viernes, 21 de marzo de 2014

PRIVATIZACIONES. ¡Y AHORA EL AGUA!

Miembros de la Plataforma Alcazareña contra la privatización del agua
Los gobiernos del PP demuestran una y otra vez que su interés por la ciudadanía es nulo. Ni siquiera respetan a sus votantes. Los populares solo ambicionaban gobernar en beneficio propio y de sus amigos empresarios, con el apoyo de algunos militantes. Muchos de ellos con la esperanza de sacar tajada, aunque fuera como empleado, en cualquiera de los servicios públicos privatizados. Además, nunca faltan serviles que los admiran, creyendo a estos brutos algo así como ejemplos a seguir. Está demostrado con las privatizaciones: han aparecido y están apareciendo sobres, puestos de trabajo relevantes y de segunda fila, en empresas ganadoras de los amañados concursos de privatización.
Ya está casi todo lo público tocado por la mano del beneficio empresarial privado. Quedaba la tierra, pero han iniciado la venta de terrenos y montes públicos a particulares para uso privado. Ejemplos son los montes de Castilla la Mancha o el extenso terreno de La Almoraima. Ahora toca el agua. Quieren anular el derecho público de su uso y estudian la construcción de grandes infraestructuras hidrográficas, recuperando el Plan Hidrológico Nacional de 2001, aprobado durante el gobierno del adalid de las privatizaciones, Aznar, para que intereses privados gestionen el mover y vender el agua de nuestras cuencas fluviales.
Según correos de Blesa, que han salido a la luz en distintos medios, directivos de Caja Madrid planeaban desde 2004 la privatización del Canal de Isabel II a través de un concurso amañado. Pretendían quedarse, en una primera fase, con la mayoría del accionariado y salir luego a Bolsa. Y así, en septiembre de 2008, Esperanza Aguirre, anunció que su Gobierno pensaba privatizar el Canal. Y ya han cambiado el nombre: ahora se llama Canal de Isabel II Gestión S.A., de cara a un futuro próximo. Otro ejemplo es el conflicto por el agua en Alcázar de San Juan donde un alcalde popular, apoyado en un tránsfuga, desoye el clamor popular para vender el servicio público a una multinacional ligada a FCC.
Pero estos elementos no son tan inteligentes, no son capaces de pensar, solo persiguen obtener beneficios sin trabajar, actuando cuando los grandes intereses empresariales les indican dónde y cómo hacerlo. El ejemplo más claro lo tenemos en las continuas declaraciones del presidente de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, líder mundial en ventas de agua embotellada, que representan el 8% de sus ingresos totales y han superado en 2011 los 70.000 millones de euros. Peter Brabeck-Letmathe lleva años pidiendo que se privatice el suministro de agua y se regule su precio según las leyes del mercado. Desea ampliar su negocio con los regantes en un país como España, donde la pluviometría es escasa y el 80% del agua se utiliza en el riego agrícola.
Bajo el eufemismo de considerar el agua como un producto alimenticio aboga porque tenga un valor comercial, negocio seguro en un país como el nuestro. Y enfatiza que todo gobierno debe garantizar a cada persona que disponga de 5 litros de agua diaria para beber y otros 25 litros para su higiene personal; el resto del consumo se debe gestionar siguiendo criterios empresariales. Pretende racionar el consumo de agua a 30 litros por persona y día. De esta forma, seremos el único país del mundo donde un gobierno implante una especie de racionamiento para el consumo del agua corriente. Este tipo incluso califica de extremistas a quienes defendemos que el agua debería ser un derecho fundamental; el siguiente paso será tacharnos de terroristas.
El Plan Hidrológico Nacional de 2001, aprobado por el gobierno de Aznar, se está aplicando secretamente en la actualidad y este gobierno está pagando miles de euros a consultoras privadas por hacer estudios económicos que avalen sus propuestas. Pero tienen mucha prisa y, sin esperar su resultado, han puesto en marcha un nuevo Plan Hidrológico en la demarcación del Ebro, publicado recientemente en el BOE, donde se plantea la construcción de 30 grandes embalses. En el resto de España se contempla la construcción de una red de infraestructuras que facilite la comercialización del agua y, entre otras actuaciones, la construcción de presas, embalses, acueductos, canales..., etc.
Si continúan en el gobierno otra legislatura modificaran los cursos y caudales de nuestros ríos y, por supuesto, querrán hacerlo con los impuestos de todos, en beneficio de particulares, como han hecho con los hospitales, el transporte público…, y ello a pesar de que la Directiva Marco de Aguas de la UE se posiciona en contra de las infraestructuras hídricas y aboga por el buen estado ecológico de los ecosistemas fluviales, en los que el agua es parte de un todo.
Erasmo de Rotterdam, en su “Elogio de la locura” (1508),  expresó algo parecido a lo que ocurre en la actualidad, donde la codicia del capitalismo liberal llega a la locura: “..la Naturaleza, que nunca se equivoca ni extravió a nadie, a menos que se pretenda traspasar los límites de la condición humana, porque la Naturaleza no quiere nada artificioso; ella se muestra tanto más hermosa allí donde la mano del hombre no la ha profanado”.
Y yo me pregunto, ¿acaso soy un iluminado? Salvo alguna nota de prensa en periódicos digitales, no he oído o leído a ningún político que muestre especial interés por los temas ecológicos. ¿Nadie deroga las Leyes promulgadas anteriormente a favor de multinacionales o particulares? Esta apatía de los políticos me da poca esperanza de que el Consejo de Europa actúe "de oficio", como tampoco lo hizo para aplicar la directiva 96/6/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, respecto a la aprobada por el Congreso español, -Orden del 16 de febrero de 1998-, también bajo el gobierno de Aznar, relativa a la obligatoriedad de indicar el precio de venta para todos los productos. Orden que nos ha convertido en el único país europeo, donde los fármacos no vienen con el precio marcado en los envases. Se puede comprobar en los fármacos que tengáis en casa. Estamos sometidos a las multinacionales farmacéuticas. Y  con este gobierno vamos camino de convertirnos en el único país de Europa donde se racione el agua.
Es tal la diligencia de este gobierno con los más ricos, que en la nueva Reforma fiscal se contempla la bajada de impuestos en el agua embalsada. Seguro que ya habrán hablado con sus prebostes en los siguientes términos: “ves bwana como hacemos bien los recaos”.
M. Félix de San Andrés

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