jueves, 27 de marzo de 2014

Ante la muerte de Armando López Salinas

Foto: José Camó
Armando López Salinas.
Ha muerto Armando, un gran escritor, un grandioso escritor. Los estragos de la censura franquista y el tiempo que dedicó Armando a su Partido le impidieron una obra dilatada, pero no consiguieron impedir un gran ejemplo literario del realismo con el que era una obligación moral escribir en esa época de aplastamiento moral y físico del pueblo. El impresionante dominio de la narración, de los tiempos, de la sencillez elevada a categoría artística de que hace gala Armando en La mina son un ejemplo que permanecerá siempre como referencia de la literatura española de la segunda mitad del pasado siglo.Ha muerto Armando, el dirigente comunista. Aceptaste este papel que tu conciencia te exigía. Para ello renunciaste con muda sencillez a tantas cosas que podían abrirte la puerta de una vida que habrías anhelado… ver tu letra impresa invadiendo las tiendas de libros, recibir el aplauso sincero a tu prosa sencilla y grande, ser el generoso escribidor de los pobres. Gastaste tu tiempo y tu salud recorriendo el mundo entero para llevar nuestra voz y nuestras esperanzas. Organizaste las ondas para que todos pudiesen conocer nuestra verdad y el camino de la libertad. Acudiste a cualquier pequeño pueblo escondido en nuestra piel de toro, y a aquél otro, y a aquél otro, donde algunos hombres, o simplemente un hombre maltratado necesitaba tu apoyo, tu consejo, tu aliento o tu impulso. Tu recorrido era inagotable: sólo volviste la vista atrás para cerciorarte de que tus movimientos no eran vigilados por la fiera. Compartiendo con tus camaradas el velador de un café, siempre sin dar la espalda a la puerta, para transmitirles información, o agotando con ellos la resistencia del reloj en sesiones cargadas de humo y de proyectos en una recóndita chabola de las afueras, sabías hablar y escuchar.
02_02_ArmandoLopezSalinasHa muerto Armando, un hombre bueno. Armando, tú has sido, por encima de todo, bueno. ¡Qué difícil es poder explicar esto en todo su significado¡ ¡Qué difícil es entender la inmensa grandeza que se esconde tras esta cualidad¡ Armando, tú has sido bueno porque no sabías ser de otra manera. Y has sido bueno sin renunciar a la firmeza cuando lo exigían las necesidades políticas. Tu bondad impedía que incluso tus más encarnizados enemigos pudiesen mostrarte su odio. Compañero de tus compañeros, amigo de tus amigos, para todos ellos tenías reservado un puesto en tus sentimientos.
¡Armando, Armando¡ No podrás oír este diálogo mío con tus cenizas, ni podrás presenciar el homenaje que te mereces, porque ya no existes. Mas para los que te hemos conocido y que te queremos, tu recuerdo sigue existiendo y existirá siempre. Con él nos prometemos estar juntos en el gran acto colectivo que te mereces.
Armando López Salinas, literatura y revolución
Nacido en Madrid en 1925, Armando López Salinas es el paradigma del escritor comprometido con la lucha de los más desfavorecidos, el ejemplo del sacrificio de una brillante carrera literaria por dedicar por completo su vida a la revolución, a su militancia comunista.
Autodidacta, tuvo que abandonar sus estudios de Bachillerato al ser encarcelado su padre y tener que trabajar para sacar adelante a su familia, y siempre ha reivindicado que su Universidad, “como en el caso de Máximo Gorki, fue la calle y un país de hambrunas y cárceles”. Miembro de la dirección del PCE durante la dictadura, fue subdirector del periódico Mundo Obrero y corresponsal de Radio España Independiente, “Radio Pirenaica”,y su labor política estuvo centrada, fundamentalmente, en el trabajo con los intelectuales y profesionales, así como al frente de la Comisión de Unidad del Partido Comunista, desde la que se desarrollaba la unidad de acción con otras fuerzas antifranquistas.
Armando López Salinas formó parte de la escuela del realismo social, al lado de otros grandes escritores, entre ellos Antonio Ferres, Jesús López Pacheco, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Grosso y Juan García Hortelano. Fue finalista del Premio Nadal de 1959 con su novela “La mina”, reeditada recientemente con un estudio introductorio de David Becerra, responsable de la sección de Estética de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) y publicada por primera vez de forma completa, sin las mutilaciones a las que fue sometida en su tiempo por la censura franquista.
Asimismo, Armando López Salinas escribió “Caminando por las Hurdes” (1960), junto a Antonio Ferres, “Año tras año” (1962), con la que alcanzó el Premio Machado de Novela, “Por el río abajo” (1966), con Alfonso Grosso, “Viaje al país gallego” (1967), con Javier Alfayay “Crónica de un viaje y otros relatos”(2007)
Para David Becerra, La mina de Armando López Salinas “ha sido condenada al silencio y al olvido por la crítica literaria dominante española: los casi treinta años sin reeditarse y su total desaparición de los manuales de literatura contemporánea son una prueba de ello. Justificado su destierro por medio de discursos aparentemente estéticos, que consideran que la técnica y el estilo de López Salinas hacen bien merecida su expulsión de canon literario, en realidad esconden un prejuicio ideológico hacia la literatura política y social. La mina ha sido olvidada y silenciada porque molesta. Y molesta porque La mina quiebra el relato de la Transición; un relato que se ha construido sobre el mito de que grandes hombres con grandes gestos trajeron a España la democracia, cuando, en realidad, la democracia fue consecuencia de la lucha de miles de hombres y mujeres -como los que La mina describe

Antonio Gallifa. Economista

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