hecho irrenunciable y de un valor inconmesurable. Nada que ver con Thatcher.

1 comentario:

  1. Yo la hubiera tirado a un muladar y que se la comieran los grajos.

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