viernes, 8 de marzo de 2013

Energías renovables: Gobierno out


España tiene en las energías renovables buena parte de su futuro, por sus condiciones físicas, sus investigadores y sus empresas. En contra sabíamos que jugaban las empresas eléctricas, que llevan años apostando de forma equivocada, primero a las nucleares y después al gas.
07_placas España tiene en las energías renovables buena parte de su futuro, por sus condiciones físicas, sus investigadores y sus empresas. ©Elfo Tografo
Ahora sabemos que también juegan en contra los Gobiernos, primero del PSOE y luego del PP, que no saben qué hacer para poner palos en la rueda que, inexorablemente y pese a todo, nos conduce a liberarnos de un modo centralizado de energía que es trasunto de un modo centralizado de poder.
La feria anual del sector, Genera, cerró sus puertas en Madrid la pasada semana. Ningún representante del Gobierno estuvo presente. En cuarenta años de periodismo dedicado a la información económica es la primera vez que en una feria de un sector importante de la economía no viene un ministro, aunque sea para hacerse la foto.
La ausencia del presunto ministro de industria, muy ocupado en fracasar en la segunda parte de su departamento, el turismo, vía Orizonia, no dejó de traslucir la existencia en su partido de muchos frentes abiertos, como se evidenció por la presencia de responsables del sector de la Junta de Castilla y León, que, aunque gobernada por el PP, no quiere, como su jefe de filas, cerrar los ojos a la realidad, por lo que se esforzó en encontrar soluciones frikis al hecho incontrovertible de que España es el único país importante de Europa que aún no ha regulado el autoconsumo, es decir, el uso de energía solar para consumo en la casa y la industria.
El espectáculo lo completó el representante de la Comisión Nacional de la Energía, ese organismo supervisor tan eficiente que permitió que en su Registro Especial entraran diez veces más megavatios solares que los que marcaba el cupo. Según la CNE, no se puede regular el autoconsumo mientras no se acuerde una nueva tarifa eléctrica, ese mecanismo infernal que nos hace pagar la electricidad más cara de Europa al tiempo que crece la deuda con las compañías del sector.
Una opinión que carece de lógica, pues claro que mientras se resuelven los problemas estructurales se pueden ir dando soluciones a las cuestiones que no dependen de ellas. En el resto de Europa basta con sumar los kilovatios solares y restar los que se toman de la red para saber si hay que pagar. Aquí, con fútiles pretextos, se sigue tratando de dificultar a la gente y a las empresas que dispongan de una electricidad más barata.
Craso error. Por una parte, porque cualquiera puede ya comprar unas placas solares, instalárselas en su casa o negocio y disminuir su factura eléctrica. Y, en segundo lugar, porque al tratar de esconder el hecho de que la electricidad solar es ya más barata que la que se compra y propiciar que las nuevas instalaciones se instalen “a la española “, cada uno como pueda, se registrará un problema en el futuro, cuando las subestaciones eléctricas se enfrenten a picos de potencia no previstos, al sumarse a la electricidad que viene de las centrales convencionales la que pueda sobrar a veces de casas e industrias.
He escrito en “CRÓNICA POPULAR” ya sobre la potencialidad de las energías renovables en España. Son de las pocas cosas de las que podemos echar mano para salir adelante. Ruego que si alguien sabe dónde está el presunto ministro de Industria se lo diga.
Félix Gil || Periodista.

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