Es cierto que la corrupción política que invade las informaciones periodísticas tiene suficiente importancia para sustentar la indignación popular. Pero conviene aprovechar la ocasión para profundizar en el origen real de la corrupción. No voy a referirme a la idiosincrasia de “los países del Sur” tan en boga estos días, sino a algo más transversal. Éste es un sistema que se basa en la glorificación de la competencia para el lucro personal y este principio termina por imponerse a todos los intentos de regulación y control. Cierto que con el mismo sistema hay países con más o con menos corrupción, y sería posible extenderse con las herencias históricas y culturales que están detrás de esas diferencias. Pero a quienes se fijen sólo en las formas impúdicas que ahora afloran, les recordaré que corrupción es también que los bancos europeos se pongan de acuerdo para falsear los índices MIBOR o Euribor en el que se basan nuestras hipotecas.Corrupción es que las agencias de calific...