El capitalismo salvaje ya no esconde las fauces de alimaña. Cada día se muestra más al natural, sin subterfugios ni tapujos. El planeta enterito con todos sus recursos pertenece a la élite financiera. Por si alguno tiene dudas todavía. Los seres humanos pasan a ser elementos productivos que solo interesan en razón de la rentabilidad que proporcionan al sistema. Cuando esta utilidad se ve mermada por la vejez o la enfermedad, se nos considera una lacra onerosa para las arcas del estado. El FMI ya lo advirtió en su momento: vivimos demasiado. Ahora el ministro de finanzas japonés lanza un alegato patriótico animando a los ancianos a palmarla para ahorrar el dinero de sus tratamientos. El problema no se resolverá a menos que ustedes se den prisa en morir . Palabras textuales, sin complejos ni sensiblerías. Los japoneses no se andan con bobadas. Ellos reclaman un harakiri colectivo a los que consideran material de deshecho. Un gasto recortable. En cambio aquí, han optado por un ...