sábado, 17 de mayo de 2014

JOSÉ MASA, ALCALDE DE RIVAS (IU): PARÁBOLA DEL SABIO Y EL NECIO

El 12 de mayo de 2014 no será un día que olvidaremos fácilmente. El alcalde de Rivas (Madrid), de los últimos 11 años, José Masa, convocó a los medios de comunicación y anunció su dimisión irrevocable. Veinte minutos de intervención de una persona sabia para reivindicar la transformación de su ciudad y la honestidad del equipo humano que la hizo posible. Veinte minutos que fueron suficientes para confirmar la irracionalidad de la política partidaria, capaz de dar cobijo al necio y arrumbar al sabio. Cerca de 200 personas fueron testigos emocionados en la comparecencia informativa de la elegante mesura del mejor alcalde que ha tenido Izquierda Unida en todo el país.

José Masa, ex alcalde de Rivas durante 11 años, por IU
José Masa, alcalde de Rivas  (IU) durante 11 años
La historia de este desenlace no conoce misterio. Hace unos meses, la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, a la sazón un órgano bajo control del Partido Popular, decidió apuntar al principal bastión municipal de IU en la región y en todo el país. Improvisó irregularidades administrativas, insinuó algún desajuste contable y lo puso en circulación para pasto del aparato mediático conservador y de otras hierbas. Un grupo de voceros de IU Rivas agitaron el informe como si les fuera la vida en ello, acusaron al alcalde de corrupción, lo reprobaron en una asamblea de afiliados/as al grito de cacique, ensuciaron su biografía con la impunidad de los malvados, pegaron carteles en el entorno de su domicilio (y el de otros concejales y miembros de IU leales a Masa), asaltaron los buzones de las y los ripenses con calumnias y mentiras propias de un manual de la infamia, arremetieron en los plenos del Ayuntamiento contra su alcalde, y como esto les parecía poco, se presentaron en sociedad y en su formación política como “víctimas de la prepotencia y el ejercicio autoritario del poder”.
La dirección anterior y la actual de IUCM ensayaron todas las vías de diálogo posible; incluso tuvieron de interlocutor -la dirección anterior- a un amigo de la plataforma de difamación, que vulneraba lo decidido por él mismo. Hasta hace prácticamente unos días, se intentó todo, ignorando quizás a la madre de todas las verdades: “El consejo dado a un necio es como perlas arrojadas al muladar”.
El alcalde dice basta
La honestidad de las personas no se puede someter a tanta infamia. No hablo de oídas. Conozco a Pepe Masa desde hace 39 años. Algunos de los que ahora le insultan no habían nacido. En el PCE, en CCOO, en IU ha dejado buena huella de su actividad militante. ¿Pero qué es eso comparado con la inmensidad de la revolución? Una revolución, por cierto, que suele acabar en un ático autogestionario. Cuando Pepe Masa decide presentar su dimisión irrevocable lo hace, como contó en la rueda de prensa, cuando observa que la mayoría del grupo municipal y de la asamblea local de IU, se han  convertido en su principal oposición, impugnando el programa de gobierno que les llevó a ganar las elecciones y despreciando el principal patrimonio de una fuerza política en democracia: el apoyo de la gente, de la ciudadanía de Rivas, a su gestión, a su proyecto de ciudad, a su modelo de convivencia. Un proyecto de profundo compromiso republicano y laico. De abierta complicidad con las ideas de izquierda. De reivindicación de la memoria histórica y de impulso de los derechos civiles. Quienes le invitaron a irse son personas incapaces de valorar que el voto municipal a IU en Rivas rompe todas las barreras del voto ideológico para pasar a engrosar el de la confianza a unos gestores eficaces, honestos y de izquierdas.
Pepe Masa, 61 años, maestro de profesión y de vocación, ya jubilado, comunicó hace tiempo que no volvería a presentarse a las elecciones. Incluso quiso acabar sus últimos años de docencia en su instituto, renunciando a encabezar la candidatura de IU en las últimas elecciones, pero sus amigos y amigas no le dejaron. Luego, algunos se pusieron nerviosos y precipitaron toda su impostura. Descalificaciones a unos, acusaciones a otros, burdas campañas al resto. Así se impulsa la sectarización de una asamblea local. Rompen la mayoría tradicional de IU en Rivas y se apuntan a un vulgar contubernio de retórica contra la acción institucional. Casualmente la mayoría de estos combatientes altermundistas son cargos públicos. Y ahí siguen.
El alcalde de Rivas ha hecho lo que debía. Ejercer el sentido común y no vulnerar ni un gramo de ética personal. Sigue fiel a la izquierda transformadora, a Izquierda Unida y a una forma de entender la política abierta y participativa. A él y a sus compañeros y compañeras les eligieron para construir una ciudad agradable, exigente con su bienestar, altamente dotada de infraestructuras sociales, culturales y deportivas. Y cuando eso se pone en peligro por la gente de su propia organización local, cede el testigo a los guardianes de la soflama. Les ha llegado la hora de hacer lo que no saben. Deberán aprender deprisa. Al menos a la misma velocidad con la que ensalzaron a Pepe Masa tras conocer su decisión. Ayer le vejaron, hoy le llenaron de elogios. Cosas de la impostura. Pero lo que queda, lo que realmente siente uno hoy, es una enorme tristeza.

Luis María González. Periodista

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