martes, 26 de marzo de 2013

Irak diez años después: el fracaso de la política neoliberal y del ardor guerrero de Bush y sus aliados


Mercedes Arancibia || Periodista

El 20 de marzo de 2013, cuando se han cumplido exactamente diez años de la invasión de Irak por la coalición encabezada por los Estados Unidos de George W. Bush (de inolvidable memoria), y secundada por los palanganeros Tony Blair y J.M. Aznar más Durao Barroso que les prestó la cama en las Azores, en el diario La Presse (del Canadá independentista, es decir de Québec)  me entero de una iniciativa que tiene miga: el blog político estadounidense Gawker ha propuesto a sus lectores escribir a quien fuera el 43 presidente del país, gran arquitecto de del conflicto, felicitándole por el aniversario de una guerra que no termina nunca desencadenada con el lema “Libertad para Irak” y que, lo mismo que la de Afganistán, enfrentaba a dos ejércitos de potencia desigual y propiciaba un considerable aumento en la actividad de  los grupos terroristas de la zona. A estas alturas de la historia, las guerras de Irak y Afganistán son emblemáticas de lo que significa “modernidad” en materia de conflagración armada.
24_irak_war A Irak no ha llegado la democracia, ni el país ha renacido de sus ruinas, como predicaban quienes hace diez años propiciaron la invasión, sino que, por el contrario, se ha convertido en un cúmulo de ruinas y un paraíso de corrupción. ©Radio Nederland Wereldomroep
Los de Gawke publican la dirección del correo electrónico del menos tonto (supuestamente) de los hijos de Bush senior, para que sus lectores puedan dirigirle todos los improperios que se les ocurran por haber esgrimido la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y la relación entre Saddam Hussein y los yihadistas de Al Qaeda para justificar la invasión del país. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio, demostrando que ambas premisas eran absolutamente falsas. Los ciudadanos de esta parte del mundo ya lo sabíamos: no en vano fuimos millones quienes hace diez años salimos a las calles para manifestarnos en contra de una guerra en la que  no se nos había perdido nada.
Lo que pasa es que el equipo del peor de los Bush se puso inmediatamente a la obra y, después de los primeros correos, que sin duda le pillaron por sorpresa, empezó a devolver los siguientes con el lema “dirección desconocida”. Aunque, se puede comprobar, el dominio ogwb.org corresponde al “centro presidencial de George W. Bush” –según Gawker- registrado en 2009 por Brian Cossiboom, vicepresidente de operaciones de la Fundación George W. Bush. Yo he hecho la comprobación y lo que aparece ahora es una página como un galimatías, en la que en una de las líneas puede leerse que el sitio “se ha trasladado” (probablemente inundado por emails y spams) (1).
Dejemos la broma a un lado y saltemos a la realidad. Se han cumplido diez años del comienzo de la guerra, han sido diez años de equivocaciones y horrores y nadie ha pedido perdón todavía. “No hay ninguna duda de que la invasión de Irak fue un desastre. No hay ninguna duda de que se hizo basándose en suposiciones erróneas y con una voluntad que tenía muy poco que ver con las justificaciones oficiales de la intervención”, puede leerse ahora en el digital AgoraVox, que reproduce un artículo publicado en Il fatto quotidiano, diario italiano en línea fundado en 2009 y dirigido por Antonio Padellaro (2).

Balance de muertes  sin contabilizar 11.500 víctimas iraquíes

Aunque los soldados estadounidense se retiraron oficialmente de Irak en diciembre de 2011 las víctimas, directas y colaterales, han continuado acumulándose durante los últimos meses  y aunque pretender establecer un censo definitivo resulta muy arriesgado algunos organismos lo intentan,  como la publicación digital británicaIraq Body Count que, precisando que probablemente se trate de una cantidad inferior a la real,  cifra entre 112.000 y 122.000 el número de civiles que han perdido al vida  en el conflicto, o sus consecuencias, según publica estos días el semanario Le Nouvel Observateur en un artículo firmado por  Boris Proulx. Los famosos « documentos de Wikileaks » revelaron en 2010 que la muerte de alrededor de 11.500 víctimas  iraquíes de la guerra nunca se ha hecho pública y, por tanto, no figura en ninguna contabilidad, ni oficial ni oficiosa.
Siempre según Iraq Body Count, a los muertos civiles hay que sumar 39.000 combatientes de distintos orígenes (4.488 estadounidenses, 179 británicos y 140 de los países aliados, entre los que se  encuentra España). Y según Proulx, “esta guerra pasará a la historia como un fiasco militar de Estados Unidos en el siglo XXI, igual que lo fue Vietnam en el siglo XX”.
Otras fuentes facilitan otras cifras. Según el estudio publicado a mediados de marzo de 2013 por el Watson Institute for International Studies, de la Universidad Brown, los muertos podrían haber sido hasta cuatro veces más de los contabilizados oficialmente: si se incluye a policías, insurgentes, periodistas y trabajadores de organizaciones humanitarias la agencia Reuters estima que la cifra de muertos podría situarse entre 176.000 y 189.000. Además, un millón de iraquíes han resultado heridos, en mayor o menor grado,  durante el conflicto y cuatro millones (de los 33 que pueblan el país) han tenido que abandonar sus hogares para escapar a la violencia; la mitad han permanecido en el interior de Irak y la otra mitad han huido hacia el extranjero, principalmente a Siria, de donde no pueden volver y donde ahora padecen las consecuencias de otra guerra.
Siempre según  el mismo estudio, la guerra ha costado 700.000 millones de dólares (540.000 millones de euros) a estados Unidos, a los que hay que sumar 490.000 millones de dólares en indemnizaciones a pagar a los ex combatientes; y se supone que, en las próximas cuatro décadas habrá que seguir haciendo frente a gastos como consecuencia de la guerra hasta un total de 6 billones de dólares (más de 4 billones y medio de euros).

Un áspero perfume de petróleo

En el balance que de los diez años de guerra hace el diario comunista francés L’Humanité denuncia directamente el papel determinante que el conflicto ha tenido en la desestabilización de toda la zona de Oriente Medio, “que desprende un áspero perfume de petróleo”, y donde todos los estados se encuentran hoy  “divididos entre fuerzas centrípetas”. La estrategia militar les ha conducido a un aislamiento mayor que el que padecían: “Irak todavía no ha encontrado su unidad. En Irán, con el pretexto del asunto nuclear, las grandes potencias están propiciando una atomización del poder, sin pensar en las consecuencias. En cuanto a Siria, hoy se encuentra en tal estado –sean quienes sean los responsables- que resulta difícil imaginar como podrá volver a encontrar un día su unidad. La situación en Oriente Medio, ¿sería la misma si la región no rebosara petróleo y gas? ¿No es razonable preguntarse si el fututo de esas reservas energéticas, y el de los países donde se encuentran, es la explicación de las posturas y actitudes adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea?”.
Diez años después de la invasión estadounidense, Irak sigue buscando su rumbo ante la inestabilidad política y la persistencia de la violencia. Lo que en principio se presentó como un enorme fracaso de los servicios de Inteligencia estadounidenses, que proporcionaron argumentos falsos a las administración Bush para llevar a cabo la invasión, fue en realidad el fracaso de todo el sistema USA, centrado en el de instituciones como el ejército de tierra, la marina y la aviación, que debieron frenar aquella barbaridad basada en pruebas inconsistentes como las que atribuían a Saddam Hussein la posesión de armas de destrucción masiva, e incluso la capacidad de poder utilizarlas con fines devastadores contra países occidentales, tan alejados como Estados Unidos o el reino Unido. “En primera fila (del fracaso)  -escriben en Il fatto quotidiano-  se encuentran los personajes trágicos de Bush, Cheney, Rumsfeld y todo aquel circo neoconservador al que hay que añadir, y al mismo nivel, a Blair, Aznar y Berlusconi, que le prestaron su apoyo, y a toda una panoplia de jefes de estado que se sumaron de distintas formas. Ocupan también un lugar destacado los medios de comunicación que se dedicaron a divulgar aquella propaganda increíble y que, a la larga, se extendieron un auténtico terrorismo psicológico entre las opiniones públicas occidentales”.
Demás está decir que tras la invasión y la ocupación militar de Irak las supuestamente letales “armas de destrucción masiva” jamás aparecieron, por la sencilla razón de que nunca existieron- se puede leer en LibreRed, una publicación que reproduce informaciones de diversas fuentes-: “Fueron una mentira, el pretexto para ejecutar la operación militar contra Hussein, que tiempo después (a finales de 2006) fue detenido y ejecutado.

Un legado desastroso

El legado tras diez años de invasión imperialista en nombre de la democracia es desastroso. Falta de servicios básicos, destrucción de infraestructuras, actos de violencia diaria y una tasa de desempleo superior al 50 por ciento. A esto hay que sumarle la sistemática violación de los derechos humanos, con la tortura de presos como práctica corriente en las cárceles custodiadas por el ejército estadounidense…las torturas se generalizaron en los centros de detención en Irak, como se demostró tras el escándalo de la prisión de Abu Ghraib, junto a Bagdad, y el descubrimiento de las cárceles secretas de la CIA, conocidas como “agujeros negros”.
24_tanque Entre 112.000 y 122.000 el número de civiles que han perdido la vida  en el conflicto, o sus consecuencias, más 39.000 combatientes de distintos orígenes. ©Radio Nederland Wereldomroep
Una investigación del diario económicoFinancial Times acaba de concluir que “Washington se ha gastado al menos 138.000 millones de dólares en contratos a grandes empresas implicadas en seguridad privada, logística y reconstrucción en Irak. Y que la compañía que más se ha beneficiado de ese maná de fondos públicos ha sido KBR, ex subsidiaria de la corporación Halliburton que dirigiera Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente de Bush y en el mayor promotor de la invasión ilegal que devastó el país. KBR se ha embolsado hasta ahora no menos de 39.500 millones de dólares, con lo que encabeza el ranking de multinacionales enriquecidas en la contienda; las dos que le siguen (las kuwaitíes Agility y Kuwait Petroleum Corp.) han sacado 7.400 y 6.300 millones de dólares, respectivamente. A continuaciónsiguen grandes compañías estadounidenses especializadas en la privatización de las Fuerzas Armadas, como Dyncorp, que se ha llevado 4.100 millones por entrenar a la nueva Policía iraquí, o Triple Canopy (1.800 millones), una de las mayores empresas militares privadas, integrada por ex comandos especiales de la Delta Force”.
El nuevo Irak tiene un gobierno de mayoría chií que sigue apoyado en bases americanas, aunque oficialmente los soldados se han marchado, y tiene que enfrentarse diariamente a las acciones de los diferentes grupos sunitas, que hunden sus raíces en el país. A Irak no ha llegado la democracia, ni el país ha renacido de sus ruinas, como predicaban quienes hace diez años propiciaron la invasión, sino que por el contrario se ha convertido en un cúmulo de ruinas y un paraíso de corrupción.  Han tenido unos maestros ejemplares, que han abusado de sus prisioneros y han despreciado a una población sacrificada en aras de una mentira, a la que diez años después nadie ha pedido todavía perdón. “No en vano, el periodista iraquí que lanzó su zapato a Bush se ha convertido en un héroe nacional y ni siquiera quienes odiaban a Saddam son ahora capaces de agradecer su intervención a los americanos. Nadie va a conseguir olvidar las traiciones, los duelos, los heridos, los inválidos y las humillaciones”.
Nadie ha pedido perdón a los iraquíes, ni tampoco a los militares y civiles de otros países enviados a morir en Irak. Tan solo el diario New York Times se excusó ante sus lectores, por haberles mentido. Y, mientras tanto, la violencia continúa. El décimo aniversario de la invasión ha estado precedido de una serie de atentados con bomba : « febrero ha sido algo menos letal que enero con ‘solamente’ 220 muertos y 571 heridos ». En un reciente entrevista concedida a la televisión británica ITV, el ex primer ministro Tony Blair –en su línea de “mantenella y no enmendalla”- aseguró que si “se hubiera dejado a Saddam continuar en el poder, en Irak se habría producido una carnicería aun mayor que la que está en marcha en Siria”.

Notas

  1. El texto  completo puede leerse en francés en las páginas: http://gawker.com/5991411/wish-george-w-bush-a-happy-iraq-war-day-here-is-his-private-email-address, y http://www.slate.fr/lien/69653/mail-george-bush-anniversaire-guerre-irak-hacking-guccifer
  2. La salida del periódico estuvo precedida de una campaña iniciada en el blog . voglioscendere.it del periodista Marco Travaglio. El nombre de la cabecera es un homenaje a la memoria de Enzo Biagi (1920-2007), uno de los grandes nombres del periodismo italiano, que dirigió el programa televisivo Il Fatto; el logotipo –un niño con un megáfono- está inspirado en el del diario La Voce, como homenaje a su fundador, Indro Montanelli (1909-2001), periodista, escritor y autor teatral.  Para conservar su independencia, el periódico ha renunciado al fondo de financiación pública.
  3. El canal cultural franco-alemán ARTE ha emitido estos días un hermoso documental titulado “Diez años, 100 miradas”, que puede verse en: http://irak.arte.tv/
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Audiovisual preparado entre César Belandia, Tuncahuan y Marcos Méndez sobre la guerra del golfo.

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